¿Cómo abordar la enseñanza del japonés para niños extranjeros?

La nueva política para extranjeros: una reforma radical que comienza con la educación preescolar

Política Sociedad

El 23 de enero el Gobierno aprobó una nueva política para residentes extranjeros bajo el nombre de “estrategia integral para la aceptación de extranjeros y la convivencia dentro de un orden”. El texto incluye entre sus puntos la enseñanza del japonés para niños en etapa preescolar. Hablamos sobre esta idea con el profesor Menju Toshihiro, experto en política migratoria.

Un mecanismo de integración en la sociedad japonesa

Las medidas recogidas en el texto incluyen el endurecimiento de un amplio espectro de políticas que afectan a casi cuatro millones de extranjeros residentes en Japón. No obstante, hacer una valoración de estas medidas como si se trataran de un simple giro hacia políticas más estrictas sería muy reduccionista.

Principales políticas para residentes extranjeros propuestas por el Gobierno:

  • Aumentar en principio a 10 años el período mínimo de residencia requerido para adquirir la ciudadanía.
  • Exigir competencia del idioma japonés para los permisos de residencia permanente, entre otros criterios.
  • Plantear la creación de programas de aprendizaje del japonés y del sistema social.
  • Reforzar las medidas contra el impago de gastos médicos, impuestos y seguridad social.
  • Tratar el problema del turismo masivo.
  • Exigir que se declare la nacionalidad en el registro de propiedad inmobiliaria.
  • Endurecer los criterios de selección para la concesión de visados de residencia.
  • Fortalecer las medidas contra el empleo ilegal.

Principales políticas relacionadas con la enseñanza del japonés para niños extranjeros:

  • Estudiar la posible introducción de un sistema de enseñanza preescolar.
  • Presentar directrices para el uso de tecnologías como las TIC y la IA.
  • Aumentar el apoyo a los Gobiernos locales.
  • Ampliar el apoyo a los auxiliares de enseñanza del idioma japonés.

El punto a destacar aquí es la inclusión de la idea de integración, que ayudaría a incorporar en la sociedad japonesa a todos los extranjeros residentes, incluyendo a sus hijos. El documento lo deja claro: “Se estudiará la creación de un programa para que los extranjeros que residen en nuestra nación, incluidos sus familiares acompañantes, aprendan japonés, así como los sistemas y normas del país”.

Se trata por lo tanto de un programa de integración cuyo propósito es facilitar la adaptación de los extranjeros a la sociedad japonesa. La idea es que adquieran conocimientos básicos del idioma y de las normas de comportamiento japonesas mediante un sistema de cursos de preparación impartidos antes y después de su llegada al país, con el objetivo de evitar problemas con los vecinos que puedan surgir por el desconocimiento del idioma y las normas sociales. Muchos países que acogen a un gran número de inmigrantes y refugiados ya han implementado programas similares; Alemania lo lleva haciendo desde hace más de 20 años.

En Japón es la primera iniciativa de este tipo, y puede decirse que plantea cuestiones de suma importancia para el futuro.

Menju Toshihiro habla sobre la importancia de los programas de integración y los cursos preescolares para extranjeros. (Fotografía de la redacción de nippon.com)
Menju Toshihiro habla sobre la importancia de los programas de integración y los cursos preescolares para extranjeros. (Fotografía de la redacción de nippon.com)

La versión infantil del programa de integración

En lo que a la educación de niños extranjeros respecta, se ha anunciado la intención de introducir un sistema de enseñanza preescolar en diversas regiones en el que se enseñen, antes de la escolarización obligatoria, unos conocimientos básicos del idioma y las normas de la vida escolar. También se señala la necesidad de expandir este modelo a nivel nacional en el futuro.

Este sistema preescolar desempeña un papel importante, aliviando la transición a la vida escolar y facilitando una adaptación temprana para aquellos menores que necesiten ayuda con el japonés. Un menor estrés entre los niños extranjeros al comienzo de esta etapa vital se traduce también en una menor carga para sus profesores, compañeros y todo el entorno escolar. Ya existen iniciativas similares que funcionan en regiones con alta presencia de niños extranjeros.

