‘Gyotaku’, el arte japonés de estampar peces con tinta

Cultura Arte

Gyotaku es el arte de plasmar con tinta la imagen de pescados, como los grandes peces a tinta negra que decoran las paredes de posadas de pescadores o restaurantes de productos del mar. Tras la Segunda Guerra Mundial apareció el bijutsu gyotaku, una variación con color. Ahora también existe el gyotaku digital.

Gyotaku, una herencia de las contiendas samurái

Kinshibori no funa, de 1839, el gyotaku más antiguo que se conserva en Japón. (Colección del Museo de Historia Local de la ciudad de Tsuruoka)
Kinshibori no funa, de 1839, el gyotaku más antiguo que se conserva en Japón. (Colección del Museo de Historia Local de la ciudad de Tsuruoka)

La región de Shōnai, cuyo centro actual se ubica en la ciudad de Tsuruoka, se considera la cuna del gyotaku.

Durante el periodo Edo (1603-1868), el dominio de Shōnai fomentó la pesca como parte del entrenamiento mental y físico de sus guerreros. La distancia entre el castillo en Tsuruoka hasta la zona pesquera de la playa de Shōnai era de entre 12 y 20 kilómetros. Los samurái caminaban por senderos de montaña cargando largas cañas de pescar desde antes del amanecer. Esperaban pacientemente a que los peces picaran frente a las aguas bravías del mar del Japón y enfrentaban su fuerza a la de los especímenes más grandes. La pesca desde las rocas requería no solo fuerza física, sino también paciencia y capacidad de decisión. Era vista como entrenamiento, al igual que las artes marciales.

Los guerreros llamaban a esta actividad shōbu (“contienda”), y para dejar prueba de sus resultados comenzaron a plasmar las imágenes de los pescados que capturaban, algo equivalente a una fotografía conmemorativa o el registro de una competición, en nuestros días. Kinshibori no funa es el gyotaku más antiguo que se conserva en Japón. Se trata de una impresión de 1839 de un pescado que Sakai Tadaaki, el noveno señor feudal del dominio de Shōnai, pescó en Kinshibori, Edo. En la actualidad, pertenece a la colección del Museo de Historia Local de la Ciudad de Tsuruoka.

De registro a colorido arte

Bijutsu gyotaku hecho por miembros de la organización Tatsunoko Kai.
Bijutsu gyotaku hecho por miembros de la organización Tatsunoko Kai.

En el gyotaku monocromático se resaltan el contorno y el tamaño del pescado. Tras la Segunda Guerra Mundial, con la difusión de la fotografía, en el mundo del gyotaku surgió la tendencia de reflejar la belleza y el colorido de los peces vivos. La técnica se denominó shikisai bijutsu gyotaku, “gyotaku artístico a color”, y en ella se usaban pinturas de colores vivos.

El bijutsu gyotaku no se limita a plasmar la imagen de un pescado. Se puede hacer un collage con otros pescados y acompañarlos de hojas o plantas acuáticas para dar luz y profundidad mediante matices de color. Más que un registro o evidencia de las capturas, el pescado se usa como motivo de un cuadro.

El gyotaku digital incluye una foto del pescado, sus medidas, la fecha y las herramientas de pesca que se usaron en su captura. (Fotografía de Re:Fish)
El gyotaku digital incluye una foto del pescado, sus medidas, la fecha y las herramientas de pesca que se usaron en su captura. (Fotografía de Re:Fish)

Sin embargo, cada persona le da un significado diferente a este arte. No son pocos los pescadores que lo consideran simplemente un registro del tamaño de los pescados que capturan, algo que se puede hacer en la actualidad a través del gyotaku digital.

Para ello se usan fotografías de los pescados realizadas con teléfonos inteligentes o cámaras digitales. Posteriormente se editan para darles más protagonismo a los pescados, y se agrega información como la variedad, las medidas, el peso, la fecha y el lugar de la captura, así como el nombre del pescador. Con esta técnica se puede crear un gyotaku incluso si después se devuelve el pez al agua, o si solo se cuenta con una fotografía antigua. En este caso no se calca la imagen directamente del pez, pero el gyotaku digital también hereda, mediante la tecnología digital, la función de registrar pescados memorables.

Dar toques de color al pescado por encima del papel

Marwa Adly, colaboradora de nippon.com, aprende la técnica del bijutsu gyotaku con Saitō Tatsumi, de Tatsunoko Kai.
Marwa Adly, miembro de nippon.com, aprende la técnica del bijutsu gyotaku con Saitō Tatsumi, de Tatsunoko Kai.

Marwa Adly, colaboradora de nippon.com originaria de Egipto, participó en una reunión periódica del grupo Tatsunoko Kai, dedicado a difundir el bijutsu gyotaku en Tokio y Yokohama. Ella optó por hacer un gyotaku de un pargo japonés de color rojo brillante.

Las técnicas del gyotaku se pueden clasificar en dos grandes métodos: directo e indirecto.

