Japón estrecha alianzas con países afines ante los desafíos planteados por China y Trump

Política Mundo

Japón se está acercando cada vez más a socios regionales como Australia y Filipinas, no solo para reforzar la disuasión frente a China, sino también para protegerse de los riesgos relacionados con Trump.

Actualizando la estrategia del Indo-Pacífico Libre y Abierto

A mediados de abril, la primera ministra Takaichi Sanae anunció una iniciativa denominada Asociación para una Amplia Resiliencia Energética y de Recursos en Asia (POWERR Asia, por sus siglas en inglés) durante una reunión en línea con líderes de países clave de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN), entre ellos Filipinas y Vietnam. Mediante la provisión de 10.000 millones de dólares en financiación a países que afrontan una creciente inseguridad energética debido a la crisis en el estrecho de Ormuz, Japón busca reforzar las cadenas de suministro regionales y profundizar la cooperación con sus socios de la ASEAN.

Durante una visita a Vietnam a comienzos de mayo, Takaichi pronunció un discurso en el que abogó por una evolución de la estrategia de un Indo-Pacífico Libre y Abierto (FOIP, por sus siglas en inglés), defendida por primera vez hace una década por el entonces primer ministro Abe Shinzō. Al subrayar la importancia de una coordinación y cooperación más estrechas con países afines del Sudeste Asiático y otras regiones, obtuvo un firme respaldo de los dirigentes vietnamitas tanto para la estrategia FOIP como para la iniciativa POWERR Asia.

Posteriormente, Takaichi viajó a Australia, donde se reunió el 4 de mayo con el primer ministro Anthony Albanese. Ambos líderes acordaron reforzar la cooperación en materia de seguridad energética y económica, incluida la relacionada con el carbón y el gas natural licuado. También coincidieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre Japón y Australia —claramente con China en mente— para evitar que surja un vacío de poder en el Indo-Pacífico mientras la atención y los recursos de Estados Unidos se ven absorbidos por la guerra en Irán.

Australia, un cuasi aliado

Con una población de poco menos de 28 millones de habitantes, Australia desempeña, no obstante, un papel clave en la seguridad regional como miembro del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad), junto con Japón, Estados Unidos e India. Para Washington, es el principal aliado representante de Oceanía y un miembro central de la red de intercambio de inteligencia de los Cinco Ojos (Five Eyes). Para Japón, Australia ocupa una posición fundamental en la cooperación entre países afines y puede considerarse, en términos prácticos, un cuasi aliado.

Sin embargo, en los últimos años Canberra, al igual que muchos aliados tradicionales de Estados Unidos, ha experimentado tensiones en sus relaciones con la Administración Trump, y los planes para adquirir submarinos de propulsión nuclear en el marco de la alianza AUKUS (Australia, Reino Unido y Estados Unidos) parecen encontrarse en punto muerto. En este contexto, la primera ministra Takaichi ha ido más allá del habitual respaldo protocolario a la cooperación trilateral entre Japón, Estados Unidos y Australia, situando explícitamente las relaciones entre Japón y Australia como el núcleo de una red más amplia de países afines y expresando su intención de que ambos países lideren los esfuerzos para garantizar la estabilidad regional.

El Gobierno de Albanese ya ha alcanzado un acuerdo con Japón sobre un plan de desarrollo conjunto basado en una versión mejorada de las fragatas de la clase Mogami de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón. De los 11 buques de escolta que Australia prevé construir, 8 serán fabricados en el país. Además de profundizar la cooperación económica y tecnológica, se espera que el proyecto refuerce la interoperabilidad práctica entre las Fuerzas de Autodefensa de Japón y la Marina Real Australiana mediante la estandarización de equipos y la realización de entrenamientos conjuntos.

Venta de material por parte del ministro de Defensa, Koizumi Shinjirō

Japón también está acelerando sus esfuerzos para exportar equipos de defensa usados. El 21 de abril, el gabinete de Takaichi aprobó la eliminación de las restricciones vigentes durante largo tiempo que limitaban las exportaciones de defensa a cinco categorías no destinadas al combate (rescate, transporte, alerta, vigilancia y desminado), abriendo así la puerta a la venta en el extranjero de armamento con capacidad letal y destructiva.

Esta decisión supone un cambio importante en la política de seguridad de Japón. Su objetivo es reforzar la base de producción de la industria de defensa japonesa, hasta ahora dependiente casi exclusivamente de los pedidos de las Fuerzas de Autodefensa, mejorando así su sostenibilidad en situaciones de contingencia y fortaleciendo las capacidades de disuasión y respuesta.

El ministro de Defensa, Koizumi Shinjirō, visitó rápidamente Indonesia y Filipinas a comienzos de mayo, explicando que Japón ya podía exportar plataformas como fragatas y submarinos. También subrayó la creciente importancia y necesidad de una cooperación más estrecha entre países con valores compartidos en un entorno internacional cada vez más complejo.

Aunque la visita de Koizumi a Indonesia no dio lugar a acuerdos comerciales concretos, Yakarta expresó supuestamente interés en submarinos de segunda mano previamente operados por la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón. Ambos países firmaron además un acuerdo para impulsar la cooperación en materia de equipos y tecnología de defensa.

En Filipinas, Koizumi acordó la creación de un grupo de trabajo a nivel técnico para iniciar conversaciones concretas sobre la exportación de buques de escolta usados. Manila ha chocado repetidamente con Pekín por las reclamaciones de soberanía en el mar de China Meridional. En una declaración conjunta emitida tras sus conversaciones, ambas partes mencionaron explícitamente a China y expresaron su profunda preocupación por sus “actividades coercitivas” en las aguas que rodean Japón y en el mar de China Meridional.

La implicación de Japón va más allá de la venta de armamento. El 6 de mayo, Koizumi asistió al ejercicio militar conjunto anual Balikatan entre Estados Unidos y Filipinas, celebrado en la isla de Luzón. Por primera vez, Japón participó como miembro de pleno derecho, desplegando alrededor de 1.400 efectivos de sus fuerzas terrestre, marítima y aérea, y realizando ejercicios con fuego real utilizando misiles tierra mar. La medida buscaba poner de relieve la cooperación trilateral entre Japón, Estados Unidos y Filipinas, así como enviar una señal de disuasión frente a China.

A medida que la guerra en Irán obliga a la Administración Trump a destinar enormes recursos militares a Oriente Próximo, no puede descartarse el riesgo de un debilitamiento de la capacidad de disuasión y respuesta ante crisis en el Indo-Pacífico. Mientras refuerza sus vínculos con socios regionales, Japón también debe mantenerse vigilante e insistir en que Washington cumpla sus compromisos en el marco de la alianza entre Japón y Estados Unidos.

(Imagen del encabezado: la primera ministra Takaichi Sanae y el primer ministro de Vietnam, Le Minh Hung, en una ceremonia de bienvenida en Hanói, el 2 de mayo de 2026. © AFP/Jiji.)

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