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El manga ‘shōjo’ conquista el mundo: la sensibilidad expresiva que nació en las revistas para chicas
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El auge internacional desde los años 2000
En 2024, el manga de género shōjo Kimi ni todoke (“Llegando a ti”), de Shiina Karuho, despertó interés fuera de Japón. Ambientado en una pequeña localidad de Hokkaidō, retrata el amor inocente y la amistad entre Kuronuma Sawako, una chica de aspecto sombrío, y Kazehaya Shōta, un muchacho que la trata con simpatía.
La obra se publicó por entregas en la revista Bessatsu Margaret entre 2006 y 2017, y las dos primeras temporadas del anime se emitieron en 2009 y 2011, respectivamente. En 2023 se estrenó mundialmente una serie de imagen real de Netflix y TV Tokyo, y en agosto de 2024 Netflix lanzó en exclusiva mundial la tercera temporada del anime. Todo apunta a que esta expansión internacional, centrada en el estreno de la tercera temporada, impulsó el interés por la obra fuera de Japón.

Parte de las dos primeras temporadas del anime Kimi ni todoke puede verse gratuitamente en la plataforma de vídeo ABEMA. © Shiina Karuho / Shūeisha / Comité de producción de Kimi ni todoke (ABEMA, PR TIMES)
Su popularidad se debe, probablemente, a que retrata conflictos universales de la adolescencia. La obra figuró en la selección de lecturas recomendadas para jóvenes de 12 a 18 años Great Graphic Novels for Teens de 2010, elaborada por la Asociación de Servicios Bibliotecarios para Jóvenes Adultos (YALSA, por sus siglas en inglés), entidad adscrita a la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA), y llegó también a las estanterías de escuelas y bibliotecas de Estados Unidos.
Hasta ahora, los mangas japoneses más populares en el extranjero eran, sobre todo, obras publicadas en revistas para chicos y hombres, como One Piece o Ataque a los titanes, pero, desde los años 2000, también ha crecido en todo el mundo el interés por el manga de género shōjo, nacido en revistas para lectoras.
Un ejemplo es Fruits Basket, de Takaya Natsuki, una historia de fantasía ambientada en un instituto. Su edición estadounidense encabezó las ventas anuales de manga de BookScan en 2005 y 2006, mientras que, en 2007, el volumen 16 alcanzó el puesto 15 en la lista general de libros más vendidos de USA Today en Estados Unidos y la obra obtuvo el reconocimiento Guinness al “manga de genero shōjo más vendido”. Este manga se publicó entre 1998 y 2006 en Hana to Yume, revista de Hakusensha.

Tarjetas acrílicas coleccionables con imágenes de los créditos finales del anime basado en Fruits Basket. © Takaya Natsuki / Hakusensha / Comité de producción de Fruits Basket (arma bianca, PR TIMES)
En Asia oriental, la serie taiwanesa It Started with a Kiss, basada en el manga Itazura na kiss, de Tada Kaoru, cosechó un gran éxito. La obra también se adaptó a series de imagen real en Corea del Sur y Tailandia, lo que la convirtió en un manga de género shōjo conocido en distintos países. El manga original comenzó a publicarse en Bessatsu Margaret en 1990. La repentina muerte de su autora lo dejó inconcluso en 1999.
De las revistas femeninas de preguerra a la especialización
El manga japonés se ha desarrollado gracias a su publicación por entregas en revistas semanales, mensuales y de otras periodicidades. Al ofrecer obras a sus lectores con regularidad, las revistas han servido de espacio de crecimiento compartido para el público y los autores.
Lo mismo ocurre con el manga de género shōjo. Cada revista tiene un público principal definido por su edad y sus gustos, lo que también ha propiciado la especialización de los contenidos. Aunque en Taiwán, Corea del Sur y otros lugares se publicaron revistas similares a las japonesas de manga de género shōjo, se ha señalado que ningún mercado presenta una segmentación por edades y estilos tan marcada como el de Japón, una particularidad en el panorama internacional.
Las revistas de manga de género shōjo tienen su origen en las revistas para chicas de antes de la guerra. En el Japón de preguerra, niños y niñas se separaban en aulas distintas a partir de un determinado curso de la escuela primaria, y la enseñanza secundaria se impartía en centros diferenciados por sexo. También las revistas para escolares se dividían entre las dirigidas a chicos, como Shōnen Kurabu y Nihon Shōnen, y las destinadas a chicas, como Shōjo Kurabu y Shōjo no Tomo. Tras la guerra, la educación mixta se generalizó, pero las revistas mantuvieron la orientación anterior y siguieron publicándose por separado para chicos y chicas. En un principio, todas eran mensuales.
En 1946, Kōdansha modificó la grafía del título Shōjo Kurabu, revista fundada en 1923, para escribir la palabra “club” en el silabario katakana. En la posguerra, Kōbunsha lanzó Shōjo en 1949 y Shūeisha, Shōjo Book en 1951. Durante los años cincuenta se sumaron, entre otras, Nakayoshi, dirigida a lectoras de los primeros cursos de primaria dentro de la línea de Shōjo Kurabu, y Ribon, hermana menor de Shōjo Book. En los primeros tiempos, casi todos los dibujantes eran hombres, pero comenzaron a destacar autoras como Mizuno Hideko, Hosokawa Chieko y Maki Miyako, formadas al calor del auge del manga de posguerra. Las mujeres pasaron a crear y disfrutar mangas hechos por ellas mismas.
Además, aunque al principio abundaban las novelas y otros textos, el manga fue ganando espacio progresivamente.

