‘La venganza de Kobikichō’: la adaptación al cine de una exitosa novela
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Ambientada en un barrio del teatro de Edo
La zona de Higashi-Ginza, en Tokio, donde se encuentra actualmente el Kabuki-za, se llamaba antiguamente Kobikichō. El nombre tiene su origen en que, con motivo de la ampliación del castillo de Edo, se instalaron allí los artesanos madereros que se dedicaban a cortar y aserrar la madera. Tras desarrollarse como barrio de artesanos, se fueron abriendo en la zona un teatro tras otro, hasta convertirse con el tiempo en uno de los principales barrios teatrales de Edo.
Shibaimachi era una zona de ocio autorizada por el shogunato y, junto con los barrios rojos, no tenía muy buena fama. Era un lugar donde samuráis y plebeyos compartían el entretenimiento más allá de las diferencias de clase, y el punto de partida de una nueva cultura y costumbres rebosantes de un espíritu libre. En Shibaimachi, a la vanguardia de esa cultura popular, se desarrolla Kobikichō no adauchi, “La venganza de Kobikichō”, un drama de venganza al estilo antiguo de la sociedad samurái.

De la película Kobikichō no adauchi. El protagonista, Kase Sōichirō (Emoto Tasuku), llega a Kobikichō, en Edo, procedente del dominio de Mino-Tooyama. (© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
La obra original es una novela de Nagai Sayako. Se publicó por entregas en la revista Shōsetsu Shinchō entre 2019 y 2020. Cuando se publicó como libro en 2023, Nagai logró la hazaña de convertirse en la tercera persona de la historia en ganar tanto el Premio Naoki como el Premio Yamamoto Shūgorō.
Aparece un misterioso oyente
La historia comienza en el mes de enero de 1810, en el teatro Morita-za de Kobikichō, durante la noche en que la obra de kabuki Kanadehon Chūshingura llega a su última función; en ese momento se produce un alboroto debido a una venganza, justo al lado del teatro. Un joven samurái llamado Inō Kikunosuke, ante la mirada de una multitud de curiosos que salen del teatro, decapita a un enemigo de su padre. La lucha a muerte antes de ese desenlace salta a la fama como “la venganza de Kobikichō” y se convirtió en tema de conversación en todo Edo.

Inō Kikunosuke (Nagao Kento, a la derecha) libra una encarnizada batalla en Kobikichō contra Sakubei (Kitamura Kazuki), quien había matado a su padre y se había dado a la fuga. (© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
La historia avanza revelando poco a poco los pormenores de esta venganza. La novela consta de seis partes y se desarrolla a través de los relatos de diferentes personajes, que se turnan para narrar desde el primer acto hasta el quinto. El oyente es un samurái que se presenta como pariente de Kikunosuke, del que no se sabe nada más que su deseo de conocer los detalles de la venganza. Su verdadera identidad no se conoce hasta el último acto, cuando es el propio Kikunosuke quien la revela.
En la novela se trata de un oyente invisible que no pronuncia ni una sola palabra hasta el final. Sin embargo, en la adaptación cinematográfica, este personaje aparece como protagonista y se mueve, como una especie de detective, para desentrañar la verdad. Para la adaptación al cine, el director y guionista Minamoto Takashi ha reestructurado la trama de forma audaz.
El protagonista es Kase Sōichirō (Emoto Tasuku), un antiguo samurái del dominio de Mino-Tooyama, al igual que Kikunosuke. Tras recorrer un largo camino hasta llegar a Edo, se dedica a recabar información en Kobikichō. Todos aquellos con quienes habla son miembros de la compañía teatral Morita-za que se vieron relacionados con Kikunosuke (Nagao Kento) hasta el momento en que este consumó su acto de venganza contra Sakubei (Kitamura Kazuki).

