Hōjusan Risshaku-ji o Yama-dera: un complejo de templos budistas en las montañas de Yamagata

Turismo

Presentamos, mediante una selección fotográfica. Yama-dera es un complejo de templos budistas entre montañas que ha ocupado la portada de la edición francesa de National Geographic. Les presentamos este lugar mediante una selección fotográfica.

Un templo pintoresco por el que el poeta Matsuo Bashō decidió darse la vuelta

Hōjusan Risshaku-ji, más conocido como Yama-dera (literalmente, templo de montaña), es un templo budista formado por una treintena de pabellones y pagodas de distintos tamaños que se ubica en las escarpadas montañas rocosas de la parte oriental de la prefectura de Yamagata. Lo construyó en el año 860 el monje Jikaku Daishi (794-864) —tercero en liderar la secta Tendai—, al igual que el Chūson-ji de Hiraizumi (Iwate), el Zuigan-ji de Matsushima (Miyagi) y el Osore-zan de Shimokita (Aomori).

Su historia está ligada a la figura del poeta Matsuo Bashō (1644-1694). El célebre autor de numerosos haikus durante el período Edo, que peregrinó a varios dominios feudales, también estuvo allí; y así lo hizo constar en Sendas de Oku, el diario en el que relató su viaje por Tōhoku y Hokuriku: “Risshaku-ji, el templo de montaña fundado por Jikaku Daishi, es un lugar puro donde reina la calma más absoluta. Fueron tantas las personas que me recomendaron visitarlo que decidí darme la vuelta cuando iba por Obanazawa [en la parte nororiental de Yamagata]”. La belleza singular de Yama-dera le ha valido la fama durante más de tres siglos. Incluso a día de hoy, el viajero sigue encontrándose con el mismo remanso de paz que quienes, antaño, llegaban a la cima tras subir los 1.105 peldaños de sus escaleras de piedra. En lo más alto, en el pabellón Godai-dō, aguardan unas vistas que quitan todo el cansancio de la subida.

Estatuas de Matsuo Bashō y Kawai Sora (1649-1710), el discípulo que lo acompañó durante el viaje que quedó inmortalizado en Sendas de Oku (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
Estatuas de Matsuo Bashō y Kawai Sora (1649-1710), el discípulo que lo acompañó durante el viaje que quedó inmortalizado en Sendas de Oku (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

Escaleras de piedra que conducen al templo entre las montañas frondosas (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
Escaleras de piedra que conducen al templo entre las montañas frondosas (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

Mapa del complejo de Yama-dera. Del 11 de abril al 10 de mayo de 2020, se prohibió el acceso desde la puerta San-mon (5) hasta Okuno-in (12) para evitar la propagación del nuevo coronavirus (imagen de Shoe Press).
Mapa del complejo de Yama-dera. Del 11 de abril al 10 de mayo de 2020, se prohibió el acceso desde la puerta San-mon (5) hasta Okuno-in (12) para evitar la propagación del nuevo coronavirus (imagen de Shoe Press).

El Konpon-chūdō y la llama sagrada que no se apaga

El recorrido de ascenso a Yama-dera comienza a unos diez minutos a pie de la estación homónima, perteneciente a la línea Senzan de JR. El punto de partida lo marca un cartel que reza “Tozanguchi” (inicio de la ruta de montaña).

Desde el pie de las escaleras se vislumbran a lo alto de la montaña muchos pabellones esparcidos entre rocas escarpadas y árboles. El edificio grande que se encuentra frente a la entrada es el Konpon-chūdō, el pabellón principal de Yama-dera. Lo reconstruyó Shiba Kaneyori —primer señor del castillo de Yamagata— en 1356 y se cree que es el edificio de madera de haya más antiguo de todo Japón. Dicen que tocar la estatua de madera del dios Hotei, en la entrada, da buena suerte, de ahí que los peregrinos hagan este gesto para pedir que el ascenso hasta la cima se desarrolle sin contratiempos.     

El interior del pabellón alberga una llama sagrada que no se apaga nunca y cuyo origen se remonta a hace más de mil años, cuando se trasladó parte del fuego de Hiei-zan Enryaku-ji (Shiga), el templo principal de la secta Tendai. La llama sagrada de Enryaku-ji, encendida por Saichō —fundador de la secta Tendai—, solo se ha extinguido una vez en toda la historia; fue en 1571, debido al incendio provocado por el señor feudal Oda Nobunaga. De hecho, el fuego que se conserva allí en la actualidad procede de Yama-dera.

El pabellón Konpon-chūdō es Bien Cultural de Importancia de Japón y alberga una estatua de Yakushi Nyorai (Buda de la Medicina) cuya autoría se le atribuye a Ennin, nombre en vida de Jikaku Daishi (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
El pabellón Konpon-chūdō es Bien Cultural de Importancia de Japón y alberga una estatua de Yakushi Nyorai (Buda de la Medicina) cuya autoría se le atribuye a Ennin, nombre en vida de Jikaku Daishi (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

Estatua del dios Hotei. Nótese el brillo de su prominente panza (imagen de Shoe Press).
Estatua del dios Hotei. Nótese el brillo de su prominente panza (imagen de Shoe Press).

Lugares con encanto entre las montañas frondosas

El camino de ascenso hacia la cima comienza en la puerta San-mon, tras haber visitado el pabellón principal. Las escaleras de piedra conducen hasta Okuno-in —el punto más alto del complejo— y simbolizan el ejercicio espiritual de ir deshaciéndose de un deseo mundano diferente con cada escalón que se pisa. La parte más estrecha de estas escaleras de 1.015 peldaños mide tan solo 14 centímetros, de ahí que se las conozca también como Yonsun-michi. Se tarda una hora y media en llegar hasta el final del trayecto y volver desde allí; a lo largo de la caminata es posible perder el aliento en ocasiones.     

