Casas tradicionales convertidas en cafés

La cafetería Misegura Hisamori, un antiguo almacén de finales del período Edo

Turismo Historia

En esta serie presentamos varias casas tradicionales de Tokio y alrededores convertidas en cafés donde el presente y el pasado se funden, y lo hacemos de la mano de una autora apasionada de las cafeterías. El séptimo artículo se lo dedicamos a Misegura Hisamori, un establecimiento que se ubica en Akiruno (Tokio).

Un almacén que evoca el período Edo

La cafetería tradicional Misegura Hisamori, situada a unos diez minutos a pie de la estación de Higashi-Akiru (JR), se encuentra en un almacén construido en 1852, en las postrimerías del período Edo (1603-1868). Este establecimiento de la ciudad tokiota de Akiruno hace que la clientela se olvide del día a día nada más entrar en él: al deslizar la pesada puerta corredera del almacén, uno ya siente los 170 años de historia que encierra el local, que se caracteriza por sus vigas gruesas, sus techos altos y sus muros de barro.

Aunque en verano hay cola para tomar un helado raspado elaborado con hielo natural, recomendamos ir en otoño y en invierno, cuando ya no aprieta el calor. Además de estos helados, la cafetería ofrece una amplia variedad de dulces que saborear, así como la posibilidad de disfrutar de un rato agradable en un almacén cargado de historia.

El nombre Hisamori es sinónimo de historia

Misegura Hisamori se encuentra en unos terrenos propiedad de los Morita, una acaudalada familia de agricultores que antes lideraba la zona. El “misegura” de Misegura Hisamori hace referencia a un estilo arquitectónico de almacenes comerciales desarrollado durante el período Edo; estos robustos edificios combinaban negocio y vivienda. Hisamori, por su parte, es la marca familiar de los Morita.

Durante la reforma quitaron el techo. De este modo, se ve la estructura de este, que data de la época en la que se construyó el edificio.
Durante la reforma quitaron el techo. De este modo, se ve la estructura de este, que data de la época en la que se construyó el edificio.

Las vigas están decoradas con unos tsunodaru, unos barriles lacados en color rojo que antes se utilizaban en celebraciones como las nupciales.
Las vigas están decoradas con unos tsunodaru, unos barriles lacados en color rojo que antes se utilizaban en celebraciones como las nupciales.

Además de cultivar arroz, los Morita fueron pioneros en la producción de sake en la zona de Nishi-Tama: desde el período Genroku (1688-1704) hasta los últimos años del shogunato de los Tokugawa gestionaron su propia bodega, que bautizaron con su apellido. Tras el cierre de esta, se la alquilaron a los propietarios de la bodega Ishikawa (Fussa), que empezaron a producir allí uno de los sakes más famosos de Tokio, el Tamajiman.

Posteriormente, los Morita reconvirtieron el almacén en una farmacia. Según Morita Yasuhiro, décimo octavo patriarca de la familia, tuvieron de cliente a la familia de Hijikata Toshizō, segundo al mando del Shinsengumi, la agrupación formada por los últimos defensores del shogunato de los Tokugawa.

Aunque el almacén se renovó, se conserva en él un valioso patrimonio cultural. Por ejemplo, en el techo sigue colocado el munafuda, una tabla en la que figuran el año de construcción —quinto año de la era Kaei (1852)— y el nombre del carpintero, un reflejo del saber hacer de los maestros de la época.

A la izquierda, el letrero de la farmacia; a la derecha, el munafuda, una tabla clavada en el techo para conmemorar la construcción del edificio.
A la izquierda, el letrero de la farmacia; a la derecha, el munafuda, una tabla clavada en el techo para conmemorar la construcción del edificio.

Tabla con el primero de los cinco avisos sobre decretos que el Gobierno emitió en el primer año de la era Meiji (1868-1912).
Tabla con el primero de los cinco avisos sobre decretos que el Gobierno emitió en el primer año de la era Meiji (1868-1912).

En la pared hay colgada una tabla con el primero de los cinco avisos sobre decretos que el Gobierno emitió en el primer año de la era Meiji (1868-1912). Estas tablas, similares a los actuales boletines oficiales del Estado, se colocaban a la entrada de las aldeas. Esta, concretamente, hace referencia a la obligación de cumplir las cinco relaciones básicas del confucianismo.

El almacén debió de convertirse en un testigo silencioso de las escenas cotidianas y las expresiones de la gente que pasaba por allí en aquellos tiempos. Por eso la cafetería que lo ocupa actualmente ofrece a la clientela la maravillosa oportunidad de comer dulces y viajar en el tiempo. Allí podemos tomarnos un momento para reflexionar sobre los paralelismos entre nuestra sociedad cambiante y la transformación que se vivió cuando se pasó del shogunato a la Restauración Meiji.

En el patio interior hay un espacio a modo de terraza al que se puede ir con mascotas.
En el patio interior hay un espacio a modo de terraza al que se puede ir con mascotas.

Vistas al patio interior desde la zona de la cafetería que se habilitó mediante una ampliación del edificio.
Vistas al patio interior desde la zona de la cafetería que se habilitó mediante una ampliación del edificio.

Sirope casero y un hielo natural que se derrite rápidamente

Los helados raspados, plato estrella de Misegura Hisamori, se elaboran con hielo natural de Yatsugatake, en los Alpes del Sur. El principal atractivo de este postre es, de lejos, la delicada sensación que produce al empezar a derretirse en cuanto toca la lengua. Hay muy pocos fabricantes de hielo natural en todo Japón. Por eso, en función de la producción, hay años en los que también sirven helados de hielo raspado en otoño e invierno.

