Folclore en desaparición, a través de la fotografía

El paisaje de Amami revive: fotografías de posguerra regresan a la isla 72 años después

Cultura Historia

Las imágenes de las islas de Amami realizadas hace más de 70 años por el fotógrafo Haga Hideo han sido donadas a la comunidad local. Este registro de la vida y las costumbres de la época revive los recuerdos de los ancianos y desempeñará un papel importante en la preservación de la cultura de estas islas.

Islas que conservan los paisajes vírgenes de Japón

El archipiélago de Amami, que se extienden por una zona de 370 a 560 kilómetros al suroeste de Kagoshima, alberga a unas 100.000 personas repartidas en ocho islas. Aunque históricamente ha recibido la influencia tanto de las islas principales de Japón como de las de Ryūkyū (Okinawa), han cultivado una cultura propia y distintiva.

Las ocho islas pobladas del archipiélago de Amami

Durante ocho años, tras la guerra, las islas Amami permanecieron bajo la administración estadounidense. A pesar de que las islas principales de Japón entraban en un periodo de rápido crecimiento económico a finales de la década de 1950, la vida en Amami continuó como en la era premoderna. Prácticas como llevar cargas sobre la cabeza, el cultivo de arroz utilizando almacenes con suelos elevados, o los tejidos hechos a mano y teñidos con barro evocaban el paisaje primigenio de Japón. Además, costumbres como el entierro al aire libre, el lavado de huesos y la posesión chamánica por parte de los dioses insinuaban lazos culturales con otras naciones de los mares del sur.

Pesca con arpón en la isla de Okinoerabujima.
Pesca con arpón en la isla de Okinoerabujima.

Carga sobre la cabeza.
Carga sobre la cabeza.

La Federación de las Nueve Sociedades (FNS), compuesta por nueve asociaciones de humanidades, entre ellas folclore, religión y lingüística, llevó a cabo cuatro investigaciones conjuntas entre 1955 y 1957, poco después de la devolución de Okinawa a Japón. Se encargó de documentar estas investigaciones mediante fotografías a Haga Hideo, quien más tarde se convertiría en una autoridad destacada en fotografía folclórica. Su obra fotográfica suma más de 500 rollos de película, con cerca de 20.000 fotografías.

Graneros boregura de la aldea Yamato, en Amami Ōshima. Conservados como bienes culturales, se alinean a lo largo de la carretera prefectural. (Imagen de Haga Hinata)
Graneros boregura de la aldea Yamato, en Amami Ōshima. Conservados como bienes culturales, se alinean a lo largo de la carretera prefectural. (Imagen de Haga Hinata)

Fotografías de hace 70 años vuelven a casa

Las fotografías folclóricas realizadas por Haga Hideo hasta su fallecimiento en 2022 fueron heredadas por la Biblioteca Haga, que dirige su hijo mayor, el fotógrafo Haga Hinata. Entre ellas, las imágenes de la investigación sobre Amami, realizada hace ya más de setenta años, se erigen como el registro fotográfico más antiguo de la región, y sigue atrayendo consultas con regularidad.

Dado que los negativos van llegando a una edad en la que puede deteriorarse con facilidad, Hinata y su equipo comenzaron a planear cómo digitalizarlos, con la esperanza de que se utilicen para enseñar la historia local. nippon.com colaboró en este trabajo y asistió a la ceremonia de donación de las imágenes digitalizadas en julio de 2025.

Todos los datos fueron donados al Museo Amami (en la ciudad de Amami), el único museo general del archipiélago. Hinata también llevó fotografías a la aldea de Uken, en el oeste de Amami Ōshima, y a las localidades de China y Wadomari, en Okinoerabujima, zonas que su padre había fotografiado exhaustivamente.

Hinata (izquierda) dona las fotografías de su padre al Museo Amami. Ceremonias de donación en la aldea de Uken (derecha) y en las localidades de China y Wadomari. (Imágenes de nippon.com)
Hinata (izquierda) dona las fotografías de su padre al Museo Amami. Ceremonias de donación en la aldea de Uken (derecha) y en las localidades de China y Wadomari. (Imágenes de nippon.com)

Una mujer de noventa años que vive en el distrito de Taken, en la aldea de Uken, recordaba con cariño a Hideo: “A menudo venía a nuestra casa y bebía sake con mi marido”. En la aldea cada familia elaboraba su propio sake. “Cuando se acercaba alguna inspección de la oficina de impuestos lo elaborábamos en secreto, río arriba”.

