Casas tradicionales convertidas en cafés

Enokitei: repostería artesanal en una mansión centenaria de Yokohama

Turismo Historia

En esta serie presentamos varias casas tradicionales de Tokio y alrededores convertidas en cafés donde el presente y el pasado se funden, y lo hacemos de la mano de una autora apasionada de las cafeterías. El duodécimo artículo se lo dedicamos a Enokitei, un establecimiento que se ubica en Yamate (Yokohama).

Afternoon tea en un edificio con un siglo de historia

Cuando se trata de cafeterías en la zona de Yamate (Yokohama), la primera que nos viene a la mente es Enokitei. Una conversación con Andō Miho, propietaria del establecimiento que, además, se crio en el edifico de estilo occidental que lo alberga, nos permite descubrir la sorprendente historia que se esconde tras este café; allí la luz se filtra a través de los árboles.

Las colinas de Yamate albergaron varios edificios preciosos de estilo occidental desde finales del período Edo (1603-1868) hasta la era Taisho (1912-1926), dado que en esta zona se situaba un asentamiento extranjero. Entre ellos se cuenta la construcción de estilo inglés que alberga la cafetería Enokitei, que se conserva exactamente igual que hace cien años. El establecimiento debe su nombre al almez chino gigante (enoki) que lo custodia.

Basta con ver los muros blancos, con sus ventanas arqueadas, y el tejado rojo para que nos invada una sensación de felicidad. Los deliciosos dulces que sirven en Enokitei no son el único motivo por el que sigue habiendo cola para entrar en la cafetería casi medio siglo después de que abriera sus puertas, en 1979: pasar tiempo en una sala con chimenea y muebles antiguos o en las mesas de la terraza, rodeadas de verde, se convierte en una experiencia profunda. Y esa profundidad radica en la historia de dos familias ligadas a este edificio durante un siglo.

La calidad del producto, patente en el menú Jardín de rosas

Pedimos el Fukkokuban Rose Garden (Jardín de rosas de regreso a la carta), un menú para el afternoon tea, o té de las cinco, disponible únicamente entre semana y para el cual no es necesario reservar. Este menú reproduce uno muy popular que se servía en la sucursal Rose Garden Enokitei, situada en el parque Minato no mieruoka hasta que cerró sus puertas en 2014.

Disfrutar de un menú con productos de calidad en un ambiente relajado.
Disfrutar de un menú con productos de calidad en un ambiente relajado.

Nos trajeron una tetera de té inglés y una torre de dos pisos. El de arriba lo ocupaban un scone crujiente por fuera y tierno por dentro, de esos que se deshacen en la boca, relleno de pasas de Corinto y acompañado de nata cuajada y mermelada de fresa y dos pastelillos que varían en función del día. En el de abajo, por su parte, venían unos sándwiches y un pepinillo. La elección de ingredientes de primera calidad como la nata y el jamón se traduce en un sabor natural que hace que todo esté delicioso.

La historia de la familia Andō: regreso a Yamate tras la confiscación por parte del Ejército estadounidense

El edificio de estilo occidental, construido en 1927, es obra del arquitecto Asaka Kichizō. En aquel entonces en esta esquina se alineaban tres viviendas con el mismo diseño que Enokitei, por lo que este rincón, que recordaba a las zonas residenciales de Occidente, era uno de los más queridos de Yamate. Sin embargo, la única construcción que se conserva a día de hoy es esta. Dicho sea de paso, el Edificio Yamate 234, colindante con la cafetería, data de la misma época y también se lo debemos a Asaka.

Las ventanas de guillotina, hechas de madera, las escaleras de doble subida y la chimenea, en la que aún se puede quemar leña, conservan el mismo aspecto que en la época en la que se construyó el edificio.

La familia Andō, propietaria actual de Enokitei, residía en Yamate desde antes de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, el Ejército estadounidense les confiscó la vivienda tras el final del conflicto bélico. El patriarca de los Andō, Yoshio, soñaba con regresar a Yamate algún día, un sueño que pudo hacerse realidad en 1969, cuando el edificio de estilo occidental se puso a la venta.

