Bienvenidos al ‘haikai’ clásico

Caído enfermo en el viaje / de aquí para allá los sueños / recorren los mustios campos (Bashō)

Literatura Cultura

Kareno (“campos mustios”) es el término estacional en esta quincuagesimotercera entrega.

旅にやんで夢は枯野をかけまはる 芭蕉

Tabi ni yande,
yume wa kareno wo
kakemawaru.

(Poema escrito en 1694 e incluido en la colección Bashō-ō Gyōjōki)

Caído enfermo en el viaje,
de aquí para allá los sueños
recorren los mustios campos.

Este poema aparece en una lápida que los poetas de la era Tenpō (1830-1844) erigieron en honor de Bashō en el templo de Minami Midō, no lejos del lugar donde murió el poeta. El verbo del verso final, kakemawaru (“correr de aquí para allá”), podría sorprender a los lectores familiarizados con los poemas de Bashō. ¿No debería decir kakemeguru?

Conviene saber sobre este punto que en la documentación más antigua, que es el Bashō-ō tsuizen no nikki (“Diario en memoria del maestro Bashō”) de su discípulo Shikō, el verbo aparece escrito en kanji (ideogramas de origen chino que no especifican la pronunciación), abriendo así una controversia que se mantuvo viva hasta la era Taishō (1912-1926). Si muchos japoneses piensan hoy en día que el verbo correcto es kakemeguru es porque fue así como lo leyó el famoso escritor Akutagawa Ryūnosuke en su novela Kareno-shō (“Extractos de Kareno”), de 1918.

Sin embargo, Rotsū, otro de los discípulos de Bashō, le atribuye la lectura kakemawaru en la colección Bashō-ō Gyōjōki, y hay constancia de que otros poetas del haikai que trataron directamente al maestro leen ese kanji de esa misma manera. Aun así, el citado Shikō comenzó a aplicar la lectura kakemeguru 30 años después de la muerte de Bashō. De un cotejo de las fuentes se llega a la conclusión de que lo más probable es que Bashō lo leyese kakemawaru.

La lápida en honor de Bashō elevada en el jardín situado en el recinto del tempo de Minami Midō. (Fotografía: Aflo)
La lápida en honor de Bashō elevada en el jardín situado en el recinto del tempo de Minami Midō. (Fotografía: Aflo)

Este poema nos remite a otro de Saigyō incluido en la antología poética imperial de principios del siglo XIII Shinkokin wakashū (“Nueva colección de poemas de antaño y hogaño”), en el que la visión de los cañizares de Naniwa, en la provincia de Settsu, ahora resecos y azotados por el viento del invierno, hace pensar al autor si no serían un sueño sus recuerdos de esos mismos campos en primavera, cuando las jóvenes cañas echaban brotes al unísono. Naniwa es el antiguo nombre de Ōsaka y allí fue, precisamente, donde Bashō vino a caer víctima de la enfermedad un invierno. En estas líneas, se nos presenta impedido físicamente, siendo ya solo sus sueños los que corretean por los secos cañizares de la Naniwa que cantara su admirado Saigyō.

(Traducido al español del original en japonés. Fotografía del encabezado: PIXTA)

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