Dioses de los mitos y leyendas de Japón

Primera parte: ¿qué significan los dioses para los japoneses?

Cultura Vida

La primera entrega de la serie explora la relación entre los japoneses y su religión. Incluso cuando los ciudadanos aseguran en las encuestas de opinión pública que no tienen religión, al parecer son muchos los que creen en la existencia de alguna divinidad en el fondo de sus corazones. ¿Qué clase de seres son esas divinidades? Consideramos el trasfondo de las diversas imágenes que abarca la palabra kami (dios).

Son más los creyentes que los habitantes

¿Cuántos japoneses tienen fe? La Agencia de Asuntos Culturales de Japón publica cada año su “Anuario de Religión”, que contiene estadísticas sobre cada religión en el país. Según la edición de 2022, hay más de 87 millones de creyentes sintoístas, más de 83 millones de budistas, algo menos de 2 millones de cristianos y más de 7 millones de seguidores de diversas religiones, incluidas las más nuevas. Son, en total, cerca de 180 millones de personas, cifra que supera la población de Japón (unos 120 millones de personas).

(PIXTA)
(PIXTA)

Las cifras del anuario se basan en informes de instituciones religiosas. Se supone que cada santuario informa sobre el número de ujiko que lo frecuenta, mientras que los templos informan el número de danka que los apoyan. Se entiende por ujiko el residente de un área determinada cercana al santuario del ujigami, la deidad que protege esa zona, y por danka la familia que tiene un cementerio en un templo específico y que apoya ese templo a través de donaciones y otros medios.

Revisemos ahora la relación entre los japoneses y sus religiones. Cuando nace un niño, la familia lo lleva a un santuario para su primera visita, y cuando cumple tres, cinco y siete años visita el santuario en la fiesta denominada shichi-go-san para orar por un crecimiento seguro. Por otro lado, casi el 90 % de los funerales se celebran aún al estilo budista. En otras palabras, muchos japoneses son ujiko además de danka. Como resultado, el número de creyentes es mayor que el de habitantes.

Creer sin ser religiosos

Mirando únicamente estas estadísticas se podría imaginar que los japoneses son profundamente religiosos, y que se involucran de hecho en al menos dos religiones. Existe, sin embargo, la percepción general de que los japoneses no son religiosos. Según diversos sondeos de opinión pública, solo cerca del 30 % de los encuestados asegura tener fe.

El Instituto de Cultura Japonesa de la Universidad Kokugakuin realizó conjuntamente, en colaboración con la asociación académica Shūkyō to Shakai (“Religión y Sociedad”), la “Encuesta sobre la conciencia religiosa de los estudiantes” en trece ocasiones, entre 1995 y 2020. En los más de 20 años que duró esta encuesta, el porcentaje de estudiantes que decían ser religiosos se mantuvo sin cambios, en torno al 10 %. Más de la mitad de los estudiantes visitaban un santuario en Año Nuevo, pero esto no significa que tuvieran fe o que pertenecieran a ninguna religión en particular.

Lo interesante es la respuesta a la pregunta: “¿Cree en la existencia de la divinidad?”. En una encuesta realizada en 2020, el 21 % de los encuestados aseguró creer, y el 38 % dijo que era posible. Casi el 60 % de las personas albergaban una opinión positiva sobre la existencia de Dios o los dioses.

Para quienes carecen de una fe específica pero creen que hay o puede haber un Dios, ¿qué clase de existencia representa ese Dios?

La imagen que engloba a los dioses

La palabra japonesa kami ha abarcado una amplia gama de significados a lo largo de su larga historia. Refleja un claro sincretismo del sintoísmo y el budismo, en el que durante mucho tiempo se ha considerado que los kami y los hotoke (Buda) son en realidad una misma existencia; es por eso que a menudo sus apelaciones se utilizan sin hacer mucha distinción, llegando incluso a términos como Shinbutsu (palabra resultante de unir el kanji del sintoísmo y el del budismo). Son muchos los casos en los que un japonés puede orar diciendo: “¡Dioses, Buda! ¡Ayudadme, por favor!” Zaō Gongen, divinidad de las montañas, es por ejemplo una entidad de la que no se puede decir que sea solo sintoísta o solo budista. El propio nombre Gongen significa que un Buda o Bodhisattva ha aparecido en este mundo bajo la forma temporal de un dios japonés.

Estatua de Zaō Gongen en el templo Kongōsan Zuihōji en Kobugahara (prefectura de Tochigi – PIXTA)
Estatua de Zaō Gongen en el templo Kongōsan Zuihōji en Kobugahara (prefectura de Tochigi – PIXTA)

En el período Meiji (1868-1912), se levantó la prohibición del trabajo misionero cristiano, y la palabra kami pasó a incluir no solo a Buda, sino también al Dios de los cristianos.

Lo primero que se necesitaba para realizar esa obra misionera era una Biblia japonesa. La primera traducción de la Biblia a una cultura con ideogramas se produjo al chino. En aquella época se dio una discusión sobre cómo traducir la palabra “Dios”, y de entre todos los candidatos cada facción decidió usar una de tres traducciones diferentes: Jōtei, Kami o Tenshu (en su lectura japonesa actual). Por otro lado, para la traducción japonesa se consideró el uso de una traducción unificada, y se terminó por seleccionar Kami. Para difundir el cristianismo, aún una novedad en Japón, probablemente se decidiera que era más importante utilizar palabras familiares que crear otras nuevas.

De esta manera, la palabra japonesa Kami llegó a incluir la imagen del Dios omnisciente y omnipotente del cristianismo. Desde el periodo Meiji, el cristianismo ha tenido una gran influencia en la cultura japonesa a través de la educación escolar y la enseñanza de lenguas extranjeras. La Navidad y el Día de San Valentín, por ejemplo, son populares entre los japoneses, independientemente de su fe real, y alrededor del 60 % de las parejas que se casan hoy lo hacen en una ceremonia cristiana, aunque en la mayoría de los casos no es sancionada por la Iglesia. Aunque se dice que los cristianos representan aproximadamente solo un 1 % de la población, cada año más de la mitad de las parejas prometen su amor al Dios cristiano.

Al aprender sobre la mitología japonesa hay japoneses que se preguntan cómo puede ser que un dios fracase, pese a su divinidad, o por qué comete errores. Esto puede deberse a que esa palabra, kami, se usa también para hacer referencia al Dios cristiano.

En la segunda parte volveremos la vista hacia la antigüedad, para reflexionar sobre los dioses japoneses.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Ilustración del encabezado de Satō Tadashi.)

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