‘Hako no naka no hitsuji’: Koreeda Hirokazu retrata el rico vacío de la IA
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La pérdida, representada por medio de la IA
Si resumimos la trama de Hako no naka no hitsuji (“La oveja dentro la caja”, cuyo título en inglés es Sheep in the Box) como “un niño fallece, y regresa a sus padres bajo la forma de un androide”, parece, sin duda, una película sobre inteligencia artificial. De hecho la idea se le ocurrió al director Koreeda Hirokazu, según cuenta, “al leer un artículo sobre la popularidad en China de un negocio que ‘resucita’ a los difuntos mediante la inteligencia artificial”.
Sin embargo, esta obra no se centra en la tecnología de IA más avanzada ni en la ética de las industrias o los métodos de creación que la utilizan, sino en la reacción de las personas que se encuentran cara a cara con un ser que tiene el mismo aspecto que alguien que ya ha fallecido, y que habla y actúa de la misma manera.

¿Sería el lector capaz de aceptar a un androide con la misma apariencia que su ser querido, como si fuera esa persona de verdad? (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
La arquitecta Kōmoto Otone (Ayase Haruka) y Kensuke (Daigo), presidente de segunda generación de una empresa constructora, perdieron hace dos años a su único hijo, Kakeru, de siete años. A pesar del paso del tiempo, la pareja sigue sintiendo la ausencia del niño en sus vidas.
Un día, Otone y Kensuke reciben un folleto en el que se ofrece el alquiler gratuito de un androide de última generación a las familias que han perdido a un ser querido. Tras acudir a una sesión informativa, deciden acoger al “nuevo Kakeru” (Kuwaki Rimu), personalizado a partir de los datos del Kakeru real.

Ayase Haruka (derecha) y Daigo (izquierda) interpretan a la pareja protagonista. La sensación de distancia entre ambos resulta memorable. (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Desde un principio, sin embargo, las posturas de Otone y Kensuke respecto a Kakeru son diferentes. Otone se muestra siempre a favor de aceptar al androide, pero Kensuke, incluso mientras asiste a la sesión informativa, murmura: “Parece una estafa religiosa”. Otone se alegra de que su hijo haya vuelto a casa, mientras que Kensuke compara a Kakeru, que se sienta automáticamente en su cargador, con una Roomba. Cuando Kakeru le pregunta si es su papá, él le contesta que no.
Los padres y el hijo que ha vuelto a casa
Otone ve en la figura de Kakeru la viva imagen de su difunto hijo. El primer día que el androide llega a casa Otone no se aparta de él en ningún momento y, para adaptarse a él (que, por tratarse de un androide, no puede comer), declara que ella tampoco comerá. En su intento de adaptar toda su vida al nuevo Kakeru, da la impresión de que estuviera tratando de arrancarse a sí misma del tiempo de los vivos.
Por su parte, Kensuke se repite a sí mismo que Kakeru no es su hijo, que no es más que una máquina. Sin embargo, al verlo recitar de memoria los nombres de las estaciones de la línea Enoden, tal y como hacía su hijo en vida, no puede evitar esbozar una sonrisa y se le conmueve el corazón.

Kensuke (a la izquierda), vive atormentado por remordimientos a causa de la muerte de su hijo. La sobria interpretación de Daigo es el motor de la película. (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Lo que Koreeda retrata a través de esta pareja no es tanto el conflicto de la aceptación o el rechazo a un androide que imita a un difunto, sino más bien cómo aceptar el hecho de haber perdido a un hijo, y las diferentes maneras de honrar su memoria.
Una de las razones por las que Kensuke no puede aceptar a Kakeru es que intenta aferrarse al hecho de que su hijo real ya no volverá. ¿Por qué murió el niño? ¿Cuál fue la causa? ¿Quién tuvo la culpa? Como padre, sigue buscando las respuestas a esas preguntas. Por su parte, lo que Otone no puede aceptar es la propia ausencia de su hijo. Por eso, ella intenta recuperar el tiempo perdido junto a Kakeru.

Con la llegada de Kakeru, la relación de la pareja va cambiando poco a poco. (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Desde su ópera prima, Maboroshi no hikari (1995), Koreeda ha abordado con frecuencia el enfrentamiento a una pérdida como tema central de sus obras. En películas como Wonderful life (1998), Aruite mo, aruite mo (2008) y Umimachi diary (2015), ha retratado el impacto que la ausencia de los difuntos tiene en quienes quedan atrás. Esta película también se inscribe en esa línea.
El principito y Hako no naka no hitsuji
“La oveja en la caja” del título es una referencia a la novela El principito, de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944). El principito, que aparece de pronto ante el narrador de la novela, y el dibujo que este realiza, un cordero en una caja (en la versión japonesa es una oveja): ambas imágenes se superponen en el androide de Koreeda.

