La segunda Administración Trump y el Indopacífico: una perspectiva japonesa

Política Mundo

La nueva Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU. resulta, en general, tranquilizadora para Japón, dado su marcado énfasis en la disuasión en la región indopacífica. No obstante, hay incertidumbre sobre la postura que adoptará Trump respecto a Irán, Taiwán y China. ¿Cómo debería actuar Japón ante un aliado así? Mori Satoru, experto en política exterior y de defensa de EE. UU., nos da su opinión.

Mori Satoru MORI Satoru

Profesor de la Universidad Keiō. Especialista en política internacional y política contemporánea internacional y de defensa de EE. UU.; subdirector del Centro de Estrategia de Keiō. Nacido en 1972; se graduó en la Universidad de Kioto y obtuvo su doctorado en la Universidad de Tokio. Fue funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, y profesor asociado y profesor titular del Departamento de Política Global de la Universidad Hōsei hasta que asumió su cargo actual, en 2022. Sus obras incluyen Betonamu sensō to dōmei gaikō (La Guerra de Vietnam y la diplomacia de alianzas) publicada por la editorial de la Universidad de Tokio.

El documento de defensa hace hincapié en el Indopacífico

ENTREVISTADOR  La Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos de 2026, publicada en enero, articula una política centrada en el hemisferio occidental y el Indopacífico. ¿Cómo evaluaría usted esa política desde una perspectiva japonesa?

MORI SATORU  La nueva Estrategia de Defensa Nacional (en adelante, EDN) prioriza el hemisferio occidental y el Indopacífico, al tiempo que, en términos relativos, resta énfasis a los compromisos de Estados Unidos con Europa, Oriente Medio y la península de Corea. Para Japón, la importancia que otorga al Indopacífico debe considerarse, en líneas generales, positiva.

Para empezar, la estrategia se basa en la premisa de que el Indopacífico es el centro mundial del crecimiento económico y que su paz y prosperidad son esenciales para la paz y prosperidad de Estados Unidos. Este es un punto crucial. La idea de que Estados Unidos tiene un interés significativo en el Indopacífico y la determinación estratégica de protegerlo otorga credibilidad a su compromiso de seguir implicado y de defender a sus aliados y socios en la región.

En segundo lugar, la EDN articula con claridad la política de la administración Trump de establecer una sólida defensa de negación a lo largo de la “primera cadena de islas”, algo que Japón debería acoger favorablemente. El documento indica que Estados Unidos está tomando la iniciativa en la salvaguarda del statu quo y en la prevención de que China establezca una hegemonía regional. Esto contrasta marcadamente con la forma en que la EDN aborda Europa. El papel que desempeña el Sudeste Asiático dentro de la estrategia no está claro; Japón tendrá que colaborar con Australia para mantener a Estados Unidos implicado en toda la región.

Una tercera razón para acoger positivamente la política de defensa de la actual Administración estadounidense es la financiación asignada a la seguridad del Indopacífico en el presupuesto del Departamento de Defensa para el año fiscal 2026. Los programas detallados en dicho presupuesto tienen como objetivo reforzar la postura de fuerzas, las capacidades, y el adiestramiento y los ejercicios del Comando del Indopacífico; aumentar la ayuda a Taiwán; y mejorar la cooperación en defensa y seguridad con aliados y socios de la región. Desde la perspectiva japonesa, todo ello resulta bastante alentador.

Desde el punto de vista de las políticas, es positivo que Estados Unidos y Japón compartan los objetivos estratégicos de disuadir cualquier uso de la fuerza para alterar el statu quo en el Indopacífico y de impedir que un solo país ejerza la hegemonía en la región. En la práctica, también estamos viendo avances hacia una alianza bilateral más sólida, a medida que Japón refuerza sus capacidades de defensa y Estados Unidos mejora el estado de preparación del Comando del Indopacífico. Ambos países están trabajando asimismo para revitalizar sus industrias nacionales de defensa y profundizar la cooperación industrial, incluida la coproducción de misiles. Aunque sin duda surgirán obstáculos en el camino, hemos llegado a una comprensión básica de lo que debe hacerse.

¿Cómo afrontar la incertidumbre?

ENTREVISTADOR  Dicho todo esto, la imprevisibilidad de Trump en la conducción de la política exterior ha generado una gran inquietud aquí y en todo el mundo. ¿Podría abordar esas preocupaciones?