Sōichirō recopila los relatos de los miembros de la compañía Morita-za, entre ellos el autor y director de la obra, Shinoda Kinji (Watanabe Ken, al frente), y descubre la sorprendente verdad que se esconde tras la venganza. (© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
Los personajes que narran en primera persona en los actos I a V de la novela aparecen en la película siguiendo el mismo orden. Ichihachi (Seto Kōji), el kidogeisha encargado de atraer al público a la obra; Sagara Yozaburō (Takitō Ken’ichi), el maestro de coreografía que dirige las escenas de lucha; Yoshizawa Hotaru (Takahashi Kazuya), que fuera en el pasado actor de papeles femeninos y se encarga ahora del vestuario; Kyūzō (Masana Bokuzō), el muy taciturno encargado de los accesorios; su esposa Oyone (Imoto Ayako), que habla en nombre de Kyūzō; y Shinoda Kinji (Watanabe Ken), el autor y director que supervisa el guion y la dirección. Los fragmentos que narran ellos se van uniendo hasta que, al final, sale a la luz una sorprendente verdad.
“Colombo” en un jidaigeki
El argumento es fiel a la obra original. Tanto si se lee primero la novela como si se ve primero la película, los lectores y espectadores podrán disfrutar plenamente del dinamismo que hace que una novela tan interesante como la primera se convierta en una película tan interesante como la segunda. ¿Qué opinan al respecto el actor protagonista y la autora original? Se lo preguntamos a Emoto Tasuku y Nagai Sayako.
–¿Es esta la primera vez que se lleva al cine una novela suya?
NAGAI Así es. Fue muy interesante descubrir cómo se va creando la imagen de esta manera.
EMOTO ¿Qué pensaste al saber que Kase Sōichirō iba a ser el protagonista?
NAGAI Como el director es capaz de crear historias maravillosas, yo, por mi parte, pensé que si se iba a llevar esta obra al cine Sōichirō sería el protagonista ideal. Por eso, cuando recibí el guion, pensé: “Ah, como me imaginaba”. Me gustó mucho que se mantuviera fiel a la obra original en la secuencia en la que Sōichirō va escuchando a cada uno de los otros personajes.
–En la novela se describe con detalle el trasfondo de los personajes para darles vida, pero en la película se ha omitido ese aspecto.
NAGAI En la película los actores interpretan a sus personajes con todo detalle. La personalidad de los personajes se refleja en cada pequeño detalle, más allá de los diálogos. Como eso es lo que yo percibí, como autora de la obra original, creo que quienes hayan leído la novela lo verán de la misma manera. Y quienes hayan visto la película sin haber leído la novela, quizá quieran volver a verla después de leerla. O al menos eso es lo que pienso (risas).

