Casas tradicionales convertidas en cafés
Miyano-Yu, una antigua casa de baños de Nezu, Tokio, que ahora sirve expreso y ‘matcha’
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Las casas de baños (sentō) están desapareciendo en todo Japón a un ritmo vertiginoso. No obstante, por muy lamentable que resulte la pérdida de este tipo de negocios, en distintos lugares del país se están tomando medidas para reconvertirlos en cafeterías y galerías de arte. Ya fuera un sentō de principios de la era Shōwa (1926-1989), con su majestuoso tejado a dos aguas karahafu, o uno de la posguerra, cuya arquitectura se caracteriza por su sencillez y practicidad, se trataba de lugares donde los vecinos podían socializar. Ahora, sin embargo, la cultura y los paisajes cotidianos de otro tiempo comienzan una nueva etapa envueltos en el aroma propio del café.
Un ejemplo de las maravillas que se pueden hacer con un local así lo encontramos en Matcha&Espresso Miyano-Yu, a unos dos minutos a pie de la estación de Nezu, perteneciente a la línea de metro Chiyoda.
Cincuenta y siete años calentando a todo un barrio
Una chimenea gris se yergue en una calle estrecha cercana al cruce de Nezu Icchome. Es el símbolo de Miya no yu, una casa de baños que les facilitó el día a día a los habitantes de la zona desde su inauguración, en 1951, hasta 2008, año en que cerró sus puertas.

Es imposible no fijarse en la chimenea, alta y gruesa.
Ahora ese edificio lo ocupa la cafetería Matcha&Espresso Miyano-Yu, inaugurada en 2021. Para acceder al interior hay que subir unas escaleras pequeñas y abrir una puerta corredera. Tras la barra de pedidos, en cuya fabricación se aprovechó el nostálgico zapatero del sentō, se esconde el amplio espacio de los baños públicos, algo impensable si se tiene en cuenta lo recogido que parece el local desde fuera. Una vez que hemos hecho nuestra comanda, nos entregan una de las fichas de madera que servían de llave de los casilleros para guardar el calzado. En ese tipo de detalles perduran también los recuerdos de la otrora casa de baños.

Hay que llevarse la ficha al asiento, donde sirven lo que uno haya pedido.
Si seguimos adelante, veremos que el espacio se divide en dos zonas con encantos distintos: quienes quieran estar tranquilos pueden dirigirse a un rincón de techo bajo ubicado encima de la antigua sala de calderas. En esta zona sombría, que recuerda a una gruta, el tiempo transcurre de manera sosegada. Quienes deseen disfrutar del amplio espacio que antes ocupaban los baños tienen que atravesar el pasillo oscuro y estrecho que hay a mano derecha hasta llegar a la zona de lavado; eso sí, mucho cuidado con no golpearse la cabeza. Aquí el techo es alto y arqueado y las ventanas, grandes. Esta área, donde la sensación de amplitud es impresionante, corresponde a la otrora zona de lavado asignada al sentō de los hombres. Los baños de mujeres, al otro lado de una pared, los ocupa ahora otro establecimiento.

Al acceder a la antigua zona de lavado por la puerta del fondo, nos recibe una decoración en tonos verde claro.

La luz entra por las ventanas acristaladas de una de las paredes.
“Nos parecía importante conservar la casa de baños tal cual y darle vida. Aunque algunos azulejos están agrietados, arreglamos únicamente aquellos cuyos daños eran importantes”, explica Ōsato Emi, gerente de la cafetería. “Queríamos que la gente fuera consciente de la historia, que les despertara la misma curiosidad que a nosotros cuando vimos el local por primera vez”, prosigue.

El diseño de los taburetes y las cubetas que forman parte de la decoración es muy retro.
La lozanía palpable en este espacio se debe a la gran cantidad de plantas que lo decoran. Según Ōsato, cuando vio esta casa de baños, que ya había cumplido su cometido, se sintió como si estuviera en un invernadero. Los azulejos, inorgánicos, conviven con el suave verdor que va creciendo aquí, todo ello bañado por la luz que entra por las ventanas.

El relax está asegurado en esta zona de asientos cuyo suelo está cubierto de tatamis.
La bañera la taparon con unos tatamis y la transformaron en una zona de asientos ligeramente elevada donde la clientela pudiera estirar las piernas y relajarse, como cuando uno se sumerge en el baño y deja que el cuerpo se desentumezca. En las paredes bajas de la zona de lavado se conserva una hilera de grifos, lo que permite imaginarse cómo era el ambiente cuando aún funcionaba el sentō. Al parecer, ahora hay menos artesanos y, por lo tanto, resulta complicado arreglar los bonitos mosaicos de azulejos que adornan los muros.

