¿Existe un remedio milagroso para prevenir el dopaje en los Juegos Olímpicos?

Deporte

El dopaje sigue constituyendo un importante motivo de preocupación en el mundo del deporte. En esta época en que la globalización lleva a los deportistas a cruzar las fronteras nacionales, esta práctica ilegítima sigue extendiéndose por el planeta.

Sanciones duras para Rusia

En diciembre de 2019, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) suspendió a Rusia de la participación en grandes competiciones deportivas internacionales durante los siguientes cuatro años, como sanción por haber manipulado los datos de los análisis médicos de sus deportistas. Rusia ha apelado la sanción y ha antepuesto una demanda ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, pero todo indica que sus atletas quedarán excluidos de las olimpiadas de Tokio (aplazadas en principio durante un año), a excepción de aquellos que demostraron que sus pruebas estaban en regla. La Federación Rusa de Atletismo, origen del problema, ha recibido una suspensión temporal y sigue sin poder participar en acontecimientos internacionales.

El presidente de la Federación Rusa de Atletismo, quizás resignado ante la severa sanción aplicada, ha reconocido recientemente haber cometido infracciones como la falsificación de documentación relativa al dopaje. Puede que llegara a la conclusión de que era imposible seguir mintiendo a la comunidad deportiva internacional, pero sea como fuere, la confesión llegó demasiado tarde.

Esta polémica del dopaje en Rusia se remonta al año 2014, cuando una cadena pública alemana desveló las irregularidades organizativas que tenían lugar en el atletismo ruso. Las investigaciones de la AMA determinaron que en Rusia existía un sistema planificado de dopaje de escala nacional. Aunque el equipo ruso compitió en las olimpiadas de Río 2016, más de cien atletas quedaron descalificados por sospechas de dopaje. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018, el Comité Olímpico Ruso quedó suspendido y solo los atletas que habían superado los controles pudieron participar, a título individual.

Más allá de las fronteras nacionales

A pesar de que el desarrollo de los hechos parezca indicar que Rusia destaca en el problema del dopaje, en realidad el uso ilícito de fármacos atraviesa todas las fronteras nacionales y se extiende paulatinamente por todo el mundo.

Según el informe sobre infracciones de dopaje de 2017 que la AMA publicó en 2019, el país con mayor número de casos registrados fue Italia, con 171 infracciones, seguido de Francia, con 128, Estados Unidos, con 103, Brasil, con 84, y Rusia, con 82. Japón, con 7 casos, no se hallaba entre los diez primeros de la lista. Un total de 114 países y regiones habían violado la normativa.

Recientemente ha estallado otra noticia bomba que afecta a los Juegos Olímpicos de Tokio: el héroe de la natación china Sun Yang ha sido inhabilitado ocho años por dopaje.

Sun Yang es un nadador de estilo libre, de distancia media y larga, que logró seis medallas —tres de oro— entre las olimpiadas de Londres 2012 y las de Río 2016. Con once oros ganados también en los campeonatos mundiales de natación, se halla entre los mejores atletas del mundo. En 2014, mientras entrenaba en Australia, se le detectó un estimulante prohibido en un control posterior a una competición y se le impuso una suspensión de tres meses. Unos años más tarde, en 2018, cuando el nadador recibió una visita a domicilio para recoger muestras, un guardia de seguridad destruyó el frasco de su muestra de sangre. Esta forma de proceder malintencionada fue lo que motivó el duro castigo por parte de la AMA. Para Sun Yang, de 28 años, un parón de ocho años representa su expulsión definitiva del mundo de la natación.

China sigue a Rusia en la lista de países con más infracciones del informe de la AMA. Anteriormente ya se detectaron transgresiones de ámbito organizativo en nadadoras y corredoras de fondo del gigante asiático. No se sabe si esas prácticas siguen vigentes. Sin embargo, como ejemplifica el hecho de que Sun Yang tuviese un entrenador australiano, en la actualidad los mejores deportistas no se forman ni curten dentro de las fronteras de un único país.