En el estilo directo, se aplica tinta o pintura de color sobre el pescado, y luego se coloca un papel encima para calcar su figura. Se trata de un proceso similar al del grabado, por lo que la imagen en el papel queda invertida.

Si el color se imprime sobre el papel se usa un utensilio llamado tanpo.
Si el color se imprime sobre el papel se usa un utensilio llamado tanpo.

Marwa utiliza la técnica indirecta: se coloca una delgada hoja de papel washi sobre el pescado y sobre ella se va colocando el color, golpeando suavemente con un tanpo, una bolita de algodón envuelta en seda. Es algo muy semejante a colocar una moneda bajo una hoja y pasar un lápiz por encima para calcar la imagen.

En la mesa del taller hay hojas para el gyotaku, un rociador, varios tanpo de diferentes tamaños y pinturas de colores. En Tatsunoko Kai, se usan pinturas especiales de siete colores que se mezclan según el pez que se vaya a reproducir.

Se adhiere fijamente el papel washi al pescado para luego retirar, con cuidado, la humedad.
Se adhiere fijamente el papel washi al pescado para luego retirar, con cuidado, la humedad.

Antes de empezar se debe fijar el pargo japonés, tras haber hecho los preparativos básicos, y colocar sobre él una hoja de papel washi que se humedecerá con un rociador. Se alisan las arrugas del papel siguiendo las irregularidades del cuerpo, se adhiere bien la hoja de papel para, después, retirar cuidadosamente la humedad. Entonces se puede comenzar a aplicar el color.

Se superpone añil, amarillo, gris, rojo y marrón rojizo para resaltar el contorno.
Se superpone añil, amarillo, gris, rojo y marrón rojizo para resaltar el contorno.

Saitō dirige a Marwa mientras ella coloca el color añil. Le dice que no aplique mucha fuerza, que dé delicados golpecitos sobre el lomo del pescado. Primero se coloca solo el color azul, por lo que todavía es difícil imaginar cuál será el resultado. Posteriormente se añaden amarillo, gris, rojo y caoba. Para las partes en las que se desea un tono más intenso hay que agregar más capas y atenuar el color conforme nos acercamos al vientre. Se realza el relieve de las branquias y en el lomo, como si reflejaran la luz, y se deja una parte en blanco. El color no se aplica de una sola vez, sino que se coloca tenuemente en varias capas finas que le dan redondez y brillo a la imagen del pescado.

Se colorea observando atentamente los detalles del pescado.
Se colorea observando atentamente los detalles del pescado.

Saitō destaca que, conforme se añade el color, uno se va percatando de muchos detalles como los orificios nasales, entre otros, a lo que Marwa le responde que es la primera vez que observa un pescado con tanto detalle. Efectivamente, para hacer este trabajo es necesario ver el pescado con gran detenimiento. El relieve de las branquias, las escamas que se superponen, cada uno de los huesos de las aletas... Aunque estamos acostumbrados a ver pescados en nuestra mesa, no es común observarlos con tanto detalle.

Después del cuerpo toca pintar la cabeza y las aletas. Para estas últimas partes se debe ir moviendo el papel para poder imprimir cada uno de los huesos y colocar tenuemente una capa de color entre cada uno.

Se usa polvo kofun para pintar los puntos brillantes del pargo japonés.
Se usa polvo kofun para pintar los puntos brillantes del pargo japonés.

Los puntos brillantes característicos de la parte central del lomo del pargo japonés se reproducen punteando kofun con un hisopo, para después colocar una capa ligera de color añil.

Por último se dibujan los ojos con un pincel; Saitō maneja el pincel con mano experta y con cuidado, y procura dejar un pequeño punto blanco de luz en el ojo. La profesora bromea diciendo que si falla esta parte el pescado acabará pareciendo un koinobori.

El toque final son los ojos.
El toque final son los ojos.

Belleza natural que queda de relieve con el movimiento de las manos

Para darle el toque final, Marwa pone su sello, su nombre y el carácter taku. Con esto, la obra queda lista. En un principio resaltaban los colores azul y gris, pero conforme iba colocando capas de rojo y amarillo apareció un vivo pargo japonés en el papel.

Marwa confiesa que al principio no tenía idea de cómo iba a quedar, ni imaginaba que la obra pudiera salir tan bonita. Agrega que le parece una tradición cultural muy hermosa que le permitió ver por primera vez tantos detalles del pescado y su belleza natural.

Fotografía conmemorativa con la obra terminada.
Fotografía conmemorativa con la obra terminada.

Con una fotografía los pescados se pueden retratar en un segundo, pero si se usa papel y pinturas se tarda horas en copiarlos. Del mismo modo que para Marwa era la primera vez que veía un pescado con tanto detalle, lo atractivo del bijutsu gyotaku no reside solo en el resultado, sino en el proceso.

Fotografías: Nomura Kazuyuki (excepto en las que se cita otro crédito).

(Imagen del encabezado: el bijutsu gyotaku de Marwa.)

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