Al encuentro de las imágenes budistas

La talla en roca viva del ‘nyorai’ Dainichi de Usuki

Cultura Arte

Los de Usuki son los únicos budas tallados en roca viva que han alcanzado la designación de tesoro nacional en Japón. Veamos cómo es una de sus figuras más representativas: el nyorai Dainichi del grupo escultórico Furuzono.

Ese rostro expuesto a los elementos durante mil años tiene una expresión tan compasiva que nadie diría que es de piedra.

En Japón tenemos interesantes ejemplos de budas excavados en roca viva. El 70 % de estos relieves, cerca de 400, se encuentra en la prefectura de Ōita (nordeste de la isla de Kyūshū). Esto puede explicarse porque, por una parte, en la antigüedad Kyūshū fue la puerta de entrada a Japón de la cultura continental y aloja muchas muestras de la cultura budista, y por la otra, porque tiene una gran abundancia de rocas aptas para esculpir en ellas figuras, que se formaron al solidificarse las grandes corrientes de lava que produjo el volcán Aso durante un periodo de gran actividad, hace unos 90.000 años.

Las de Usuki son 61 figuras datadas entre finales del periodo Heian (794-1185) y principios del periodo Kamakura (1185-1333). Forman grupos en una ladera montañosa dentro del término municipal de Usuki, en la zona sur de la prefectura de Ōita. La vista es magnífica. Aunque no sabemos con seguridad quién y con qué intención las talló, forman cuatro grupos bien definidos por su estilo artístico: Hoki I, Hoki II, Sannōyama y Furuzono. Todas transmiten la peculiar religiosidad de la época. Por la delicadeza artística con que los tallistas supieron tratar la roca estas figuras han recibido una alta valoración y las 61 han sido declaradas tesoros nacionales.

Tríada de Amida en el grupo Hoki II.

Tríada de Amida en el grupo Hoki II.

Estatuas de Kuhon Amida en el grupo Hoki II.

Estatuas de Kuhon Amida en el grupo Hoki II.

El relieve del nyorai (buda de la máxima categoría) Dainichi, dentro del grupo de Furuzono, es la más descollante de todas estas obras. Ocupa el centro de este grupo, formado por 13 figuras talladas en una oquedad de la roca a modo de gran hornacina. Con sus 2,8 metros de altura, es la mayor de las 61 figuras de Usuki. Su rostro lleno de dignidad. Se advierten restos de color en cejas y ojos (negro), así como en la corona o hōkan (rojo), que permiten imaginar el llamativo colorido que debió de tener en sus primeros tiempos.

Imagen del nyorai Dainichi, figura central del grupo Furuzono. Flanqueado por doce budas menores, muestra toda la autoridad de quien simboliza la gran verdad cósmica.

Imagen del nyorai Dainichi, figura central del grupo Furuzono. Flanqueado por doce budas menores, muestra toda la autoridad de quien simboliza la gran verdad cósmica.

Estos pétreos budas estuvieron a la intemperie durante mucho tiempo y algunos de ellos perdieron la cabeza o los brazos. El nyorai Dainichi no fue la excepción y a mediados del periodo Edo (1603-1868) se le desprendió la cabeza, que permaneció mucho tiempo depositada en un pedestal. El famoso fotógrafo Domon Ken lo inmortalizó en aquel deplorable estado en su álbum Koji junrei (“Peregrinación por viejos templos”), en el que, de manera magistral, muestra el bello contraste entre la decadencia que acarrea el implacable paso del tiempo y la perdurabilidad de la fe que inspiran estas veneradas imágenes.

Cuando, entre los años 1980 y 1993 se acometieron trabajos de reparación a gran escala en las imágenes en roca viva de Usuki, se formaron dos bandos irreconciliables: los partidarios de restituirle a la estatua su aspecto original montando de nuevo la cabeza sobre el cuello, y los que preferían no hacer ninguna modificación sustancial, lo que suponía dejar la cabeza tal como estaba. Finalmente se decidió “ponerle al buda la cabeza en su sitio” a propuesta del Ministerio de Educación (actual ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología) que lo ponía como requisito para designarlo tesoro nacional.

El fotógrafo Muda Tomohiro tiene grabada en su mente la imagen del Dainichi decapitado captada por la cámara de Domon. “Cuando llegué al lugar”, dice recordando la extrañeza que le causó, “vi que la estatua había sido reparada y que la cabeza, que había estado caída en el suelo, había sido devuelta a su sitio. Al grupo escultórico se lo había protegido con una cubierta, de forma que ya no recibía directamente los rayos del sol, y al principio me costó identificarlo como la misma talla”.

“Sin embargo, a medida que iba tomándole fotos, esa mirada compasiva, dirigida hacia abajo, me hizo comprender que esta estatua está hecha para ser contemplada elevando los ojos hacia ella”, concluye.

Budas en roca viva de Usuki: Estatua sedente del nyorai Dainichi

  • Nombre en japonés: Usuki magaibutsu Dainichi nyorai zazō
  • Altura: 2,8 m
  • Época: Finales del periodo Heian – principios del periodo Kamakura
  • Colección: Ayuntamiento de Usuki (prefectura de Oita)
  • Grado de protección: Tesoro nacional

Fotografía del encabezado: Estatua sedende del nyorai Dainichi. (Fotografía: Muda Tomohiro)

(Traducido al español del original en japonés.)

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