‘Silent Singer’, de Ogawa Yōko: el silencio que calma el espíritu

Literatura

La última novela de Ogawa Yōko publicada en japonés, Sairento shingā (“cantante silenciosa”), es una fábula ambientada en una comunidad de personas tímidas e introvertidas que evitan el contacto social, inspirada en las propias experiencias de la escritora en una secta religiosa.

Una comunidad de introvertidos

Cada tarde, a las cinco en punto, los altavoces del ayuntamiento reproducen una grabación de la canción “Going Home”, basada en la famosa melodía de la Sinfonía n.º 9, o “Del nuevo mundo”, de Dvořák. La cantante es Lyrica, a quien invitaron a grabar esta canción cuando aún era una niña. Nadie en la comunidad circundante se da cuenta de que la voz es la suya, a pesar de que la han escuchado todos los días durante años.

Acacia Fields es una comunidad situada en las colinas, rodeada de un frondoso bosque, en un terreno que en su día albergó retiros rurales. Sus residentes son personas tímidas e introvertidas que evitan el contacto social. Han cercado sus tierras con una valla de alambres, dentro de la cual cultivan, crían ovejas y llevan una vida pacífica de tranquila autosuficiencia.

Dentro de la comunidad existe una especie de credo: “el silencio calma el espíritu”. Los residentes visten de negro, el color que consideran menos perturbador para la tranquilidad que anhelan, y se comunican mediante un sistema de gestos que ellos mismos han creado, al que se refieren como “palabras con los dedos”. Este sencillo lenguaje de signos contiene el mínimo indispensable de signos necesarios para la vida cotidiana.

Una voz como el viento en el bosque

Lyrica, la protagonista de la historia, vive con su abuela cerca (pero no dentro) de la comunidad. Su abuela está empleada en la caseta de guardia de la comunidad, donde realiza tareas diversas y vende a los visitantes ocasionales verduras orgánicas, lana de alta calidad esquilada de las ovejas locales, y pasteles y dulces caseros elaborados por la comunidad.

Lyrica ha crecido en contacto con la comunidad, donde la han cuidado desde que era un bebé. Mientras su abuela trabaja, un hombre anciano cuida de ella y le canta “Going Home” como canción de cuna, la única que sabe. A medida que Lyrica crece va descubriendo que su propia voz tiene un misterioso poder para calmar tanto a los animales como a las personas. Su canto parece fundirse con el paisaje natural y a menudo se compara con el susurro del viento en el bosque.

Un día, un niño pequeño desaparece en el bosque y jamás se vuelve a saber de él. Lyrica y su abuela recogen trozos de madera y tela para hacer muñecos con los que consolar y guiar al niño perdido. Los colocan a orillas de un pequeño estanque, alimentado por un manantial natural del bosque. Con el paso de los años, la colección crece. Cuando la abuela muere, Lyrica asume sus funciones y, ocasionalmente, acepta trabajos como cantante fuera de la comunidad. Entre ellos se incluyen trabajos de doblaje para una empresa de juguetes, cantar en nombre de una muñeca e interpretar canciones para varios anuncios publicitarios. Nunca actúa en público, pero su voz resuena silenciosamente en los corazones de sus oyentes. En el bosque, canta para las ovejas que han muerto y los niños perdidos.

Una comunidad de extraños

Salvo cuando sale a trabajar, Lyrica se encuentra bastante adaptada a las costumbres de la gente de Acacia Fields. Aprende a conducir y, en sus viajes al mundo exterior, la única persona a la que le abre su corazón es un joven que trabaja en la cabina de peaje de la carretera que sale de las montañas.

El núcleo de la historia lo constituye el crecimiento de Lyrica en este mundo de soledad y cómo aprende a interactuar con el mundo que la rodea. Silent Singer es también una obra profundamente marcada por la propia vida y visión del mundo de la autora. Los comentarios de la propia Ogawa Yōko proporcionan pistas útiles para comprender la novela.

En un diálogo con su colega escritora Kakuta Mitsuyo, publicado en el número de noviembre de 2025 de Shinchō, Ogawa dice: “De niña, vivía en una pequeña casa anexa a una iglesia Konkōkyō”, refiriéndose a una secta de inspiración sintoísta con sede en la prefectura de Okayama, donde creció la autora.

Afirma que su experiencia de fe no fue una relación personal con los kami (dioses), sino algo que le vino de crecer en la iglesia. “Allí se reunía todo tipo de gente: jóvenes y mayores, hombres y mujeres. Dejaban de lado sus títulos, posiciones sociales y valores, y se reunían como personas. Ese fue el entorno en el que crecí. Cuando no estaban mis padres pasaba tiempo con mujeres mayores con las que no tenía ningún parentesco, charlando y comiendo refrigerios. Tengo recuerdos muy vívidos de cómo me cuidaba aquella comunidad de desconocidos. Y creo que esta experiencia me dio un sentido de confianza en los demás”.

Ogawa continúa: “Creo que esa base es la raíz de una estructura que suele aparecer en mis novelas, en la que personas que no se conocen bien se reúnen temporalmente y establecen un vínculo que poco a poco se hace más profundo. En Silent Singer, esas personas que han abandonado el lenguaje conviven en ‘los campos’ (fields). Supongo que me fascina el papel de comunidades como esta, que no dependen de las relaciones familiares”.

Sus primeras experiencias dieron forma a la creación de la comunidad de Acacia Fields en su última novela.

“Estas personas son demasiado sensibles para sobrevivir en el mundo exterior. Acacia Fields, donde se desarrolla la historia, les proporciona un refugio. Suben a las montañas para escapar del mundo cotidiano y, finalmente, llegan a este lugar donde pueden ser ellos mismos”.

“La humanidad y la sociedad humana pueden ser crueles. Todos luchan por aceptar esa crueldad a su manera”, afirma. El lenguaje de la novela es bellamente delicado y poético, pero aquí y allá, entre los sedosos hilos de la prosa, hay púas afiladas que no forman parte de ninguna fantasía onírica. El mundo exterior siente desprecio por los residentes de Acacia Fields y las palabras que les lanzan a menudo son poco más que insultos. ¿Qué le depara el futuro a Lyrica? ¿Le traerá felicidad su relación con ese joven?

¿Se pueden encontrar realmente satisfacción y felicidad en un mundo de silencio? Cuando observamos el clamor y la desconsideración que se desprenden de las redes sociales hoy en día, es fácil comprender por qué el mensaje de la autora y la voz tranquila y contemplativa de su protagonista resonarán profundamente en los lectores.

Silent Singer

Por Ogawa Yōko
Publicado por Bungei Shunjū en 2025
ISBN: 978-4-16-391991-1

(Artículo publicado originalmente en japonés, y traducido al español de la versión en inglés. Imagen del encabezado © Bungei Shunjū.)

literatura japonesa Libros Escritoras