El anterior inquilino de la vivienda había sido el estadounidense Franklin Warren, conocido por haber ejercido de abogado de los acusados japoneses durante los Juicios de Tokio. “Según me contaron, el señor Warren nos ofreció todo lo que quisiéramos de la casa; por ejemplo, había muebles antiguos de hace más de 150 años”, cuenta Andō Miho, que en aquel entonces era una niña de primaria. “Era mayor y vivía solo, así que el jardín estaba lleno de hierbajos”, explica.

A decir verdad, este edificio de estilo occidental era un lugar cargado de recuerdos importantes para la matriarca de la familia, Chizuko: cuando era estudiante, hizo de modelo en unas fotos tomadas en el jardín. Así, la familia Andō, propietaria de la residencia, le dio una nueva vida sin dejar de concederle importancia al aspecto que había tenido en la anterior; y precisamente esa calidez presente en su estilo de vida acabaría sentando la profusa base de la futura cafetería.

Un salón convertido en cafetería

La idea de abrir la cafetería se gestó un día de invierno: Chizuko vio a dos colegialas sacándose una foto delante de la casa y las invitó a pasar al salón para que entraran en calor. Al parecer, las muchachas gritaron de alegría cuando las convidó a un té inglés y a una tarta casera.

“Entonces mi madre dijo que quería abrir una cafetería en el salón”, cuenta Andō entre risas. A decir verdad, la matriarca de los Andō tenía relación con las familias inglesas y alemanas de la zona y entre ellas acostumbraban a invitarse las unas a la casa de las otras, de ahí que le gustara hacer repostería y tener esos gestos amables con la gente.

Enokitei abrió sus puertas en 1979 con la idea de no escatimar en esfuerzos para ofrecer una hospitalidad y unos dulces similares a los que les brindaban a las amistades invitadas a la residencia. Consecuentemente, la calidad del producto no disminuye bajo ningún concepto. El té inglés, que sirven espeso y en cuya preparación observan a rajatabla la temperatura del agua y el tiempo de infusión, también refleja ese espíritu.

La historia de Franklin Warren: las secuelas de los Juicios de Tokio

La historia de Enokitei está sumamente ligada a la figura de su anterior inquilino, Franklin Warren, que defendió a los acusados japoneses en los Juicios de Tokio. Durante todo el proceso judicial Warren se opuso a que los países vencedores juzgaran a los vencidos. El abogado, que entendía y amaba la cultura japonesa, se quedó en el país después de que se dictara sentencia, siguió manteniendo el contacto con los familiares de sus defendidos y vivió en este edificio hasta sus últimos días. Según cuentan, a diferencia del ambiente animado del Enokitei actual, Warren pasó la última etapa de su vida en soledad, en una sala oscura alumbrada por una única bombilla.

Entre los muebles antiguos que siguen ocupando la cafetería a día de hoy, hay dos sillas en las que se habrían sentado los jueces del Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente. El peso de la historia se esconde tras el vapor que sale de cada taza de té. Además, es posible que, al atardecer, cuando la actividad de la cafetería disminuye, una profunda serenidad se apodere del edificio.

Los muebles antiguos, que se siguen cuidando después de tantos años, permiten disfrutar de un rato relajado.
Los muebles antiguos, que se siguen cuidando después de tantos años, permiten disfrutar de un rato relajado.

Manteniendo las recetas maternas

En el 2000 Andō Miho, que llevaba ayudando a su madre desde la universidad, se convirtió en la segunda generación al frente de la cafetería y se sacó el título de profesora de té inglés. Fue entonces cuando empezaron a servir el té de la tarde, algo muy apropiado para un edificio de estilo occidental construido a la inglesa. En la sala privada de la planta superior, que antes era la habitación de su hermano mayor, se puede disfrutar del afternoon tea de temporada siempre y cuando se pida con antelación.

