El material escolar de los alumnos de primaria en Japón: una clara visión educativa
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Incluso el interior del estuche refleja atención a los detalles pedagógicos
Unos meses antes del comienzo del curso muchas escuelas primarias organizan reuniones informativas para los padres en las que se explica qué deben preparar en casa y qué se les proporcionará a los niños en la escuela. Lo primero que se necesita son los materiales escolares que se utilizarán en clase. La familia debe preparar los artículos escolares, como el estuche y los lápices.

Algunos colegios especifican que el material escolar debe ser “liso”, sin dibujos de personajes ni similares. (Pixta)
Los artículos de papelería a llevar en el estuche se ven sujetos a normas muy detalladas. Según la Norma Industrial Japonesa (JIS, por sus siglas en inglés), la letra B de los lápices indica la intensidad del color negro (black) y la H la dureza (hard), y se clasifican en 17 tipos, desde el 6B hasta el 9H. En los cursos inferiores, donde la presión al escribir es menor, muchos centros especifican el uso de lápices B o 2B, de mina blanda, que permiten escribir con suavidad.

Se recomienda que los alumnos de los primeros cursos, cuya presión al escribir es más débil, usen lápices B o 2B. (Pixta)
También son necesarios: un lápiz rojo para corregir, un lápiz azul para reescribir, una goma de borrar, rotuladores permanentes y una regla. La mayoría de las escuelas especifican que estos deben ser de color liso: se debe evitar el uso de material con personajes de anime o similares por considerarse que distraen a los alumnos. Muchos centros también prohíben el uso de portaminas y bolígrafos, entre otras cosas porque dificultan la expresión de los trazos de tome (“parada”), hane (“salto”) y harai (“barrido”) al escribir kanji, lo que demuestra que se presta atención incluso a los detalles más pequeños.
Los cuadernos se clasifican según su uso: los de lengua japonesa son para escribir en vertical, los de matemáticas en horizontal, los de práctica de kanji tienen cuadrículas y los de uso libre presentan hojas en blanco. La escuela distribuye el primer cuaderno, y a partir del segundo la familia compra otros similares. Se debe tener cuidado al comprarlos, ya que el número de líneas y el tamaño de las cuadrículas varían según el curso.
La caja de materiales y el kit de matemáticas enseñan a ordenar y organizar
Los artículos de papelería (lápices de colores, ceras, tijeras...) los proporciona la familia, y para guardarlos se utiliza una “caja de materiales”. A veces las escuelas recomiendan usar una bolsa auxiliar para transportar dicha caja. Este material no solo sirve para que los niños lo usen en clase, sino que también representa un recurso didáctico con el que aprenden a ordenar y organizar.

Con la caja de materiales se aprende a ordenar y organizar. (Pixta)
El kit de matemáticas es famoso por permitir guardar de forma ordenada varios materiales didácticos. Las escuelas suelen vender o repartir estos kits antes o durante el inicio del curso escolar. Contienen fichas de cálculo para sumar y restar, varillas numéricas para aprender las unidades y las decenas, bloques que ayudan a comprender el incremento de dígitos o su resta, cuentas para aprender el concepto de los números y un reloj, entre otros elementos, y se utilizan en primero y segundo de primaria para adquirir diversas nociones matemáticas. El kit tiene un espacio específico para guardar cada material y está diseñado de tal forma que, al colocar los objetos en su sitio, la tapa se cierra perfectamente.

El kit de matemáticas se usa para aprender los conceptos básicos de la materia, como los números y las cifras. (Pixta)
Personalizar: el nombre incluso en cada bloque
Los niños deben llevar su nombre escrito en casi todo lo que llevan a la escuela. En particular, en el kit de matemáticas, todos los elementos que lo componen, como las fichas y los imanes, tienen que tener el nombre del dueño; el kit puede llegar a superar los 500 objetos.
Se dice que escribir el nombre del niño en cada uno de los objetos es la “primera gran tarea” de los padres de los alumnos que empiezan el primer curso de primaria. Aunque cada vez hay más familias que utilizan pegatinas o sellos con el nombre, la cantidad de objetos es tal que incluso el simple hecho de pegarlos resulta una tarea bastante ardua. En una encuesta en línea realizada en 2025 por el fabricante de material de oficina King Jim, en la que se preguntó a los padres qué les había resultado más difícil a la hora de preparar la entrada en la guardería o el colegio, la respuesta más frecuente, con el 83,5 %, fue “poner el nombre en los objetos”.

