¿Cómo abordar la enseñanza del japonés para niños extranjeros?
Las nuevas tecnologías facilitan una enseñanza del japonés sin fronteras
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Aprender a través de la pantalla
A principios de 2026, la ciudad de Fukuoka comenzó a poner a prueba un nuevo enfoque para la enseñanza de la lengua japonesa. Desde la Escuela Primaria Municipal Haruyoshi de Fukuoka se impartieron clases en línea que conectaban a cuatro escuelas primarias. A estas clases asistieron cuatro alumnos de entre primero y cuarto grado procedentes de China, Corea del Sur e Indonesia.
El día de nuestra visita, se podía ver a la profesora Etō Rieko enseñando a los niños vocabulario relacionado con objetos escolares de uso cotidiano y las palabras adecuadas para contarlos. Etō estaba frente a una pantalla grande que mostraba el contenido de la lección y a los cuatro estudiantes, quienes asentían mientras escuchaban.

Etō Rieko imparte una clase de japonés a distancia a través de computadoras conectadas entre sí. (© Tanaka Keitarō)
Estas clases formaban parte de un programa piloto llevado a cabo por la Junta Municipal de Educación de Fukuoka entre enero y marzo. La Junta buscaba evaluar los beneficios y desafíos de brindar enseñanza en idioma japonés a niños con raíces extranjeras mediante el uso de computadoras en sus escuelas y hogares.
Los niños que participaban en línea pudieron mantener la concentración gracias a la supervisión de los padres o profesores que estaban a su lado. Cuando los estudiantes utilizaban papel y lápiz, los adultos ajustaban las cámaras para que la profesora pudiera ver sus trabajos, lo que permitía una interacción bidireccional.

En las clases en línea, las cámaras también muestran las manos de los niños para que el profesor pueda seguir su progreso. (© Tanaka Keitarō)
Aliviar la carga de los colegios y las familias
El objetivo de estas clases en línea es reducir la carga que supone para las escuelas y las familias el aprendizaje del japonés por parte de los menores, al tiempo que se garantiza su acceso a las oportunidades educativas.
La Junta de Educación había estado reforzando su sistema de apoyo de acuerdo con las directrices del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, que establecen la asignación de un profesor por cada 18 alumnos que requieran instrucción en idioma japonés. En el curso escolar de 2025, la junta asignó profesores de japonés en 12 de las 146 escuelas primarias de la ciudad y en 6 de sus 72 escuelas secundarias. Bajo este sistema, los alumnos debían acudían a los centros que contaban con estos profesores para asistir allí a las clases de idioma.
Sin embargo, Abe Mayuko, inspectora jefa de la División de Planificación Escolar del Departamento de Orientación, explicó que esta medida resultaba inconveniente para algunos estudiantes. “El desplazamiento a otras escuelas podía llevar más de una hora. Es una carga para los padres que deben trasladarlos. Las clases en línea podrían ayudar a aliviar esta situación”.
Según Abe, otra razón para la implantación de las clases en línea fue el acusado incremento previsto en el número de alumnos extranjeros durante el curso escolar.
El ministerio determina el número de profesores de japonés que se asignarán en función de la cifra de alumnos registrados a fecha del 1 de mayo, un mes después del inicio del año académico en abril. No obstante, en Fukuoka la cantidad de estudiantes extranjeros aumenta de forma notable en mayo y septiembre, periodos de transición en los calendarios escolares de muchos de sus países de origen. En el curso 2025 había 527 alumnos que necesitaban enseñanza de japonés a 1 de mayo, pero esa cifra se disparó hasta los 744 a finales de diciembre. Aunque se contrata a profesorado a tiempo parcial cada vez que aumenta el número de estudiantes, conseguir personal suficiente no resulta sencillo, lo que genera una presión adicional sobre los centros. La enseñanza en línea se contempla como una vía eficaz para reducir las disparidades regionales, incluso mientras las escuelas aguardan la incorporación de más profesores.
En el programa piloto, los alumnos se dividieron en dos grupos, uno de primero a cuarto grado y otro de quinto a noveno, y cada grupo recibió diez lecciones de 45 minutos. La instrucción presencial de japonés se imparte principalmente de forma individualizada, pero en las clases en línea se enseña a varios alumnos a la vez. Aprender junto a otros compañeros, aunque sea en línea, aporta a los estudiantes una sensación de conexión al poder verse las caras, y la Junta considera que esto podría aumentar su motivación por aprender.
En busca de información sobre la eficacia de las TIC
En sus Medidas integrales para la integración de extranjeros y la convivencia ordenada, presentadas en enero de 2026, el Gobierno japonés incluyó los sistemas de traducción multilingüe y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como soluciones para la enseñanza del idioma japonés a los niños. Muchas escuelas en zonas con una gran concentración de residentes extranjeros logran asegurar el número de profesores necesario bajo el criterio de “un profesor por cada 18 alumnos”. Sin embargo, en áreas con menor población extranjera, puede ser difícil conseguir los recursos docentes para atender a un número reducido de menores. Esto aumenta la carga sobre los centros, pero el uso de las TIC podría ayudar a mitigar estos desafíos en cierta medida.
No obstante, como señala Etō Rieko, impartir clases en línea no es una tarea sencilla. “Son totalmente distintas de las lecciones presenciales en el aula”, afirma. Por lo general, se considera que las clases en línea dificultan mantener la atención de los estudiantes, y el reto es aún mayor en el caso de los alumnos más jóvenes y de los niños con raíces extranjeras que todavía están desarrollando sus competencias en japonés.
En el programa piloto, Etō se esforzó por comunicarse de manera eficaz a través de la pantalla mediante gestos y movimientos amplios. La Junta diseñó las diapositivas de las lecciones con Canva, una herramienta de diseño gratuita, tomando como referencia fichas de trabajo elaboradas por educadores de otras partes de Japón. Asimismo, se añadieron animaciones y temporizadores para captar y mantener la atención de los estudiantes.

