En profundidad La factura del declive demográfico
La política familiar en Japón y Corea del Sur
Necesidad de medidas coherentes en una era de baja natalidad y grandes transformaciones

Soma Naoko [Perfil]

[21.09.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

Además del descenso de la natalidad y el envejecimiento, Corea del sur ha experimentado una serie de cambios que han transformado la faz de la familia. Tomando la experiencia surcoreana como punto de referencia, la autora retrata la política familiar japonesa y propone algunas soluciones adaptadas a su situación.

Baja natalidad y envejecimiento se extienden por Asia Oriental

Las sociedades de Asia Oriental afrontan un reto común: cómo construir, con unos recursos financieros limitados, sistemas efectivos de bienestar social para hacer frente a los agudos procesos de descenso de la natalidad y envejecimiento que experimentan. A fin de conseguir un aterrizaje suave en el tratamiento de estos fenómenos demográficos, estos países no solo se plantean la necesidad de repartir correctamente los recursos dentro de las generaciones jóvenes y de las mayores, sino también entre distintas generaciones. Así pues, las medidas que se tomen deberán afrontar al mismo tiempo el problema intrageneracional y el intergeneracional.

En estas sociedades, que durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial se caracterizaban por una elevada tasa de natalidad y un fuerte crecimiento demográfico, la contención del crecimiento mediante programas de planificación familiar era un importante reto para hacer realidad en poco tiempo la modernización y el desarrollo económico. Por ejemplo, en Corea de Sur, entre los años 1960 y 1996, tuvieron un importante papel las políticas de contención demográfica, que fueron muy explícitas. Resulta irónico que pocos años después de ponerse fin a estas políticas, se estén implementando otras para hacer frente al descenso de la natalidad. En los países de Asia Oriental las medidas concretas de promoción de la natalidad se han tomado a partir de 1990 (Japón), 2004 (Corea del Sur) y 2006 (Taiwán).

El momento en que han llegado los cambios en los indicadores demográficos y la intensidad de los mismos varían de un país a otro, como puede apreciarse en la tabla 1.

Comenzando por la tasa total de fertilidad (TFR, por sus siglas en inglés), vemos que es especialmente baja en Taiwán, con una población cercana a los 23 millones de habitantes, y Hong Kong, con 7 millones. En 2009, este indicador marcó 1,03 en el primero y 1,04 en el segundo. Un año después, Taiwán se situaba ya por debajo de la unidad, con 0,895. La tercera TFR más baja es la de Corea del Sur, cuya población se sitúa en torno a los 50 millones de habitantes. Su TFR ha descendido de 2,83 en 1980 a 1,08 en 2005, y entre este último año y 2009 solo se ha conseguido subirla a 1,15. La TFR de Japón había descendido para 1989 hasta 1,57 (la cifra impactó hasta el punto de hablarse del “shock 1,57”), y siguió bajando hasta situarse en 1,32 en 2005, tras lo cual ha experimentado un aumento sostenido pero escaso (1,37 en 2009, 1,39 en 2010).

Otro indicador es la tasa de envejecimiento (proporción de población anciana sobre el total), que presenta su porcentaje más alto en Japón, con un 22,7% en 2009. Le siguen Hong Kong (12,8%), Corea del Sur y Taiwán (entre el 10% y el 11%), y China (8,3%).

Finalmente, el número de familias extensas (entendiendo aquí por “familia extensa” la compuesta por un matrimonio y, al menos, uno de los padres) está descendiendo en todos los países, siendo actualmente el que presenta un porcentaje más bajo, con el 7%, Corea del Sur, algo que podría sorprender a muchos, seguido de Hong Kong, con el 8,1%, Japón, con el 12,4% y Taiwán, con el 14,3% (tabla 1).

