Al encuentro de las imágenes budistas
Estatua del ‘bodhisattva’ Jizō del templo de Manganji
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Con sus más de dos metros de altura, la estatua del bodhisattva Jizō del templo de Manganji, en Yokosuka (prefectura de Kanagawa), sobrecoge por su imponente presencia. Que es obra de un gran tallista se evidencia en todos sus detalles, desde su acerada mirada, que nos habla de una voluntad inquebrantable, hasta el delicado trazado de sus labios, el superior algo más prominente que el inferior. Pero lo que más impresiona es su rostro terso y juvenil. El bodhisattva Jizō es un buda compasivo que extiende su manto protector hacia los que sufren. Entre todas las manifestaciones búdicas, quizás sea la que resulte más cercana a los japoneses. El shakujō (bastón de asceta o peregrino) que lleva en su diestra le sirve para disipar los males; el hōju (bola o gema maravillosa), en la palma de su mano izquierda, hace realidad los deseos de la gente.
Sobre el origen del Manganji hay diferentes teorías. En la famosa crónica Azuma kagami se dice que Minamoto no Yoritomo elevó un templo en memoria de Miura Yoshiaki, uno de sus vasallos más poderosos, que gobernaba estos lugares. En cualquier caso, es evidente el fuerte vínculo de este templo con el shogunato de Kamakura.

A unos cinco kilómetros del Manganji en línea recta se encuentra otro templo, el de Jōrakuji, que está ligado al guerrero Wada Yoshimori, perteneciente también al clan Miura. En el Jōrakuji se guardan cinco esculturas de cuya autoría no cabe dudar: son todas obras del genial tallista Unkei, de quien solo se conservan algo más de 30 en todo Japón.
La estatua del bodhisattva Kannon que está colocada junto a la de Jizō en el Manganji tiene también más de dos metros de altura y está hecha en un estilo realista lleno de juventud y vitalidad, que es una de las características que encontramos en muchas obras de Unkei. Debido a la ausencia de inscripciones que nos den información sobre el autor o sobre otros hechos no puede decirse nada a ciencia cierta, pero siendo de la misma época que las obras de Unkei del Jōrakuji y dada también la estrecha relación con el shogunato de Kamakura a la que nos referíamos más arriba, cabe pensar que, si es que no son obra del mismo Unkei, debieron de ser talladas por alguno de los artistas con quienes aquel trabajaba.

El bodhisattva Jizō fue objeto de profunda veneración popular como salvador de las almas que sufren en el infierno, razón por la cual sus representaciones suelen mostrar rostros dulces y bondadosos. Se le conoce afectuosamente como O-Jizō-san. El fotógrafo Muda Tomohiro recalca que esta estatua del Manganji se aparta de esa imagen. “En sus ojos ligeramente oblicuos y en esos labios que apuntan hacia abajo hay algo que nos invita a mantener las distancias. La severidad de este rostro podría deberse a que la estatua fue encargada por samuráis”.

Estatua del bodhisattva Jizō
- Nombre en japonés: Jizō bosatsu ryūzō
- Altura: 2,03 m
- Época: Periodo Kamakura
- Colección: Templo de Manganji
- Grado de protección: Bien cultural de importancia (catalogado como Mokuzō Jizō bosatsu ryūzō).
Imagen del encabezado: Estatua del bodhisattva Jizō del templo de Manganji. (Fotografía: Muda Tomohiro)
(Traducido al español del original en japonés.)