Las 24 divisiones del año solar en Japón

‘Shōsetsu’: pequeñas nevadas

Cultura Naturaleza

En el norte de Japón empiezan a caer las primeras nevadas. Además, ha llegado la hora de prepararse para el invierno: toca sacar los abrigos y los calefactores, entre otros aparatos para calentar la casa.

El shōsetsu (literalmente, pequeñas nevadas), el período alrededor del cual comienza a nevar, cae en torno al 22 de noviembre, según el calendario actual. En esta época los mapas del tiempo muestran altas presiones al oeste y bajas presiones al este, un patrón meteorológico típico del invierno. Además, en las llanuras el viento arrastra las hojas de árboles caducifolios como el Gingko biloba y el arce, lo que hace que el suelo quede cubierto por un manto de colores vivos.

Shiwasu (literalmente, los maestros corren) es el nombre que recibe tradicionalmente en Japón el mes de diciembre. Se cree que esta denominación tiene su origen en el hecho de que en esta época los monjes —los maestros— andan corriendo de un lado para otro debido a que se dedican a recitar sutras con motivo de las ceremonias budistas de fin de año.

Kazahana

Esta palabra estacional propia del invierno, cuyo significado literal es “viento de flores”, se emplea para describir el movimiento de la nieve por la acción del viento en los días despejados de comienzos de invierno. Cuando el aire mueve los copos, estos recuerdan a los pétalos de una flor, de ahí el término kazahana.

Estampa del kazahana en un bosque de hayas. (PIXTA)
Estampa del kazahana en un bosque de hayas. (PIXTA)

El Festival Niiname y el Día de Agradecimiento por el Trabajo

Durante el Festival Niiname el Emperador les ofrece a los dioses los cereales de la nueva cosecha del año, que él mismo degusta en señal de agradecimiento por la bendición que supone una buena recolección, y reza por que la del siguiente también sea abundante. La Casa Imperial y los santuarios sintoístas de distintos puntos del país albergan la correspondiente ceremonia todos los años.

Aunque antiguamente el Festival Niiname se celebraba en torno al solsticio de invierno; esto es, alrededor del 22 de diciembre, a partir de 1872, año en el que se adoptó el calendario solar, se trasladó al 23 de noviembre. Esta fecha es, además, un día festivo nacional desde 1948: el Día de Agradecimiento por el Trabajo.

Ofrendas de productos agrícolas con motivo del Festival Niiname en el santuario Meiji, situado en Tokio. (PIXTA)
Ofrendas de productos agrícolas con motivo del Festival Niiname en el santuario Meiji, situado en Tokio. (PIXTA)

El Día del Washoku (cocina tradicional japonesa)

La Asociación Nacional de la Cultura del Washoku declaró el 24 de noviembre el Día del Washoku inspirada en el siguiente juego de palabras: ii (significa “bueno” y se pronuncia igual que dos unos; es decir, el undécimo mes del año) nihon (quiere decir “Japón”, pero la pronunciación de la primera sílaba coincide con la del número dos) shoku (el carácter con el que se escribe este término, que significa “comida”, tiene varias lecturas, entre ellas la misma que el número cuatro, shi en japonés).

Por otra parte, cabe recordar que en diciembre de 2013 la Unesco declaró el washoku Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad bajo la denominación Washoku: tradiciones culturales de los japoneses. El organismo de Naciones Unidas destacó cuatro aspectos importantes de la gastronomía tradicional japonesa: 1) el respeto por unos ingredientes frescos y variados, así como por el sabor de estos; 2) el equilibro nutritivo sobre el que se sostiene una dieta saludable basada en los menús que se componen de sopa, arroz y tres acompañantes; 3) el uso de la gastronomía como vehículo de expresión de la belleza de la naturaleza y los cambios estacionales y el deleite que producen los platos propios de cada estación; 4) la estrecha relación con celebraciones como las del Año Nuevo, entre otras ocasiones especiales.

Menú tradicional japonés compuesto de una sopa, arroz y tres acompañantes. (PIXTA)
Menú tradicional japonés compuesto de una sopa, arroz y tres acompañantes. (PIXTA)

El pato mandarín

El pato mandarín lleva siendo un símbolo de las buenas relaciones desde tiempos antiguos, tal y como demuestra la existencia de la expresión oshidori fūfu (literalmente, matrimonio de patos mandarines), que podría traducirse como “pareja de tortolitos”. Durante la época de reproducción, que empieza en invierno y termina a comienzos del verano, a los machos les salen unas alas de color anaranjado, lo que hace que embellezcan.