En el texto del Gobierno esta preparación preescolar aparece como medida inmediata; se podría considerar como la versión temprana del programa de integración para los adultos. Es una iniciativa que resulta beneficiosa tanto para extranjeros como para japoneses.

Dado que busca un endurecimiento frente a la inmigración, el Gobierno de Takaichi Sanae probablemente no tuviera ninguna intención de implementar un programa de este tipo inicialmente. En principio parece que querían reducir la cantidad de inmigrantes que llegan al país. No obstante, dado que económicamente es inevitable depender de la mano de obra extranjera, un comité de expertos advirtió de la necesidad de una política de integración. Parece que el Gobierno, con la vista puesta en el medio y largo plazo, ha aceptado este planteamiento.

El aumento de las disparidades regionales, fuente de preocupación

Dicho esto, las iniciativas como el sistema de enseñanza preescolar incluidas en este paquete de medidas no resolverán por sí mismas todos los desafíos relacionados con la educación de los niños extranjeros. En particular, no va a ser fácil superar las disparidades entre regiones y entre escuelas que han ido surgiendo con el rápido aumento del número de menores de este tipo todo el país.

El documento indica que se incrementará el apoyo a través de “asesores para la educación de alumnos extranjeros” y “asistentes de enseñanza del japonés” en las escuelas. No obstante, esto no significa que la proporción actual de un profesor por cada 18 alumnos vaya a aumentar. Mientras el número de inmigrantes residentes en el país crece a una velocidad del 10 % anual, el sistema de enseñanza del japonés para niños extranjeros no consigue mantener el mismo ritmo.

Además, a diferencia de las áreas urbanas, en las escuelas de zonas con pocos extranjeros resulta difícil asignar permanentemente a personal docente especializado. Es probable que esta situación persista y las escuelas tengan que seguir dependiendo de profesores regulares o personal docente que trabaja en varios centros para encargarse de esta cuestión.

El Gobierno también ha propuesto utilizar vídeos y material didáctico basado en las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en las escuelas de zonas con pocos extranjeros. Sin embargo, el uso eficaz de estos recursos requiere una formación suficiente del profesorado e implica un esfuerzo considerable, por lo que difícilmente será efectivo si las escuelas no tienen una clara conciencia del problema.

Hasta ahora, el Gobierno ha apoyado a los Gobiernos locales que implementan iniciativas modelo en ámbitos como la enseñanza del japonés a niños extranjeros. En el paquete de medidas también se menciona la intención de reforzar este apoyo.

A día de hoy, muchos municipios no pueden ser seleccionados para los programas de subsidio debido a la falta de presupuesto gubernamental, por lo que la política de reforzar el apoyo ya es en sí mismo algo positivo. Sin embargo, si este apoyo continúa limitándose a proyectos modelo, el efecto será el de aumentar la brecha entre los municipios que pueden aplicarlos y los que no. Con una plantilla de trabajadores cada vez más reducida y una creciente carga de trabajo, hay muchos gobiernos locales que no dan abasto y no pueden llevar a cabo políticas adecuadas para los extranjeros. Es necesario un sistema más amplio de apoyo.

Las escuelas, además, son lugares donde los niños extranjeros y japoneses interactúan de forma natural. Los niños extranjeros que reciben educación japonesa tienden a interiorizar inconscientemente el idioma, nuestras costumbres y nuestra forma de pensar, y en el futuro pueden actuar como puente entre culturas. Un sistema educativo sólido podría funcionar como incentivo para atraer a profesionales altamente cualificados a Japón, y el talento de niños extranjeros educados aquí podría contribuir al futuro desarrollo del país.