Tabla 1: Indicadores demográficos de las sociedades asiáticas (desde 1980)

    China Hong Kong(1) Japón Corea del Sur Taiwán
Tasa total de fertilidad (TFR) 1980 2.24 1.93 1.75 2.83 2.52
1990 2.17 1.28 1.54 1.59 1.78
2005 1.72 0.96 1.32 1.08 1.12
2009 1.04 1.37 1.15 1.03
Proporción de población mayor de 65 años (%) 1980 4.9 6.7 9.1 3.8 4.3
1990 5.6 8.6 12.0 5.1 6.2
2005 9.1 12.3 20.1 9.1 9.7
2009 8.3 12.8 22.7 10.7 10.6
Proporción de familias extensas (%)(2) 1980 16.0 20.7 17.0
1990 12.5 17.8 12.5
2005 8.1 12.4 7.0 14.3

Notas:
1) Los datos de Hong Kong corresponden a 1981, 1986 y 2006.
2) En el caso de Hong Kong, el concepto de “familia extensa” comprende la extensión vertical (tres o más generaciones conviviendo en un mismo hogar) y la extensión horizontal (familias que conviven con tíos o primos).
Fuente: Tabla elaborada a partir de datos procedentes de estos países.

Transformaciones familiares en Japón y Corea de Sur

En primer lugar, nos acercaremos a las características de los cambios que se están experimentando en la familia japonesa desde el ángulo del concepto denominado “compresión de las transformaciones familiares”.

Las transformaciones familiares a las que me refiero aquí son la evolución de la tasa de natalidad, de la tasa de divorcio y de la proporción de matrimonios internacionales. Estos dos últimos fenómenos suponen una diversificación (fluctuación, globalización) de la constitución de las familias. En cuanto a la idea de “compresión”, la utilizo aquí en dos sentidos: por una parte, está la combinación de estas tres transformaciones en un corto periodo de tiempo, o la ocurrencia de alguna de ellas por separado; por otra parte, está la condensación producida por el grado de intensidad de cada una de esas transformaciones; es decir, si son procesos agudos o lentos. Así pues, este concepto de compresión nos permite examinar estas transformaciones desde un punto de vista cualitativo. En otras palabras, cuando estas tres transformaciones familiares se superponen hablaremos de una compresión alta, y cuando no es así, de una compresión baja.

He elegido a Corea del Sur para hacer la comparación con Japón en atención al hecho de que aquel país ha comenzado a experimentar las siguientes dos transformaciones antes que Japón. En primer lugar, la sociedad surcoreana ya está experimentado esta compresión de transformaciones familiares en un grado superior al de Japón. En segundo lugar, ha experimentado también una fortísima crisis económica, la de 1997. Las respuestas que se dieron en Corea del Sur a estas situaciones pueden resultar muy instructivas para Japón.

El gráfico 1 (Japón) y el gráfico 2 (Corea del Sur), representan la TFR, la tasa bruta de divorcio (número de divorcios anuales por cada 1.000 habitantes) y la tasa de matrimonios internacionales (proporción de matrimonios en los que uno de los cónyuges es extranjero). La principal diferencia entre ambos países es que, mientras que en Japón los tres indicadores marcan curvas de evolución muy suaves, en Corea del Sur marcan fuertes ascensos o descensos en rápida sucesión. Desde el punto de vista de la compresión de las transformaciones de la familia a la que me refería antes, Corea del Sur presenta una compresión alta y Japón una compresión baja.

Características de la política familiar surcoreana

En el transcurso de estas transformaciones familiares “comprimidas”, Corea del Sur ha ido implementando diversas medidas. Puede decirse que hay una política familiar muy explícita desde el punto de vista de cómo se ha tratado la gran variedad de formas familiares mediante políticas públicas. Sus tres principales características son las siguientes.

1. Reconocimiento de la diversidad de formas de la familia

En la política familiar se establece primero cuál es la unidad familiar y hasta dónde llega su esfera, para lo que se parte del modelo de familia socialmente aceptado, y luego se ponen en práctica medidas de ayuda. Sin embargo, la imagen que esa sociedad tiene de la familia, más que un problema de políticas, es un problema cultural. Por eso, reformar las políticas familiares significa irrumpir en el ámbito de la cultura familiar que tiene esa sociedad y forzarla a replantearse la imagen que tiene de esa institución.

En 2004, durante el gobierno de Roh Moo-hyun, se promulgó la Ley Básica del Hogar Sano, a partir de la cual se viene avanzando en el establecimiento de un marco para las políticas familiares ejecutadas por el gobierno central y los gobiernos regionales. Durante el proceso de elaboración de la ley surgieron diversos debates sobre la naturaleza de la familia, el modelo que sería más deseable y la ayuda que era necesario ofrecer a cada tipo de familia. Todos estos debates se pusieron sobre el tapete al discutirse qué política familiar debía implementarse. Fue así como se construyó un marco de medidas para ejecutar ayudas que englobaran a todo tipo de familias: con hijos adoptados, formadas en torno a matrimonios internacionales, familias monoparentales, familias de ancianos, etc.

