Discriminación de género en la Universidad de Medicina de Tokio: la vergüenza de Japón
[06.08.2018] Leer en otro idioma : Русский |

La política aplicada por la Universidad de Medicina de Tokio de rebajar la puntuación de los exámenes de las mujeres candidatas para mantener un porcentaje dominante de estudiantes varones se ha convertido en una noticia mundial, para mayor vergüenza de Japón. El periodista Ninoseki Yoshio señala que la verdadera vergüenza, sin embargo, no es que este secreto haya salido a la luz, sino que el país ha acogido esta suerte de cultura sórdida en la misma sede donde reside el poder durante demasiado tiempo.

Una vergüenza conocida en todo el mundo

Si observamos la cobertura internacional de las noticias sobre Japón en los últimos días, veremos titulares que hacen que nos avergoncemos de ser japoneses. “Una facultad de medicina de Tokio modificó la puntuación de unos exámenes para no aceptar mujeres”, apuntaba el diario británico The Guardian en un reportaje publicado el 2 de agosto. Otros diarios contaban historias similares, muchos de ellos citando a Associated Press y otras agencias de noticias de alcance global.

Al tratarse de noticias de agencia, la mayoría de ellas solo se referían ligeramente a la cobertura nacional de esta historia: esta práctica de la Universidad de Medicina de Tokio, iniciada alrededor del comienzo de la década, de reducir la puntuación en los exámenes de ingreso de las mujeres candidatas para mantener un cuerpo estudiantil dominado por los hombres se basaba en la preocupación ante la posibilidad de que las mujeres que se graduaran abandonaran su trabajo después de dar a luz. No obstante, esto solo ha servido para poner de relieve la grave falta de atención que los problemas de este tipo reciben en Japón, un país tristemente atrasado en lo que se refiere a la posición de las mujeres en la sociedad.

Esta es, por supuesto, una cuestión de gran vergüenza para nuestro país. Y no me refiero a que es vergonzoso que la prensa internacional comparta esta historia con lectores de todo el mundo. Mientras que la universidad aún está por publicar un comunicado sobre su comportamiento, el hecho de que se le haya permitido hacer esto durante años es una mancha en el historial de Japón.

¿Es el momento de poner una demanda?

Hablé con un profesor de otra escuela de medicina privada que también se mostró sorprendido por el escándalo de la Universidad de Medicina de Tokio. “Nunca he escuchado ningún caso en el que la puntuación de los exámenes fuese modificada de modo generalizado de esta forma”. Este profesor señala que hay algunos médicos, particularmente en el campo de la cirugía, que afirman que contar con doctoras hace complicado asegurar el suficiente personal necesario para sus secciones en los hospitales, pero que no simpatiza con esta perspectiva.

“Estamos de hecho viendo un aumento en el número de candidaturas de mujeres en las facultades de medicina, así como un aumento en el número de doctoras que quieren dedicarse a la cirugía. Si hay algún problema con que las doctoras no permanezcan en sus puestos durante un largo periodo de tiempo, entonces lo que necesitamos es mejorar los sistemas de apoyo que puedan ayudarlas a mantenerse en ellos. No podemos dejar que la Universidad de Medicina de Tokio se salga con la suya con la forma en la que está tratando esta cuestión”. Sin duda tiene toda la razón.

Imaginemos por un momento que algo como esto sale a la luz en los Estados Unidos. Para empezar, veríamos que las mujeres aplicantes que han sido rechazadas presentarían una demanda colectiva, exigiendo cifras astronómicas de dinero a la escuela de medicina. Y no sería para nada sorprendente ver que el resultado sería la ruina económica de la escuela involucrada y de cualquier hospital relacionado con ella.

Cuando algo así—un comportamiento tan sórdido que cualquier persona normal lo vería por lo que es en el instante—tiene lugar en una de las instituciones educativas de nuestro país, ¿qué podemos hacer más que agachar nuestras cabezas ante el desconcierto y la vergüenza? Es de justicia que las mujeres que se deberían haber obtenido el acceso a esta universidad pero se les fue denegado reciban la indemnización que se les debe.

Basta de aguas turbias

La Universidad de Medicina de Tokio ha aparecido en las noticias últimamente por otras cuestiones aparte de esta última. A principios de julio, Sano Futoshi, un exdirector general del secretariado del Ministerio de Educación, fue arrestado bajo la acusación de haber recibido un soborno por parte de esta institución (la nota del examen de ingreso de su hijo fue aumentada para asegurar su admisión) a cambio de facilitar una subvención del Gobierno para la universidad.

Observando esta serie de escándalos, el profesor con el que hablé aseguró: “Esto nos conduce a la cuestión de la calidad humana de las personas que están al mando. Percibo que hay una tendencia común en todos estos escándalos recientes—el peligroso placaje que ordenó un entrenador de fútbol americano de la Universidad Nihon, o los negocios sucios en la Federación Japonesa de Boxeo Amateur. Lo que tenemos aquí son personas que, incluso sin haber fundado estas organizaciones, e las ven como su propio campo de juego personal una vez alcanzan el poder, haciendo lo que se les antoja.”

Sano Futoshi, un funcionario ejecutivo del Ministerio de Educación arrestado por facilitar que la Universidad de Medicina de Tokio recibiese una importante subvención a cambio de modificar la puntuación en el examen de ingreso de su hijo para que este fuese admitido en la carrera de medicina en este centro educativo.

Un proverbio japonés reza: Mizu kiyokereba uo sumazu— Si el agua está demasiado limpia, los peces no pueden vivir ahí. Durante mucho tiempo Japón ha acogido el pensamiento de que, para que se considere a los líderes realmente competentes, estos deben estar preparados para manejar todo tipo de cuestiones, tanto limpias como turbias. Mientras los resultados sean sólidos, dice el pensamiento popular, podemos hacer la vista gorda con la norma incumplida o el desviado sentido de la ética que encontremos por el camino.

Pero no podemos seguir viviendo en esta época. De hecho, ha llegado la hora de que le pongamos fin. Hoy lo que Japón necesita es que la gente que continúa agarrándose a esta forma de pensar abandone el escenario.

(Publicado originalmente en japonés en FNN Prime Online el 3 de agosto de 2018. Escrito por el analista de Fuji TV News Ninoseki Yoshio. Traducido por nippon.com)

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  • [06.08.2018]
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