MORI  Documentos estratégicos estadounidenses como la Estrategia de Seguridad Nacional y la EDN han sido bastante claros al priorizar la implicación regional de Estados Unidos; sin embargo, ahora la Administración Trump ha emprendido una guerra contra Irán que parece estar cargada de riesgos e incertidumbre. En este momento no está claro qué impacto podría tener este conflicto en la implicación de Estados Unidos en el Indopacífico, pero, dependiendo del grado de atención y recursos que absorba, podría convertirse en un problema.

Mientras tanto, existe una considerable incertidumbre en torno al componente de “determinación” de la disuasión estadounidense en el Indopacífico, porque nadie sabe realmente cómo reaccionaría Trump en caso de una crisis en el estrecho de Taiwán. La disuasión requiere credibilidad y, en este caso, eso significa convencer a cierto país de que Estados Unidos no dejaría de intervenir si ese país intentara alterar el statu quo por la fuerza. Se trata de una tarea muy exigente para cualquier presidente estadounidense.

En cualquier caso, el desafío actual para los países de primera línea como Japón, Taiwán y Filipinas, así como para Estados Unidos, es reforzar nuestra capacidad para defender el statu quo regional, lo que implica contar con la capacidad de impedir un ataque tipo blitzkrieg orientado a crear un hecho consumado, así como con la capacidad y la voluntad de seguir combatiendo en caso de un conflicto prolongado. Estos son, de hecho, los mismos retos de seguridad que está abordando el Gobierno japonés, y se espera que adopte una serie de medidas políticas concretas en las versiones más recientes de los tres principales documentos de seguridad del país (la Estrategia de Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional y el Programa de Refuerzo de la Defensa). Pero, para construir una disuasión eficaz por negación, Japón tendrá que colaborar con Estados Unidos y con otros aliados y socios estadounidenses en la región.

Redistribuir la carga de la defensa

ENTREVISTADOR  ¿Cuál es su opinión sobre la exigencia de Trump de que sus aliados asuman una mayor parte de la carga?

MORI  La Administración Trump está pidiendo a sus aliados que destinen al menos el 5 % de su producto interior bruto como nuevo “estándar global” de gasto en defensa. No se trata simplemente de que Trump insista en que otros países paguen después de haberse beneficiado de un viaje gratis a costa de Estados Unidos.

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, publicada en diciembre de 2025, incluye un epígrafe titulado “Reparto de cargas y transferencia de cargas”. No hay una explicación ni definición explícita de estos dos conceptos, pero ello sugiere que la Administración Trump contempla dos enfoques distintos para redistribuir la carga de la seguridad global. La “transferencia de cargas” probablemente aluda a la idea de asignar la responsabilidad principal de la disuasión convencional a socios y aliados que se considera que poseen los recursos necesarios para disuadir a una potencia hostil que representa una amenaza directa. Por ejemplo, se considera que Europa podría ser capaz de disuadir la expansión rusa, y Corea del Sur, la agresión del Norte. Bajo el concepto de “reparto de cargas”, Estados Unidos seguiría desempeñando el papel principal, al tiempo que instaría a aliados y socios a asumir un papel mayor en la disuasión convencional.

La lógica que subyace a estos enfoques podría asemejarse a la expuesta por Elbridge Colby, actualmente subsecretario de Defensa para Políticas antes de incorporarse a la Administración. Como explicó Colby en su obra de 2021 The Strategy of Denial: “Estados Unidos debe ser capaz de defender eficazmente a sus aliados vulnerables de manera que considere que los costes y riesgos se corresponden suficientemente con los beneficios de hacerlo. Los costes del combate y sus resultados deben ser compatibles con la determinación estadounidense. Esto es lo que significa que un Estado sea ‘defendible’”.

Tiene toda la razón. El compromiso de Estados Unidos con sus aliados, es decir, su determinación, carecería de credibilidad si no pudiera defenderlos a un coste y riesgo aceptables. Existe una lógica estratégica detrás de la exigencia de que los aliados asuman una mayor parte de la carga. La opinión pública japonesa debe comprender que, al reforzar las capacidades de defensa de este país, estamos aumentando la credibilidad del compromiso defensivo de Estados Unidos y, con ello, reforzando aún más nuestra propia seguridad. No se trata de responder a las exigencias estadounidenses ni de apaciguar a Trump. Se trata de fortalecer la disuasión.

¿Está la seguridad de Asia en la mesa de negociación?

ENTREVISTADOR  ¿Qué cree que espera lograr Trump de su visita a China?