Las revistas para chicas evolucionaron con el tiempo hasta convertirse en revistas de manga de género shōjo. (Colección de la Shōjo Manga-kan)
Las revistas de manga shōjo y la emancipación de las mujeres
La historia del manga de género shōjo en las revistas también puede interpretarse en paralelo a la de la autonomía y la emancipación de las mujeres.
Las revistas para chicas de preguerra, influidas por el ideal de la “buena esposa y madre sabia”, tenían en los artículos sobre la vida doméstica uno de sus pilares. Sin embargo, en una sociedad de posguerra que proclamaba la igualdad entre hombres y mujeres, los contenidos también cambiaron y proliferaron las obras que retrataban la autonomía y la libertad de las chicas. Además de dar protagonismo al amor, poco frecuente en el manga para chicos, reflejaban la incorporación de las mujeres al mundo laboral a través de profesiones que despertaban la admiración de las jóvenes de entonces, como auxiliar de vuelo o diseñadora de moda.
La princesa caballero (Ribon no kishi), de Tezuka Osamu, publicada en Shōjo Kurabu entre 1953 y 1956, tiene como protagonista a Zafiro, una princesa que nace con un corazón masculino y otro femenino. Criada como un príncipe, pierde su reino a manos de unos malvados que descubren su secreto y, después, combate el mal como la princesa caballero. La ambivalencia de género, uno de sus grandes temas, influyó también en obras posteriores.

Sección dedicada a La princesa caballero en una exposición especial sobre Tezuka Osamu celebrada en Changsha, en la provincia china de Hunan, en septiembre de 2019. (Xinhua / Kyodo News Images)
Hasta mediados de los años sesenta, era poco habitual que los chicos leyeran abiertamente revistas o mangas para chicas. Lo impedían las normas de género de la sociedad de entonces. Al dirigirse a un público femenino adolescente, el manga de género shōjo siguió una evolución distinta a la del manga para chicos.
Frente al manga para chicos de aquella época, en el que muchas obras daban protagonismo a la lucha y la victoria, el shōjo priorizó la expresión visual y la representación psicológica. Experimentó libremente con la distribución y la forma de las viñetas y aprovechó los espacios en blanco. También desarrolló composiciones ornamentales y recursos literarios, como la convivencia del pasado y el presente en una misma página o la superposición de monólogos de los protagonistas.
La llegada de los semanarios también transformó el manga shōjo
Al igual que las revistas para chicos, las de shōjo también avanzaron hacia la publicación semanal. A finales de 1962, Kōdansha lanzó el semanario Shōjo Friend como sucesor de la revista mensual Shōjo Kurabu. Shūkan Margaret, fundada por Shūeisha en 1963, distribuyó gratuitamente 650.000 ejemplares de su primer número.
Los semanarios necesitaban más autores, por lo que las revistas buscaron activamente nuevos talentos. Satonaka Machiko debutó en 1964 tras ganar el premio de Kōdansha para nuevos autores de manga, cuando tenía 16 años y cursaba el segundo año de bachillerato. Muchas de las nuevas autoras de manga de género shōjo debutaban en plena adolescencia, mientras estudiaban bachillerato o acababan de terminarlo. Para sus lectoras, mayoritariamente alumnas de primaria y secundaria, eran una especie de hermanas mayores que comprendían sus inquietudes y aspiraciones.
En 1963, Shūeisha lanzó Bessatsu Margaret como revista hermana de periodicidad trimestral. En 1965 pasó a ser mensual. Ese mismo año, Kōdansha también fundó una revista hermana mensual, Bessatsu Shōjo Friend, que más adelante se llamaría Bessatsu Friend. Ambas ofrecieron un espacio a autores y obras que no encajaban en el ritmo de publicación semanal, además de servir para descubrir y formar nuevos talentos.
En los semanarios, las historias avanzaban a intervalos más breves y ganaban en número de páginas y posibilidades narrativas. En la época de las revistas mensuales, lo habitual era que las series durasen como máximo alrededor de seis meses, y las publicaciones prolongadas durante varios años, como La princesa caballero, eran excepcionales. Sin embargo, la periodicidad semanal multiplicó el número de páginas publicadas en un mismo periodo. También aumentó el número de autores que se aventuraban con obras más extensas.

