Al encuentro de las imágenes budistas

El ‘myōō’ Fudō del templo de Jōrakuji

Arte Cultura

Es una de las obras más importantes del periodo de juventud del gran tallista Unkei. Para los samuráis de la época, atrapados en el conflicto entre su sangriento día a día y su fe en una religión que pregonaba el escrupuloso respeto a la vida, esta vitalista imagen debió de ser imagen viva de la salvación.

El ojo derecho lo tiene alerta, bien abierto. El izquierdo, entornado. El entrecejo, arrugado. La boca, contraída en una mueca de desagrado. Su iracundo semblante parece tener vida. Es el myōō (emanación búdica de aspecto terrorífico) Fudō del templo de Jōrakuji (Yokosuka, prefectura de Kanagawa), una estatua del periodo Kamakura (1185-1333) tallada por el gran maestro Unkei. Se conserva en el haikandō o pabellón de visitas situado detrás del edificio principal, junto a otras dos obras de Unkei: la Tríada de Amida y la estatua de Bishamonten. En todo Japón solo hay una veintena de estatuas cuya autoría puede atribuirse con seguridad a Unkei. Y si cinco de ellas se encuentran en este templo, es por alguna razón.

La fundación del templo de Jōrakuji se remonta a los inicios del periodo Kamakura. En 1189, Unkei recibió el encargo de tallar la citada tríada para convertirse en principal objeto de culto del templo, así como otras dos imágenes del ten (deidad integrada en el panteón budista) Bishamon y del myōō Fudō para ser colocadas en sus flancos, como acompañantes. El encargo vino del guerrero Wada Yoshimori y su esposa. Los Wada, pertenecientes al clan Miura, tuvieron un importante papel en la estrategia de Minamoto no Yoritomo, fundador del bakufu de Kamakura, primer Gobierno militar en la historia de Japón. Este matrimonio debió de recibir el apoyo de los budas, pues sus súplicas fueron oídas y ese mismo año su señor, Yoritomo, venció en la batalla de Ōshū, consolidando así la posición del incipiente bakufu. Ubicado exactamente entre el nuevo centro de poder político, Kamakura, y los dominios de los Wada, en el sur de la península de Miura, el templo de Jōrakuji se convirtió en un punto estratégico tanto en lo militar como en las comunicaciones.

El nombre de este myōō, Fudō, proviene de la traducción al chino del nombre sánscrito Acalanātha. Acala (pronunciado “achala”) significa “inamovible” y nātha “protector”. Fudō es, por tanto, el protector de ánimo inquebrantable. Se le considera manifestación o emanación del nyorai (buda de la categoría superior) Dainichi, que es el “principio cósmico” y la figura central del budismo esotérico. Con su aspecto terrorífico y ánimo inquebrantable, Fudō se basta para meter en vereda y guiar hacia la salvación a los pecadores contumaces, a quienes son indóciles a la ley de Buda.

Con su diestra empuñando la espada y un kensaku (lazo simbólico para capturar aves y bestias) colgando de su mano izquierda, forma una figura de fuerza desbordante, imponente, que transmite todo el talento del genial tallista. Está hecha en madera de hinoki (Chamaecyparis obtusa, falso ciprés japonés) mediante el método del yosegizukuri, consistente en tallar las piezas por separado y ensamblarlas después. Dos cristales de cuarzo dan vida a sus ojos.

“En esta imagen llena de fuerza se siente la desbordante energía del joven Unkei, todavía en la segunda mitad de la treintena”, comenta el fotógrafo Muda Tomohiro. “Y esa energía tiene algo en común con el ímpetu de la emergente clase guerrera del este del país, abanderada de una nueva época. Eran samuráis atormentados por la contradicción que entrañaba declararse budista y, al mismo tiempo, quebrantar una y otra vez en el campo de batalla el principal de los cinco preceptos de esa religión: el respeto a la vida. Yo creo que esta imagen encarna la enseñanza de que, si se lograba ahuyentar todos los malos pensamientos y concentrar la mente en la oración, aun con todo era posible obtener un hueco en el paraíso de la Tierra Pura”.

Cuando juntemos las manos ante esta estatua no olvidemos que, bajo ese rostro duro se oculta un corazón compasivo comprometido con la salvación del que duda y sufre.

Estatua del myōō Fudō

  • Nombre en japonés: Fudō myōō ryūzō
  • Altura: 1,35 m.
  • Época: Periodo Kamakura
  • Colección: Templo de Jōrakuji
  • Grado de protección: Bien cultural de importancia (catalogado como Mokuzō Fudō myōō ryūzō)

Imagen del encabezado: estatua del myōō Fudō, templo de Jōrakuji. (Fotografía: Muda Tomohiro)

(Traducido al español del original en japonés.)

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