Una familia con tres niños regresa de la cosecha de arroz.
Una familia con tres niños regresa de la cosecha de arroz.

Otra lugareña recuerda una historia sobre la destilación ilegal al ver una foto de una familia que rema en bote, por el río. En una época en la que las cámaras eran algo raro; la madre, mirando a la cámara, recordaba más tarde: “Me preocupaba que pensaran que hacíamos alcohol ilegal. Pero ahora esta foto es como un tesoro para nuestra familia”. Haga Hideo sentía una profunda emoción al recordar aquel entorno en el que era imposible realizar trabajos de campo sin llevar a los niños en la barca: “Aun así, eran felices porque la familia entera podía estar junta”.

En la aldea de Uken, después de la guerra, el río era la vía principal de transporte. Los niños también ayudaban con la cosecha de arroz. (Tercera imagen de nippon.com)
En la aldea de Uken, después de la guerra, el río era la vía principal de transporte. Los niños también ayudaban con la cosecha de arroz. (Tercera imagen de nippon.com)

Reunión en la isla de Okinoerabu

Muchas personas nacidas antes de la guerra siguen gozando de buena salud en la isla de Okinoerabu. El historiador local Sakida Mitsunobu expresó su satisfacción por la donación: “Las fotografías del maestro Haga son tesoros de la isla”.

El informe Amami (publicado en 1959) de la FNS, que se mostró durante la ceremonia de donación, se hallaba en bastante mal estado, pero Sakida explicó que era su segunda copia; la había comprado después de que se estropeara la primera. “En la Okinoerabu de la posguerra solo existía un estudio fotográfico con cámara. Nadie tenía instantáneas de esa época, por lo que estos registros de la vida cotidiana son muy valiosos. Me gustaría organizar una exposición fotográfica mientras todos están bien de salud, y recopilar sus recuerdos”, afirmó con entusiasmo.

El profesor Sakida habla sobre las fotografías donadas, usando como referencia el informe Amami. (Imagen de nippon.com)
El profesor Sakida habla sobre las fotografías donadas, usando como referencia el informe Amami. (Imagen de nippon.com)

Antigua casa familiar que aparece en varias fotografías de tradiciones de fin de año y Año Nuevo, como la matanza de cerdos para platos festivos o la extracción del primer agua del año. La mujer, ahora con más de ochenta años, recuerda vívidamente aquellos tiempos. (Imagen inferior de nippon.com)
Antigua casa familiar que aparece en varias fotografías de tradiciones de fin de año y Año Nuevo, como la matanza de cerdos para platos festivos o la extracción del primer agua del año. La mujer, ahora con más de ochenta años, recuerda vívidamente aquellos tiempos. (Imagen inferior de nippon.com)

Antes de la donación, numerosas fotografías de Hideo se usaron también para “Historia de la posguerra del pueblo de Chinen - 2” (publicado por la Junta de Educación del pueblo de Chinen en junio de 2025). Ver estas imágenes evocó recuerdos de setenta años atrás para muchos residentes de edad avanzada y, con la ayuda de Sakida, pudimos escuchar sus historias directamente.

En la foto original, un niño se sienta a horcajadas durante una “procesión a caballo”. “Aún se ve el parecido, ¿verdad?”, dice setenta años después. (Imagen de nippon.com)
En la foto original, un niño se sienta a horcajadas durante una “procesión a caballo”. “Aún se ve el parecido, ¿verdad?”, dice setenta años después. (Imagen de nippon.com)

Setenta años más tarde vuelve a trastear con un juguete tradicional conocido como byābōru. (Imagen de Haga Hinata)
Setenta años más tarde vuelve a trastear con un juguete tradicional conocido como byābōru. (Imagen de Haga Hinata)

Los registros fotográficos de juegos infantiles muestran a alumnos de primaria que juegan en el patio de su colegio con toda naturalidad. Un hombre, retratado de niño mientras demostraba su habilidad con un popular juguete tradicional, expresó una gran alegría al recibir una copia de la fotografía: “Probablemente mis amigos ni siquiera recuerden que fuimos fotografiados, pero yo vi esta imagen en Amami una vez, cuando ya era adulto, y lo recordé vívidamente. Pero como se conservaba en el ayuntamiento no podía sacarla, aunque siempre quise tenerla en mi poder”.

