Nuevo japonismo: el atractivo global de la cultura japonesa

Cultura

Un nuevo libro que acompaña a una serie de televisión de la cadena NHK examina la popularidad de la cultura japonesa en todo el mundo.

El manga aporta esperanza e inspiración

El manga japonés tiene un atractivo único que lo distingue claramente, por ejemplo, de los cómics estadounidenses o franceses. Este “toque” distintivamente japonés ha convertido el manga y otros aspectos de la cultura popular japonesa en un elemento muy querido por millones de personas en todo el mundo. El manga se lee, se estudia, se aprecia y se disfruta con pasión de formas que la mayoría de la gente en Japón apenas puede imaginar. Un nuevo libro japonés titulado Sekai wa naze Nihon karuchā ni nekkyō suru no ka (“Por qué el mundo está loco por la cultura japonesa”), basado en una serie de la NHK, examina el atractivo global del país.

En Kiev, Ucrania, ciudad devastada por la guerra, se ha celebrado un concierto de canciones de anime japonés. Al parecer, los niños locales, obligados a refugiarse en búnkeres antiaéreos subterráneos, pasan el tiempo viendo anime japonés descargado en sus tabletas y móviles. Como contaba una madre: “Cuando no teníamos más remedio que permanecer en un refugio, el anime ayudaba a reducir el estrés y la ansiedad de los niños. El anime japonés fue de gran ayuda y una fuente de consuelo para nosotros durante este difícil momento”.

El manga japonés también es popular en Indonesia, el país con mayoría musulmana más poblado del mundo, a pesar de que algunos mangas abordan temas que se considerarían tabú o incluso punibles según la ley islámica. Un tipo de manga que ha ido ganando popularidad discretamente, a pesar del clima social generalmente conservador, es el género “boys’ love” (BL), que describe relaciones románticas entre hombres. Inspiradas por el manga japonés, algunas personas en Indonesia han comenzado a crear sus propias obras BL. Los mangas no son solo un entretenimiento pasivo. Se han convertido en una fuente de inspiración creativa, impulsando la aparición de nuevas expresiones culturales mucho más allá de las fronteras de Japón.

En Zimbabue, un país donde mucha gente sigue luchando contra la pobreza, el manga y el anime han ido ganando popularidad desde alrededor del año 2000, cuando la emisora nacional de televisión lanzó un subcanal que hizo que el anime japonés fuera asequible y accesible para los niños locales. Una serie que cautivó especialmente al público fue Rurouni Kenshin, una obra llena de acción ambientada en el Japón de finales del siglo XIX, con las turbulencias sociales de la época. Con sus emocionantes combates con espadas y sus dramáticas batallas, la serie mantuvo enganchados a los más pequeños, cautivando las mentes y la imaginación de toda una generación de niños zimbabuenses.

One Piece, que narra las aventuras de un joven pirata y su tripulación, se ha vendido traducida en más de 60 países y regiones, y tiene una tirada mundial de más de 500 millones de ejemplares. El libro Por qué el mundo está loco por la cultura japonesa describe cómo un dibujante de cómics de Zimbabue cuenta que, cuando era estudiante de instituto, se emocionó hasta las lágrimas por la determinación desinteresada del héroe de salvar a sus amigos, incluso a riesgo de perder la vida.

¿Qué es lo que ha hecho que el manga japonés sea tan querido en todo el mundo? La profesora estadounidense Susan Napier, que ha estudiado la cultura japonesa durante más de 40 años, afirma que los personajes parecen más reales que los de las películas de Hollywood. Japón también ha pasado a ser visto como un país menos exótico y más familiar.

La cocina japonesa como fenómeno global

Hay alrededor de 190.000 restaurantes japoneses en todo el mundo, una cifra que se ha triplicado en la última década. Alrededor del 90 % de ellos tienen propietarios no japoneses. Ya no es raro encontrar restaurantes de estilo izakaya en ciudades de todo el mundo, donde el personal local recibe a los clientes con un entusiasta “irasshaimase” (bienvenidos) en japonés.

En Riad, Arabia Saudí, se inauguró en 2024 un restaurante japonés en el corazón del bullicioso distrito financiero, que se llena de empresarios y turistas de todo el mundo. El restaurante forma parte de una cadena global dirigida por un chef alemán. El menú incluye una versión picante del clásico edamame (vainas de soja verde hervidas y ligeramente saladas, servidas como aperitivo), junto con platos reconfortantes como el yakitori (brochetas de pollo a la parrilla, típicamente cocinadas sobre carbón y glaseadas con salsa dulce de soja) y opciones de lujo como la langosta ise-ebi (langosta japonesa espinosa, considerada un marisco muy apreciado en la alta cocina nipona) y los filetes wagyū (carne de res japonesa de gran marmoleo y textura muy tierna), con un precio equivalente a 20.000 yenes.

