En profundidad Japón en la era posterior al 11 de marzo
“Destrucción emergente” y la reactivación de Japón

Yonekura Seiichirō [Perfil]

[03.10.2011] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

Japón se enfrenta en estos momentos al reto de recuperarse de la peor catástrofe natural sufrida desde la Segunda Guerra Mundial, pero como argumenta el profesor Yonekura Seiichirō, el país debe ir más allá de una simple reconstrucción de las áreas más afectadas por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo. En este artículo, Yonekura critica el status quo actual y traza una propuesta de un nuevo Japón libre de centrales nucleares y con menos emisiones de carbono.

Japón sufrió unos daños sin precedentes en las regiones Tōhoku y Kantō de Honshū por el terremoto, el tsunami y la posterior fusión nuclear. Hoy, más de cien días después de la calamidad del 11 de marzo, ha surgido la posibilidad de que esta desgracia pase a la historia no como un desastre natural sino como, en gran medida, una catástrofe provocada por el hombre. Cada vez está más claro que el Gobierno y Tokyo Electric Power Co., la operadora de la central nuclear de Fukushima, erraron estrepitosamente en su respuesta, y que el desarrollo de la energía nuclear se hizo sobre un manto de planificación equivocada y política de tráfico de influencias. Al mismo tiempo, los políticos están comportándose de un modo tan patético que casi sería mejor taparse los ojos. Personas que no tienen nada clara la dirección hacia donde Japón debería ir están presentando planes atolondrados de reconstrucción. Además, con una falta total de visión, algunos políticos y burócratas están haciendo llamamientos a una subida de los impuestos. El desastre ha ejercido todavía más presión sobre nuestro ya gravemente endeudado país, al que ya le afecta un pasivo gubernamental cercano a los mil billones de yenes. No obstante, me gustaría creer que esta desgracia puede aprovecharse para bien, y que es el momento idóneo para crear un país totalmente nuevo. Estamos ante una buena oportunidad para considerar, desde una nueva perspectiva, qué tipo de país queremos que sea Japón.

Cambio de paradigma en el Japón de posguerra

Quisiera comenzar con un análisis del paradigma de Japón desde el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial y el periodo de posguerra. Antes de la guerra, normalmente se asumía que había tres limitaciones físicas que impedían el crecimiento económico japonés: (1) la falta de recursos naturales ricos, especialmente petróleo (2) la relativa corta extensión del país y el hecho de estar rodeado por el océano, y (3) su excesiva gran población de 75 millones de personas (en comparación con los 60 millones de Alemania y los 40 millones Francia en su momento).

Estas condiciones supuestamente desfavorables fueron la excusa para la política nacional de expansión territorial hacia Manchuria, China, y el Sudeste Asiático. A causa de sus ambiciones imperialistas, Japón acabó sufriendo una deprimente derrota en la guerra, y tuvo que volver a empezar de cero. Pero, contrariamente a las expectativas, el país consiguió posteriormente un crecimiento milagroso que le llevó a convertirse en la segunda potencia económica mundial.

El aspecto que quiero recalcar es que en el Japón de la posguerra se produjo un cambio de paradigma. En una inversión del pensamiento anterior la guerra, se llegó al siguiente consenso tras la contienda: (1) Japón podía perfectamente importar aquellos recursos naturales de que no disponía, (2) su situación geográfica como país isleño era, de hecho, una ventaja, y (3) que su extensa población, que pronto alcanzó los cien millones de personas, se convertía en un buen mercado interno y ofrecía una oferta de excelentes trabajadores. El país pronto empezó a importar gran cantidad de materias primas de todo el mundo y aplicó la producción y venta en masa. Lo que en un principio parecía una gran población pasó a ser un gran mercado interno en donde podían probarse los productos, y después de que los fabricantes hubiesen puesto a punto los procesos de producción y hubiesen dotado a los productos de valor añadido, empezaron a producirse las exportaciones al mercado mundial. Fue, pues, un paradigma extraordinariamente exitoso que ha pasado a la historia.

Hacia una sociedad libre de energía nuclear y con menos emisiones de carbono

Desde una perspectiva más amplia, ¿cuál será el probable devenir de los acontecimientos tras el desastre? Si cerramos los ojos y pensamos en esta cuestión objetivamente, no deberíamos tener ningún problema en imaginarnos un futuro en el que Japón es la envidia del mundo. Una visión de Japón liderando el mundo en la carrera por crear una sociedad libre de energía nuclear y con menos emisiones de carbono, un país de “ciudades-estado” descentralizadas. El consumo energético se reduciría a más de la mitad, pero el pueblo japonés continuaría disfrutando de un estilo de vida próspero, y nuestros conocimientos prácticos se convertirían en un valor compartido con el resto del mundo.

El desastre abrió los ojos de la gente ante los enormes peligros de la energía nuclear y la fragilidad del contexto económico que depende de ella. Como ya han observado otros muchos, la energía nuclear es una tecnología que aún no tiene respuesta a cómo debe desecharse el combustible que ha utilizado. Se dice que tendrá que pasar un periodo diez veces superior a los 24.000 años de vida media del plutonio para que este combustible se convierta en una sustancia inocua. No se han desarrollado métodos para reciclar el plutonio, y por ello las únicas opciones son sepultarlo en ubicaciones remotas o lanzarlo al mar. ¿Cómo podemos esperar llegar a idear un método que permita un seguro almacenamiento de una sustancia que seguirá siendo letal durante un periodo mucho mayor que los aproximadamente 25.000 años de historia de la humanidad? Abandonar la energía nuclear es la única vía posible. En Japón ya hemos creado una deuda de mil billones de yenes que deberá ser pagada por las futuras generaciones, y resultaría considerablemente irresponsable añadir tierra contaminada a la herencia que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos. Es por ello que Japón debe dar un paso adelante como líder mundial en la búsqueda de ir más allá de la energía nuclear.

Las refutaciones que inmediatamente surgen para rebatir esta afirmación siempre se basan en la lógica de la oferta. Se preguntan: ¿Es posible mantener, sin energía nuclear, el suministro de electricidad que ha mantenido la potencia económica de Japón? Pero esta lógica la formulan personas incapaces de realizar un cambio de paradigma. Japón necesita de inmediato una innovación total en cuanto a la demanda. Antes de avivar las llamas del descontento por el suministro eléctrico, debemos ponernos a trabajar ahora mismo para rebajar su demanda.

  • [03.10.2011]

Profesor del Centro de Investigación de Innovaciones de la Universidad Hitotsubashi nacido en Tokio en 1953. Cursa estudios en las facultades de Sociología y Economía de la Universidad Hitotsubashi, de donde se gradúa en 1977 y 1979, respectivamente. En 1981, finaliza un máster en Sociología en la Escuela de Posgrado de la misma institución. Nueve años más tarde, se doctora en Historia por la Universidad de Harvard. En la actualidad, dirige el Centro de Estudios Japoneses del Instituto Gordon de Ciencias Empresariales de la Universidad de Pretoria, es redactor jefe de Hitotsubashi Business Review y está al frente de una institución académica, Nippon Genki-juku, en Roppongi Adademy Hills. Entre sus obras destacan Keieikakumei no kōzō, publicada por la editorial Iwanami Shinsho en 1999, y Sōhatsuteki hakai mirai wo tsukuru innovation, publicada por la editorial Mishimasha en 2011.

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