Los continuos casos de dopaje surgidos en la halterofilia también se han convertido en un serio problema. Ed Hula, editor jefe de la publicación especializada en las olimpiadas Around the Rings, que contribuye en el periódico japonés Mainichi Shimbun, afirma que en los Juegos Olímpicos de Tokio participarán un total de 196 levantadores de peso (entre hombres y mujeres) procedentes de todo el mundo, unos 70 menos que en Pekín 2008.

La drástica reducción del número de atletas olímpicos en halterofilia responde a las sanciones impuestas por el Comité Olímpico Internacional (COI) al destaparse una larga serie de casos de dopaje en levantadores de todo el mundo mediante la repetición de los análisis de muestras antiguas, que por normativa deben conservarse durante diez años. Además, salió a la luz la noticia de que el presidente húngaro de la Federación Internacional de Halterofilia había aceptado sobornos a cambio de aprobar muestras manipuladas.

Recurrir incluso a la manipulación genética

¿Qué factores se hallan tras la proliferación del dopaje?

Tras el fin de la Guerra Fría, entrenadores y atletas de países del Este que siempre habían sido sospechosos de dopaje, como la antigua República Democrática Alemana, perdieron sus trabajos, se dispersaron por distintos países y difundieron sus técnicas alrededor del globo. La internacionalización del deporte profesional con el desarrollo de las emisiones por satélite y la liberalización del mercado de fichajes deportivos gracias a la integración europea impulsaron la movilidad transfronteriza del personal. Cabe destacar también el desarrollo de internet, que facilitó la adquisición de fármacos prohibidos desde otros países. Todos estos factores fueron efectos secundarios de la globalización.

Hasta hace poco, los principales métodos de dopaje eran la administración de fármacos prohibidos para aumentar la musculatura o la resistencia física, y el dopaje sanguíneo, que consiste en la transfusión de sangre propia antes de una competición para elevar la capacidad de transportar oxígeno de la sangre. Algunos casos también incluían el consumo de suplementos alimenticios de venta general formulados con sustancias vetadas.

El método más temido en los últimos años es el dopaje genético, que se sirve de la terapia génica para introducir en las células material genético con fines específicos y así modificar su información genética para promover la formación de músculo, glóbulos rojos u otros elementos.

Se dice que, por ejemplo, someter a un atleta a la manipulación genética que se usa en el tratamiento para la distrofia muscular sirve para aumentar y fortalecer su masa muscular. Con la terapia génica dirigida a pacientes con anemia grave, es posible elevar la producción de glóbulos rojos y la capacidad de transportar oxígeno en la sangre, lo que se traduce en un aumento de la resistencia física.

La AMA añadió el dopaje genético a la lista de prácticas prohibidas en 2018. La detección de este tipo de dopaje no resulta tan simple como en las infracciones que se identifican mediante el análisis de sangre y orina, y todavía no existen precedentes destacables de detección.

El prestigio nacional y el negocio como principales motivos

Eliminar el dopaje del mundo del deporte solo con pruebas de detección y sanciones estrictas no parece viable, dado que tras esta práctica ilícita se esconden ciertos “frutos” que se obtienen al aumentar la competitividad: las medallas olímpicas tienen el rol político de elevar el prestigio nacional, mientras que el éxito de los atletas se aprovecha comercialmente como medio publicitario.

No existe ningún remedio milagroso para acabar con las transgresiones e inyectar en todo el mundo el concepto original del deporte, en que se compite con la capacidad física natural del individuo. Para arrancar el dopaje de raíz, hay que volver a cuestionarse el sentido del deporte y el espíritu del juego limpio, educando a la población desde joven, en escuelas y clubes deportivos, sobre los efectos perniciosos de los fármacos. No nos queda más alternativa que perseverar con ese tipo de esfuerzos modestos.

Fotografía del encabezado: Craig Reedie (en el centro), presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), asistiendo a una rueda de prensa. (Jiji Press)

Sobre el término dopaje

El dopaje consiste en el uso ilícito de medios (fármacos u otros métodos) que potencialmente mejoran la capacidad competitiva. Además de contravenir el principio básico del deporte, el juego limpio, esta práctica entraña el peligro de dañar gravemente la salud de los deportistas. Por eso el Comité Olímpico Internacional fundó en 1999 la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que vela por la prevención del uso de fármacos en el mundo del deporte.

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