Cómo proteger a Japón en lo sucesivo

Las tendencias chinas y la estrategia marítima japonesa

Política

El auge de la estrategia marítima de China resulta complicado para nuestra estrategia exterior. ¿Cómo hará frente Japón a esta situación, capaz de alterar su política de defensa? Michishita Narushige, profesor adjunto del Instituto Nacional de Estudios Políticos (GRIPS, por sus siglas en inglés), reflexiona sobre esos temas.

En los últimos años, ayudada por las crisis financieras que sacuden a EE.UU. y a Europa, China ha ascendido un nivel. El autor escribió este artículo en preparación para una conferencia en Europa, pero al aplicarlo al caso chino se comprende cómo les brillan los ojos al hablar de China. Los políticos del gobierno español, en una conferencia en Madrid, me sorprendieron al expresar una opinión favorable respecto a la exportación de armas a China. Para España, que se enfrenta directamente a la crisis financiera, China es claramente un aliado que le compra sus Bonos del Estado.

China sigue mostrando una presencia global, y continúa expandiendo su influencia por toda la zona asiática. Por ello una de las medidas que se han tomado recientemente es reforzar su capacidad bélica, sobre todo la de las fuerzas de mar y aire, y diversificar sus métodos operativos. Dicho de otro modo, usando el poder militar de mar y aire que tiene China se intenta aplicar la llamada “capacidad anti acceso”: intenta controlar el Mar de China Meridional, el Mar de China Oriental y el Mar Amarillo para tratar de anular toda influencia de EE.UU. y otros países, con el objetivo de instaurar un orden regional que le sea favorable.

En esta situación, para los países asiáticos -empezando por Japón- la cuestión de qué cambios se deben aplicar al orden establecido de cara al auge chino se convirtió en un punto de especial consideración tanto en la política exterior como en la de seguridad. Con esta percepción, en este artículo pasaré a debatir cómo afectan a la situación de los mares las tendencias de China, así como la forma en que Japón se plantea afrontar dicha situación y qué problemas podrán surgir a partir de ahora.

1 Las tendencias de China

En la actualidad, se puede considerar que el objetivo de China al seguir reforzando la “capacidad anti acceso” es tratar de impedir que EE.UU. intervenga en Taiwán a corto plazo, y que a medio y largo plazo los países de la zona, comenzando por EE.UU. y Japón, no puedan entrometerse en la jurisdicción de territorios y recursos naturales en esa zona. Por ello está incrementando y desarrollando varios tipos de naves de superficie, submarinos, cazas de combate, bombarderos, misiles de crucero, misiles guiados, misiles antibuque (ASBM, por sus siglas en inglés), etc. El uso de misiles guiados de medio alcance y misiles de crucero de largo alcance puede servir para amenazar a las fuerzas de vanguardia estadounidenses y las bases de EE.UU. instaladas en Japón, y el uso de destructores clase Sovremenny, armados con varios ASBM, o sigilosos submarinos clase Kilo, para evitar el despliegue y actividad de las fuerzas móviles de combate en el Pacífico Occidental y las regiones cercanas a China, empezando por los portaaviones estadounidenses. Por otro lado, tecnológicamente los ASBM presentan una dificultad para China, ya que probablemente EE.UU. no los considera una amenaza real a estas alturas. Sin embargo, aunque no alcancen sus objetivos, los ASBM que se desplieguen requerirán una serie de contramedidas por parte del ejército estadounidense que implican un coste, y los políticos de EE.UU. no podrían dejar de ordenar el despliegue de portaaviones en las inmediaciones de las aguas territoriales chinas. Además, aunque no hubiera ningún ASBM es perfectamente posible que se utilizaran los Chengdu J-20 para implementar la “capacidad anti acceso”.

Dicha “capacidad” china comparte ciertos puntos con las estrategias que la URSS (Unión Soviética) adoptó durante la Guerra Fría, como el “control del mar”, o el “veto del mar”. En aquella época la URSS trató de crearse un santuario en el Mar de Ojotsk para sentar un precedente al vetar el acceso a dicho mar. En la actualidad China tiene establecidas dos líneas de defensa, las llamadas “Primera Línea de Islas” y “Segunda Línea de Islas”, y trata de crear una zona santuario en el Mar de China Meridional, el Mar de China Oriental y el Mar Amarillo. No es casualidad que China esté importando armamento que Rusia desarrolló y explotó durante la época de la Guerra Fría.

