La comercialización ilegal de la anguila y el mundo de la mafia

Sociedad

La anguila japonesa es un importante elemento de la gastronomía del país, pero es también una especie amenazada. La pesca furtiva o la compraventa ilegal han sido señaladas como culpables del descenso en las capturas de su alevín, la angula, y la gran alza de su precio. Entrevistamos a Suzuki Tomohiko, autor de El pescado y la yakuza: tras la pista del negocio de la pesca furtiva, gran fuente de ingresos para los bōryokudan (Shōgakukan).

Suzuki Tomohiko SUZUKI Tomohiko

Escritor y fotógrafo independiente. Nacido en Hokkaidō en 1966, ingresó en la Facultad de Arte de la Universidad Nihon, pero no concluyó sus estudios al ser expulsado del Departamento de Fotografía. Después de haber trabajado como fotógrafo para revistas y agencias de publicidad, ingresó en la redacción de la revista Jitsuwa jidai, especializada en temas de la yakuza. De allí, pasó a otra revista del mismo grupo, Jitsuwa jidai BULL, de la que fue jefe de redacción. Ya como periodista independiente, concentró sus esfuerzos en hacer un seguimiento exhaustivo del proceso de fractura del grupo Yamaguchi-gumi, el más importante de la yakuza. Entre sus obras cabe citar Yakuza to Genpatsu: Fukushima Daiichi Sennyūki (“La yakuza y las centrales nucleares: Diario de una inmersión de la central de Fukushima Daiichi”; Bungei Shunjū).

El 40 % de las angulas son comercializadas en Japón ilegalmente

En las rutas de comercialización de la anguila hay cosas inexplicables. Según la Agencia de Pesca del Gobierno de Japón, durante la temporada de pesca 2016 (de noviembre de 2015 a abril de 2016), los criadores japoneses recibieron en sus instalaciones un total de 19,7 toneladas de angulas. De ellas, 6,1 toneladas procedían de la importación, siendo el resto de producción nacional. Sin embargo, las autoridades de las prefecturas (provincias) japonesas, que son las que expiden los permisos de pesca, solo tuvieron noticia de 7,7 toneladas para ese mismo periodo. El resto hasta las 13,6 toneladas, es decir, las otras 5,9 toneladas (cerca de un 40 %) serían capturas ilegales (pesca furtiva o parte no declarada de las capturas reales) que circulan en el mercado nacional.

ENTREVISTADOR Esta vez, para escribir su libro ha profundizado usted en la parte oscura de la industria pesquera. ¿Podría hablarnos de las características o singularidades de esta industria, en especial de la pesca furtiva y circulación ilegal de la anguila?

SUZUKI La mayoría de quienes capturan angulas no son los típicos pescadores que la gente imagina. Algunos se hacen a la mar solo en la temporada fría, cuando se puede coger angula, con lo que ganan un buen dinero, y por el verano trabajan, por ejemplo, en alguna obra de construcción. Y si uno investiga quien lleva el negocio pesquero, a veces resulta que es el bōryokudan (literalmente, “grupo violento”, denominación oficial de la yakuza) local.

En principio, la pesca de la anguila no está permitida. Sin embargo, existe un sistema por el que los gobernadores prefecturales conceden todos los años, con carácter excepcional, algunos permisos, a condición de que las angulas capturadas vayan a parar a los criaderos de anguilas de las respectivas prefecturas. Eso de que vayan “a los criaderos de la prefectura” en cuestión no deja de ser una pantalla. Lo que ocurre es que entre los precios oficiales y los reales hay una gran diferencia. Si el precio establecido por la prefectura es, por ejemplo, de un millón de yenes el kilo, en realidad se pagan dos o tres millones en el mercado negro.

La prefectura de Kagoshima establece su precio oficial una vez lo ha hecho la vecina prefectura de Miyazaki. Pero también hay prefecturas que no establecen ningún precio oficial. Por ejemplo, son famosas las anguilas silvestres de Okayama, pero en esta prefectura apenas hay criaderos y las angulas capturadas se desvían irregularmente a otras prefecturas casi en su totalidad.

El que captura 500 angulas declara, por ejemplo, que ha capturado 200 y el resto las desvía al mercado negro sin que nadie se entere. Los alevines pesan menos de un gramo y de tamaño no son mayores que un mondadientes, así que es fácil esconderlas y llevárselas a otro lado. Entre los compradores de esta mercancía hay de todo: unos son mayoristas normales y corrientes, pero otros tienen participación de los bōryokudan u organizaciones por el estilo. Esa es la zona más tenebrosa. El Gobierno prefectural de Miyazaki ha endurecido la reglamentación y ahora muchos están tratando de mantenerse en el sector cortando los lazos con los grupos violentos.

1 Desove al Oeste de las islas Marianas
2 Arrastrada por la corriente, la larva crece hasta los seis centímetros (alevín)
3 Vive entre cinco y 15 años en los ríos o en sus desembocaduras
4 Regresa al mar, donde se reproduce
1 Desove al Oeste de las islas Marianas
2 Arrastrada por la corriente, la larva crece hasta los seis centímetros (alevín)
3 Vive entre cinco y 15 años en los ríos o en sus desembocaduras
4 Regresa al mar, donde se reproduce

Grandes criaderos que emplean a exdetectives

ENTREVISTADOR Las capturas de angulas van decreciendo y además sufren altibajos anuales cada vez mayores. ¿Pueden seguir subsistiendo los criaderos ante la “normalización” del mercado negro y la gran subida del precio de las angulas?

SUZUKI Los negocios pequeños que solo disponen de una o dos piscinas no pueden pagar tres millones de yenes por un kilo de angulas. Si hay un mercado negro tan dinámico es porque existen grandes criaderos que sí pueden permitirse pagar, por mucho que suban los precios.