La empresa propietaria del restaurante gestiona 25 restaurantes japoneses en todo el mundo, con unas ventas totales de aproximadamente 35.000 millones de yenes. El propietario alemán descubrió los izakayas hace 30 años, mientras trabajaba como chef en un restaurante de lujo de Tokio. Invitado a un izakaya local por un compañero de trabajo, le llamó la atención el ambiente animado y bullicioso, que contrastaba con la refinada elegancia de su propio restaurante. “Era ruidoso, estaba abarrotado y era divertido. Me hizo darme cuenta de que la cultura gastronómica japonesa encaja perfectamente con el estilo de vida contemporáneo”.

Los ingredientes y técnicas fundamentales de la cocina japonesa se están extendiendo por todo el mundo, incluso en algunos lugares inesperados. En Francia, la influencia japonesa está dejando huella incluso en algunos de los mejores restaurantes del país, conocidos por su cocina francesa estrictamente tradicional. Resulta que algunas de las salsas que se sirven en estos aclamados restaurantes están elaboradas con dashi, un caldo japonés clásico hecho con algas y copos de bonito seco.

En otros lugares, una pescadería famosa por la calidad y frescura de su marisco ha adoptado el método tradicional ikejime para procesar el pescado, que consiste en matarlo instantáneamente con una punción, lo que preserva el sabor, evita que se eche a perder y que la carne se deshaga. Esta técnica también ha contribuido a ampliar la gama de pescado disponible para la cocina, transformando especies locales que antes se rechazaban por su rápido deterioro en ingredientes deliciosos y muy apreciados.

El profesor Eric C. Rath, especialista en cultura gastronómica japonesa, destaca el impacto que está teniendo la comida de este país, que influye en chefs de todo el mundo. Además de ser apreciada por su sabor, la cocina japonesa también está impulsando la innovación y la evolución de las tradiciones culinarias mundiales.

Encontrar el valor en la imperfección

El diseño de estilo japonés, caracterizado por un enfoque artesanal, es otro aspecto de la cultura japonesa que ha capturado la imaginación de personas de todo el mundo. Un ejemplo de ello es el kintsugi, una técnica que consiste en reparar la cerámica rota con laca y resaltar las grietas con polvo de oro o plata. Este método, inventado durante el periodo Muromachi (1333-1568) como forma de reparar los preciosos cuencos utilizados en la ceremonia del té, refleja la tradicional reverencia japonesa por la antigüedad y la imperfección. En lugar de simplemente desechar los objetos rotos, el kintsugi los realza, acentuando las grietas y transformándolos en una fuente de nueva apreciación estética.

Las clases sobre esta técnica son cada vez más populares en Francia y Estados Unidos. Una vez reparado con kintsugi, incluso un vaso de cristal fabricado en serie puede transformarse en una pieza única que merezca la pena conservar.

El kintsugi ofrece un significado aún más profundo. En el ámbito médico, algunos cuidadores han empezado a mostrar a los pacientes objetos que han sido reparados con kintsugi como una forma de ofrecerles esperanza: “No se preocupe. Una vez que se haya curado, se sentirá y se verá incluso mejor que antes”. De esta manera, una técnica desarrollada para reparar viejos cuencos de té da a las personas la fortaleza necesaria para soportar la enfermedad y el duelo y seguir adelante. Al menos un experto en cultura ha sido invitado por hospitales para hablar sobre el kintsugi a los pacientes.

Sin duda, hay ocasiones en las que los japoneses ven lo que se considera “japonés” en otros países y piensan: “Eso no es del todo auténtico”. Pero la diversa producción cultural de Japón ha evolucionado de innumerables maneras en todo el mundo, adaptándose a los contextos y condiciones locales.

¿Y quién sabe lo que nos depara el futuro? Según una intrigante predicción que se hace en este libro, dentro de 100 años, la cultura que cautive a las futuras generaciones de japoneses bien podría derivar del “nuevo japonismo” que estamos presenciando hoy en día. Es posible que estemos asistiendo al nacimiento de una nueva y vibrante cultura, fruto de la evolución global de las influencias japonesas y su derivación en diferentes lugares del mundo.

Quizás quienes menos conscientes son del verdadero valor de la cultura japonesa son los propios japoneses.

Sekai wa naze Nihon karuchā ni nekkyō suru no ka (“Por qué el mundo está loco por la cultura japonesa”)

Publicado por NHK Publishing en 2025
ISBN: 978-4-14-081999-9

(Publicado originalmente en japonés el 30 de enero de 2026. Imagen del encabezado: participantes de 33 países y regiones posan durante la Cumbre Mundial de Cosplay 2023 en Nagoya, Japón - © Jiji.)

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