Es necesario escribir el nombre en cada uno de los objetos pequeños, como los imanes y las fichas, que forman parte del kit de matemáticas. (Pixta)
Las asignaturas que se imparten en primer curso de primaria son Lengua, Matemáticas, Conocimientos de la Vida Cotidiana, Música, Artes Plásticas y Manualidades, Educación Física, Educación Moral y Actividades Especiales. Los libros de texto se reparten de forma gratuita nada más comenzar el curso, y los alumnos aprenden a usarlos y cuidarlos durante todo el año. Se les enseña a escribir su nombre en todos los materiales, como los libros de texto, para que adquieran el hábito de distinguirlos de los de los demás.
En la década de 2020, cada vez son más las escuelas que utilizan tabletas y otros dispositivos electrónicos para el aprendizaje, con el fin de que los alumnos avancen en materias como inglés o matemáticas a un ritmo adecuado a sus capacidades. A cada alumno se le presta una tableta, que debe gestionar por sí mismo.
De la escuela a casa con seguridad: gorros y paraguas amarillos
Muchos de los artículos que se utilizan al ir a la escuela están pensados para garantizar la seguridad: al llegar a la escuela primaria, lo habitual es que los niños vayan al centro educativo y vuelvan a casa solos, por lo que es necesario prevenir accidentes de tráfico y posibles delitos.
Salvo en algunas zonas, como las regiones de Chūgoku y Shikoku, en la mayoría de las escuelas de primaria públicas la vestimenta para ir al colegio es de libre elección, pero en gran parte del territorio nacional se exige el uso de una gorra escolar prescrita por el centro. También es habitual que la escuela proporcione fundas para las mochilas escolares a los alumnos de primer curso.
Los gorros escolares y las fundas para mochilas suelen ser de color amarillo. El objetivo es aumentar la visibilidad para prevenir accidentes de tráfico. Al parecer este gorro escolar fue ideado por la Policía de la Prefectura de Wakayama en torno a 1960, en un momento en que los automóviles se estaban generalizando rápidamente. La imagen de los alumnos de primer curso que van al colegio con gorros escolares amarillos recién estrenados es una de las tradiciones de la primavera.

Las fundas para la mochila y los gorros suelen ser de color amarillo llamativo para prevenir los accidentes de tráfico. (Pixta)

Los paraguas con una sección transparente para poder ver lo que hay delante y a los lados, incluso cuando se llevan abiertos, son muy populares. (Pixta)
Por esa misma razón se recomienda que los paraguas sean de color amarillo, y suelen usarse modelos con una sección transparente para facilitar la visibilidad del entorno, incluso cuando se llevan abiertos. En cuanto a los impermeables, también se recomienda el color amarillo para los alumnos de los primeros cursos.
Los niños llevan una alarma de seguridad compacta, pensada para reaccionar ante situaciones de emergencia, como cuando un desconocido se dirige a ellos. Al tirar de una pequeña palanca o pulsar un botón emiten un sonido muy fuerte. El mero hecho de que el niño la lleve consigo contribuye, al parecer, a disuadir a los delincuentes, y hay modelos que incorporan GPS para poder localizar al alumno.

La mochila escolar lleva colgada una alarma compacta como medida de seguridad, para el trayecto a la escuela. (Pixta)
La ropa de gimnasia y las zapatillas, iguales para todos
Buena parte del material escolar que se utiliza fuera de las clases también está estandarizado en cada centro educativo, hasta cierto punto. El objetivo es evitar los artículos ostentosos y que no se noten las diferencias económicas entre las familias.
En cuanto a la ropa para educación física, debe comprarse el modelo designado por la escuela, y llevar el nombre del niño escrito en el pecho u otro lugar. Lo habitual es una camiseta blanca y unos pantalones cortos de color azul marino. Se da mucha importancia a la funcionalidad, por lo que se utilizan tejidos transpirables, de secado rápido, que resultan cómodos incluso cuando se suda, así como materiales muy elásticos. Aunque este tipo de ropa se utiliza en muchas regiones, en Hokkaidō es poco habitual, y los días en que hay clase de educación física se acude al colegio en chándal. En cuanto a las gorras de educación física, se suelen utilizar unas reversibles, rojas por un lado y blancas por otro, para dividir a los alumnos en equipos. También han aparecido nuevos modelos con una tela posterior que cubre la nuca, como medida contra los golpes de calor.