Los grandes criaderos no son solo comercializadores, son también transformadores y ofrecen productos como el kabayaki (anguila abierta y asada con salsa de soja endulzada). Por ejemplo, para el Día de la Vaca, que se celebra cada año entre finales de julio y principios de agosto, tienen grandes contratos para surtir de kabayaki a los principales supermercados y grandes almacenes del país, así que entre diciembre de cada año y enero del siguiente tienen que conseguir los alevines y criarlos en cantidad, por mucho que suba el precio.

Fuera de estas fechas, las angulas no se ponen tan caras. Según parece, últimamente hay muchos casos de acuerdos entre criaderos que crían la anguila sin prisas y restaurantes especializados que valoran ante todo el sabor y la salubridad. Las dos partes tratan de apoyarse para subsistir.

Pero, volviendo a lo de antes, para conseguir la cantidad suficiente de angulas, los grandes criaderos están extendiendo sus tentáculos hacia el negocio de los distribuidores mayoristas. Algunos están incluso empleando a ex agentes de policía con larga experiencia en el terreno de los bōryokudan, quizás porque en la comercialización de la angula inevitablemente se acaba chocando con los intereses de estos grupos.  

Angula ilegal taiwanesa a través de Hong Kong

ENTREVISTADOR Señala usted en su libro Sakana to yakuza que son estas grandes empresas las que mueven los hilos en la importanción ilegal de angulas.

SUZUKI En Taiwán la angula empieza a capturarse antes que en Japón, ya desde finales de octubre. Si quieres tener la seguridad de poder ofrecer el producto para el Día de la Vaca, vas a la angula taiwanesa. A las grandes empresas les interesa conseguirla en grandes cantidades. Se van a Taiwan justo antes de abrirse la temporada y allí agasajan generosamente a los brokers (agentes mafiosos) locales para ganarse su favor y firmar contratos. Es entonces cuando se fijan los precios. En realidad, Taiwán prohíbe la exportación de angulas. Antes, a cambio de vender sus angulas de inicio de temporada, Taiwán quería que Japón le surtiera de anguilas en la misma cantidad pero ya avanzada la temporada. Sin embargo, como Japón ha seguido manteniendo sus restricciones a la exportación, Taiwán ha impuesto la prohibición como represalia.

Ante esta situación, los brokers taiwaneses se han aliado con grupos especializados en exportación ilegal y están introduciendo la angula en Japón a través de Hong Kong. Así, es posible dar una fachada de legalidad a esa importación y facturar con normalidad. Pero en Hong Kong no se captura ni una sola angula y los hechos dicen a las claras que es un negocio ilegal que se está haciendo impunemente.

ENTREVISTADOR Usted ha estado en Hong Kong y se ha metido en los almacenes donde se recoge esta angula y se expide hacia Japón.

SUZUKI Los reporteros que tocan el problema de la anguila conocían más o menos el esquema que sigue el negocio ilegal. Pero nadie había ido a Hong Kong para ver con sus propios ojos dónde y cómo se hacía. Yo conseguí que me presentasen a un proveedor haciéndome pasar por una empresa japonesa que probaba suerte en el negocio por primera vez. Lo que vi fue una instalación muy simple, un almacén de los que pueden encontrarse en cualquier zona rural. Eso sí, estaba rodeado por una valla alta y vigilado por cámaras de seguridad. Por el recinto tenían sueltos algunos perros. Saben que manejan un producto muy caro y toman todas las medidas para que no se lo roben.

El jefe me confesó que su negocio principal era el juego. Llevaba algún casino de los que operan sin permiso, en la ilegalidad. Quizás él mismo no fuera miembro de la mafia, pero es evidente que tenía vínculos con esas organizaciones.

Las empresas japonesas que recurren a Taiwán para conseguir angula pensarán que la de Hong Kong no es más que una ruta alternativa para superar la prohibición de importar directamente desde la isla y a lo mejor no creen estar haciendo nada malo. Pero si las grandes comercializadoras de Japón no se meten en este negocio de la importación de angula es, precisamente, porque tiene esta parte oscura.

ENTREVISTADOR ¿Cuál es su opinión sobre el papel que están haciendo la Agencia de Pesca, los Gobiernos prefecturales y las autoridades encargadas de perseguir las actividades ilegales?

SUZUKI Es una contradicción que los gobernadores de las prefecturas de Japón sigan teniendo la potestad de conceder permisos de captura cuando existe un consenso mundial sobre el hecho de que la anguila es un recurso cada vez más escaso y se están tomando iniciativas para limitar su compraventa. Japón tiene que adoptar una política de control como país, porque la causa subyacente de la comercialización ilegal de la angula es disparidad de reglamentaciones prefecturales.

Tampoco tiene ningún sentido el tonelaje máximo (217.000 toneladas) que se impone a los criaderos de angula para sus compras. Ni siquiera esforzándose al máximo pueden estos criaderos reunir una cantidad tal, aunque sumen a la producción nacional la angula que importan. Esta no es forma de controlar un recurso. En general, en el sector pesquero japonés, el límite de captura de las diversas especies se sitúa siempre por encima de las capturas reales.

Mis investigaciones en el sector de la angula me han convencido de que este no es un producto adecuado para ser consumido masivamente. Hay que ir reduciendo su consumo. En cuanto a la forma de hacerlo, creo que será necesario un amplio debate y adoptar las medidas que sean más efectivas.

Entrevista y texto: Ishii Masato (redacción de nippon.com)

Fotografía del encabezado: pesca nocturna de angula en la desembocadura del río Yoshinogawa, en el término municipal de Tokushima, en enero de 2017. (Jiji Press)

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