Sōichirō se acerca a Ichihachi (Seto Kōji, a la izquierda), kidogeisha del Morita-za. (© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
–¿En qué momento leyó usted la obra original?
EMOTO Fue antes de que se hablara de su adaptación al cine. La leí cuando acababa de salir en tapa dura. En mi caso, cuando voy a una librería, solo compro el libro que busco una de cada tres veces; el resto del tiempo compro libros que elijo mientras curioseo. “La venganza de Kobikichō” también lo encontré allí, expuesto en una pila. Como mi padre (Emoto Akira) es de ese barrio, el título me llamó la atención.
NAGAI Me alegra saber eso; muchas gracias.
EMOTO Al principio la historia se movía episodio a episodio, pero... ¿tenías la idea general desde el principio?
NAGAI Solo tenía claro el principio y el final. Por lo demás, el proceso consistía en crear el perfil de los personajes a medida que iban apareciendo. Mientras pensaba en qué momento revelar qué información, para que, a partir de cierto punto, fuera surgiendo poco a poco una sensación de incongruencia.
EMOTO ¿La narración en primera persona también existía desde un principio?
NAGAI La verdad es que antes trabajaba como periodista, y escribir así me resulta más fácil. Mi trabajo consistía en hacer entrevistas.
EMOTO Ah, ya comprendo.
NAGAI Es un estilo en el que se transcribe en primera persona una entrevista con alguien a quien se conoce por primera vez. Le encargamos ese trabajo a Sōichirō, ya que, en la obra original, él ocupa una posición que le permite que el lector se identifique con él.
–El Sōichirō que aparece en la novela tiene una imagen ruda, propia de un samurái, pero el personaje que interpreta Emoto ha acabado siendo muy diferente.
NAGAI En la obra original se había establecido que Kikunosuke y Sōichirō tenían edades similares, pero en la película Sōichirō era un poco más maduro. Los lectores leían la historia preguntándose quién sería ese tipo que estaba escuchando. Creo que el público de la película también podrá tener esa sensación de inquietud. El Sōichirō interpretado por Emoto es despreocupado y afable, pero transmite muy bien esa sensación de recelo que nos hacía preguntarnos a qué ha venido.
EMOTO El director me había dicho de antemano que el personaje de Sōichirō se inspiraba en Colombo (Columbo, en su versión original). Incluso durante la prueba de vestuario decía cosas como: “¿No hay algún color que se parezca un poco más al de Colombo?” (risas). Tenía la sensación de que íbamos a crear una especie de “Colombo de jidaigeki (películas de época)”. Por eso acabó siendo un personaje con esa doble faceta. Como Sōichirō no aparece como tal en la obra original, teníamos bastante libertad. Aunque, en realidad, tener libertad a veces también supone una cierta falta de libertad.

Bien mirado, sí que tiene incluso ciertos gestos de Colombo... (© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
NAGAI El Sōichirō que imaginé es el punto de vista del jugador en un videojuego de rol. Independientemente de cómo fluctuaran sus emociones, lo único que tenía claro era que debía fundirse con el lector. Por eso hay tan pocos colores. En la idea de Colombo se proyecta también el propio carácter del director Minamoto.
EMOTO Sí, es muy cierto. Por eso había muchas cosas que no se podían saber hasta que empezáramos a rodar. El primer día rodamos la escena en la que Sōichirō, al llegar a Edo, encuentra el Morita-za y se acerca diciendo: “¿Será aquí?”. Durante la prueba, como había gente pasando, fui esquivándola como suelo hacer normalmente. Pero el director me dijo: “No pasa nada si te chocas con la gente; sigue adelante sin desviarte”. Creo que esa fue la parte que más me ayudó a captar el personaje de Sōichirō a lo largo de todo el rodaje. Además, a medida que avanzaba el rodaje, la creación del personaje fue evolucionando de forma natural hacia una imagen en la que la “antena” de interés que Sōichirō tiene en la cabeza se dividía en dos: ¿Kikunosuke... o alguien más?.
–¿Cómo se sintió al ver a Sōichirō en la pantalla?
NAGAI Me pareció genial (risas). En los pequeños detalles se nota que es una persona apasionada y buena. Me gustó mucho ver cómo, poco a poco, se va creando esa sensación de unión con el público.
El valioso tiempo necesario para rodar un jidaigeki en los estudios
–Hoy hemos empezado con una sesión de fotos de ambos; ¿es en realidad la primera vez que se ven en persona?
EMOTO Sí, “Encantado de conocerte”... Pero, ¿no estuviste un día en el rodaje?
NAGAI Por desgracia, ese día no estabas allí. Mientras observaba el rodaje, pensé que, ya que estaba yo en el plató, qué mejor que participar como extra en la escena inicial en la que se ve la obra de teatro (risas).
–¡No me había dado cuenta!
NAGAI Eso significa que no desentonaba y que fui una extra perfecta (risas). Estaba tan absorta viendo la escena que, antes de darme cuenta, ya habían dicho: “Bien, hemos terminado”. A mí me cuesta un montón ponerme el kimono sola, pero los de vestuario me lo pusieron en un santiamén. Me pareció muy profesional. Me impresionó mucho esa destreza.
EMOTO Es verdad. A pesar de ser un decorado enorme, está construido con tal minuciosidad que da la sensación de que se puede rodar desde cualquier ángulo. Mientras rodábamos, no dejaba de pensar cada día en lo increíble que es el trabajo de los artesanos de los estudios Tōei de Kioto.
–Las localizaciones de Shibaimachi también me parecieron muy atractivas.
NAGAI En el periodo Edo el sistema de clases sociales era muy rígido. Sin embargo, al barrio de los teatros acudían tanto personas de familia de samuráis como de origen humilde. Pero en lo que respecta a la pasión por crear, todos eran iguales. Quería plasmar esa visión del mundo sin jerarquías. Quería crear una historia en la que eso pudiera fusionarse con la estética samurái sin entrar en conflicto con ella.
–¿Qué impresión le causaron los teatros de Edo?
EMOTO Aunque los tiempos hayan cambiado, el mundo del teatro y los camerinos me resulta muy familiar. Sin embargo, como para Sōichirō es algo que ve por primera vez, tiene que quedarse con los ojos como platos y comportarse como un fan. El decorado que recreaba el barrio de los teatros era realmente impresionante. Trabajar en los estudios Tōei de Kioto es, sin duda, algo especial. La primera vez que los visité era un adolescente, así que aún recuerdo perfectamente el ambiente tenso que se respiraba en aquel entonces (risas). Pero eso también forma parte de la pasión por crear algo, y es un lugar donde se encarnan el humanismo y la solidaridad, igual que en los teatros que aparecen en la película.