Durante los festivales deportivos se debe llevar el uniforme y la gorra de gimnasia. (Pixta)
En unas baldas situadas en la entrada del edificio, los alumnos se cambian los zapatos: hay sotobaki (“zapatos de calle”), que se usan en el exterior, y uwabaki (“zapatos de interior”), que se usan en la escuela. Esta costumbre tiene su origen, probablemente, en el dakka, la tradición ancestral japonesa de descalzarse para no llevar tierra a la casa. Cada centro educativo tiene sus propias normas sobre los zapatos de interior, aunque lo habitual es que sean similares a zapatillas de ballet.
Aunque lo habitual es llevarse a casa cada semana el uniforme de gimnasia y las zapatillas para lavarlos, los padres no dejan de quejarse de que los niños se olvidan de hacerlo, o de que los materiales tardan mucho en secarse.
En algunas escuelas primarias públicas de Tokio está surgiendo la tendencia de eliminar las zapatillas de interior y adoptar el sistema de usar un solo par de zapatos: los alumnos entran en el edificio con el calzado de calle. El objetivo es reducir el número de objetos que estos deben llevar, y evitar las aglomeraciones en la zona de los zapateros.

Las zapatillas de interior suelen ser similares a las de ballet. Los estudiantes se las llevan a casa los fines de semana para lavarlas. (Pixta)
Trapos para la limpieza de la escuela
En la escuela primaria es habitual que los alumnos limpien el aula. Por eso se suelen preparar en casa un par de bayetas: una para fregar el suelo y otra para limpiar las zonas con menos suciedad, como los pupitres. Antes muchas familias las confeccionaban cosiendo trapos o toallas que ya no se usaban, pero hoy en día es más habitual comprarlas en tiendas de todo a cien yenes.

Un trapo para usar en la escuela. Por supuesto, hay que poner el nombre del niño. (Pixta)
También se preparan bolsas para el calzado de interior, la ropa de gimnasia, los utensilios del almuerzo escolar, los instrumentos musicales, las manualidades, las cosas que se llevan a casa y las tabletas. No es raro que el tamaño y el color de estas bolsas vayan determinados por cada escuela o región. Mientras que algunas familias se conforman con productos ya preparados, otras los hacen a mano para que los niños puedan reconocer sus cosas con facilidad.

En algunos hogares se confeccionan a mano las bolsas para la ropa de gimnasia y las de las manualidades. (Pixta)
En las regiones de Kantō y Tōkai, entre otras, hay escuelas que disponen de capuchas de protección contra desastres, a modo de preparación para terremotos. Se caracterizan por estar acolchadas, y cada centro establece sus propias normas al respecto. Tras el Gran Terremoto del Este de Japón de 2011, ha surgido una tendencia a sustituirlas por cascos, que ofrecen una mayor seguridad.

Los niños se ponen las capuchas de protección para terremotos, y participan en un simulacro. (Pixta)
Para el comedor escolar se necesitan un mantel individual y una bolsa para los cubiertos. Lo habitual es llevar una cantimplora, que suele contener agua o té de cebada. No se permite llevar bebidas azucaradas, como zumos. Estos artículos, al margen del material escolar, los debe proporcionar la familia como elementos imprescindibles para garantizar la seguridad y la higiene en el recinto escolar.

Ante el avance del calentamiento global, la cantimplora no puede faltar. Las normas suelen decir que el contenido tiene que ser agua o té. (Pixta)
Caligrafía y cincelado: los materiales didácticos no dejan de aumentar
Una vez matriculado el alumno, hay bastantes artículos que hay que ir comprando a medida que avanza el curso.
Cuando se acerca el verano se compra el bañador que pueda exigir el colegio. Se usa en las clases de natación que se imparten entre junio y septiembre. Como los niños de primaria crecen rápido, no es raro que haya familias que los tienen que renovar cada año. En la era Shōwa (1926-1989) lo habitual era que las niñas llevaran bañadores de una pieza y los niños de tipo slip, pero ahora cada vez es más común que tanto niños como niñas lleven conjuntos de dos piezas, compuestos por una camiseta de manga larga y unos pantalones cortos. Esto responde a la necesidad de protegerse del sol y al hecho de que cada vez hay más niños y niñas que no quieren mostrar su piel.