Otone le lee El principito a Kakeru. (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
En El principito el narrador recibe el encargo de su joven amigo de dibujarle un cordero. Sin embargo, como al principito no le gustan ninguno de los dibujos que le hace, el narrador dibuja una caja y le explica que el cordero que él quiere está dentro de ella. Entonces el principito se alegra. Aunque no ve la silueta del animal, el principito reconoce en esa caja el cordero que quería.
Aunque Kakeru es una entidad tangible, nadie puede determinar con certeza qué hay en su interior. Es un androide, una especie de fantasma que lleva consigo el recuerdo de los muertos, una encarnación de los deseos de sus padres y, al mismo tiempo, un niño que descubre este mundo por primera vez. Cuando un artesano de un taller de carpintería le entrega un trozo de madera, se despierta en él el interés por la arquitectura y, a medida que entra en contacto con los árboles y la naturaleza, se va alejando de los recuerdos del difunto Kakeru.

Los androides con los que se encuentra Kakeru son personajes clave en la segunda mitad. (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Es decir, que Kakeru no es tanto una entidad a describir como IA o un robot real, sino más bien una especie de “vacío” en el que el espectador superpone y proyecta diversas imágenes. El hecho de que la historia se sitúe en un futuro no muy lejano, y de que, salvo por la IA y los drones de reparto, todo parezca prácticamente igual que en el Japón actual, constituye una ambigüedad que permite que se consolide esta “IA como vacío”.
Una pregunta que surge del vacío
A través de esa IA como vacío, Koreeda se adentra en diversas reflexiones. ¿Es real o falso el hijo que ha regresado en forma de androide? ¿Podrán aceptarlo aun cuando sus palabras, sus gestos y su comportamiento se alejen del recuerdo que tienen de él?
¿Qué pasaría si los muertos que regresan comenzaran a descubrir el mundo de nuevo, como seres completamente nuevos? En un mundo en el que se puede resucitar a los muertos, ¿sería capaz el ser humano de aceptar una pérdida? ¿En qué consiste el proceso de duelo que puede experimentar el ser humano al recurrir a androides como sustitutos...?

¿Puede la IA comprender el concepto de la vida y la muerte? (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Además, Koreeda entreteje en sus películas, mediante motivos como la arquitectura y la naturaleza, un tiempo que se extiende mucho más allá de la vida humana. La obra de los arquitectos y los artesanos es algo que puede perdurar incluso después de su muerte. Los árboles del bosque, con sus raíces profundamente arraigadas, sin duda seguirán ahí incluso después de que nosotros, quienes vivimos en el presente, hayamos desaparecido.
El tiempo del hijo se detuvo con su muerte, pero el de quienes permanecen vivos sigue adelante. Y Kakeru, que carece de vida, entra en contacto con un tiempo eterno que perdurará incluso más allá de la vida humana. En esta película se superponen múltiples tiempos.
En la obra de Koreeda estas preguntas no convergen en una única cuestión. La riqueza de esta película reside precisamente en la amplitud de esa reflexión, en la que surgen diversas preguntas a lo largo del tiempo que se dedica a contemplar ese vacío llamado Kakeru.

La madre de Otone (Yo Kimiko, a la izquierda) y su hermana (Seino Nana, en el centro). La relación con su madre proyecta una sombra sobre Otone. (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Ahora que la IA se ha convertido en un problema social acuciante, es de esperar que las películas que hablan de él ofrezcan respuestas realistas en materia de ética, instituciones y tecnología. El cine, no obstante, no se limita a abordar los temas de la sociedad de forma realista, ni tiene por qué ofrecer necesariamente respuestas realistas. Más bien, ¿no es acaso el papel del arte y la narrativa el de iluminar el corazón humano y estimular el pensamiento mediante la transformación de la realidad?
En Hako no naka no hitsuji la IA y los androides son una fantasía contemporánea que responde al deseo imposible de que los muertos regresen. A través de ese rico vacío, la obra describe, como sutil fábula, el dolor de vivir en un mundo sin muertos y la fragilidad de un amor que ha perdido su rumbo.

(©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)

(©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)
Información de la película
- Reparto:
Ayase Haruka, Daigo, Kuwaki Rimu, Seino Nana, Kan Ichirō, Hiiragi Hinata, Kakuta Akihiro, Noro Kayo, Hoshino Mari, Nakajima Ayumu, Yo Kimiko, Tanaka Min - Dirección, guion y montaje: Koreeda Hirokazu
- Música: Bandō Yūta
- Producción: Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.
- Dirección de producción: AOI Pro.
- Distribución: Tōhō / Gaga
- Año: 2026
- País: Japón
- Duración: 126 minutos
- Página web oficial (en japonés): https://gaga.ne.jp/hakononakanohitsuji/
- Estrenada en salas de todo Japón el 29 de mayo de 2026.
Tráiler
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: fotograma de la película Hako no naka no hitsuji - (©2026 Fuji TV / Gaga / Tōhō / AOI Pro.)