‘Viajes y días’ de Miyake Shō: la soledad de legendario ‘mangaka’ Tsuge Yoshiharu
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Tsuge Yoshiharu (nacido en 1937) es una leyenda viva del manga japonés, que debutó en 1955, durante el apogeo del manga de alquiler. En la segunda mitad de la década de los sesenta dominó la escena con la publicación de una serie de magistrales historias cortas, principalmente en la revista Gekkan Manga Garo. Aunque no ha producido ningún manga nuevo desde 1988, sigue atrayendo a nuevos lectores y ejerciendo una influencia duradera en diversos campos artísticos y creativos, trascendiendo las fronteras nacionales y las generaciones.
Su estilo, en el que conviven un sentido de hastío del mundo y un humor distanciado, y que describe la psique humana con delicada sensibilidad a través de una voz narrativa sin pretensiones, posee una calidad literaria y una creatividad que rivalizan con las mejores novelas semiautobiográficas. Muchos cineastas han intentado capturar el encanto único de ese “mundo de Tsuge”.

Fotograma de Tabi to hibi. Lee (Shim Eun-kyung), una guionista, parte de viaje hacia una ciudad cubierta de nieve. (© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi)
En esta ocasión se une a esa lista Miyake Shō, cuyas películas Keiko me wo sumasete (2022) y Yoake no subete (2024) han obtenido numerosos premios. En términos de afinidad con la obra de Tsuge, podría considerarse que Miyake no tenía mucha, hasta ahora: la calidez innata en la mirada del director y el vigor positivo que fluye a través de sus narrativas dan una impresión algo distinta de la melancolía típicamente japonesa que impregna la obra de Tsuge. Ambos comparten, no obstante, un punto en común: su capacidad para capturar las sutiles fluctuaciones de las emociones de sus personajes con sencillez y cuidado, creando auténticos dramas humanos con un tono realista.
Miyake, de hecho, dice que sentía un gran apego por la obra de Tsuge, que conoció en sus días universitarios.
“Recuerdo que un compañero mayor me dijo que probablemente yo no entendería sus obras, antes de empezar a explicármelas. Al oírle hablar pensé que, efectivamente, yo tampoco lo habría entendido. Fue más o menos por la misma época en que vi Riarizumu no yado (2003), de Yamashita Nobuhiro. A partir de entonces fui comprando los mangas de Tsuge poco a poco, y siempre han estado en mi estantería”.

Fotograma de Tabi to hibi. La primera mitad está basada en Umibe no jokei, de Tsuge Yoshiharu. (© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi)
Un enfoque distinto de la simple reproducción del manga
La propuesta de adaptar la obra de Tsuge al cine surgió en el verano de 2020, cuando la pandemia de la COVID-19 se hallaba en pleno apogeo. Miyake estaba trabajando con el guion de Keiko me wo sumasete, y la preproducción de Yoake no subete aún no había comenzado. El director recuerda que el camino para hacer realidad el proyecto fue tortuoso y estuvo plagado de contratiempos, llegando incluso a quedar al borde del colapso.
“En lugar de limitarme a leer mangas de Tsuge y tratar de elegir uno, pasé mucho tiempo sumergiéndome en su mundo, leyendo numerosos ensayos, entrevistas y reseñas escritas por otros”.
Tsuge es un dibujante que ha abordado una amplia gama de temas, incluyendo su trabajo en la era del manga de alquiler, pero muchas de sus obras representativas describen personas y acontecimientos con los que se encontró durante sus viajes.
“A decir verdad, al principio tenía la intención de elegir una obra que no fuera uno de esos ‘diarios de viaje’. Al fin y al cabo, ya tenemos la obra maestra Riarizumu no yado. Por otro lado, si hablamos sobre historias de familias o parejas, tenemos Munō no hito (El incompetente, 1991), de Takenaka Naoto. Me debatí mucho sobre qué hacer”.
Los mangas de Tsuge han sido adaptados al cine y la televisión al menos quince veces, hasta la fecha. Aunque resultaba imposible no tener en cuenta las obras anteriores, al final Miyake elegió dos de sus obras favoritas, que consideraba verdaderas obras maestras.
Se trata de Umibe no jokei (Paisaje junto al mar; publicada en el número de septiembre de 1967 de Garo) y Hon’yara dō no Ben-san (Ben, el de la cueva de Hon’yara; publicada en la misma revista en junio de 1968). La primera es un relato veraniego sobre un chico y una chica que se conocen junto al mar; el segundo es una historia invernal sobre un dibujante de manga que pasa unos días a solas con el propietario de una posada abandonada en una región cubierta de nieve. Ambos son bastante breves, con 43 y 27 páginas respectivamente. Miyake cuenta que reflexionó mucho sobre cómo convertir estas dos historias cortas de manga, con personajes y escenarios completamente diferentes, en un largometraje.
“Para ser sincero, hubo un momento en el que perdí de vista la razón para adaptarlas al cine. Siempre había pensado que llevar un manga a la gran pantalla era algo intrínsecamente difícil, y nunca imaginé que yo mismo terminaría haciéndolo. Sobre todo con estas dos obras, tan perfectas, me preocupaba que cualquier adaptación acabara siendo mediocre, meramente imitativa, incapaz de liberarse de esas limitaciones”.