2 Las medidas de Japón

Por tanto, ¿cuál es la posición de Japón respecto a estas acciones de China? La posición japonesa tiene tres vertientes; la primera es como nación independiente, la segunda es como aliado de EE.UU., y la tercera como uno de los cooperadores con las naciones de la zona.

(1) Japón como país independiente

Para empezar, el modelo fundamental de la posición de Japón como país independiente se encuentra recogido en las “Líneas Generales del Plan de Defensa”, un documento básico relativo a la política de defensa revisado en 2010 (en lo sucesivo, LGPD). El LGPD muestra una línea de pensamiento basada en la “defensa activa”, cuyo objetivo es mostrarse flexible con una actitud seamless (“sin costuras” o “perfecta”, en inglés), en varios escenarios posibles, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Esa defensa activa pasa por un aumento de la capacidad de recolección de información en tiempos de paz, y un aumento de la presencia en la zona, basados en el refuerzo de las actividades de vigilancia y, a través de prácticas y entrenamiento, una mejora del sistema de respuesta inmediata a las posibles crisis y fricciones que pudieran surgir.

Según esta forma de pensar, el tema central a considerar sobre las relaciones con China no se basa en la posibilidad de que ambos países se lancen a una guerra a toda escala, sino en una “competición a largo plazo en tiempos de paz con choques ocasionales”. En 2010, helicópteros transportados por portaaviones del ejército naval de China llevaron a cabo acciones de intimidación en las inmediaciones de una escolta naval de las Fuerzas de Autodefensa (en lo sucesivo FF.AA.) japonesas, y un barco chino persiguió a un barco de investigación de la Guardia Costera Japonesa dentro de la zona exclusiva económica de Japón (que China reclama como suya), y exigió que se detuviera la inspección; se puede decir que éste es el tipo de situación que se da en las relaciones posteriores entre China y Japón. Si China continúa realizando estas acciones no sería de extrañar que se produjera una crisis aún más grave. Además, si tenemos en cuenta el incidente que se produjo en las islas Senkaku, también en 2010, cuando un barco de pesca chino colisionó con barcos de patrulla de la Guardia Costera Japonesa, que le ordenaron detener sus actividades, también es posible que surja una crisis como consecuencia de acciones de civiles sobre las que ninguno de los dos gobiernos tiene control. Esto añade una capa de complejidad a la situación.

En las décadas de los cincuenta y sesenta ocurrieron todo tipo de crisis entre EE.UU. y la URSS, pero en aquel momento no había pasado mucho tiempo desde que comenzara la Guerra Fría, y aún no se habían establecido unas “reglas del juego” entre ambos rivales. En la actualidad tampoco hay establecidas unas “reglas del juego” entre China y los países vecinos. Los rivales siguen tratando de intimidarse, sin haber hecho más que empezar a sentar las bases de esas “reglas del juego”. En un época así es inevitable que ocurra un accidente. En 2001, ocurrió un incidente con un Lockheed EP-3 en la isla de Hainan que aumentó las tensiones entre EE.UU. y China, y en 2010 vuelos amenazantes de helicópteros chinos contra una escolta naval japonesa; la situación de las islas Senkaku no es más que un presagio de la crisis que se avecina. En momentos así es de especial importancia la gestión de la crisis, y se hace indispensable una respuesta rápida e inteligente por parte de todos los países implicados a cada una de las posibles situaciones.

(2) La alianza con EE.UU.

