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‘Medalist’: un nuevo paradigma para el manga de deportes

Manga Cultura

Incluso un sueño inalcanzable en solitario se puede lograr en pareja. Medalist, obra de Tsurumaikada, cuenta la apasionante historia de una patinadora y su entrenador, unidos en su pasión por lograr una medalla de oro. Considerada ya una obra maestra del manga deportivo, su lectura trae a la mente las obras maestras de la era Shōwa.

Una pasión desbordante por el patinaje

La protagonista de Medalist (Medallista), Yuitsuka Inori, es estudiante de quinto curso de primaria. Aunque en su casa y en la escuela la ven como alguien incapaz de hacer nada bien, ella siente una devoción absoluta por el patinaje artístico. Sin embargo, debido a que su hermana mayor, Mika, fracasó en este deporte, su madre ha decidido desde un principio que para Inori también será imposible. En el club de patinaje donde se cuela a escondidas, Inori conoce a Akeuraji Tsukasa, un antiguo patinador sobre hielo. Al ver la obsesión de Inori por el patinaje, Tsukasa se ofrece voluntario para ser su entrenador.

“Si dijera que quiero ser la mejor del mundo, ¿me ayudarías?”.

Inori alberga en su corazón un sueño descomunal y Tsukasa lo acepta con franqueza. Así, una niña de 11 años y un joven de 26, que estuvieron en su día a punto de abandonar sus propios sueños, unen sus fuerzas para dar el primer paso hacia el lejano objetivo de lograr una medalla de oro olímpica.

Un entrenador que se juega la vida por su protegida

El primer volumen desborda una intensidad que roza la perfección, pero es a partir de ahí donde la historia se vuelve verdaderamente fascinante. Lo que cautiva a la mayoría de los lectores es, en primera instancia, la poderosa relación de maestro y discípula entre Tsukasa e Inori.

Tsukasa es el otro gran protagonista de la obra. A pesar de su gran talento, no pudo continuar en el patinaje individual por motivos económicos, y tampoco logró despuntar tras pasarse a la danza sobre hielo. Ante la pasión de Inori, que grita: “¡No quiero avengorzarme nunca de mí misma, cuando patino!”, Tsukasa decide apostar su vida entera por ella. Lo hace convencido de que “existen talentos que solo alguien que no pudo cumplir sus propios sueños es capaz de descubrir”.

Tsukasa es la encarnación del pensamiento positivo y basa su enseñanza en el elogio constante. Sin embargo, también posee la frialdad necesaria para distanciarse cuando Inori, dudosa sobre qué salto elegir antes de una competición, busca su aprobación con la mirada: “No intentes leer mi voluntad”, le espeta. Inmediatamente después la alienta: “Elijas lo que elijas, te guiaré sin falta hacia la victoria”. Es, en esencia, la figura del entrenador ideal.

Inori, por su parte, es consciente de que al pedirle que fuera su entrenador puso fin a la carrera de Tsukasa como patinador en activo. Sabe que sus saltos no dependen solo de su fuerza, sino que cargan con los sueños de ambos; por eso es capaz de superar sus propios límites. La confianza mutua, forjada por esa relación de apoyo incondicional que los japoneses llaman oshi (ser fan devoto de alguien), posee una belleza tal que no deja resquicio para que nadie ajeno intervenga.

Escena del volumen 9 de Medalist. Las escenas de saltos, cargadas de dinamismo, son uno de los grandes atractivos de la obra. (© Tsurumaikada / Kōdansha)
Escena del volumen 9 de Medalist. Las escenas de saltos, cargadas de dinamismo, son uno de los grandes atractivos de la obra. (© Tsurumaikada / Kōdansha)

Evocando el espíritu del manga deportivo de la era Shōwa

Esta obra evoca vívidamente los recuerdos de un título emblemático del manga para chicas de la era Shōwa (1926-1989): Ēsu o nerae (Raqueta de oro), de Yamamoto Sumika (publicado en Weekly Margaret entre 1973-1975 y 1978-1980).

Su protagonista, Oka Hiromi, es una estudiante de primer curso de una secundaria normal y corriente, y miembro del club de tenis. Por razones desconocidas, el nuevo entrenador del club, Munakata Jin, la selecciona; por medio de un entrenamiento de una dureza extrema, Hiromi logra que su talento florezca rápidamente. Guiada por Jin, evoluciona hasta convertirse en una jugadora capaz de amenazar incluso a su admirada veterana, Ryūzaki Reika, la famosa “Madame Butterfly”.

Ambas obras, representativas del subgénero supokon (historias deportivas de sacrificio y fuerza mental), presentan el encuentro entre un entrenador masculino y una atleta femenina que aspiran a ser “los mejores del mundo”. Tanto Hiromi como Inori comparten una personalidad ingenua, pero con un núcleo competitivo que detesta perder. No obstante, resulta más interesante contrastar a los dos entrenadores, Jin y Tsukasa, de edades similares.

Jin también fue una promesa del tenis cuya carrera se vio truncada por las lesiones y la enfermedad. Al igual que Tsukasa, descubrió el talento oculto de Hiromi y volcó en ella toda su pasión. Los aficionados de antaño recordarán su famosa frase: “Te elegí a ti por encima de Oran, de Madame Butterfly y de cualquier otra. ¡No te dejaré escapar!”.