2. La perspectiva de la condición social

Otra característica de la política familiar surcoreana es que se ha introducido el punto de vista de la condición socioeconómica de cada familia a la hora de determinar sus necesidades en la crianza de los niños. Por ejemplo, en el Primer Plan Maestro para un Hogar Sano, se estableció como meta la reducción en cinco años (2005-2010) del índice de pobreza de los hogares monoparentales del 36% al 32%. En Japón no tenemos ejemplos de políticas familiares gubernamentales que introduzcan el punto de vista de la condición socioeconómica de la familia e incluyan entre sus metas cuantificables la reducción del índice de pobreza (tabla 2).

Tabla 2: Metas numéricas del Primer Plan Maestro para un Hogar Sano (extracto)

Área Principales indicativos 2005 2010
Ampliación de las ayudas familiares Gasto público ligado a la familia en relación al PIB 0,1% 0,2%
Índice de satisfacción subjetiva con las condiciones de vida 47%(1) 60%
Tasa de pobreza en los hogares monoparentales 36% 32%
Número de menores que reciben ayudas para los gastos de crianza de las familias monoparentales 230.000 460.000
Número de usuarios del Centro de Ayuda del Hogar Sano 100.000 600.000
Número de centros de Ayuda al Matrimonio Internacional inaugurados 51(2) 200

Nota 1: Cifra de 2002.
Nota 2: Cifra de 2006
Fuente: Ministerio de Igualdad entre los Sexos y Familia de Corea del Sur (2006: 19)

3. Estrategia de ayudas orientadas a los niños de las familias con bajos ingresos

Es igualmente característica del caso surcoreano una clara orientación de las ayudas a la crianza de los hijos hacia las familias con bajos ingresos. En la sociedad surcoreana existe una gran preocupación por la “desigualdad de partida”, también llamada “brecha infantil”, en referencia a la desigualdad de oportunidades que se origina entre los niños que tienen acceso a algún tipo de aprendizaje antes de su ingreso en la primaria y los que no lo tienen.

Esta preocupación se materializó en los programas “We Start”(*1), lanzados en mayo de 2004, en favor principalmente de las familias de bajos ingresos con hijos menores de 12 años, con la colaboración de municipios, instituciones de bienestar público, guarderías, escuelas de primaria, centros de salud pública, hospitales, farmacias, empresas y otras entidades. Las ayudas a estos niños no son más que el inicio de un tratamiento integral del conjunto de problemas relacionados con el bienestar que puede afrontar una familia en su conjunto, desde el empleo del padre o de la madre y las posibilidades económicas de la familia, hasta los aspectos educativos o sanitarios. Igualmente, se están tomando medidas a nivel estatal para impulsar las actividades que realizan los niños una vez terminado el horario escolar, problema que se está abordando también desde una perspectiva integral, comprometiendo a una gran variedad de entidades, como empresas privadas, corporaciones de bienestar social y otras corporaciones públicas, organizaciones religiosas, individuos, etc.

Trasfondo de las reformas en la política familiar

Hay tres elementos que han hecho posible la reestructuración de la política familiar hacia formas más explícitas, que traten de subsumir en las políticas generales la gran variedad de formas de familia que se da en la actualidad, y la adopción de esta estrategia de metas centrada en las capas sociales de bajos ingresos.

El primero es el importante papel realizado por los movimientos sociales y las asociaciones civiles. La coordinación entre diversos movimientos sociales, como los que unen a los indigentes o a las mujeres, ha permitido aprovechar los recursos locales para desarrollar de diversos modos programas asistenciales para las familias de bajos ingresos con hijos y otras formas de ayuda a la familia.

El segundo es el papel del mundo académico y los investigadores. En el proceso de socialización de los problemas abordados por las políticas públicas, no solo se han implicado los activistas sociales y grupos de personas afectadas, sino también los investigadores y el mundo académico en general, originándose un gran dinamismo orientado a la consecución de las reformas.