A continuación me gustaría comentar sobre la cooperación que se lleva a cabo junto con EE.UU. Lo importante en estos momentos es un “combate de mar y aire” (AirSea Battle, en inglés) cuidadoso, basado en un nuevo concepto operativo. Se trata de un concepto que EE.UU. ya está desarrollando como respuesta a la “capacidad anti acceso”, y que trata de desarrollar con avances en las capacidades de ataque a largo alcance y de operaciones conjuntas de la fuerza aérea y la naval. En lo relativo a la implementación de los “combates de mar y aire”, teniendo en cuenta que las FF.AA. japonesas juegan un papel importante en la defensa de las bases estadounidenses en suelo japonés, que la “Primera Línea de Islas” de China sigue la línea de islas del archipiélago Nansei (japonés), y que las FF.AA. de Japón están preparadas para el "combate anti submarinos" (ASW, por sus siglas en inglés), podemos considerar que la colaboración de Japón resulta indispensable. Como durante la Guerra Fría Japón y EE.UU. contrarrestaron la “capacidad anti acceso” de la URSS con la llamada “Estrategia Marítima”, y Japón contribuyó de forma importante con su defensa marítima, aérea, contra minas submarinas y demás, en esta ocasión, para hacer frente a la “capacidad anti acceso” de China, EE.UU. y Japón compartirán su estrategia de “combate de mar y aire”.

(3) La cooperación con los países de la zona

Para terminar, en lo relativo a la cooperación con los países de la zona, si comparamos el desarrollo económico de China con el estado de las economías de EE.UU. y Japón es evidente que para éstos es difícil enfrentarse solos al auge chino. En los diez años que precedieron a 2010 el presupuesto de defensa de Japón disminuyó en un 1.7%, mientras que el de China aumentó en un 189%. Tratando de hacer algo sobre esa situación, EE.UU. y Japón planean impulsar el crecimiento de sus economías con iniciativas como el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), pero resultará imposible alcanzar a China sólo con esas medidas.

Por ello, tanto Japón como EE.UU. tratan de hacer frente al auge chino, intentando intensificar los lazos de amistad y la coordinación con los países de la zona. Este era, desde el principio, el objetivo al reforzar las capacidades de cooperación defensiva de Corea del Sur, Australia, los países de la ASEAN e India con el LGPD de 2010, nombrándolos directamente.

Listado de actividades de buques chinos en las aguas territoriales japonesas y sus inmediaciones
Noviembre, 2004 Navegación de emergencia de un submarino nuclear tipos 091 (clase Han) junto a la costa de Okinawa.
Septiembre, 2005 Navegación de cinco destructores clase Sovremenny en el Mar de China Oriental, y junto a un yacimiento de gas natural.
Octubre, 2008 Paso de cuatro destructores clase Sovremenny por el Estrecho de Tsugaru.
Noviembre, 2008 Cuatro destructores clase Luzhou pasan entre la isla principal de Okinawa y la isla de Miyakojima en su camino al Océano Pacífico.
Diciembre, 2008 Invasión de las aguas territoriales en las islas Senkaku por dos barcos de investigación.
Junio, 2009 Cinco destructores clase Luzhou pasan junto al archipiélago Nansei y se acercan a la isla Okinotori.
Marzo, 2010 Seis destructores clase Luzhou pasan entre la isla principal de Okinawa y la isla de Miyakojima en su camino al Océano Pacífico.
Abril, 2010 Un submarino clase Kilo y diez destructores clase Sovremenny pasan entre la isla principal de Okinawa y la isla de Miyakojima en su camino al Océano Pacífico.

3 El siguiente problema

Nos acercamos al final de este artículo, pero antes me gustaría señalar ciertas medidas que Japón necesita implementar.

La primera es la participación activa de Japón en el “combate de mar y aire”, en lo sucesivo. Aún no se ha llegado a los detalles de ese concepto operativo, y no está claro qué función debe desarrollar cada país participante. Por lo tanto aún hay oportunidades para mejorar. Por ejemplo, aunque se argumenta que el “combate de mar y aire” es un ataque en profundidad similar al “combate de tierra y aire” de la Guerra Fría, no se puede esperar que EE.UU. lleve a cabo un ataque a gran escala contra China si ni siquiera éste se produciría en el caso de una guerra directa entre ambos países. En ese caso, no sería necesario hacer una gran inversión para mejorar la capacidad de ataques de largo alcance. Por supuesto, desde otro punto de vista se podría pensar que esto es parte de las llamadas “estrategias de coste impositivo” con las que China invierte gran cantidad de recursos en defensa en tiempos de paz, pero la carga financiera que suponen no puede ser ignorada.(*1) Si la rivalidad entre Japón y China toma la forma de esa “competición a largo plazo en tiempos de paz con choques ocasionales” sería más razonable concentrar los recursos aliados en las áreas marítimas y aéreas cercanas a las costas del continente chino.

