Datos de Japón

2018 fue un año nefasto para las empresas de energía solar en Japón

Economía

¿Ha llegado a su fin la burbuja de la energía solar con la bajada general de precios en el precio de compra del kilovatio/hora?

Una investigación de la empresa de sondeos Teikoku Databank revela que en 2018 se registró un número histórico de bancarrotas entre las empresas del sector de la energía solar, incluyendo aquellas dedicadas a la venta o instalación de sistemas. A lo largo del año se registraron 95 bancarrotas en total, siete más que el año anterior. La cifra de bancarrotas en este sector ha aumentado respecto al año anterior cada año desde 2013.

La deuda total derivada de las bancarrotas en 2018 alcanzó los 24.013 millones de yenes, 6.233 millones de yenes menos o una reducción del 20,6 % respecto a 2017, el segundo año consecutivo que se registra un descenso. Este descenso es en parte debido a que los años inmediatamente precedentes coincidieron con la bancarrota de las dos principales empresas de energía solar: la Asociación Cooperativa Japan Logitec, uno de los principales proveedores de energía, se declaró en quiebra en 2016 con una deuda de 16.282 millones de yenes, y Zen Power, un fabricante de paneles fotovoltaicos, entró en bancarrota en 2017 con una deuda de 520.000 millones de yenes.

El Gobierno introdujo una “tarifa de introducción” (FIT, por sus siglas en inglés) en julio de 2012 con la que obligó a las empresas eléctricas en Japón a comprar toda la energía renovable disponible derivada de la producción solar y eólica. Esta medida fue introducida poco después del Gran Terremoto del Este de Japón de 2011, cuando el país sufría escasez de energía eléctrica. El objetivo de esta medida era promover el uso de la energía renovable con el establecimiento de un precio de compra relativamente alto.

No obstante, el alto coste supuso una carga para el consumidor. Esta situación llevó al Ministerio de Economía, Comercio e Industria a reducir paulatinamente el precio de compra hasta los 14 yenes por kilovatio-hora para el año fiscal 2019, solo un tercio del precio que tenía cuando fue introducido el sistema FIT. Esta cifra bajará aún más en adelante, hasta los 8,5 yenes para el año fiscal 2022. Estas medidas han producido una caída drástica en los beneficios de estas empresas que se lanzaron al mercado asumiendo que el precio de compra sería alto. La ola de bancarrotas y de empresas que se retirarán del sector debido a la caída de los precios parece que continuará en adelante.

Fotografía del encabezado: PIXTA.

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