Portada del volumen 3 de Ace o nerae. (© Yamamoto Sumika / Shūeisha)
Portada del volumen 3 de Ace o nerae. (© Yamamoto Sumika / Shūeisha)

Por el contrario, la caracterización de ambos personajes es prácticamente opuesta. Jin, con el ceño siempre fruncido, aplica un sistema puramente espartano: casi nunca elogia a Hiromi y le hace repetir sus entrenamientos especiales hasta que cae desmayada. Aun así, Hiromi se aferra a él. Entre ambos surge un sentimiento que trasciende la relación maestro-alumna, rozando lo romántico, un vínculo intenso que apasionó a las lectoras de los setenta.

Un cambio drástico con la introducción del coaching moderno

La diferencia entre Jin y Tsukasa reside en la evolución drástica del concepto del coaching en el deporte. Según el libro How coaching works (Cómo funciona el coaching), de Joseph O’Connor y Andrea Lages, las nuevas técnicas, que incorporan psicología y filosofía oriental, surgieron a mediados de los setenta, y se desarrollaron en EE. UU. entre los ochenta y los noventa. Resulta curioso que se cite la película The Karate Kid (1984), en la que un anciano maestro de kárate entrena a un joven, como uno de los primeros ejemplos en la cultura popular. Los fundamentos del coaching moderno (”vencer al enemigo interior” y “el ser humano posee un potencial latente”) coinciden exactamente con la metodología de Tsukasa, algo que aún no se había generalizado en la época de Jin.

Con todo, Ace o nerae! y Medalist comparten un gran tema: el “vínculo entre las almas”, la idea de que las personas pueden unirse profundamente, más allá de sexo y edad, para alcanzar una meta común. Ambas relaciones muestran un punto de vulnerabilidad que roza la interdependencia, lo que hace que Medalist se perciba como la evolución definitiva del manga supokon de la era Shōwa.

Además de Inori, otras patinadoras rivales con gran personalidad convierten la obra en un drama coral. El lector tiene la libertad de elegir a su propia favorita. Destaca especialmente Kamisaki Hikaru, la “reina absoluta” de su generación, cuya divinidad y profunda soledad son abrumadoras y recuerdan, de algún modo, a la Madame Butterfly de Ace o nerae!

Portada del volumen 2 de Medalist (Medallista), protagonizada por la gran rival de Inori, la patinadora prodigio Kamisaki Hikaru. (© Tsurumaikada / Kōdansha)
Portada del volumen 2 de Medalist (Medallista), protagonizada por la gran rival de Inori, la patinadora prodigio Kamisaki Hikaru. (© Tsurumaikada / Kōdansha)

Otros encantos de la obra son la belleza del diseño de los personajes, el dinamismo de los saltos y la claridad con la que se explican las complejas reglas de puntuación, comparándolas con juegos de cartas.

Alcanzar el mundo a través de un sueño

El autor, Tsurumaikada, proviene del mundo del dōjinshi (fanzines). Medalist, su debut comercial, comenzó a publicarse en 2020 en la revista mensual Afternoon. En una entrevista de 2021 declaró que quería retratar “la imagen de alguien que, pese a que nadie espera nada de él, va atrayendo el mundo hacia sí a partir de su sueño”. Tras decidirse a dibujar esta obra, empezó a investigar en competiciones y clubes, e incluso comenzó a tomar clases de patinaje. Su tenacidad es tal que llegó a sufrir una fractura compleja de tobillo antes de iniciar la serialización.

Aunque Japón es una potencia en patinaje artístico, la realidad es que muchas pistas están cerrando por obsolescencia o dificultades económicas. Los atletas actuales entrenan con la vista puesta en las pistas internacionales, dadas las duras condiciones. “Espero que aumente el número de patinadores y de pistas, y que esto ayude a resolver estos problemas”, afirma el autor. Medalist ha ganado los dos grandes premios de la industria (el Shōgakukan Manga Award, en 2022, y el Kōdansha Manga Award, en 2024) y este enero se estrena la segunda temporada de su adaptación al anime.

Seguramente esta obra seguirá impulsando, suave pero firmemente, a todos esos niños que, tras calzarse sus patines por primera vez, se mantienen de pie con miedo sobre el hielo.

Uno de los grandes atractivos de Medalist es la relación de mentor y discípulo entre Inori (izquierda) y Tsukasa (derecha). Tras su emisión en televisión, la serie de anime continúa disponible en la plataforma Abema. (© Tsurumaikada • Kodansha / Comité de Producción de Medalist - Abema/PRTimes)
Uno de los grandes atractivos de Medalist es la relación de mentor y discípulo entre Inori (izquierda) y Tsukasa (derecha). Tras su emisión en televisión, la serie de anime continúa disponible en la plataforma Abema. (© Tsurumaikada • Kodansha / Comité de Producción de Medalist - Abema/PRTimes)

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: portadas de los volúmenes 1 y 3 de los tankobon de Medalist - © Tsurumaikada / Kōdansha.)

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