Además, en cuanto al informe relativo al “combate de mar y aire”, aunque se expresa una línea de pensamiento que favorece la estabilización de las crisis mediante una muestra de fuerza en todos los niveles de la escalada armamentística, existe la duda de si podremos seguir manteniendo una capacidad tan costosa.(*2) La forma correcta de plantear el concepto estratégico de una situación así depende de la forma que tomen los roces y las crisis que surjan con China, y de la regulación de las decisiones políticas con las que pretendemos solucionar esas crisis, no en tomar la iniciativa siguiendo una lógica basada en las estrategias miltares. En ese sentido, la línea de pensamiento japonesa de la “defensa activa”, que contempla todos los escenarios posibles tanto en tiempos de paz como de guerra con una actitud seamless, debe entablar un diálogo sincero con EE.UU. mediante el que encontrar el lugar y el énfasis adecuado para el “combate de mar y aire” dentro de estas políticas seamless.

Sobre el segundo punto, además de pensar en la próxima estrategia a seguir, Japón necesita pensar con seriedad y sangre fría sobre cuál es su posición relativa como país independiente. Por ejemplo, en 2010 EE.UU. publicó su Revisión de Defensa Cuatrienal (QDR, por sus siglas en inglés), en la que se perfila la necesidad de “aprovechar la superioridad en las operaciones submarinas” en un posible conflicto con China. En este respecto, teniendo en cuenta que las FF.AA. japonesas cuentan con capacidades ASW, y que en el LGPD se plantea aumentar el número de submarinos en reserva de dieciséis a veintidós, es evidente que se trata de un campo en el que Japón puede actuar. Al mismo tiempo, aunque en el QDR se expresa la idea de “mejorar la resistencia de las fuerzas de vanguardia estadounidenses y sus infraestructuras”, también se trata de un tema que concierne a Japón en las mejoras de la resistencia en general y la repartición de las funciones entre las bases estadounidenses instaladas en Japón.(*3)

Para finalizar, se debe tener en cuenta la necesidad de adaptarse a los cambios: China tampoco cuenta con una estrategia firmemente perfeccionada, y la que tiene seguirá cambiando de forma constante. Aunque todos podemos reconocer que el futuro de China es algo que no se puede prever, no se puede olvidar que esto también es así para los propios líderes chinos. En las décadas de los setenta y ochenta Japón y EE.UU. colaboraron para limitar la influencia militar de la URSS en el Océano Pacífico, pero la estrategia soviética en los setenta, que buscaba crear interrupciones en las líneas marítimas de comunicación del lado Oeste, y la de los ochenta, cuyo concepto central era el uso estratégico de armas nucleares, eran algo completamente diferente. En esta ocasión, al pensar en estrategias de cara a China, debemos tener en cuenta cuidadosamente tanto nuestras estrategias militares y diplomáticas hasta la fecha como las suyas, y continuar trabajando con diligencia.

(Traducido al español del original japonés)

(*1) ^ Para ver el contenido de un intercambio de opiniones entre el autor y un especialista del Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias (CSBA, por sus siglas en inglés), que iventó el plan de “combate de mar y aire”, véase el siguiente enlace. DC dōjō ferō repōtō 1 (publicación en serie de la Cámara Alta, 24 de octubre).

(*2) ^ Jan van Tol con Mark Gunzinger, Andrew Krepinevich, y Jim Thomas, “AirSea Battle: A Point-of-Departure Operational Concept” (Combate de mar y aire: un concepto operacional como punto de partida), Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias, 2010, p. 10.

(*3) ^ “Quadrennial Defense Review Report” (Informe Cuatrienal de Revisión de Defensa), Departamento of Defensa, Febrero 2010, p. 33.

EE.UU. Fuerzas de Autodefensa China Rusia Mar de China Meridional Mar de China Oriental Senkaku