Las anotaciones de la profesora (en este caso, un círculo rojo que señala la goma de borrar situada en la esquina del pupitre) se muestran en tiempo real en las pantallas de los alumnos. (© Tanaka Keitarō)
Uno de los aspectos con los que brega Etō es el contacto visual. Si mira a los alumnos en la pantalla mientras habla, deja de mirar a la cámara. “Si no hablo mirando directamente a la cámara, los niños no sentirán que los estoy mirando. Normalmente no enseño mirando a la cámara, por lo que resulta un reto”, señala.

Etō mira a propósito a la cámara y utiliza gestos para conectar con los niños. (© Tanaka Keitarō)
La prueba también sirvió como estudio de las clases en línea. Las lecciones fueron observadas por la inspectora jefa Abe Mayuko, profesores de lengua japonesa y coordinadores que se reúnen con los alumnos y sus padres. Tras la clase, compartieron sus impresiones y debatieron sobre los aspectos que podían mejorarse.
Ese día, la profesora asociada Sawada Hiroko, de la Universidad de Tsukuba, investigadora en enseñanza de la lengua japonesa, se sumó a la observación.
Los observadores elogiaron la lección de Etō y señalaron que los niños pudieron participar en el proceso de aprendizaje sin perder el interés. Sin embargo, uno de ellos indicó que los alumnos apenas sonrieron durante los primeros 15 minutos y sugirió una mejora específica: “Al explicar la diferencia entre aru (hay [cosas inanimadas]) y nai (no hay), los niños se mostraron más interesados cuando se les enseñaron objetos reales. La profesora debería recurrir a este tipo de enfoque desde el principio”.

Los participantes revisan la clase en línea impartida por la Junta Municipal de Educación de Fukuoka. (© Tanaka Keitarō)
Nuevas ideas basadas en las lecciones aprendidas
La Junta Municipal de Educación de Fukuoka decidirá qué escuelas actuarán como centros nodales para las clases a distancia antes de su plena implantación en el curso escolar de 2026. Las lecciones se centrarán en la enseñanza de un “japonés de supervivencia” para su uso en la vida cotidiana. La Junta tiene la intención de utilizar sus propios materiales didácticos, elaborados a partir de los resultados y retos del programa piloto llevado a cabo durante el año anterior.
En el presente curso escolar, la Junta ha estado visitando las escuelas piloto y manteniendo conversaciones con los equipos directivos para preparar la plena implantación. El programa se ofrecerá en ocho periodos a lo largo del año; los alumnos podrán incorporarse a las clases al inicio de cualquiera de estos periodos, en función del momento en que se trasladen.
Con el fin de aumentar el número de centros nodales para las clases a distancia, Abe trabaja para obtener la comprensión de las distintas escuelas. Además de enseñar “japonés de supervivencia”, confía en empezar a elaborar un plan de estudios enfocado a enseñar el japonés necesario para estudiar las asignaturas escolares.
En abril de 2025, el Ministerio de Educación introdujo un nuevo marco de referencia para el desarrollo y dominio del idioma. Esta directriz recomienda utilizar la lengua materna de los alumnos para ayudarlos a adquirir el japonés de forma gradual. La Junta de Educación Municipal de Fukuoka ha distribuido dispositivos de traducción de voz con inteligencia artificial entre el profesorado y está estudiando vías para incorporar la lengua materna de los estudiantes en el proceso de enseñanza. Mediante el uso de tecnologías de vanguardia, incluidas las TIC, la Junta espera proporcionar a los menores lo que necesitan en cada momento, avanzando paso a paso.
(Imagen del encabezado: Etō Rieko imparte una clase de japonés en línea a estudiantes extranjeros en la ciudad de Fukuoka. © Tanaka Keitarō.)
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