No obstante, el contraste entre el magnífico plumaje de los machos y la sobriedad del de las hembras es exclusivo de esta época, ya que ambos presentan el mismo aspecto el resto del año. Por otra parte, el tiempo en que se llevan bien es corto, dado que, una vez que la hembra ha aovado, el macho, que no cuida de las crías, se marcha en busca de otra pareja. Sin embargo, antes de que ella desove, él permanece a su lado y vigila para evitar que otros machos se acerquen. Así pues, se cree que estos hábitos de los patos mandarines sentaron las bases para que se utilice a estas aves como símil de un matrimonio bien avenido.

Dos patos mandarines. (PIXTA)
Dos patos mandarines. (PIXTA)

El Festival Nocturno de Chichibu

El santuario de Chichibu, situado en la homónima ciudad de la zona occidental de la prefectura de Saitama, celebra cada 2 y 3 de diciembre su festival, uno de los más importantes de todo Japón, junto con los de Gion (Kioto) y Hida Takayama (Gifu), en los que desfilan carrozas. La primera jornada es la víspera, mientras que la segunda corresponde al día grande de las celebraciones.

Con más de tres siglos de historia, existen documentos en los que se dice que este festival ya se celebraba en el período Kanbun (1661-1673), perteneciente al período Edo. Dos carrozas kasaboko y cuatro carrozas con techo yatai, todas ellas declaradas Patrimonio Tangible de Importancia propio de la Cultura Popular, desfilan por las calles de Chichibu. Además, el kabuki de Chichibu, denominación bajo la cual se agrupan las representaciones teatrales propias de la localidad y las danzas hikiodori, y la música y las danzas típicas del santuario de Chichibu han sido declarados Patrimonio Intangible de Importancia propio de la Cultura Popular bajo la denominación Fiesta de las Carrozas del Festival de Chichibu y Música y Danzas Sintoístas. Por otra parte, uno de los platos fuertes del festival son sus fuegos artificiales, que marcan el punto álgido de las celebraciones.

Carrozas dashi y fuegos artificiales del Festival Nocturno de Chichibu. (PIXTA)
Carrozas dashi y fuegos artificiales del Festival Nocturno de Chichibu. (PIXTA)

Kairo: parches térmicos

Desde finales del período Heian (794-1192) hasta el período Edo (1603-1867), la gente mantenía el cuerpo caliente poniéndose en el pecho unas piedras envueltas en seda floja o un paño y calentadas previamente en el hogar o en una fogata. Este utensilio se denominaba onjaku (literalmente, piedra caliente). En la actualidad existen unos parches térmicos, denominados kairo, de distintos tamaños y con diversos fines; además, los hay desechables, que se pegan al cuerpo o a la ropa…

Parche térmico de usar y tirar. (PIXTA)
Parche térmico de usar y tirar. (PIXTA)

Las postales de Año Nuevo y las de luto

Los orígenes de las postales de Año Nuevo se remontan al período Heian: a finales de esta época, Fujiwara no Akihira (987-1066), un estudioso de los clásicos chinos, dejó escritos varios ejemplos de frases para las postales de Año Nuevo. Además, existen registros de los mensajes de comienzos de año que los generales intercambiaban durante el período de los Estados Guerreros (1467-1615) y se conservan numerosos documentos que datan del período Edo, cuando se desarrolló el sistema de mensajería, y contienen felicitaciones de Año Nuevo. De un tiempo a esta parte, son cada vez más las personas que prescinden de las postales de Año Nuevo y felicitan las fiestas por correo electrónico o a través de las redes sociales, de ahí que esté disminuyendo la cantidad de tarjetas que se envían.

Existe otro tipo de postales que se mandan antes que las de Año Nuevo: las de luto. Estas tarjetas sirven para comunicarles a los amigos y los conocidos que ha habido alguna desgracia en la familia y, por consiguiente, esta se abstendrá de intercambiar tarjetas de felicitación. La costumbre dicta que se envíen entre noviembre y comienzos de diciembre.

