[Diapositivas] “Tōhoku a través de sus gentes y costumbres”

Iizawa Kōtarō [Perfil]

[12.06.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |
Esta muestra, en la que se presenta la región de Tōhoku a través de imágenes captadas por algunos de los fotógrafos más representativos del país, está dando la vuelta al mundo. Gracias a sus objetivos, que no entienden de cuestiones generacionales, podemos disfrutar de una serie de instantáneas que reflejan la forma de vida y las costumbres de las gentes del nordeste de Japón.

Reflejando la historia y las costumbres del Tōhoku de antes del 11 de marzo

La exposición fotográfica Tōhoku – fūdo, hito, kurashi (“Tōhoku a través de sus gentes y costumbres”), organizada por la Fundación Japón, está dando la vuelta al mundo desde marzo de 2012. La muestra, que se expuso primero en Pekín y Roma, reúne unas 120 instantáneas de 19 fotógrafos nipones que captan la historia, las costumbres, el folclore y la forma de vida de la región de Tōhoku, situada en el nordeste de la isla de Honshū, la principal de las que componen el archipiélago nipón.

En ella, se exhiben obras de los fotógrafos Chiba Teisuke, Kojima Ichirō, Haga Hideo, Naitō Masatoshi, Ōshima Hiroshi, Lin Meiki, Tatsuki Masaru, Tsuda Nao y Hakateyama Naoya, y de los miembros del proyecto Sendai Collection. Cada uno de ellos se ha centrado en un tema o perspectiva diferente, por lo que la gama de trabajos es amplia: las fotografías de Chiba y Kojima muestran pueblos agrícolas en los años cincuenta y sesenta; las de Haga, Naitō y Tatsuki son imágenes de ceremonias y festivales propios del folclore local; Ōshima y Hatakeyama entremezclan en sus instantáneas su propia historia con los paisajes de su tierra natal; Lin atrapa la belleza de la naturaleza de la región; Tsuda busca las raíces del espíritu nipón en unas ruinas del período Jōmon (alrededor del año 13000 – siglo III a.C.); el fotógrafo Itō Tōru lidera el proyecto Sendai Collection, bajo el que se han recogido “paisajes sin nombre” de la ciudad de Sendai, en la prefectura de Miyagi.

Por otra parte, han conseguido abarcar un período de tiempo largo: las imágenes de Chiba y Kojima datan de las décadas de los 40, 50 y 60, mientras que las de Tatsuki, Tsuda y Hatakeyama son del año 2000 en adelante. Con todo, aflora claramente en cada una ellas una imagen de la región de Tōhoku un tanto desconocida.

Una muestra sin fotografías posteriores al Gran Terremoto del Este de Japón

Huelga decir que esta exposición se gestó a raíz del Gran Terremoto del Este de Japón del 11 de marzo de 2011. El seísmo de 9˚ en la escala de Richter y el posterior tsunami que éste generó constituyeron una catástrofe sin precedentes que se cobró la vida de unas 20.000 personas. Además, la central nuclear de Fukushima Daiichi sufrió un grave accidente al interrumpirse el suministro de electricidad en los sistemas de refrigeración de sus reactores, razón por la cual muchas personas que vivían cerca de la planta tuvieron que abandonar sus hogares. Poco después de la tragedia, muchos medios de comunicación comenzaron a desplazarse con frecuencia a prefecturas como Iwate, Miyagi y Fukushima, gravemente afectadas por lo ocurrido. Sin embargo, aunque la información que daban era fiel a la realidad de aquellos días, no fueron capaces de transmitir nada acerca de la historia de Tōhoku ni de sus gentes.

“Tōhoku a través de sus gentes y costumbres” es una exposición que busca cubrir el vacío existente entre la vida cotidiana anterior a la tragedia y todo lo extraordinario que se derivó de la misma. En el proceso de selección de las obras que se exhibirían se contempló la posibilidad de incluir fotografías cuya temática fuera el 11 de marzo. Sin embargo, finalmente se optó por prescindir de ellas, en parte porque no eran necesarias si se tenía en cuenta que ya había muchas en periódicos, revistas e Internet. Por otra parte, se quería hacer hincapié en el carácter histórico de la región.

