El otoño en Japón

Naturaleza Sociedad

Según el calendario, el otoño comienza el 8 de agosto, pero la Agencia de Meteorología de Japón estipula que esta estación empieza en septiembre y termina en noviembre. No obstante, el primero de estos meses sigue siendo muy caluroso, de ahí que la llegada del otoño no se note realmente hasta octubre.

En Japón, se sabe que por fin ha llegado el otoño cuando se aplaca el calor sofocante propio del verano y comienza a soplar una brisa fresca casi sin que nos demos cuenta. Además, aparecen las libélulas del género Sympetrum, de color rojo. Por las mañanas y las tardes, se deja de oír el canto de las cigarras, sustituido por el de los grillos y los grillos campana. El cielo, antes lleno de cumulonimbos, se cubre de cirrocúmulos y borregos.

A la izquierda, libélula del género Sympetrum, cuya característica principal es su color rojo. A la derecha, un cielo lleno de borregos.
A la izquierda, libélula del género Sympetrum, cuya característica principal es su color rojo. A la derecha, un cielo lleno de borregos.

Época de tifones

El archipiélago japonés y sus alrededores se ven afectados por unos 25 tifones al año, desde que comienza la primavera; de todos ellos, unos cinco o seis tocan tierra en Japón. Según la información de que se dispone, que comenzó a recabarse en 1951, 1967 ha sido el año con mayor número de tifones hasta la fecha, 39 en total. Agosto es el mes en el que se producen más fenómenos de este tipo, pero los que más daños causan llegan el mes siguiente.

Placeres del otoño

En japonés, se denomina "kōyō" al cambio de color de las hojas de los árboles. Una de las especies más representativas de esta época es el arce (momiji), que se tiñe de rojo y amarillo; desde tiempos antiguos, hay muchos poemas y canciones otoñales que hablan del momiji. Como estampa típica otoñal, no puede faltar un paseo por las calles cubiertas de hojas amarillas caídas de los ginkgo biloba o nogales de Japón. Además, es posible contemplar las hojas teñidas en jardines tradicionales, castillos, aguas termales, santuarios sintoístas y templos budistas y en montañas y lagos de todo el país.

Hojas de arce con los colores característicos del otoño.
Hojas de arce con los colores característicos del otoño.

Lecturas otoñales

En su novela Sanshirō, el escritor Natsume Sōseki (1867-1916) recuerda un poema chino en el que se habla de que el otoño es la mejor época para leer debido a que el clima es agradable y las noches, claras. A raíz de ello, del 27 de octubre al 9 de noviembre se celebra en Japón la Semana de la Lectura de Otoño, con diversos actos en todo el país.   

El otoño y los deportes

El 10 de octubre de 1964, se inauguraron los Juegos Olímpicos de Tokio, los primeros en celebrarse en el continente asiático y la decimoctava edición en todo el mundo. Para recordar esta efeméride, el segundo lunes de octubre se celebra el Día del Deporte, una jornada festiva en el calendario nipón. Sin embargo, en 2020, se conmemorará el 24 de julio, una excepción que se debe a que esta es la fecha en que se inaugurarán los segundos Juegos Olímpicos de Tokio.

Son muchos los colegios que aprovechan el otoño para organizar fiestas deportivas —undōkai en japonés—. En estas competiciones, el deporte no es el único protagonista: los equipos compiten en juegos como el tamaire, que consiste en ver qué equipo es capaz de encestar más pelotas en una red colocada a gran altura, y el ōdamakorogashi, en el que dos equipos tienen que hacer rodar una bola gigante hasta la meta y gana el que lo consiga en menos tiempo. También se juega al tira y afloja (juego de la soga) y se ejecutan bailes populares. El programa de los undōkai es sumamente variado, y estas celebraciones se han convertido en una tradición anual más en la que los asistentes disfrutan siendo testigos de la buena salud de los niños y degustan la comida preparada que todos han llevado.

