Peregrinaje monocromático

Donde habitan los dioses: Wakarijī, la gran roca que se alza sobre un antiguo castillo

Naturaleza Arte Cultura

Ōsaka Hiroshi capta con cámara monocromática elementos de la naturaleza a los que se rinde culto por ser el hogar de divinidades. En la decimocuarta entrega de esta serie visitamos Wakarijī, una enorme roca venerada durante siglos que se alza entre las ruinas del castillo de Urasoe, en el centro de la isla principal de Okinawa.

Las ruinas de un castillo que ha vivido dinastías y guerras

Construido sobre una pequeña colina, el Castillo de Urasoe funcionó hacia el siglo XIII como residencia del rey Eiso, monarca que gobernaba la zona central de la isla de Okinawa. En el siglo XIV se amplió, convirtiéndose en una fortaleza de gran tamaño con una muralla de rocas apiladas y un pabellón central cubierto de tejas. A su alrededor había casas señoriales y un poblado, además del mausoleo real Yōdore, donde reposa el rey Eiso junto con otros miembros de la realeza. Se dice incluso que este fue el prototipo en el que se basó Shuri, la capital del Reino de Ryūkyū (1429-1879).

El castillo fue incendiado durante la invasión del ejército de Satsuma en 1609, y volvió a sufrir daños durante la Batalla de Okinawa en 1945 y en la posguerra, cuando muchas de sus piedras fueron extraídas para darles otro uso. Aunque hoy no queda rastro de lo que fue tiempo atrás, en el extremo oriental de las ruinas todavía hay, por lo que dicen, una roca sagrada que sigue atrayendo constantemente a fieles. Decidimos por lo tanto visitarla.

Desde el centro de información, Urasoe Gusuku Yōdore-kan, se asciende una suave pendiente. A un lado se ve la calzada empedrada que, según se cree, se extendía en su día hasta la capital real de Shuri. Avanzamos hasta llegar a una explanada en una zona elevada. Es un recinto con un acantilado al norte; antaño amurallado, solía albergar el pabellón principal y el espacio ceremonial. A esta zona se le conoce como el promontorio de Maeda, o Hacksaw Ridge (cumbre serrada) en inglés, y fue escenario de feroces combates entre las fuerzas japonesas y estadounidenses durante la Batalla de Okinawa.

Las tropas estadounidenses de entonces usaron como objetivo para sus ataques un peñasco que se alza en lo más alto de la zona, al que bautizaron como Needle Rock.

Esta roca caliza de unos 13 metros de altura aparece tras avanzar por un sendero boscoso que se extiende hacia el este desde la explanada. Los lugareños la llaman Wakarijī (“roca partida”) o Hanarijī (“roca separada”). También se le conoce como la Roca de Tametomo, en alusión a una leyenda que cuenta que Minamoto no Tametomo, guerrero mítico de finales del período Heian, acabó en las costas de Ryūkyū tras naufragar. Se cree además que el alma del hijo del rey Eiso fue consagrada en esta roca tras su muerte, y según algunas teorías, se trata también del lugar para rituales referido como “Kogusukudake” en el Ryūkyūkoku Yuraiki, una compilación de la historia de Ryūkyū escrita en 1713. Es en cualquier caso un sitio sacro de origen antiguo, que según dicen solía atraer a numerosos fieles desde lugares tan lejanos como la propia Shuri.

Bañado por la suave luz del atardecer, Wakarijī se yergue imperturbable. De vez en cuando una brisa atraviesa el tranquilo bosque, meciendo las hojas verdes que cubren la roca.

Vista desde las ruinas del castillo de Urasoe. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi)

Vista desde las ruinas del castillo de Urasoe. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi)

Wakarijī (Needle rock)

  • Dirección: 2-11-15 Maeda, Ciudad de Urasoe, Prefectura de Okinawa. Parte del parque Urasoe-dai

Un peñasco de roca caliza que se alza en lo más alto de la ciudad de Urasoe, a 148 metros sobre el nivel del mar. De apariencia especialmente majestuosa cuando es vista desde la aldea de Maeda, ha sido objeto de veneración desde la antigüedad. En la era moderna recibió el apodo de “Roca de Tametomo” a raíz de una leyenda según la cual Shunten, considerado el primer rey de Ryūkyū, sería en realidad hijo del mítico Minamoto no Tametomo. El lugar fue también escenario de la lucha entre las fuerzas japonesas y estadounidenses durante la Batalla de Maeda (25 de abril – 6 de mayo de 1945). Las huellas de los bombardeos aún son visibles, haciendo del paraje un recordatorio de la devastación de la guerra. El éxito de la película de Mel Gibson Hacksaw Ridge (2016), en la que se retrata la crudeza de aquella batalla, parece haber contribuido a que estos últimos años también lleguen visitantes del extranjero a rendir homenaje a los caídos.

Se cuenta que el Castillo de Urasoe, donde se encuentra esta roca, fue la residencia de tres dinastías: la de Shunten, la dinastía Eiso y la dinastía Satto. Sirvió además como sede del gobierno del Reino de Chūzan durante el Período de las Tres Montañas (c. 1322-1429). Cerca se conserva aún el mausoleo del rey Eiso. Las ruinas del castillo fueron declaradas Sitio Histórico Nacional en 1989, y la zona de colinas de 37,4 hectáreas de alrededor pasó a convertirse en un parque donde se puede disfrutar de la historia y la naturaleza. Las obras de conservación y restauración de las murallas y otros vestigios continúan a día de hoy.

En la explanada solía encontrarse el pabellón principal, cubierto de tejas de estilo Goryeo. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi)
En la explanada solía encontrarse el pabellón principal, cubierto de tejas de estilo Goryeo. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi)

El camino que conduce desde la explanada del castillo a Wakarijī está cubierto de sureños árboles tropicales. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi)
El camino que conduce desde la explanada del castillo a Wakarijī está cubierto de sureños árboles tropicales. (Fotografía: Ōsaka Hiroshi)

La calzada empedrada fue construida por el rey Shōnei en 1597, y se extendía hasta Shuri, a tres kilómetros y medio al sur-suroeste. (Fotografía: Kitazaki Jirō)
La calzada empedrada fue construida por el rey Shōnei en 1597, y se extendía hasta Shuri, a tres kilómetros y medio al sur-suroeste. (Fotografía: Kitazaki Jirō)

La mayoría de los muros de piedra se perdieron después de la guerra y actualmente están siendo restaurados. (Fotografía: Kitazaki Jirō)
La mayoría de los muros de piedra se perdieron después de la guerra y actualmente están siendo restaurados. (Fotografía: Kitazaki Jirō)

Wakajirī, lugar sacro. (Fotografía: redacción de nippon.com)
Wakajirī, lugar sacro. (Fotografía: redacción de nippon.com)

Reportaje, redacción y edición: Kitazaki Jirō.

Imagen del encabezado: Wakarijī, una enorme formación rocosa en las ruinas del Castillo de Urasoe. Fotografía de Ōsaka Hiroshi.

(Traducido al español del original en japonés.)

Fotografía Espiritualidad Naturaleza Okinawa Ryūkyū