Por el contrario, descuidar la enseñanza del japonés en las escuelas aumenta la probabilidad de aislamiento entre los niños extranjeros. En 2024 el número de menores extranjeros no escolarizados superó los ocho mil, y entre los matriculados, las tasas de empleo y acceso a la educación superior son bajas. Estos niños tienden a quedarse aislados en sus comunidades lingüísticas o culturales, lo que puede acabar por convertirse en un germen de división en la sociedad japonesa.

Políticas educativas basadas en un mínimo nacional

Todos los niños tienen derecho a recibir unos mínimos educativos independientemente de la región o el origen familiar. Así lo dicta la Convención sobre los Derechos del Niño, en base a la cual Japón garantiza el derecho de todos los niños a aprender, sin importar su nacionalidad; por lo tanto, es fundamental establecer un nivel mínimo nacional de educación también para los niños extranjeros, con la vista puesta en corregir las desigualdades.

Existen muchos países, como Canadá y Australia, en los que las segundas y terceras generaciones de inmigrantes aportan vitalidad al desarrollo de la sociedad. Japón también debería valorar esta perspectiva de que los inmigrantes que acepta hoy serán los que contribuyan mañana a la sociedad, y debería impulsar reformas radicales en la educación de los hijos de estos extranjeros.

Para que los niños extranjeros contribuyan a nuestra sociedad en el futuro es preciso que, más allá de limitarse a aprender japonés, alcancen un nivel académico semejante al de los alumnos japoneses. En el sistema educativo actual muchos estudiantes se quedan rezagados. Esta idea del mínimo nacional conlleva igualmente la necesidad de reforzar el apoyo educativo y la labor de orientación académica.

El futuro de Japón, condicionado por sus políticas migratorias

Las medidas adoptadas por el gabinete de Takaichi incluyen un endurecimiento hacia los extranjeros en una amplia variedad de políticas, como la obtención de la nacionalidad, la asistencia social o los visados de gestión empresarial. Da la sensación de que la administración de Takaichi intenta así evitar las críticas de los sectores más intransigentes hacia los extranjeros, como es el caso del partido Sanseitō.

El secretario jefe del Gabinete, Kihara Minoru (a la izquierda), interviene en una reunión de ministros pertinentes para revisar la política para los extranjeros el 23 de enero de 2026. (Fotografía de Jiji Press)
El secretario jefe del Gabinete, Kihara Minoru (a la izquierda), interviene en una reunión de ministros pertinentes para revisar la política para los extranjeros el 23 de enero de 2026. (Fotografía de Jiji Press)

Este endurecimiento ha sido aplaudido por algunos inmigrantes en Japón, por considerarlas disuasorias ante ciertos comportamientos excesivos por parte de determinados extranjeros. No obstante, también existe el riesgo de que puedan contribuir a crear una imagen más negativa de Japón, o que se interpreten desde el exterior como xenofobia. No se puede descartar la posibilidad de que ciertos extranjeros que antes deseaban estudiar o trabajar en Japón decidan evitar venir de ahora en adelante.

Por otra parte, esta nueva política incluye un plan para recopilar datos objetivos sobre la realidad que rodea a los extranjeros. Esto merece una valoración positiva, ya que significa que se hará un análisis comprensivo de la población extranjera basado en datos de todo tipo, desde sus contribuciones a la economía y la sociedad hasta las tasas de criminalidad y los problemas que puedan surgir. Se trata de una iniciativa importante para evaluar las políticas con objetividad, sin especulación ni populismos.

Se prevé que el descenso demográfico de Japón continúe a un ritmo aproximado de 900.000 personas al año. Deberíamos considerar que esta estructura social, en la que se depende inevitablemente de la mano de obra extranjera, continuará al menos cien años. El futuro de Japón depende de la manera en la que el país decida acoger a inmigrantes, y de si consigue construir una relación de la que se beneficien ambas partes. Lo mismo ocurre con la educación de los niños, en la que habrá que evitar medidas cortoplacistas y adoptar una perspectiva a largo plazo.

Texto y composición: Matsumoto Sōichi, departamento editorial de nippon.com.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Pixta.)

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