Andō Miho, segunda generación al frente de la cafetería.
Andō Miho, segunda generación al frente de la cafetería.

Otra opción más que aceptable es quedarse en la sala de la planta baja y pedir un café y alguna tarta. La de queso, por ejemplo, se elabora siguiendo la misma receta que utilizaba su madre.

La salsa de cereza, muy popular como acompañamiento de la tarta de queso, dio origen a uno de los productos estrella de Enokitei: las galletas sándwich de cereza, que están hechas con una masa sablé crujiente y rellenas de una crema esponjosa en la que destacan las cerezas negras. La idea surgió cuando un cliente dijo que le gustaría poder comprar la salsa de recuerdo. En la tienda de regalos, situada en la planta superior, se pueden comprar para llevar tanto estas galletas como pasteles frescos y té inglés.

Algunos productos están disponibles para llevar, por lo que se convierten en el regalo perfecto para nuestros seres queridos.
Algunos productos están disponibles para llevar, por lo que se convierten en el regalo perfecto para nuestros seres queridos.

El futuro tras el Gran Terremoto del Este de Japón

Son varias las crisis por las que ha pasado Enokitei a lo largo de medio siglo de historia. El Gran Terremoto del Este de Japón, ocurrido en 2011, produjo varias grietas profundas en los cimientos del edificio. Andō Miho no decidió limitarse a unas reparaciones sencillas, sino que cerró el local durante un mes para acometer una obra de gran envergadura con el fin de reforzar las medidas antisísmicas, lo que implicaba retirar el revestimiento de las paredes. Con las miras puestas en las décadas venideras, tenía la firme idea de pasarle este patrimonio cultural de valor incalculable a la siguiente generación.

El almez chino (enoki) que se yergue de forma majestuosa en el jardín tiene más funciones que la de haber inspirado el nombre de la cafetería: durante un fuerte tifón ocurrido hace tiempo hizo las veces de escudo de protección cuando los tejados de varias casas de la zona salieron volando. “Las ramas del almez chino se quebraron, pero el edificio salió ileso”, cuenta Andō.

Cuando la familia Andō se mudó a la vivienda, el árbol tenía una altura similar a la de las luces exteriores que alumbran el jardín. Ahora, sin embargo, supera la del tejado. El enoki se ha convertido en ese testigo silencioso que protege a la familia y el edificio en el día a día.

En mayo y junio toda la ciudad de Yokohama se engalana de rosas, por lo que recomendamos aprovechar esa época para hacer un paseo por Yamate y empaparse de la historia de los edificios occidentales que alberga la zona, empezando por Enokitei. El mejor punto de partida es la estación de Motomachi-Chūkagai, de la línea Minatomirai. Nada más salir por los tornos, en la salida 6 se puede tomar un ascensor que conecta directamente con el parque Amerika-yama, repleto de distintos tipos de flores. Durante el camino que conduce a la cafetería, precedido de una cuesta poco pronunciada, vale la pena detenerse en el Cementerio de Extranjeros de Yokohama, rodeado de verdor. Precisamente en este camposanto goza del descanso eterno Franklin Warren.

Un viento agradable sopla a la sombra del mítico almez chino.
Un viento agradable sopla a la sombra del mítico almez chino.

Enokitei Honten (local principal)

  • Dirección: Yokohama-shi Naka-ku Yamate-chō 89-6
  • Horario: de 12:00 a 17:30 (última comanda a las 17:00). Los sábados, domingos y festivos, de 11:30 a 18:00 (última comanda a las 17:30). No cierra por descanso.
  • Cómo llegar: a unos ocho minutos a pie de la estación de Motomachi-Chūkagai, de la línea Minatomirai
  • Sitio web oficial: https://www.enokitei.co.jp/

Texto e imágenes: Kawaguchi Yōko.

Imagen del encabezado: Aspecto exterior del edificio de estilo occidental Enokitei, construido en 1927.

(Traducido al español del original en japonés.)

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