Japón sigue dependiendo del petróleo de Oriente Próximo

Economía

Casi el 90 % de las importaciones de petróleo de Japón proceden de Oriente Próximo, y la mayoría del crudo es transportado en petroleros a través del estrecho de Ormuz.

Japón cubre el 87 % de su demanda energética con combustibles fósiles. El Informe Anual sobre la Energía de 2019, publicado por la Agencia de Recursos Naturales y Energía, revela que en el año fiscal 2017 el 25 % de la energía primaria consumida en Japón se generó a partir del carbón, un 39 % del petróleo y un 23 % mediante el gas natural licuado. El resto derivó de la energía nuclear (1 %) y de las fuentes renovables (11 %).

Prácticamente el 100 % del petróleo, la principal fuente de energía de Japón, es importado. Japón siempre ha contado con escasos recursos naturales, por lo que después de experimentar las crisis del petróleo de 1973 y 1979 adoptó políticas para desarrollar fuentes alternativas de energía y convertirse en un país energéticamente eficiente. También trató de diversificar sus proveedores. Al incrementar las importaciones procedentes de países como China o Indonesia, Japón pudo reducir su dependencia del petróleo de Oriente Próximo hasta el 67,9 % para 1987, pero los subsecuentes incrementos en la demanda nacional entre los países asiáticos productores de crudo forzaron que Japón regresara a los países árabes.

En el año fiscal 2017, el 87 % del petróleo importado por Japón procedió de Oriente Próximo, principalmente de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos. Más del 80 % de este crudo fue transportado con petroleros a través del estrecho de Ormuz.

Japón depende mucho más del petróleo de Oriente Próximo que otros países. En comparación, los Estados Unidos solo dependen un 21,8 % del petróleo de esta región del mundo, mientras que la cifra para los países europeos miembros de la OCDE es de un 23,8 %.

(Fotografía del encabezado: © Pixta.)

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