Los niños de la escuela primaria Kunigami transportan un órgano al nuevo edificio escolar. Años después charlan, en su antigua escuela, sobre ese recuerdo. (Imagen inferior de Haga Hinata)
Los niños de la escuela primaria Kunigami transportan un órgano al nuevo edificio escolar. Años después charlan, en su antigua escuela, sobre ese recuerdo. (Imagen inferior de Haga Hinata)

Se ha reconstruido el edificio de la escuela, pero el “árbol baniano más grande de Japón”, situado en los terrenos de la escuela, sigue en pie. (Imagen de nippon.com)
Se ha reconstruido el edificio de la escuela, pero el “árbol baniano más grande de Japón”, situado en los terrenos de la escuela, sigue en pie. (Imagen de nippon.com)

En la escuela primaria Kunigami, donde aún se conservan las fotografías grupales de los alumnos, las antiguas estudiantes se reúnen y charlan animadamente: “Esa soy yo”. “Mi marido está en esa”.

Una mujer recuerda haber sido fotografiada el día del yāmishi (visita al hogar), cuando las familias de una pareja de novios se reúnen por primera vez. “No había televisión ni entretenimiento, así que se reunían muchos curiosos, y era terriblemente embarazoso”, reflexiona. Esto sugiere que la boda no solo era una ceremonia importante entre las familias, sino también un gran acontecimiento para todo el pueblo.

La tímida novia, rodeada por la multitud, mantiene la cabeza gacha en todo momento. “Incluso trajeron una cabra”, comenta riendo. (Imagen de nippon.com)
La tímida novia, rodeada por la multitud, mantiene la cabeza gacha en todo momento. “Incluso trajeron una cabra”, comenta riendo. (Imagen de nippon.com)

La fotografía de un anciano contando mungatai (cuentos populares) a niños bajo árboles de papaya y banana se halla también entre las obras más conocidas de Haga Hideo. Taira Maenobu, capaz de recordar el folclore de unas setenta islas, era el narrador más destacado de la isla y fue entrevistado por el famoso investigador de literatura oral Seki Keigo.

Matsumura Yukie, una pariente lejana de Taira, trabaja para preservar el dialecto shimamuni de la isla de Okinoerabu a través de libros ilustrados y otros medios. Se trata de uno de los idiomas kunigami incluidos en el Mapa de lenguas en peligro de extinción de la UNESCO. Desde 2019, las actividades de conservación se han expandido gracias a la cooperación del Instituto Nacional de Lengua y Lingüística Japonesas, incluyendo la compilación de diccionarios, conferencias y presentaciones de canciones y obras de teatro de la isla. “La razón por la que quise preservar el shimamuni fueron estas fotografías. Espero poder utilizar los datos que hemos recibido también para las actividades de conservación”.

El lugar de la fotografía original sigue cubierto de densos árboles subtropicales. El hombre de la izquierda, en la imagen actual, es el niño que escuchaba historias antiguas desde la copa del árbol; en el centro está Matsumura. (Imagen en color de Haga Hinata)
El lugar de la fotografía original sigue cubierto de densos árboles subtropicales. El hombre de la izquierda, en la imagen actual, es el niño que escuchaba historias antiguas desde la copa del árbol; en el centro está Matsumura. (Imagen en color de Haga Hinata)

Conectar los recuerdos de la vida cotidiana con el futuro

El cultivo de arroz en islas calcáreas dificultaba la labor en los fangosos campos.
El cultivo de arroz en islas calcáreas dificultaba la labor en los fangosos campos.

Una escalera con la que se transportaban fardos de unos 60 kilogramos a un granero elevado. Cuenta con reposapiés tallados en el tronco, y guarda un parecido sorprendente con los artefactos desenterrados en las ruinas de Toro (prefectura de Shizuoka).
Una escalera con la que se transportaban fardos de unos 60 kilogramos a un granero elevado. Cuenta con reposapiés tallados en el tronco, y guarda un parecido sorprendente con los artefactos desenterrados en las ruinas de Toro (prefectura de Shizuoka).