Niños jugando al tamaire.
Niños jugando al tamaire.

El otoño y las artes

El otoño es una buena época para las artes en Japón, ya que no solo se celebran exhibiciones de pintura como la Exposición Nika y la Nitten, sino que también se llevan a cabo diversas bienales y trienales en todo el país. Este tipo de citas artísticas, como la Trienal de Setouchi, varían en función de la región que las acoja, de ahí que se hayan convertido en un atractivo para los turistas. Además, el otoño es época de festivales culturales en las universidades y de festivales de música.

Calabaza roja, de Kusama Yayoi, expuesta en el puerto de Miyaura (Naoshima). Fotografía de Aochi Daisuke cortesía de la Trienal de Setouchi.
Calabaza roja, de Kusama Yayoi, expuesta en el puerto de Miyaura (Naoshima). Fotografía de Aochi Daisuke cortesía de la Trienal de Setouchi.

En octubre y noviembre hay diversas exposiciones de crisantemos, flor que decora la portada de los pasaportes japoneses y que es también el símbolo de la Familia Imperial; son una estampa típica del otoño en todo el país.

Senrinzaki, un ejemplar formado por múltiples crisantemos que florecen de un único tallo pegados los unos a los otros. Fotografía de Miwa Noriaki.
Senrinzaki, un ejemplar formado por múltiples crisantemos que florecen de un único tallo pegados los unos a los otros. Fotografía de Miwa Noriaki.

Alimentos de temporada

La paparda del Pacífico es una de las especialidades representativas de la estación en que se recogen las cosechas. Este pescado es rico en vitaminas B, E y A, ayuda a prevenir el envejecimiento del cerebro y contribuye a limpiar la sangre; en particular, abunda la grasa en los ejemplares que se pescan en octubre. Se recomienda comerlos con sal y a la parrilla, acompañados con el jugo del cítrico sudachi, rábano rallado y salsa de soja al gusto.

Paparda del Pacífico con sal y a la parrilla. Para acompañar, rábano rallado y cítrico sudachi. Se puede condimentar con salsa de soja al gusto.
Paparda del Pacífico con sal y a la parrilla. Para acompañar, rábano rallado y cítrico sudachi. Se puede condimentar con salsa de soja al gusto.

Las setas matsutake son uno de los alimentos más caros de Japón; una bandeja de tres o cuatro unidades puede llegar a costar unos 60.000 yenes si son de producción nacional. También se venden importadas de China, Turquía y Estados Unidos. Su sabor y aroma se potencian si se cocinan lentamente, y se suelen tomar con arroz o cocidas al vapor en una tetera de barro, en caldo dashi con el fruto del ginkgo o nogal de Japón y pollo, entre otros ingredientes, o simplemente asadas.

Setas matsutake, uno de los productos más caros del otoño, y el cítrico sudachi.
Setas matsutake, uno de los productos más caros del otoño, y el cítrico sudachi.

En otoño, las fruterías venden castañas, peras, uvas y caquis. Además, hay quienes acuden a ciertas huertas para recoger uvas y peras y comerlas allí mismo. Es época de calabazas y boniatos o camotes, y de las nuevas cosechas de arroz y de fideos de trigo sarraceno.

Productos de otoño (de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj): uvas, varios tipos de setas, boniato o camote, pera, calabazas, paparda del Pacífico, castañas, sudachi y caquis.
Productos de otoño (de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj): uvas, varios tipos de setas, boniato o camote, pera, calabazas, paparda del Pacífico, castañas, sudachi y caquis.

Tsukimi: contemplando la luna

La mejor temporada de todo el año para contemplar la luna en todo su esplendor es el otoño. Esto se debe a que el aire tiene poca agua y el satélite se encuentra a la altura idónea. La luna correspondiente al 15 de agosto del calendario antiguo se denomina “chūshū no meigetsu”, o “luna clara de la mitad del otoño”, y en 2019 coincide con el 13 de septiembre. Se conoce también como “jūgoya”, esto es, “la decimoquinta noche”, y es un día en que se organizan distintos actos en todo Japón para admirar la belleza de la luna.