También hay que comprar el bañador que indica la escuela. (Pixta)
Poco después de empezar el curso se necesita también una armónica de teclado para la clase de música. Solo con soplar y pulsar las teclas se pueden conseguir un volumen y un tono estables; este instrumento también tiene la ventaja de permitir visualizar la altura y la posición de las notas, por lo que en la mayoría de los colegios se enseña en primero y segundo de primaria.
En tercer curso de primaria comienzan las clases de flauta dulce. Existen dos tipos de flauta dulce: la de estilo alemán y la de estilo barroco (o inglés), pero en la mayoría de las escuelas primarias se utiliza la flauta soprano de estilo alemán.
En muchas escuelas los estudiantes necesitan también un juego de caligrafía con pincel y un suzuri, una piedra de tinta, así como un juego de pinturas para manualidades, antes de llegar al tercer curso, un juego de gubias para grabado, antes de llegar a cuarto, y un juego de costura para las clases de tareas del hogar y costura, antes de llegar al quinto curso.

El set de pintura que va dentro de la bolsa cuenta con un recipiente para el agua, una paleta, pinceles y pinturas, entre otros utensilios. (Pixta)

Un juego de gubias. Algunos de estos sets están diseñados para que los niños puedan utilizarlos con seguridad. (Pixta)
Estos juegos de material didáctico tienen en cuenta el tamaño y la seguridad, en su diseño, para que los niños puedan utilizarlos con facilidad, y contienen todo lo necesario para su preparación y recogida. Otra ventaja es que incluyen bolsas o estuches especiales con compartimentos, lo que facilita su almacenamiento y transporte. Esto ahorra a los padres la molestia de tener que elegir entre diferentes opciones, y a los profesores les resulta más fácil impartir la clase cuando todos los alumnos disponen del mismo material. Por eso es habitual que las escuelas recomienden la adquisición de materiales concretos.
Se cuestiona el aumento de los gastos de la educación obligatoria
No es obligatorio adquirir los materiales exactos que la escuela recomienda, pero no son pocas las familias que optan por ellos por motivos de cariño: para que el niño no se sienta excluido, o porque quieren que tenga utensilios nuevos.
Sin embargo, los kits que recomienda la escuela a veces resultan caros. Los de matemáticas cuestan cerca de 3.000 yenes, mientras que los de caligrafía, pintura y costura suelen oscilar entre los 2.000 y los 4.000 yenes. Como hay que ir comprando materiales adicionales a medida que el niño pasa de curso, los gastos se van acumulando.
En ciertos casos se pueden reducir los gastos recurriendo a grandes superficies, tiendas online, tiendas de todo a cien o páginas web de compraventa de artículos de segunda mano. También hay padres que optan por utilizar los materiales que eran de los hermanos mayores, o de conocidos, para fomentar en sus hijos la costumbre de cuidar bien de sus cosas.

Set de caligrafía. Algunas familias lo compran por internet, donde los precios son más reducidos. (Pixta)
Según una encuesta online realizada por el Instituto de Investigación Educativa Benesse en 2026 dirigida a los padres, el 40 % de los encuestados indicó que los gastos de preparación para la entrada en primaria, sin contar la mochila escolar, oscilaban entre 10.000 y 30.000 yenes, la respuesta más frecuente. La razón es esa acumulación de pequeños gastos: material escolar, ropa de gimnasia, zapatillas de interior... Aunque la educación pública en Japón es, en principio, gratuita en la escuela primaria y secundaria, estos gastos que recaen sobre las familias son un problema, ya que se trata de gastos educativos “ocultos”. Cada vez hay más escuelas que adoptan medidas como almacenar el material didáctico para todos los alumnos y compartirlo durante las clases para que se pueda reutilizar año tras año.
Cuando observamos los utensilios que llevan los alumnos de primaria en Japón, queda patente la intención de las escuelas y los padres de fomentar una actitud de respeto a las normas y de consideración hacia los demás, sin dejar de lado la equidad y la seguridad. Aunque esta práctica ha recibido muchos elogios en los medios de comunicación extranjeros, la costumbre de que la mayoría de los niños lleven el mismo material escolar se basa en la eficiencia, la uniformidad y la estandarización del entorno educativo, y cada escuela y comunidad lleva a cabo reformas adaptadas a la época y al entorno.
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: una lista de utensilios necesarios para estudiantes de primaria – Pixta.)