Natsuo (Takada Mansaku) conoce a Nagisa (Kawai Yūmi) junto al mar. (© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi)
El enfoque de Miyake transmite un tipo de respeto profundamente diferente al de los cineastas que anteriormente han abordado el mundo de Tsuge. Una y otra vez le venía a la mente la imposibilidad misma de recrear ese mundo.
“A través de esta obra quería apreciar cómo Tsuge buscaba nuevas formas de expresión en el manga, y esperaba poder crear algo que se acercara a esa búsqueda. Como muestran sus fotografías, las destartaladas posadas de aguas termales y los pueblos pesqueros que aparecen en sus mangas ya estaban desapareciendo en aquella época. La vida de las personas cambia con el paso del tiempo. Parece simplemente imposible recrearla”.
La decisión de Miyake de evitar recrear el característico ambiente de la era Shōwa de la obra de Tsuge y, en su lugar, ambientar la historia en la actualidad, podría considerarse típica de su enfoque.
“Creo que el sentido de la época también es muy importante. Es posible que yo mismo llegue a rodar una película de época, y desde luego no estoy obsesionado con la época actual. Pero imagino que en algún lugar, al otro lado del mundo, alguien podría leer uno de los mangas de Tsuge y emocionarse con él como si fuera su propia historia. Creo que las obras de Tsuge poseen un enorme encanto que trasciende la nacionalidad y la época”.
Las circunstancias que llevaron a tener a una actriz surcoreana como protagonista
El director nos reveló que, una vez el proyecto se puso en marcha, hubo un periodo en el que se topó con un muro a la hora de escribir el guion.
“En ese momento me acordé de pronto de mi encuentro con la actriz Shim Eun-kyung. Tuve una impresión increíblemente vívida. Imaginarla en el papel me llenó de una emoción tal que, a partir de ese momento, la pluma voló por la página”.
Shim Eun-kyung es una actriz coreana que trabaja tanto en Japón como en Corea del Sur. El escenario de la historia se reescribió significativamente teniendo en cuenta su presencia, y pasó a centrarse en una guionista que llega a Japón desde Corea del Sur.
“En esencia, sin embargo, el personaje que tomé de Tsuge no ha cambiado. Claro, una vez que decidimos que Eun-kyung interpretaría el papel principal, algunos aspectos se fueron desarrollando poco a poco a través de nuestras conversaciones”.

Lee llega a la destartalada posada de Benzō (Tsutsumi Shin’ichi) en lo profundo de las montañas cubiertas de nieve. (© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi)
La protagonista de la película, Lee, escribe un guion basándose en Umibe no jokei, de Tsuge Yoshiharu. La historia de Nagisa (Kawai Yūmi) y Natsuo (Takada Mansaku), que se conocen junto al mar, se proyecta como una película dentro de la película, que Lee también ve. Ante las abrumadoras imágenes, no obstante, la guionista parece sentir con fuerza las limitaciones de las palabras.
Lee, atrapada en la jaula de las palabras, decide de repente emprender un viaje y registrarlo con una cámara que le han regalado, para escapar, aunque solo sea por un momento. Miyake escribió el soliloquio de Lee en esa secuencia mezclándolo con su propia sensibilidad e interpretando los sentimientos de Tsuge mientras hablaba de sus viajes.