Mosaico de azulejos que representa unas aves de colores vivos.
Dos protagonistas: té matcha y café expreso
Aunque la entrada a la cafetería se encuentra junto a la chimenea, el acceso principal al sentō estaba en el lado opuesto. Eso explica que el vestuario, vigilado en otro tiempo por un portero, se sitúe al fondo, tras pasar la zona de baños. En la actualidad esta parte la ocupa la tostadora de café y una mesa con cuatro sillas.
El proceso de tueste del café, que consiste en aplicarles calor a los granos para extraerles el aroma, se asemeja a la labor de ir despertando lentamente los recuerdos que se han acumulado en este lugar.

El antiguo vestuario. Seguro que había quien se tomaba una botellita de vidrio llena de leche al salir del baño.
La carta de Miyano-Yu se sostiene, como su propio nombre indica, sobre dos pilares fundamentales: el café expreso y el té matcha. El expreso tiene ese sabor rico y fuerte propio de los cafés preparados en Oceanía, tanto si se pide un flat white, que permite disfrutar de la suave espuma de la leche, como si se prefiere un long black, que consiste en servir el expreso sobre agua caliente. Además, cambian la mezcla en función de la temporada: en verano, ligeramente suave; en invierno, más intensa.
El matcha, por su parte, es de la variedad okumidori; en este caso, cultivada en la prefectura de Shizuoka. Se lo compran a un grupo de agricultores jóvenes que, con mucho esmero, produce pequeñas cantidades; al parecer, gusta incluso a la clientela extranjera que se ha acostumbrado a beber té verde en polvo tras varias visitas a Japón.

Matcha con leche y helado ahogado en café (affogato) decorado con una galleta casera.
Reconfortar a la comunidad creada en torno a un sentō
Ōsato decidió entrar en el negocio de las cafeterías a raíz de haber estudiado en Brisbane (Australia). “En Japón se tiene la imagen de que las cafeterías son sitios adonde la gente va a abstraerse. En Australia, por el contrario, da igual el local que sea: el personal conversa con los clientes o estos hablan entre ellos. Me chocó que en la cultura cafetera de allí estos establecimientos fueran lugares de comunicación”, afirma.
Las casas de baños, por su parte, también son puntos de encuentro y comunicación para los residentes de la zona. “Queríamos trasladar eso a una cafetería moderna y que, de ese modo, siguiera siendo un punto donde pudiera conversar todo tipo de gente”, prosigue.
Por la mañana la clientela se compone, en su mayoría, de turistas procedentes de otros países, mientras que los residentes de la zona se concentran allí por la tarde. En cualquier caso, todos ellos conversan con los baristas. Así, la cafetería se va convirtiendo en el escenario de distintas historias: tres generaciones de una misma familia llegan al local y el abuelo le cuenta a su nieto que él se bañaba allí antes; alguien que ha ido solo observa el techo. Incluso hubo una pareja que se conoció en otro sentō mientras ambos trabajaban en él a tiempo parcial y eligieron esta cafetería para celebrar el banquete de su boda.

Estos grifos son testigos del trasiego del barrio a lo largo de los años, tanto en la casa de baños como en la cafetería.
Construcciones Suzuwa, una firma del distrito tokiota de Taitō con experiencia en el ámbito de los sentō, se encargó de las obras de renovación para transformar la casa de baños Miya no yu en la cafetería Matcha&Espresso Miyano-Yu. Suzuki Kōzō, presidente de la firma, está emparentado con los primeros dueños de Miya no yu, de ahí que este lugar le trajera muchos recuerdos.
Tras el cierre de la casa de baños, algunos clientes le expresaron a Suzuki su deseo de que el sentō volviera a abrir, por lo que se llegó a plantear heredar el negocio; sin embargo, desistió cuando vio que no sería rentable. Aun así, el miedo a que demoler el edificio y construir apartamentos en el solar se tradujera en cambios en el paisaje de la zona lo llevó a dejarlo tal cual y darle un lavado de cara convirtiéndolo en un complejo multiusos bajo la denominación Edificio SENTO.
Aunque el vapor de agua haya dado paso al aroma del café y el matcha, el sentō sigue reconfortando a toda una comunidad.
Matcha&Espresso Miyano-Yu
- Dirección: Tōkyō-to Bunkyō-ku Nezu 2-19-8 SENTO Bldg. 1C
- Horario: de 9:30 a 18:30 (última comanda a las 18:00). Cerrado por descanso en días aleatorios.
- Cómo llegar: a unos dos minutos a pie de la estación de Nezu, de la línea de metro Chiyoda
- Sitio web oficial: https://www.miyanoyu.tokyo/
Texto e imágenes: Kawaguchi Yōko.
Imagen del encabezado: Asientos en la antigua zona de lavado de Matcha&Espresso Miyano-Yu.
(Traducción al español del original en japonés)