El tercer y último elemento es la existencia de una fuerte voluntad política. Es muy significativo que durante la época del presidente Roh Moo-hyun el apoyo a las capas sociales más desfavorecidas apareciera entre los desafíos socioeconómicos abordados con mayor empeño.

Características de la política familiar japonesa

Al comparar el caso japonés con el surcoreano, advertimos las siguientes características:

1. Política familiar falta de explicitud y consistente en medidas aisladas

En Japón no se han sostenido políticas familiares tan específicas como las surcoreanas y puede decirse que la reforma del sistema se ha realizado abordando los temas por separado y de una forma muy poco explícita.

Si en Japón no se ha llegado a plantear la política familiar en términos tan explícitos como en el país vecino es principalmente porque tras las políticas de abierto impulso a la natalidad sostenidas durante la Guerra se produjo una reflexión que condujo a evitar la adopción de una política demográfica específica.

Por otra parte, cabe señalar que en Japón las transformaciones de la familia no se han dado de forma tan “comprimida” como en Corea del Sur y, en consecuencia, no se ha llegado a una situación en la que las transformaciones exigieran por sí mismas una política familiar ni un debate sobre las medidas que debían tomarse. Por todo ello, se ha seguido la senda de tomar medidas aisladas para solucionar el problema del descenso de la natalidad. Cuando digo que los problemas se han abordado mediante medidas aisladas me refiero a que las medidas que afectan a las guarderías, a luchar contra la baja natalidad, al apoyo a nuevos modelos formativos y a la crianza de los niños, a la promoción de la igualdad de género, al apoyo a los hogares monoparentales o al favorecimiento de la conciliación de vida privada y trabajo, no han sido armonizadas dentro una política familiar general como en Corea del Sur.

Y al hablar de la falta de explicitud de esas medidas, me refiero a que el debate sobre el modelo familiar no puede decirse que haya sido muy activo en Japón y, en consecuencia, el replanteamiento de ese modelo, que es una premisa a la hora de tomar esas medidas, tampoco se ha producido.

En Japón, el debate sobre la revisión del modelo familiar ha sido pospuesto una vez tras otra desde el decenio de 1990. Por esta razón, pese a que la familia se ha diversificado mucho, a la hora de acuñar políticas se ha partido siempre de las mismas premisas, concibiendo una división del trabajo en la que el hombre trabaja fuera de casa y la mujer cría a los hijos, cuida de los ancianos y hace las labores domésticas, o, dicho de otro modo, en la que la economía familiar se erige sobre el salario del hombre, asignándosele a la mujer una función subsidiaria o auxiliar en lo económico, al tiempo que se le carga con las tareas domésticas y con la crianza, un “modelo tácito de familia” del que Japón no ha sido capaz de desprenderse. Sobre este modelo tácito se han asentado las medidas particulares, como ayudas a la crianza o a los hogares monoparentales. Esta es la situación real de Japón.

2. Preferencia por el enfoque psicológico sobre el socioeconómico

A partir del año 2000 comenzó a emerger en Japón el problema del estrés y de la inseguridad experimentada por las madres durante la crianza de sus hijos, y los debates se centraron entonces en la necesidad de ofrecerles ayuda durante ese periodo. Por el contrario, no salían a la luz tan fácilmente las necesidades en la criaza de los niños de los hogares de bajos ingresos o en situación de indigencia, carentes de una base socioeconómica firme. Se era más consciente del problema de cómo aliviar la carga que suponía la crianza para las clases medias, considerando qué tipo de ayuda sería necesaria para hacer la crianza más entretenida, que de ampliar las ayudas económicas a las clases de ingresos inferiores. Esta ha sido otra de las características de la política familiar japonesa.

Hay que señalar también las diferencias existentes entre Corea del Sur y Japón en cuanto a la relación y la distancia que mantienen los movimientos (asociaciones) civiles, el mundo académico y la clase política. En Japón, la distancia entre el mundo académico y la clase política es mayor que en Corea del Sur, y es raro que se elaboren nuevas leyes o se creen nuevos programas de ayuda después de haber invitado a un investigador a participar en un consejo deliberante o de haber coordinado esfuerzos entre académicos, políticos y activistas de movimientos sociales para discutir las medidas que deben ser tomadas.