Las mañanas que se disfrutan durante los viajes están llenas de novedades. (© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi)
“Escribí esta sección después de terminar los rodajes de verano e invierno. No era algo que sabía desde un principio, sino algo en lo que seguí pensando durante todo el rodaje. Al adaptar los mangas de Tsuge al cine y trabajar con el reparto y el equipo, fue durante ese proceso cuando finalmente comprendí de qué trata esta película, y creo que esa comprensión se refleja en ese monólogo”.
Tras haber convertido en su hogar Japón, antes un simple destino turístico, Lee, que empezaba a perder la frescura, emprende un nuevo viaje como si llevara consigo el tema mismo de la historia. El tren en el que viaja sale de un túnel y se adentra en un paisaje cubierto de nieve. A partir de ahí, la película se adentra suavemente en el mundo de Hon’yara dō no Ben-san. Allí descubre algo que el público también verá y descubrirá junto a ella.

© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi.
Tras mucho tiempo enfrentándose a la obra de Tsuge, Miyake quizá haya intentado trascender las limitaciones de las palabras en las que había meditado mientras escribía el guion, viajando junto a la protagonista a través del sonido y las imágenes. El director afirma que deseaba capturar meticulosamente los paisajes naturales y los cielos que Tsuge había representado en su obra con tanto cuidado.
“El paisaje costero evoca en ocasiones una sensación inquietante, o la delicada descripción de los cambios del clima, a medida que avanza la historia... Cuanto más leía, más me estimulaba lo que podría denominarse su ‘intensidad visual’, su inmenso poder expresivo. Al comienzo de la película, la protagonista escribe en su guion: ‘Una mujer se levanta en el asiento trasero de un coche parado’. En el texto, eso es todo. Sin embargo, en el momento en que se convierte en imagen, se oye el sonido de las olas, se ven las nubes flotando, se siente la presencia física de la mujer. El cine captura tantas cosas que las palabras no logran expresar. Es algo que sorprende. Cae la noche, sopla el viento, comienza a nevar... y vuelves a sorprenderte. Repetir esto a lo largo de toda la película fue el mayor reto de esta obra”.

© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi.
Se trata de una película tejida a partir de los pequeños momentos de asombro que surgen al encontrarse con nuevas personas y paisajes. Sin duda, ningún título podría ser más adecuado que Tabi to hibi.
“Cuando ruedas una película, al principio todo es nuevo. Hay asombro, hay desconcierto y hay un cierto miedo a filmar a la gente. Sin embargo, poco a poco te vas acostumbrando a todo. Una vez acostumbrado, todo se vuelve algo tedioso. Supongo que pensé que si pudiera recuperar esa sensación de asombro y desconcierto que sentía cuando hice mi primera película, o cuando vi una por primera vez, eso me llevaría de vuelta a la alegría de este trabajo, a una verdadera sensación de estar vivo”.
Fotografías: Igarashi Kazuharu.
Texto: Matsumoto Takuya (nippon.com)

© 2025 Comité de Producción de Tabi to hibi.
Información de la película
- Reparto: Shim Eun-kyung, Tsutsumi Shin’ichi, Kawai Yūmi, Takada Mansaku, Sano Shirō
- Dirección y guion: Miyake Shō
- Obras originales: Umibe no jokei y Hon’yara dō no Ben-san, de Tsuge Yoshiharu
- Producción: Comité de Producción de Tabi to hibi
- Producción ejecutiva: Bitters End, Culture Entertainment
- Dirección de producción: Sedic International
- Producción general: Thefool
- Distribución: Bitters End
- Año de producción: 2025
- País: Japón
- Duración: 89 minutos
- Página web oficial (en japonés): bitters.co.jp/tabitohibi
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