Helado raspado elaborado con hielo natural de Yatsugatake, en los Alpes del Sur, y anmitsu con warabimochi.
Helado raspado elaborado con hielo natural de Yatsugatake, en los Alpes del Sur, y anmitsu con warabimochi.

El sirope casero que Morita echa a cada helado raspado los hace más especiales, si cabe. El propietario, que también se dedica a la agricultura, ha implantado un modelo de negocio que se basa en la vida y la comida lentas y fomenta la producción y el consumo locales. Así pues, utiliza frutas de la zona: fresas de agricultores de Akiruno, naranjas cherri (kinkan) de su propio huerto y yuzu del jardín de la cafetería, entre otras. En lo que respecta a las fresas, compra las que los agricultores no pueden sacar al mercado por tener defectos de forma, de ahí que también contribuya a reducir el despilfarro de alimentos.

Además de los raspados, sirven otros dulces que demuestran el aprecio por los ingredientes locales; por ejemplo, el anmitsu con warabimochi, que lleva helado de crema elaborado con leche de Tokio, producida en la zona de Tama, y el goheimochi, cuya materia prima es el arroz de la variedad Koshihikari que cultivan los padres de Morita.

La pericia de los maestros artesanos de Edo hecha edificio

Tras haber disfrutado al máximo del establecimiento, conseguimos que nos enseñaran el resto del complejo. Desde 2013 la residencia de los Morita es Bien Cultural Tangible. Los vastos terrenos en los que se encuentra, cuya extensión es de 6.000 metros cuadrados, albergan, además del almacén reconvertido en cafetería, varias construcciones macizas, entre las cuales figuran almacenes para el arroz y el miso.

El edificio principal, con más de dos siglos de antigüedad, se encuentra al pasar por la puerta que hay al lado de la cafetería. Hoy día sigue usándose a modo de residencia y, por lo tanto, no se puede visitar, pero sí es posible admirar su exterior.

El edificio principal tiene un precioso tejado a dos aguas karahafu.
El edificio principal tiene un precioso tejado a dos aguas karahafu.

“Los edificios se deterioran rápidamente cuando quedan deshabitados”, señala Morita. Por eso siguen usando cuidadosamente tanto el edificio principal como los almacenes, que van reparando poco a poco.

La entrada al edificio principal está construida en su totalidad con madera de zelkova del Japón (keyaki) y tiene un tejado a dos aguas karahafu que bien podría confundirse con el de un templo o un santuario; llaman también la atención las tallas elaboradas de la decoración. Todo ello refleja el orgullo y saber hacer de los maestros artesanos del período Edo.

La cafetería, una puerta al futuro

Morita decidió abrir al público este patrimonio cultural de tanta importancia, a través de la cafetería, movido por el afán de conservar unos edificios llenos de historia y el paisaje de los arrozales, con sus espigas ondeantes, y de contribuir a la comunidad. Una de las iniciativas que encarna esta visión es haber reiniciado la producción de Yaegiku, una marca de sake que su familia elaboraba en la bodega Morita en el período Genroku. En la elaboración de esta bebida, posible gracias a la cooperación de la bodega Ishikawa y de los agricultores de la zona, se utiliza arroz Koshihikari cultivado en Akiruno y hongo kōji.

Sin embargo, conservar la tradición no es algo exento de problemas. “Ya de niño acepté que el orden natural de las cosas era que yo heredara y cuidara la casa de la familia. Sin embargo, los tiempos han cambiado. Yo no se lo impondré a mis hijos”, afirma Morita.

La puerta que conecta con el edificio principal también data de finales del período Edo.
La puerta que conecta con el edificio principal también data de finales del período Edo.

Hace diez años, cuando inauguraron la cafetería, esta era un lugar de paso para los turistas que visitan el valle de Akigawa, situado en la misma ciudad. Sin embargo, ahora se ha convertido en un enclave al que la gente quiere ir aunque eso implique apearse expresamente en la estación de Higashi-Akiru. En esta cafetería confluyen un patrimonio cultural marcado por la historia, los dulces elaborados con ingredientes locales y el fervor sosegado de conservar la cultura.

“Me alegra sobremanera que haya clientes que vuelvan una y otra vez. Aunque solo sea para tomar un café, me gusta que la gente venga al almacén, se olvide de su rutina y coja fuerzas para el día siguiente”, señala Morita. Sus palabras son difíciles de olvidar.

A la estación de Higashi-Akiru se puede llegar cómodamente desde la de Shinjuku tomando primero la línea Chūō y cambiando luego a la Itsukaichi; el trayecto dura alrededor de una hora. Así pues, recomendamos acercarse a este almacén, que lleva años brindando la oportunidad de disfrutar en él de un tiempo valioso.

Cafetería tradicional Misegura Hisamori

  • Dirección: Tōkyō-to Akiruno-shi Ogawa 633
  • Horario: de 12:00 a 17:00. La hora de cierre se adelanta cuando hay mucha clientela. Cerrado los martes por descanso. Si coincide que el martes es festivo, cierran el día siguiente. El establecimiento descansa también algunos días aleatorios.
  • Cómo llegar: a unos diez minutos a pie de la estación de Higashi-Akiru (JR)
  • Sitio web oficial: https://www.hisamori.biz/

Texto e imágenes: Kawaguchi Yōko.

Imagen del encabezado: Aspecto exterior de Misegura Hisamori.

(Traducción al español del original en japonés)

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