Fue en Yama-dera donde Matsuo Bashō escribió el famoso haiku: “Silencio. La voz de la cigarra penetra las rocas”. Del poema se desprende que el camino de peregrinación destaca por ser un entorno de calma absoluta a pesar del chirrido de estos insectos. Según varios de sus discípulos que visitaron el lugar, la inspiración para escribirlo le habría venido en el camino entre las puertas San-mon y Niō-mon. En 1751 se colocó allí la piedra conmemorativa Semi-zuka, bajo la cual se enterró una tira de papel con la célebre composición del maestro.

Semi-zuka, una piedra conmemorativa del paso de Matsuo Bashō por Yama-dera y del haiku que compuso allí (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
Semi-zuka, una piedra conmemorativa del paso de Matsuo Bashō por Yama-dera y del haiku que compuso allí (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

A pocos metros de la piedra conmemorativa Semi-zuka se sitúa Midahora, una roca gigante en cuya superficie se encuentra grabada una figura de Amida Nyorai de 4,8 metros de alto. Se la conoce también como Jōroku Amida, en alusión a su altura en las unidades de medida tradicionales. Desde este punto se puede contemplar una de las vistas más representativas de todo Yama-dera: la magnífica Niō-mon, la puerta situada en la mitad del complejo budista. A ambos lados de esta hay colocadas sendas estatuas de Niō, los guardianes cuya mirada fulminante tiene por objetivo disuadir de continuar el camino de ascenso a quienes tengan aviesas intenciones.

Vista de la puerta Niō-mon tras pasar por Midahora (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
Vista de la puerta Niō-mon tras pasar por Midahora (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

El plato fuerte de la ruta: las vistas desde el pabellón Godai-dō

Tras cruzar la puerta Niō-mon, nos encontramos los siguientes subtemplos, ya en pleno corazón de la montaña: Shōsō-in, Konjō-in, Chūsei-in y Kezō-in. Hasta el período Edo, había 12 subtemplos de diferente tipo en total, pero solo se conservan estos cuatro en la actualidad.

A la derecha, sobre un barranco, se erige el Tainai-dō, un pabellón de pequeñas dimensiones al que se accedía por una escalera de mano, pasando debajo de la piedra. Durante más de mil años, este despeñadero formado por rocas de formas extrañas ha sido el escenario de los duros ejercicios espirituales de los monjes budistas. Yama-dera es, así pues, un complejo religioso para ascetas.

La ruta termina en Nyohō-dō, un pabellón conocido también como Okuno-in. En él se custodian las estatuas de Shaka Nyorai y Tahō Nyorai que, según cuentan, habría llevado consigo el propio Jikaku Daishi durante su formación espiritual en China.

Al pabellón Tainai-dō, situado en un barranco, solo pueden acceder las personas ascetas (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
Al pabellón Tainai-dō, situado en un barranco, solo pueden acceder las personas ascetas (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

El Okuno-in fue reconstruido en 1872. Al fondo a la izquierda, en la Sala del Gran Buda (Daibutsu-den), hay una estatua de Amida Nyorai que mide cinco metros de altura y es de color dorado (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
El Okuno-in fue reconstruido en 1872. Al fondo a la izquierda, en la Sala del Gran Buda (Daibutsu-den), hay una estatua de Amida Nyorai que mide cinco metros de altura y es de color dorado (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

Si emprendemos el camino de vuelta de Okuno-in a Niō-mon por el oeste, bordeando el barranco, nos encontraremos con los pabellones Kaizan-dō y Nōkyō-dō y, más al fondo, el Godai-dō. Este último, dedicado a los Godai-myōō (los Cinco Grandes Reyes de la Sabiduría), se construyó sobre un barranco para que diera la sensación de que flotaba en el cielo. Allí se reza para que prevalezca la paz sobre la Tierra. El cansancio acumulado tras la subida desaparece totalmente al contemplar las montañas de los alrededores y los campos a lo bajo. Posiblemente, la experiencia refrescante que supone hacer esta ruta siga siendo la misma que en los tiempos de Matsuo Bashō.

Da la sensación de que el pabellón Godai-dō se encuentra suspendido sobre el barranco (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).
Da la sensación de que el pabellón Godai-dō se encuentra suspendido sobre el barranco (imagen cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

El color rojo del pabellón Nōkyō-dō destaca sobre una roca gigante (imagen de Shoe Press).
El color rojo del pabellón Nōkyō-dō destaca sobre una roca gigante (imagen de Shoe Press).

INFORMACIÓN

  • Dirección: Yamagata-ken Yamagata-shi Yama-dera 4456-1
  • Cómo llegar: a diez minutos a pie de la estación Yamadera (línea Senzan de JR)
  • : 023-695-2843
  • Horario: de 8 a 17. No cierra por descanso.
  • Precio: adultos, 300 yenes
  • Atención en otros idiomas: hay señalización en inglés, chino y coreano.

Imagen del encabezado: El pabellón Kaizan-dō, que alberga una estatua de madera de Jikaku Daishi, y el Nōkyō-dō, que destaca por el rojo de su madera (cortesía de la Asociación de Turismo de Yamagata).

(Traducción al español del original en japonés publicado por Shoe Press)

Turismo Yamagata Budismo