En profundidad El centenario de la Primera Guerra Mundial y Japón
Los presos alemanes en los campos de prisioneros de guerra en Japón y el cumplimiento del derecho internacional

Seto Takehiko [Perfil]

[28.08.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | Русский |

Durante la Primera Guerra Mundial, unos 4.700 prisioneros de guerra alemanes estuvieron internados en campos de Japón. Los presos recibían un trato acorde con lo estipulado por el derecho internacional y la cultura estaba muy presente en su vida diaria a juzgar por los documentos e imágenes de la época.

En 2014 se cumplen cien años del estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Este conflicto, conocido también como Guerra Europea, es un tema del que apenas se habla en Japón, quizás porque la contienda que realmente se recuerda en este país es la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Aunque ambos conflictos reciben la denominación de “Guerra Mundial”, son notables las diferencias entre ellos: en la Primera Guerra Mundial, Japón luchó en el bando de los Aliados. No obstante, la participación nipona en las actividades bélicas en sí se limita a la Batalla de Qingdao, durante la cual las fuerzas japonesas se enfrentaron a las alemanas en este puerto de la península de Shandong, en China. Las hostilidades apenas duraron un mes y medio, y unos 4.700 prisioneros de guerra alemanes fueron encarcelados en 16 campos repartidos por el territorio japonés; pasaron en ellos unos cinco años. En la actualidad, esta parte de la historia permanece enterrada en el olvido.

La gestión de los campos de prisioneros de acuerdo con el derecho internacional

En aquella época, a los prisioneros de guerra, sensōhoryo en japonés, se los denominaba oficialmente furyo. Ambos vocablos tienen el mismo significado, si bien este último no suele emplearse en la actualidad. La institución encargada del control de los campos donde se los internaba recibía el nombre de furyo jōhōkyoku, que en español se traduciría como Centro de Información sobre Prisioneros de Guerra. Por otra parte, aunque se suele hablar de prisioneros de guerra alemanes, entre estos se contaban también presos austriacos, húngaros, checos y polacos. No obstante, la diferencia numérica entre unos y otros era tan abrumadora que a todo el colectivo se lo conoce por esta denominación.

En lo que respecta a los prisioneros de guerra alemanes, Japón respetaba el derecho internacional y tomó medidas basadas en el Convenio (IV) Relativo a las Leyes y los Usos de las Guerras Terrestres, firmado el 18 de octubre de 1907 en La Haya (Holanda), y promulgado el 13 de enero de 1912. El Artículo 4 del Capítulo 2 de este documento estipula que se debe tratar a los prisioneros de guerra con humanidad. Japón, que una década antes de enfrentarse a Alemania en Qingdao había vencido la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905), realizó esfuerzos para que los países de Europa y Norteamérica lo consideraran un país civilizado. Por este motivo, en sus campos de prisioneros no tuvieron cabida ni la tortura ni los trabajos forzados.

Sin embargo, el 15 de noviembre de 1915, Masaki Jinzaburō, director del campo de prisioneros de guerra de Kurume (prefectura de Fukuoka), agredió a dos presos. Ese día se daba a los cautivos una botella de cerveza y dos manzanas, con motivo de las celebraciones por la entronización del emperador Taishō; Masaki, enfadado, golpeó en la cara a dos oficiales que se habían negado a aceptar ese gesto especial aduciendo que Japón y Alemania estaban en guerra. Los prisioneros protestaron enérgicamente por la conducta del militar japonés, argumentando que el Convenio de La Haya del 18 de octubre de 1907 prohibía el maltrato a los cautivos de guerra, y se generó un gran problema: exigieron que se enviara a alguien de la embajada de Estados Unidos, país que por aquel entonces todavía era neutral. Poco después, el director del campo fue destituido. Podría considerarse este episodio como un incidente aislado, ya que en los campos de prisioneros de Japón surgieron desavenencias sin importancia entre los presos y los militares de bajo rango, pero apenas se produjeron casos de violencia que puedan calificarse como tortura.

Fotografías que reflejan una disciplina moderada para los prisioneros de guerra alemanes

Fotografía 1: Cortesía de la Casa Alemana de la Ciudad de Naruto. Fotografía 2: Cortesía de O. Hasselmans.

Fotografía 1: Imagen tomada a principios de abril de 1916 en el campo de prisioneros de guerra de Marugame, en la prefectura de Kagawa, en la que aparecen varios oficiales presos y el personal del campo. Se cree que la instantánea se habría tomado con motivo del retiro de Ishii Yashirō, director de la institución, sentado en el centro de la primera fila. Ishii, que enfermaba con frecuencia, aparece un tanto encogido, mientras que los oficiales alemanes que se encuentran a ambos lados con las piernas cruzadas presentan un aspecto majestuoso. No parece que se trate de prisioneros de guerra. Esta fotografía reflejaría un aspecto del trato que recibían en los campos. 

Fotografía 2: Presos del campo de prisioneros de guerra de Nagoya. Se desconoce cuándo se tomó esta imagen, pero por el atuendo de los que aparecen en ella podría decirse que fue en invierno. En la fotografía se puede ver a seis hombres en una habitación soleada posando según se les antoja, y uno no tiene la sensación de que vivieran sujetos a una disciplina férrea. 

Fotografía 3: Cortesía de la Junta Educativa de la Ciudad de Kurume.

Fotografía 3: Imagen tomada el 27 de enero de 1915 en el campo de prisioneros de guerra de Kurume, prefectura de Fukuoka. Los presos organizaron una fiesta para celebrar el cumpleaños del káiser Guillermo II. En la fotografía se puede ver al teniente Yamamoto Shigeru, que trabajaba en el campo, charlando amistosamente con los presos. Yamamoto había estudiado en la Academia Militar de Alemania y dominaba la lengua germana. Para mejorar sus competencias en este idioma, realizaba clases de intercambio lingüístico de alemán y japonés con uno de los presos en el campo, actividad que quedó registrada en el diario de este último. Existen muchas imágenes de los soldados y oficiales japoneses y alemanes, pero son pocas en las que aparecen sonriendo. 

  • [28.08.2014]

Profesor emérito de la Universidad de Kōchi especializado en Literatura alemana. En 1970 finaliza sus estudios de máster en la Escuela de Posgrado de la Universidad de Tōhoku. Entre sus obras, destaca Chintao kara kita heishitachi: daiichijitaisen to doitsuhei furyo no jitsuzō (Soldados llegados de Qingdao: la Primera Guerra Mundial y la situación de los prisioneros de guerra alemanes), publicado por la editorial Dōgakusha en 2006.

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