Al encuentro de las imágenes budistas
La estatua sedente del dios Hachiman como monje, del templo de Tōdaiji
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Hay algo paralizante en el realismo de esta imagen. Es la estatua sedente de Hachiman como monje, hibutsu o “buda oculto” del templo de Tōdaiji.
Fue tallada por Kaikei, junto a Unkei uno de los artistas más destacados de la escuela Kei (Keiha), en 1201. La iniciativa fue de Chōgen, maestro budista que consagró su vida a la reconstrucción del templo de Tōdaiji, destruido por el fuego durante el asedio a que sometieron Nara, entonces llamada la “capital del sur”, las tropas del clan de Taira.
Un vínculo muy especial une a este templo budista con la deidad sintoísta de Hachiman. El emperador Shōmu, que reinó entre 724 y 749, tenía profundas creencias budistas y quiso servirse de esta religión para unir y pacificar el país. Como coronación de su labor, comenzó a construir el Gran Buda del Tōdaiji. La obra exigía fundir metales a una escala sin precedentes y para ello proclamó públicamente que el gran Hachiman, al frente de todas las deidades del cielo y de la tierra, haría realidad el proyecto de construir una gran estatua de Buda. La gigantesca obra pudo llevarse a cabo sin percances. La creencia en el dios Hachiman, muy antigua en Japón, se fundió con el budismo y la posición de esta deidad se elevó como protector del Estado y dios ancestral de la familia imperial.
En aquellos albores del segundo periodo del Tōdaiji iniciado con su reconstrucción, el maestro budista Chōgen pidió al ya retirado emperador Toba que le cediera una vieja pintura de Hachiman atribuida a Kūkai (774-835), para venerarla como objeto sagrado en el santuario de Hachimangū, dentro del templo de Tōdaiji (actual santuario de Tamukeyama Hachimangū), pero la pintura acabó pasando a manos de Mongaku, un monje del templo de Jingoji, perteneciente a la secta Shingon. Fue entonces cuando Chōgen pidió a Kaikei que tallase una figura, la que nos ocupa, a partir de la pintura de Kūkai.
La pintura en cuestión se ha perdido, pero si comparamos la estatua con otra pintura de finales del periodo Kamakura (1185-1333) que se guarda también en el Jingoji, descubriremos muchos puntos en común, por lo que se cree que ambas se hicieron tomando como modelo la pintada por Kūkai.

La estatua está hecha en hinoki (Chamaecyparis obtusa, falso ciprés japonés) siguiendo la técnica del yosegizukuri, consistente en tallar por separado varias piezas y ensamblarlas después. Su ubicación al fondo del edificio favoreció su buena conservación y puede decirse que su estado es excelente. Su rostro de aire intelectual, recorrido por finas arrugas, es de un realismo más propio de un retrato pictórico. En el coloreado del hábito se utiliza la técnica llamada ungen, que combina diversos grados de intensidad de un mismo color para dar una mayor sensación de volumen. La forma en que se transmite la suave textura del hábito revela elocuentemente el dominio que tenía Kaikei de la técnica escultórica.

La basa que sirve de asiento a la figura presenta herrajes que, según creen algunos, pudieron servir para suspender el conjunto del techo. Si la suposición es correcta, habría sido sin duda una puesta en escena espectacular, muy a propósito para cumplir una función oracular, pues daría la impresión de ser una deidad que, en aquel lóbrego espacio, contempla desde las alturas el devenir de todas las criaturas vivientes. En esta estatua alienta silenciosamente la tolerancia hacia las diversas creencias religiosas que caracteriza al Japón de la antigüedad, en el que los dioses del sintoísmo compartían un mismo espacio con los budas.
“Me pareció asombroso que, pese a haber pasado más de 800 años, sus colores tuvieran tal viveza”, comenta el fotógrafo Muda Tomohiro. “Pude hacer las fotografías con luz natural y creo que, gracias a ello, fui capaz de transmitir esa minuciosidad y esa delicadeza que perseguía Kaikei mediante técnicas como colocar finas tiras de oro sobre una superficie previamente pintada con oro diluido”.

Estatua sedente del dios Hachiman como monje
- Nombre en japonés: Sōgyō Hachimanshin zazō
- Altura: 0,87 m.
- Época: Periodo Kamakura
- Colección: Templo de Tōdaiji
- Grado de protección: Tesoro nacional, catalogado como Mokuzō sōgyō Hachiman-shin zazō (en el Hachiman-den)
*Esta imagen es un hibutsu o “buda oculto”. Solo se muestra el día 5 de octubre, cuando se celebra el Tegaie o fiesta del Temukeyama Hachimangū.
Imagen del encabezado: Estatua sedente del dios Hachiman como monje, colección del templo de Tōdaiji. (Fotografías de Muda Tomohiro)
(Traducido al español del original en japonés.)