[Diapositivas] El mundo de Isezaki Jun, Tesoro Nacional Viviente

Cultura Vida

Isesaki Jun es uno de los Tesoros Nacionales Vivientes de Japón por su trabajo en el campo de la cerámica de Bizen (Bizen-yaki). Ha expandido nuevos horizontes en esta especialidad aprovechando su tradicional proceso de fabricación consistente en no emplear esmalte y en realizar una cocción muy prolongada.

Isezaki Jun
Nació en 1936, en la ciudad de Bizen (prefectura de Okayama) y fue el segundo hijo del ceramista Isesaki Yōzan (1902-1961). Después de graduarse en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Okayama, y tras ejercer como profesor de secundaria durante un año, se adentró en el mundo de la cerámica. En 2004 fue reconocido como Tesoro Nacional Viviente.

Cerámica con una textura muy rústica

Isezaki Jun fue reconocido como Tesoro Nacional Viviente(*1) en el campo de la cerámica de Bizen (Bizen-yaki) en el año 2004. La cerámica de Bizen, elaborada en la zona de Inbe de la ciudad de Bizen (prefectura de Okayama), tiene una historia de casi mil años. Los hornos aparecieron por primera vez en las postrimerías del período Heian (Siglo XII). Los chaki (recipientes para la ceremonia de té) elaborados en el período Momoyama (siglo XVI) fueron considerados y venerados como obras de arte por los maestros de la ceremonia del té, que tanto valoraban la estética wabi sabi (simpleza rústica), y son todavía muy apreciados hoy en día.

El encanto de la cerámica de Bizen radica en la textura austera y sencilla de su arcilla. No se utilizan esmaltes (yūyaku) ni se dibujan adornos con el pincel. Además, debido a que la arcilla que se utiliza en la cerámica de Bizen tiene un bajo grado de refractariedad y un alto grado de contractibilidad, sufre fácilmente daños a causa de los cambios bruscos de temperatura. Esto propició que naciese la técnica de elevar la temperatura del horno lentamente para realizar la cocción. Su cocción se prolonga durante dos semanas. Los cambios que se producen en el horno a lo largo de todo este tiempo es lo que da vida a la cerámica de Bizen. Al cocer una parte de la pieza cubierta con ceniza, se producen una gran variedad de cambios de color: desde el color del quemado, pasando por el gris azulado y el color pardo, hasta el rojo escarlata.

Una belleza rústica provocada por los cambios inesperados del horno

Isezaki nos contó: "Gracias a una interacción intensa y prolongada con las llamas, en el horno ocurren cambios inesperados que provocan el nacimiento de un variado registro de matices y expresiones. Sin embargo, no lo dejo todo al azar. En la cerámica de Bizen, la colocación de las piezas en el horno es un proceso muy importante dentro de su fabricación. Se calcula de antemano el recorrido de las llamas dentro del horno, dónde y cómo caerán las cenizas para determinar los lugares y el modo de colocar las piezas. Colocar una pieza en un horno equivale a encomendarse a los dioses. A veces nace un tipo de belleza imposible de alcanzar únicamente con la habilidad humana. Tenemos, por un lado, la intención del ceramista, y por el otro, las contingencias del fuego. Sólo cuando ambas partes coinciden armónicamente puede nacer una cerámica de Bizen satisfactoria".

El proceso que empieza con la colocación de las piezas en el horno y que continua con la cocción, el enfriamiento del horno y la extracción de las piezas de él dura alrededor de un mes. Isezaki enciende el horno dos veces al año y dice que el día que saca las piezas de su interior, por mucho que haya envejecido, aún siente la misma mezcla de esperanza y temor que al principio.

La fusión entre la tradición y la innovación

Hasta el día de hoy, en el campo de la cerámica de Bizen cuatro personas(*2) han sido reconocidas como Tesoro Nacional Viviente; sin embargo, la singularidad de Isezaki estriba en su moderno sentido del modelado. Por un lado se ha dedicado a investigar en profundidad la historia de la cerámica de Bizen, a restaurar hornos antiguos, etc., y por otro lado ha llevado un dinámico intercambio con artistas, como Isamu Noguchi (1904-1988) e Ikeda Masuo (1934-1997) entre otros. Todas estas actividades le han permitido expandir nuevos horizontes dentro del campo de la cerámica de Bizen. Es uno de los pocos ceramistas cuyas tendencias atraen la atención tanto dentro como fuera de Japón; cada año presenta nuevas obras abarcando un amplio elenco de formas atrevidas: desde recipientes tradicionales para el té, pasando por objetos de arte, hasta la realización de instalaciones artísticas.

“Para remediar los puntos débiles de la arcilla, nuestros antepasados superaron numerosas dificultades hasta llegar a conseguir la actual técnica de la cerámica de Bizen. Indudablemente, la tradición está profundamente vinculada a su tierra natal. Precisamente debido a que existe esta tradición, creo que la cerámica de Bizen aún alberga nuevas posibilidades por explotar. Aprovechando la gran herencia que nuestros antepasados han construido, siempre estoy buscando nuevas formas de expresión con el deseo de poder legar algo a la próxima generación”.

(Traducido al español del original en japonés)



Tazón para “matcha” (té verde en polvo) recién salido del horno.


Isesaki (izquierda) mira el estado del horno.


Variación de color provocada por la cocción. Al producirse una reacción química entre la paja y el hierro de la arcilla aparecieron líneas escarlata.


Parte superior de un jarro.


Piezas en plena cocción dentro del horno.


Se usa leña de pino, abundante en resina, por su fuerte poder calorífico.


La cocción se lleva a cabo durante dos semanas.


Plato grande en el que se puede apreciar en su centro una variación de color provocada por la cocción.


En pleno proceso de cocción, se sacan las piezas que están cerca de la boca del horno para comprobar su estado.


Tazón para “matcha” sacado en pleno proceso de cocción.


Su rústica textura es muy atractiva.


Tazón para “matcha” sacado en pleno proceso de cocción.


Plato grande en cuyo centro se puede apreciar una variación de color provocada por la cocción.


Sacando las piezas del horno.


Isesaki mirando las piezas sacadas del horno.


“Tokkuri”, pequeñas jarritas para servir el sake, recién sacados del horno.


Una vez que se ha enfriado el horno, Isesaki entra para revisar las obras.


Plato grande en cuyo centro se puede apreciar una variación de color provocada por la cocción.


“Tokkuri”, pequeñas jarritas para servir el sake, recién sacados del horno.


La arcilla de la cerámica de Bizen se recoge del subsuelo de los campos de arroz.


En la parte superior de la boca del horno hay colocadas unas ofrendas para los dioses.


El horno de Isesaki se enciende dos veces al año.


Isesaki tocando una obra ya sacada del horno.

(*1) ^ La forma oficial del título de Tesoro Nacional Viviente es “Custodio de Importantes Propiedades Culturales Intangibles”. La Agencia de Asuntos Culturales japonesa reconoce como Tesoros Nacionales Vivientes a aquellos que han llegado a dominar las técnicas de ciertas propiedades culturales intangibles de gran valor artístico o histórico, en el campo de las bellas artes y las artes industriales.

(*2) ^ Kaneshige Tōyō (1896-1967), Fujiwara Kei (1899-1893), Yamamoto Tōshū (1906-1994) y Fujiwara Yū (1932-2001).

artesania Okayama tradicion cultura Tesoros Nacionales