Claves de la nobleza del período Heian para comprender mejor la Historia de Genji

Literatura Cultura

Tener conocimientos básicos de las costumbres de la aristocracia Heian es un recurso útil para los lectores que aborden Genji monogatari (Historia de Genji), la obra clásica culmen de la literatura japonesa escrita hace 1.000 años.

Uno de los placeres de la lectura de libros japoneses es que nos brindan la oportunidad de aprender sobre la cultura y las costumbres locales. Normalmente hay suficientes puntos de similitud entre el entorno del lector y las escenas representadas en la historia para facilitar el proceso. Sin embargo, con una obra como Historia de Genji, escrita hace más de 1.000 años sobre y para los aristócratas del período Heian (794-1185), hay aún más distancia respecto del lector moderno no japonés. Una idea básica de las costumbres entre la nobleza de la época ayudará a entender su historia.

El amor y el matrimonio

Embarcarse en un nuevo romance, como hace tan a menudo el protagonista Genji, era una experiencia muy diferente a la de hoy en día. Típicamente, las mujeres aristócratas estaban enclaustradas fuera de la vista detrás de rejillas y persianas, así que los hombres elegían sus anheladas parejas basándose en los rumores de su belleza o sus logros. Circunstancias imprevistas podían proporcionarles un vistazo prohibido, como ocurre a veces en la historia, pero esto era algo inusual. Lo normal era que llevasen a cabo su cortejo a través de un intermediario.

Las mujeres tenían más oportunidades de juzgar la apariencia de los hombres porque podían observar a los jóvenes caballeros de la capital imperial en actuaciones y desfiles, siempre y cuando no se las viera a ellas. Aun así, no necesariamente conocerían la cara de su admirador. Las notas de amor pasadas a través de sirvientes serviciales eran la oportunidad para que los galanes brillaran, ya sea a través de su talento para la poesía o la caligrafía o por una refinada selección de los papeles y fragancias. Las respuestas de las mujeres también ofrecían pistas sobre su grado de sofisticación, y una respuesta rápida demostraba un agudo ingenio.

Los aristócratas podían tener varias esposas, siempre y cuando fueran lo suficientemente pudientes para mantenerlas. El rango social era importante, especialmente para el matrimonio principal, por lo que era común que se casaran entre sí los primos y otros parientes cercanos. El matrimonio principal se arreglaba normalmente cuando los novios aún eran muy jóvenes, como en su adolescencia temprana.

El proceso de matrimonio requería que el hombre pasara tres noches con la mujer, llegando y saliendo mientras se ponía el sol. Había una fiesta especial la tercera noche en la que la familia de la mujer anunciaba el matrimonio y se servía una pasta de arroz mochi de celebración. A menudo, la mañana siguiente era la primera oportunidad para que la pareja se viera la cara a la luz del día. Inicialmente, el hombre continuaba viajando a la casa de la familia de su esposa, pero después de varios meses o años, ella podía irse a vivir con él.

Enfermedades causadas por los espíritus

Las creencias contemporáneas de que las enfermedades eran causadas por la posesión de mononoke (espíritus malignos) se reflejan en uno de los personajes de la historia, la dama Rokujō. Ella, o su espíritu celoso, es aparentemente responsable de la muerte de tres de las parejas de Genji. El mononoke puede venir tanto de los vivos como de los muertos para poseer a las personas, enfermándolas o incluso a veces matándolas. Los encantamientos y oraciones de los sacerdotes budistas eran vistos como la forma de curar tales enfermedades. Su objetivo era primero conducir el espíritu a una mujer que actuara como médium antes de exorcizarlo completamente.

La baja esperanza de vida y la alta mortalidad infantil de la época dieron un significado añadido a muchas prácticas y celebraciones, en particular las relacionadas con la infancia. Como el parto podía ser peligroso tanto para la madre como para el bebé, además de ser considerado un ritual contaminante, también era un momento para la oración. Las cortinas y persianas de la sala de partos eran blancas, al igual que la ropa de la madre y de otras mujeres presentes porque el blanco era considerado un color ritualmente puro.

La celebración del 50.º día después del nacimiento tenía una importancia especial. Se preparaban pequeños platos para la ceremonia, pero la pieza central del ritual era poner un pequeño trozo de mochi en la boca del bebé como una especie de ofrenda antes de retirarlo de nuevo. Genji envía regalos desde la capital cuando la hija que ha concebido con la dama Akashi cumple 50 días de edad, y la celebración también se describe para su supuesto hijo Kaoru, que en realidad es ilegítimo.

Algunas de estas costumbres tienen ecos en la era moderna en Japón. La práctica del kuizome, por ejemplo, ve a los niños comer su “primer alimento” ceremonial a los 100 días, en lugar de los 50 del período Heian. Pero dado el milenio que ha pasado desde que Murasaki Shikibu escribió su obra maestra, es probable que incluso los lectores japoneses la reciban como una descripción de unos tiempos y tradiciones totalmente ajenos. Tener cierta comprensión del contexto de Genji monogatari hará más fácil seguir su trama recompensando con creces el esfuerzo de un pequeño estudio previo.

(Traducido al español del original en inglés. Fotografía del encabezado: el período Heian cobra vida en el Aoi Matsuri anual de Kioto, uno de los tres principales festivales de la antigua capital. Cientos de personas vestidas con el atuendo aristocrático del período Heian caminan desde el palacio imperial hasta el santuario de Kamo el 15 de mayo de cada año. © Jiji Press.)

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