Durante la noche de la venganza, en el Morita-za, se representa la obra de kabuki Kanadehon Chūshingura. (© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
NAGAI El mundo que había creado yo sola en mi habitación se convirtió en aquel enorme plató de los estudios Tōei de Kioto, con un montón de figurantes y el equipo técnico corriendo de un lado a otro. Pensé: “Vaya, esto se ha convertido en una locura” (risas). Me alegra muchísimo que, gracias a ello, haya resultado ser una obra tan hermosa.
EMOTO Lo que más me gusta de trabajar en el rodaje de una serie de época tan auténtica es que el plató se llena de vida. Se respira un ambiente en el que los profesionales se muestran mutuamente su destreza, con ese espíritu de “¡venga, a por ello!”. Cada uno guarda un montón de ases bajo la manga. Cuando pregunto si tienen alguna cosa concreta siempre responden: “¡Claro que sí!”, y me muestran exactamente lo que quería. Y entonces veo esa expresión vivaz en sus rostros, como diciendo: “Tú sí que sabes”. Trabajar en ese ambiente es divertido, a pesar de la tensión. El rodaje avanza en un plató que parece una cuerda tensada. Es una experiencia muy enriquecedora.
Imágenes de la entrevista: Hanai Tomoko.
Entrevista y texto: Matsumoto Takuya (nippon.com)

(© 2026 Comité de Producción de Kobikichō no adauchi © 2023 Nagai Sayako / Shinchōsha)
Información de la película
- Obra original: Kobikichō no adauchi; Nagai Sayako (Shinchōsha Ed.)
- Dirección y guion: Minamoto Takashi
- Reparto: Emoto Tasuku, Nagao Kento, Seto Kōji, Takitō Ken’ichi, Yamaguchi Makiya, Manaki Reika, Imoto Ayako, Fuke Norimasa, Nomura Shūhei, Takahashi Kazuya, Masana Bokuzō, Honda Hirotarō, Ishibashi Renji, Sawaguchi Yasuko, Kitamura Kazuki, Watanabe Ken
- Canción principal: “Jinsei wa yume darake”, Shiina Ringo (EMI Records / Universal Music)
- Colaboración de producción: Shinchōsha
- Distribución: Tōei
- País: Japón
- Año de producción: 2026
- Duración: 120 minutos
- Página web oficial (en japonés): https://kobikicho-movie.jp
- Estrenada el 27 de febrero de 2026 en salas de todo Japón.
Tráiler
(Artículo traducido al español del original en japonés.)






