Las importaciones japonesas de petróleo de Oriente Medio bajaron dos tercios en abril
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Riesgo de una simultaneidad entre la inflación y el empeoramiento económico
A raíz de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz, un punto estratégico crucial para el transporte de petróleo en Oriente Medio, permanece bloqueado de facto desde marzo. Según las comprobaciones realizadas por la Asociación de Armadores de Japón, apenas cinco barcos relacionados con Japón cruzaron dicho estrecho entre marzo y mayo. Puesto que el transporte en petrolero desde Oriente Medio hasta Japón requiere cerca de 20 días, la situación real de las importaciones de marzo se refleja en las estadísticas aduaneras del mes de abril. De acuerdo con las estadísticas comerciales provisionales de abril publicadas por el Ministerio de Finanzas, el volumen total de las importaciones de crudo cayó un 63,7 % interanual, situándose en 4,48 millones de kilolitros. Según esas cifras, el volumen de las importaciones procedentes de Oriente Medio disminuyó un 67,2 % interanual y se redujo a 3,843 millones de kilolitros. Ambos datos representan los niveles más bajos desde 1979, año en que se empezaron a publicar las estadísticas mensuales desglosadas por productos.
Aunque no se dispone de datos mensuales de la época en la que ocurrieron las dos crisis del petróleo (de 1973 y 1979), la Asociación Petrolera de Japón señala que el volumen de las importaciones de crudo disminuyó un 4,5 % interanual en el año fiscal 1974, y un 10 % en el año fiscal 1980. Pese a tratarse de una cifra mensual correspondiente a abril, el nivel de descenso realmente registrado en abril es mucho mayor si se compara con las crisis petroleras del pasado.
Por otro lado, aunque el precio del crudo de Dubái se disparó en marzo debido a la incertidumbre sobre el suministro, el valor total de las importaciones se limitó a 454,2 mil millones de yenes (un descenso del 50 %) a consecuencia de la drástica caída en el volumen importado, por lo que no llegó a convertirse en un factor de deterioro para la balanza comercial.
La cuota de la región de Oriente Medio como origen de las importaciones de crudo suele superar habitualmente el 90 %. Sin embargo, en abril descendió por debajo de esa barrera, situándose en el 85,8 %. El Gobierno está buscando rutas alternativas que no dependan de Oriente Medio ni del estrecho de Ormuz, al tiempo que recurre a la liberación de sus reservas estratégicas de petróleo, una situación ante la cual la primera ministra, Takaichi Sanae, ha enfatizado que “ya hay perspectivas claras de suministro hasta comienzos del próximo año”.
Kiuchi Takahide, economista ejecutivo del Instituto de Investigación Nomura, señala en su informe respecto al futuro de la economía japonesa que, “si se prolongan el estancamiento de la situación en Irán y la suspensión fáctica del tránsito por el estrecho de Ormuz, la producción continuará contrayéndose por el temor al desabastecimiento de crudo y nafta, lo que provocará una escasez de productos y una escalada de precios. La tendencia hacia un escenario de características de ‘estanflación’, en el que avanzan simultáneamente la inflación y el deterioro económico, se irá intensificando”.
Material de referencia (en japonés)
- Estadísticas comerciales de abril, Ministerio de Finanzas
- Perspectivas sobre la economía y la política mundiales, de Kiuchi Takahide, Instituto de Investigación Nomura
(Imagen del encabezado: el petrolero Eneos Endeavor, de una empresa filial del Grupo Eneos; cortesía de Eneos. Jiji.)