Estampa típica del tsukimi en el castillo de Matsumoto, en la homónima ciudad de la prefectura de Nagano.
Estampa típica del tsukimi en el castillo de Matsumoto, en la homónima ciudad de la prefectura de Nagano.

Higan

Cada primavera y cada otoño, se celebra el higan, un rito budista peculiar de Japón mediante el cual se honra a los antepasados y se recuerda a los difuntos. En el caso del otoño, coincide con el equinoccio y comprende este día y los tres anteriores y posteriores; o sea, dura siete. En esta época, en la que es costumbre ir al cementerio, florece la Lycoris radiata o flor del infierno, de color rojo; se la conoce también como "la flor del higan". Kinchakuda, en la ciudad de Hidaka (prefectura de Saitama), puede presumir de tener más de cinco millones de estas flores, que atraen a los turistas en su época de floración.

Lycoris radiata o flor del infierno en Kinchakuda (Hidaka, prefectura de Saitama).
Lycoris radiata o flor del infierno en Kinchakuda (Hidaka, prefectura de Saitama).

Halloween

La celebración de Halloween en Japón se remonta a la década de 1970, cuando la juguetería Kiddyland (Harajuku, Tokio) comenzó a vender productos relacionados con esta tradición anglosajona. En 1983, se celebró en Omotesandō, también en Harajuku, un desfile con motivo del 31 de octubre. De un tiempo a esta parte, la religión ha pasado a un segundo plano y la víspera de Todos los Santos se ha convertido en una noche de disfraces y cosplay. Por ejemplo, desde hace unos años, el afamado cruce de Shibuya se abarrota cada 31 de octubre de gente disfrazada y hay una fuerte presencia policial.

Escalera mecánica de la estación de Shibuya (Tokio), que se abarrota cada 31 de octubre de gente disfrazada. La foto, de Jiji Press, es de la noche de Halloween de 2018.
Escalera mecánica de la estación de Shibuya (Tokio), que se abarrota cada 31 de octubre de gente disfrazada. La foto, de Jiji Press, es de la noche de Halloween de 2018.

Shichigosan

En noviembre, es costumbre acudir al santuario sintoísta con motivo del Shichigosan (literalmente, siete, cinco, tres), una celebración durante la cual se reza por la buena salud de los niños de tres, cinco y siete años. Las familias se ponen sus mejores galas y compran un dulce típico denominado "chitoseame", que significa "caramelo de los mil años". El día más elegido para esta celebración es el 15 de noviembre, o, en su defecto, un sábado, domingo o día festivo anterior o posterior a esa fecha.

Niña de tres años ataviada con un kimono para la tradicional visita al santuario con motivo del Shichigosan.
Niña de tres años ataviada con un kimono para la tradicional visita al santuario con motivo del Shichigosan.

Las siete flores de otoño

Se conoce como "las siete flores de otoño" a las siete flores sobre las cuales compuso poemas Yamanoue no Okura (660-733), poeta del período Nara; estas obras están recogidas en el Man'yōshū. A diferencia de las siete flores de primavera, que se comen con arroz congée, las otoñales se disfrutan únicamente con la vista. Son la lespedeza, el Platycodon grandiflorus, el Dianthus, el Eupatorium japonicum, el nardo sirio, la Pueraria montana y el Miscanthus sinensis.

Arriba: lespedeza, Platycodon grandiflorus y Dianthus; abajo, Eupatorium japonicum, nardo sirio, Pueraria montana y Miscanthus sinensis.
Arriba: lespedeza, Platycodon grandiflorus y Dianthus; abajo, Eupatorium japonicum, nardo sirio, Pueraria montana y Miscanthus sinensis.

(Traducción al español del original en japonés)

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