Revistas de manga en las que la publicación semanal favoreció, entre otras cosas, las series de larga duración. (Colección de la Shōjo Manga-kan)
Shiroi Troika (La troika blanca), que Mizuno Hideko publicó en Shūkan Margaret entre 1964 y 1965, tiene como protagonista a una joven hija de un rebelde contra el zar, con la Revolución rusa como telón de fondo. Al narrar su agitada trayectoria vital, la obra fue pionera en introducir en el manga shōjo una épica histórica comparable a la de la literatura. Entre 1972 y 1973, Ikeda Riyoko publicó en la misma revista La rosa de Versalles, ambientada en la Revolución francesa. La publicación semanal también favoreció obras que prestaban especial atención al detalle expresivo.
Con la llegada de la televisión, también proliferaron las colaboraciones entre el manga de género shōjo y el anime.
Entre 1966 y 1968, la red NET, hoy TV Asahi, emitió Mahōtsukai Sally (Sally, la bruja), producida por Tōei Dōga, la actual Tōei Animation. La historia sigue las aventuras de una princesa del mundo de la magia que llega a una escuela primaria del mundo humano, y su creador, el dibujante Yokoyama Mitsuteru, publicó la versión en manga en la revista mensual Ribon entre 1966 y 1967, en paralelo a la emisión televisiva. Fue el primer manga de género shōjo adaptado al anime y la primera entrega de la “serie de brujitas de Tōei”.
Kaze to ki no uta y Tōma no shinzō, los orígenes del BL
En abril de 1970, Shōgakukan convirtió en semanario la revista Shōjo Comic, que había pasado de publicarse una vez al mes a hacerlo dos veces. Como llegó tarde al mercado de los semanarios de manga de género shōjo, no pudo contar con autores veteranos y centró sus esfuerzos en descubrir jóvenes talentos.
Entre las autoras que destacaron en esta revista estaban Takemiya Keiko y Hagio Moto. Takemiya, en Kaze to ki no uta (La balada del viento y los árboles, 1976-1984), y Hagio, en Tōma no shinzō (“El corazón de Thomas”, 1974), retrataron el amor entre chicos en internados europeos. Aunque era un tema impactante que rompía tabúes, las lectoras lo interpretaron como un drama de amor verdadero que trascendía las realidades prácticas de las relaciones entre hombres y mujeres. Estas historias fueron consolidándose como género de la mano de autoras vinculadas entre sí, como Aoike Yasuko y Yamagishi Ryōko.
Estas propuestas creativas, a través de la revista JUNE, fundada en 1978, y de la cultura del dōjinshi y el yaoi de los años setenta y ochenta, contribuyeron a la formación, en los noventa, del BL (boys’ love), centrado en el amor entre varones y entrelazado con la cultura del manga autoeditado de encuentros como el Comiket.
Las revistas de manga de género shōjo se habían convertido en una suerte de santuario para las chicas, con obras que recogían sus dificultades para desenvolverse en la vida, afrontaban sus preocupaciones y permitían compartir sus sueños. Hoy siguen creándose mangas con esas raíces que conectan con aficionados de todo el mundo. Su expresión de las emociones, introspectiva, delicada y rica en matices, ha traspasado las fronteras del shōjo y se ha incorporado a obras de géneros muy diversos. Considero que las revistas de manga de género shōjo merecen una mayor atención dentro de la cultura japonesa del manga.

La Shōjo Manga-kan, un centro privado situado en Akiruno, Tokio, conserva 60.000 revistas de manga y otros materiales. Abre al público los sábados por la tarde.
Fotografías: las imágenes sin créditos son de nippon.com
Imagen del encabezado: revistas de manga para lectoras, segmentadas por edades y estilos (colección de la Shōjo Manga-kan).
(Traducido al español del original en japonés.)