La cultura del período Jōmon sigue aún latente en la región

Al ver las obras de esta exposición uno se da cuenta de la importancia de la cultura del período Jōmon, profundamente arraigada todavía en el carácter y las costumbres de la gente de Tōhoku.

Esta cultura floreció aproximadamente en el año 13000, cuando los primeros seres humanos comenzaron a asentarse en el archipiélago nipón. Dedicados principalmente a la recolección y a la caza, desarrollaron un tipo de cerámica especial, la Jōmon doki, caracterizada por sus patrones de cuerda, decoraciones en el barro semejantes a diseños realizados con una cuerda, lo cual demuestra que poseían una gran capacidad mental.

A pesar de ser una región con un fuerte arraigo de la cultura del período Jōmon, Tōhoku se quedó rezagada en términos de desarrollo y acabó bajo el dominio del gobierno central. No obstante, todavía se puede percibir claramente la presencia de las tradiciones de dicho período en la vida de sus gentes, que llevan una existencia natural y de intercambio con la naturaleza, cuya vitalidad aflora en las ceremonias religiosas, o en la elaboración de la cerámica Jōmon doki.

Al observar las fotografías que componen esta exposición, se puede captar la presencia del espíritu Jōmon de formas diferentes. Las imágenes de Haga Hideo y Naitō Masatoshi, en las que aparecen rituales religiosos de carácter popular, son un claro ejemplo. Del mismo modo, las de Ōshima Hiroshi y Hakateyama Naoya, escenas de la vida cotidiana, y las de Lin Meiki y Tsuda Nao, bellos paisajes misteriosos que se nos presentan como si los miráramos a través de los ojos de un habitante de aquel entonces, rezuman tradición del citado período. Me pude dar cuenta de esto durante el proceso de preparación de la muestra.

El renacimiento de la rica cultura de Tōhoku

Se puede decir que la palabra “Tōhoku”, nordeste en español, es un término muy sugestivo que sirve para hacer referencia a un lugar remoto alejado también del gobierno y la cultura centrales. No se trata de una mera denominación de una región de Japón, sino de un concepto universal. Si pensamos en Europa, en el nordeste estaría Rusia, país para el que el nordeste se situaría en Siberia. La globalización ha homogeneizado la idea de centro y ha provocado que se haya caído en una situación de completa rigidez; es entonces cuando la idea de alejamiento que representa Tōhoku permite el renacimiento de una rica cultura que coexistía con la naturaleza y se nutría de ella.

Planear esta exposición ha sido algo muy emotivo para mí, que soy del distrito de Miyagino, en la ciudad de Sendai, en la prefectura de Miyagi. Afortunadamente, mi familia no resultó herida durante la catástrofe, y nuestra casa apenas sufrió daños, pero el tsunami llegó a escasos kilómetros de allí, así que lo vivimos de cerca. Entre los fotógrafos cuyas obras se exhiben hay casos como el de Hakateyama Naoya, natural de la ciudad de Rikuzentakata, en la prefectura de Iwate, cuyo hogar paterno fue arrastrado por el maremoto; algunos también han perdido a sus parientes. Con todo, quizás sigan dedicándose a la fotografía. Deseo de todo corazón que sus instantáneas sirvan para mostrar el potencial de la región de Tōhoku a un gran número de personas.

Texto: Iizawa Kotaro, crítico fotográfico
Con la colaboración de la Fundación Japón

(Traducido al español del original en japonés)

  • [12.06.2012]

Crítico de fotografía. Shashin Bitsujukan he Yōkoso (Bienvenidos al Museo de Fotografía; editorial Kōdansha Gendaishinsho) le ha valido el Premio Suntory a las Ciencias Sociales y las Humanidades, mientras que la Asociación de Fotografía de Japón le ha concedido su galardón anual por Geijutsushashin to Sono Jidai (La fotografía artística y su época; editorial Chikuma Shobo). Además, ejerce de jurado en la elección para su exposición de trabajos elaborados por el público general y planifica exhibiciones fotográficas. En los últimos años ha publicado numerosas obras sobre setas.

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