La experiencia surcoreana y la necesidad de un enfoque propio

En estos momentos en que se agrava el deterioro de la economía, Japón debe plantearse cómo podría llevarse a cabo una reforma de las políticas relativas a la familia si ocurriera aquí una “compresión” simultánea de las transformaciones como la que se ha experimentado en Corea del Sur en 2000. Al considerar este problema debemos tener en cuenta las diferencias entre los dos países a la hora de acercarse a este tema y en sus respectivas culturas político-administrativas.

En primer lugar, debemos fijarnos en que Japón, antes que encarar la revisión del modelo de familia, prefiere comenzar a debatir estos temas por el ángulo de los niños. En vista de esta tendencia, lo más realista sería plantear una ayuda al niño en toda su diversidad de situaciones, para elaborar una política familiar que no excluya a ningún niño, sea cual sea la forma de la familia o el tipo de hogar al que pertenezca.

Por otra parte, hay que reparar también en que la cultura político-administrativa de Japón tiende a evitar adoptar una estrategia consistente en fijar metas de ayuda directa para los niños criados en hogares de bajos ingresos. En un momento en que la pobreza de los niños se está convirtiendo en un problema social, es indispensable revisar este acercamiento. Es de vital importancia ofrecer ayudas universales, que lleguen al conjunto de la población, y al mismo tiempo reforzar el apoyo social dirigido específicamente a los niños en hogares de bajos ingresos.

Un reto muy actual es el de cómo conjugar mejor las medidas concretas que se toman a favor de los diversos tipos de hogares actualmente existentes, como los unipersonales –cuyo número crece vertiginosamente–, así como a favor de los niños, el hogar familiar o los jóvenes. Desentrañar la idea que tenemos de la familia (del matrimonio, de la relación entre padres e hijos, de los niños y de los jóvenes), que es la base sobre la que se asienta esta reforma poco explícita y consistente en medidas aisladas, es de gran importancia para conseguir que la sociedad japonesa acepte la existencia de una mayor variedad de formas de familia.

Obras relacionadas de la autora:

Naoko Soma (2010) “Rebuilding the Family Unit or Defamilialization?: the Politics of Family Policy for Social Risks in South Korea (¿Reconstrucción de la unidad familiar o desfamiliarización?: políticas familiares dirigidas al riesgo social en Corea del Sur),” Raymond K.H. Chan, Mutsuko Takahashi, and Lillian Lih-Rong Wang(eds) Risk and Public Policy in East Asia, Ashgate, 59-74.

Naoko Soma, Junko Yamashita and Raymond K.H.Chan, “Comparative framework for care regime analysis in East Asia (Marco comparativo para un análisis de los sistemas de protección social en Asia Oriental),” Journal of Comparative Social Welfare, 27(2), 111-121.

(Traducido al español del original en japonés)

(*1) ^ “We” recoge las iniciales de welfare y education. El programa “We Start” es la versión surcoreana del norteamericano “Head Start” y del británico “Sure Start”.

Otros artículos de esta serie
  • Frente al envejecimiento extremo y el declive demográfico Japón se encuentra ya en una nueva etapa de su historia marcada por el envejecimiento extremo y el declive demográfico. En pocos años, afrontará situaciones desconocidas hasta ahora. ¿Qué cambios nos esperan en política, economía y seguridad social? ¿Qué medidas demandan estos cambios? Este artículo ofrece un análisis basado en el informe Proyecciones demográficas para Japón, de enero de 2012.
  • La época de la brecha familiarBajo el descenso de la natalidad subyace una visión muy tradicional de la familia que sigue arraigada entre las generaciones jóvenes. Yamada Masahiro, profesor de la Universidad Chūō, que hace años bautizó con el nombre de “solteros parásitos” a quienes, llegando a la mayoría de edad, continúan dependiendo de sus padres, examina en este artículo el presente y el futuro de la familia japonesa.
Artículos relacionados
  • [21.09.2012]

Profesora titular de la Escuela Internacional de Posgrado de Ciencias Sociales de la Universidad Estatal de Yokohama. Experta en Políticas Sociales y Sociología del Bienestar. Durante los últimos años ha publicado numerosos estudios comparativos sobre la política familiar y de bienestar público llevadas a cabo en los países de Asia Oriental.

Últimos vídeos

Últimas series

バナーエリア2
  • Editorial
  • Opinión