MORI  En 2025, Trump trató de arrancar concesiones económicas a China utilizando el “palo” de los aranceles elevados. Pero, en lugar de ceder, China respondió con sus propios palos en forma de aranceles de represalia y restricciones a las exportaciones de tierras raras. Los gobiernos de Estados Unidos y China son plenamente conscientes de que un mayor recurso a este tipo de medidas punitivas no haría sino agravar el daño a sus economías. En estas circunstancias, es posible que intenten alcanzar un acuerdo mediante el intercambio de “zanahorias”.

Durante su próxima visita a China, es probable que Trump trate de cerrar acuerdos comerciales en sectores de alto valor como la soja, la aviación y la energía, al tiempo que busca asegurar el compromiso de China de volver a tomar medidas enérgicas contra las ventas relacionadas con el fentanilo. También se ha planteado la posibilidad de un acuerdo que incluya nuevas inversiones empresariales chinas en Estados Unidos, aunque está por ver si eso llegará a materializarse.

Ante la inminencia de la visita de Trump a Pekín, en Washington algunos han expresado su preocupación de que Taiwán pueda convertirse en algún tipo de moneda de cambio. Aunque hay motivos para vigilar de cerca la interacción entre Estados Unidos y China en lo que respecta a Taiwán —no solo en las próximas semanas, sino en los próximos tres años—, parece muy poco probable que Trump simplemente abandone a Taiwán. Dicho esto, se ha especulado con que podría aceptar un retraso en la venta de armas a Taiwán a cambio de concesiones económicas por parte de Pekín. Este tipo de aplazamientos puede tener un impacto serio en el clima político taiwanés, alimentando la resistencia de la oposición a los aumentos del gasto en defensa impulsados por el partido gobernante. Cualquier acuerdo que comprometiera la seguridad de Taiwán a cambio de concesiones económicas de China provocaría inevitablemente una gran inquietud entre los aliados y socios de Estados Unidos.

Por supuesto, Taiwán se encuentra en desventaja en la medida en que no puede entablar su propia diplomacia de cumbres con Estados Unidos. Aun así, si Washington negociara a la baja los intereses vitales de Taiwán, ello agravaría considerablemente la desconfianza en torno a la política exterior estadounidense bajo Trump y suscitaría serias dudas sobre la credibilidad del compromiso de seguridad de Estados Unidos en Asia Oriental.

Una situación favorable para China

ENTREVISTADOR  ¿Cómo ha transformado las relaciones internacionales la diplomacia de Trump?

MORI  En lo que respecta a las relaciones entre las grandes potencias, es muy posible que se haya creado una situación que, en términos generales, beneficie a China. En primer lugar, han surgido graves fisuras entre Estados Unidos y Europa. La Unión Europea, por su parte, preferiría evitar tensiones en los tres frentes (Estados Unidos, China y Rusia). Pero si Trump continúa aplicando aranceles de forma arbitraria cada vez que se muestra descontento con la política o la postura europea, Europa hará como ha hecho Canadá y ampliará gradualmente sus vínculos económicos con China en ámbitos no sensibles, acelerando la tendencia hacia una “reducción de riesgos” económicos respecto a Estados Unidos.

En segundo lugar, con las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos a la vista, el presidente Trump querría poder presumir de los acuerdos económicos alcanzados durante su viaje a Pekín. En su afán, podría volver a dejar entrever la idea de una asociación “G2” o “Grupo de Dos” entre Estados Unidos y China.

En tercer lugar, se ha informado de que la Administración desea ampliar la cooperación económica con Rusia, lo que reduciría aún más las perspectivas de un alto el fuego en Ucrania. Mientras la guerra se prolongue, la dependencia económica de Rusia respecto a China no hará sino continuar.

Si se tienen en cuenta estos tres factores, desde Pekín puede parecer que la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia están todos llamando a su puerta, deseosos de cortejar a China en el terreno económico. Si el presidente Xi Jinping cree que puede cosechar los beneficios del intercambio económico con esas potencias al tiempo que intensifica la presión sobre Taiwán, Filipinas y Japón, eso reduce las probabilidades de un deshielo en las relaciones entre Japón y China.

A la hora de tratar con Pekín, es muy importante que Tokio se mantenga firme en sus políticas y posturas en lo que respecta a la seguridad japonesa y no ceda ante un Gobierno que recurre a tácticas de presión flagrantes para coaccionar a otros países por motivos de conveniencia. Ceder a esa presión en estos momentos abriría la puerta a una hegemonía regional. En las circunstancias actuales, lo que Japón necesita es reforzar sus propias fuerzas armadas, fortalecer la alianza entre Japón y Estados Unidos y ampliar la cooperación en materia de defensa con otros países afines.