A la izquierda, postales de Año Nuevo; a la derecha, postales de luto. (PIXTA)
A la izquierda, postales de Año Nuevo; a la derecha, postales de luto. (PIXTA)

Las plantas de frutos rojos asociadas con la buena suerte

A medida que se acerca Año Nuevo, los comercios se llenan de plantas cuyos frutos tienen un tono rojo intenso. Dichos frutos, que destacan en los paisajes invernales, se asocian con la riqueza y la fertilidad, de ahí que se considere que traen buena suerte. Algunas de las plantas con frutos rojos más conocidas son las siguientes, ordenadas de mayor a menor cantidad de frutos: Nandina domestica (nanten), Ardisia crenata (manryō), Sarcanda glabra (senryō), Ardisia crispa (karatachibana), Ardisia japonica (yabukōji) y Damnacanthus indicus (aridōshi). Cabe recordar que la Ardisia japonica (yabukōji) aparece en la antología de poemas Man’yōshū bajo otra denominación, yamatachibana, y es una planta muy apreciada en Japón desde tiempos antiguos. Independientemente de este hecho, todas las mencionadas se emplean con fines ornamentales en Año Nuevo.

Nandina domestica o nanten (a la izquierda) y Ardisia crenata o manryō (a la derecha). (PIXTA)
Nandina domestica o nanten (a la izquierda) y Ardisia crenata o manryō (a la derecha). (PIXTA)

Sarcanda glabra o senryō (a la izquierda) y Ardisia crispa o karatachibana. (PIXTA)
Sarcanda glabra o senryō (a la izquierda) y Ardisia crispa o karatachibana. (PIXTA)

Ardisia japonica o yabukōji (a la izquierda) y Damnacanthus indicus o aridōshi. (PIXTA)
Ardisia japonica o yabukōji (a la izquierda) y Damnacanthus indicus o aridōshi. (PIXTA)

La mandarina mikan (Citrus unshiu)

En Japón se emplea la palabra mikan para hacer referencia a las mandarinas Citrus unshiu, cuya piel es blanda y, por lo tanto, fácil de pelar con las manos. Esta fruta se originó por casualidad a comienzos del período Edo, a partir de unas semillas procedentes de China. En el extranjero se comercializa como satsuma o mikan y goza de gran popularidad. Según cuentan, la primera de estas denominaciones surgió a raíz de que la esposa de un empleado de la embajada estadounidense que llegó al archipiélago nipón a comienzos de la era Meiji (1868-1912) consiguió un plantón de mandarinas Citrus unshiu en la provincia de Satsuma (la actual prefectura de Kagoshima) y lo envió a su país. La mandarina mikan es rica en vitamina C; además, el albedo y el endocarpio contienen vitamina P, que fortalece los vasos capilares. Por otra parte, la beta-criptoxantina, el pigmento que le otorga su color anaranjado, reduce el riesgo de cáncer.

Mandarinas mikan. (PIXTA)
Mandarinas mikan. (PIXTA)

Los gádidos (tara)

Los gádidos que más se pescan en las aguas cercanas a Japón son el bacalao del Pacífico (madara) y el abadejo de Alaska (suketōdara). El primero de ellos resulta muy sabroso, de ahí que se emplee en platos de cazuela y en guisos y se prepare, por ejemplo, a la meunière o frito. Por otra parte, la carne del segundo de estos pescados contiene abundante agua, por lo que sirve de materia prima de alimentos procesados como las pastas kamaboko y chikuwa. Además, las huevas del abadejo de Alaska se utilizan para elaborar tarako; esto es, huevas saladas. Esta especialidad forma parte de la comida tradicional de Año Nuevo (osechiryōri), así como de los menús que se sirven para conmemorar otras ocasiones especiales, debido a que se la considera un alimento que trae buena suerte. Esto se debe a que consumir las huevas tarako se asocia con la felicidad que produce comer hasta la saciedad (tarafuku kuu). Aunque el tarafuku de tarafuku kuu suele escribirse empleando los caracteres de “gádido” y “estómago”, estos se pueden sustituir por tres ideogramas que, al combinarse, se pronuncian de la misma forma y dan origen a la expresión “mucha buena suerte”.

A la izquierda, filetes de bacalao del Pacífico; a la derecha, chikuwa, cuya materia prima es el abadejo de Alaska. (PIXTA)
A la izquierda, filetes de bacalao del Pacífico; a la derecha, chikuwa, cuya materia prima es el abadejo de Alaska. (PIXTA)

Huevas de abadejo de Alaska sobre arroz blanco cocido. (PIXTA)
Huevas de abadejo de Alaska sobre arroz blanco cocido. (PIXTA)

Elaborado bajo la supervisión de Inoue Shōei, profesora de sintoísmo. Inoue imparte clases en la Universidad Tōhoku Fukushi y confecciona calendarios, materia sobre la que también investiga. Además, se dedica a dar charlas y a escribir.

Imagen del encabezado: las hojas de un cerezo se resisten a caer (PIXTA).

(Traducción al español del original en japonés)

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