La agricultura actual de la isla de Okinoerabu se centra en cultivos comerciales como la caña de azúcar y los lirios, aunque se dice que en el pasado los arrozales se extendían por todo el paisaje. Los campos se labraban con azadas de madera y las gavillas de arroz se almacenaban en graneros con techo de paja.

En el Museo Histórico y Folclórico del pueblo de Wadomari, donde se ha trasladado uno de los graneros elevados, las fotografías de Haga Hideo muestran prácticas perdidas junto con bienes culturales, como aperos agrícolas. La escalera del granero tiene la misma estructura que las de la época Yayoi, el periodo más antiguo del cultivo del arroz en Japón. Hideo, para quien la “deidad del arrozal” fue la obra de toda una vida, debió de conmoverse al pulsar el obturador, al ver aquellas antiguas escenas agrícolas.

El museo exhibe herramientas populares antiguas junto con fotografías. También conserva un almacén elevado con su escalera. (Imagen de nippon.com)
El museo exhibe herramientas populares antiguas junto con fotografías. También conserva un almacén elevado con su escalera. (Imagen de nippon.com)

Una mujer, en otra imagen de Haga, sube los escalones de piedra de una cueva de piedra caliza completamente oscura con un cubo de agua en la cabeza. El paisaje de la cueva de Sumiyoshi Kuragō rezuma arte, pero también refleja la dura vida en una época sin agua corriente.

En la isla de Okinoerabu, formada por piedra caliza, los ríos fluyen bajo tierra, lo que convierte los manantiales en propiedad comunitaria de los asentamientos. Las mujeres y los niños asumían la tarea de ir a buscar agua y lavar allí, entrenándose desde pequeños para llevarla sobre la cabeza. Derramar agua significaba tener que ir a buscarla una y otra vez, por lo que todos aprendían la habilidad con gran determinación.

Incluso hoy en día existe una carrera con carga en la cabeza, uno de los eventos en el Día del Deporte, hay excursiones por la oscura cueva, se enseña a los niños sobre los esfuerzos de sus antepasados; el tablón de anuncios junto a la cueva cuenta con fotografías de Haga Hideo.

Sacar agua era un trabajo muy duro. El oscuro río de la cueva se ha conservado como estaba, y ahora sirve como lugar para que los alumnos aprendan sobre la historia local. (Imágenes de nippon.com)
Sacar agua era un trabajo muy duro. El oscuro río de la cueva se ha conservado como estaba, y ahora sirve como lugar para que los alumnos aprendan sobre la historia local. (Imágenes de nippon.com)

El manantial Wanjo es hoy día un parque. El agua se distribuía por orden desde la parte alta: agua potable, agua para bañarse y lavarse, y agua para el ganado. Esto también sugiere que el abrevadero servía como lugar de reunión social. (Imágenes de Haga Hinata)
El manantial Wanjo es hoy día un parque. El agua se distribuía por orden desde la parte alta: agua potable, agua para bañarse y lavarse, y agua para el ganado. Esto también sugiere que el abrevadero servía como lugar de reunión social. (Imágenes de Haga Hinata)

Tras la encuesta realizada por la FNS, una ola de rápido crecimiento económico se extendió por las islas Amami. Aunque las condiciones de vida mejoraron, las antiguas costumbres y dialectos se fueron perdiendo poco a poco.

Hinata comenta: “Fue un viaje maravilloso, en el que pude contemplar los paisajes y a las personas que aparecían en las fotografías de mi padre, que había admirado durante tanto tiempo, como si entrara en el mundo de un cuento. Y siento que la laboriosa forma de vida de aquella época constituye la base de los corazones de quienes viven allí, hoy día”. Las fotografías del Amami de la posguerra permanecerán intactas incluso dentro de un siglo, y seguirán transmitiendo el paisaje original de la isla.

Hideo (en el centro) empuja un carrito en la isla de Okinoerabu.
Hideo (en el centro) empuja un carrito en la isla de Okinoerabu.

(Las fotografías en blanco y negro del artículo las realizó Haga Hideo entre 1955 y 1957.)

Texto: redacción de nippon.com.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: niños de la escuela primaria Kunigami, isla de Okinoerabu, en la década de 1950 – imagen de nippon.com.)

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