Los aliados, “activos estratégicos”

ENTREVISTADOR  ¿Cuál es la actitud general de Trump hacia los aliados de Estados Unidos?

MORI  La concepción del presidente Trump sobre lo que constituye un buen aliado parece diferir de la de administraciones estadounidenses anteriores. La Administración Trump utiliza su propio baremo para evaluar a los aliados de Estados Unidos. El primer criterio básico es cuánto contribuye un país a la economía estadounidense: ya sea importando bienes de Estados Unidos, ayudando así a corregir el desequilibrio comercial; invirtiendo en Estados Unidos, impulsando con ello la industria estadounidense y creando empleo para los trabajadores estadounidenses; o cooperando en las restricciones a la transferencia de tecnología avanzada a China, contribuyendo así a la competencia tecnológica de Estados Unidos con China. El segundo criterio es si el país plantea un nivel de riesgo de seguridad suficientemente bajo para Estados Unidos; en otras palabras, en qué medida contribuye a la prevención de conflictos reforzando sus propias capacidades de defensa y su gasto militar; si está ayudando a sostener la industria de defensa estadounidense mediante la compra de armamento de fabricación estadounidense; y si asume una parte lo suficientemente significativa de los costes del estacionamiento de tropas estadounidenses como para que su protección merezca la pena para Estados Unidos.

Podemos construir una relación entre Japón y Estados Unidos lo suficientemente sólida como para resistir las vicisitudes de las relaciones entre Estados Unidos y China fomentando el reconocimiento —dentro de la Administración Trump, su base de apoyo republicana y del movimiento MAGA, y la sociedad estadounidense en su conjunto— de que Japón es indispensable para Estados Unidos. La cuestión clave es si Japón y Estados Unidos pueden seguir encontrando valor en su asociación incluso en un contexto en el que priman los intereses económicos y de seguridad concretos. En este sentido, la inversión japonesa en Estados Unidos debería abordarse no solo como una oportunidad de negocio, sino también como una herramienta para fomentar una percepción favorable hacia Japón mediante la creación de empleo en Estados Unidos.

Las tres facetas de EE. UU.

ENTREVISTADOR  ¿Cómo deberíamos relacionarnos en adelante con un Estados Unidos que suscita tanta polémica?

MORI  El modo en que el presidente Trump concibe lo que constituye un buen aliado parece diferir del de administraciones estadounidenses anteriores. Desde la perspectiva de Japón, Estados Unidos presenta hoy tres facetas distintas. Está el “Estados Unidos equivocado”, visible en el comportamiento agresivo de la Administración Trump hacia Venezuela y potencialmente hacia otros países del hemisferio occidental, incluida la reciente intervención que implicó la captura del líder venezolano. Está el “Estados Unidos distraído”, incapaz de centrarse en objetivos geoestratégicos prioritarios y que dilapida su atención y recursos estratégicos en áreas fuera del Indopacífico. Y, por último, está el “Estados Unidos indispensable”, que, con todos sus defectos, sigue siendo vital para Japón desde el punto de vista de nuestra salud económica y de nuestra capacidad para disuadir a China.

Desde mi punto de vista, debemos tratar con Estados Unidos aceptando con lucidez estas tres facetas, sin perder de vista el panorama general. Tanto desde la perspectiva de la seguridad como de la economía, Estados Unidos es un socio indispensable con el que Japón debe mantener y fortalecer sus relaciones. Esto no significa someterse a cada uno de los caprichos de Washington, ni tampoco abandonar nuestro compromiso con un orden internacional libre y abierto basado en el Estado de derecho. Sin embargo, parece evidente que la época actual exige un enfoque de las relaciones exteriores desapasionado, sagaz y realista.

Publicado originalmente en japonés a partir de una entrevista realizada el 27 de febrero en Tokio por Ishii Masato, de nippon.com. Posteriormente, la entrevista fue ligeramente editada por el entrevistado en respuesta a la operación militar estadounidense en Irán.

(Imagen del encabezado: el presidente de EE. UU., Donald Trump, explica la operación militar en Irán durante una rueda de prensa en Doral, Florida, el 9 de marzo de 2026. © AFP/Jiji.)

defensa nacional Estados Unidos Donald Trump Relaciones Japón-EE. UU. Indopacífico