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‘Kyū ni guai ga waruku naru’: Hamaguchi Ryūsuke retrata los límites entre la vida y la muerte

Cine

La pareja protagonista de la última película de Hamaguchi Ryūsuke (Virginie Efira y Okamoto Tao) recibió el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes 2026. Ambientada en Francia y Japón, Kyū ni guai ga waruku naru explora el especial vínculo entre dos mujeres.

Las películas suelen retratar encuentros. Cuando dos personas que hasta entonces vivían sin saber nada la una de la otra se encuentran de pronto, surge el drama; esto se convierte en el catalizador que impulsa la historia. Hamaguchi es un cineasta que siempre ha concedido especial importancia a estos encuentros fortuitos.

También en su última obra, Kyū ni guai ga waruku naru (“De pronto me siento mal”, cuyo título en inglés es All of a Sudden), se describe, como primer punto de giro, cómo dos mujeres se conocen por casualidad un día y entablan una relación íntima. Para que una historia resulte atractiva no basta con un encuentro cualquiera. Se requiere una experiencia intensa, como si las protagonistas se hubieran encontrado en este caso con su alma gemela, lo que en francés se denomina âme sœur (literalmente, “hermana del alma”).

Marie-Lou (Virginie Efira, a la derecha) y Mari (Okamoto Tao) se sinceran la una con la otra nada más conocerse.
Marie-Lou (Virginie Efira, a la derecha) y Mari (Okamoto Tao) se sinceran la una con la otra nada más conocerse.

La fuente de inspiración de Hamaguchi a la hora de escribir el guion fue el libro del mismo título que figura en los créditos como obra original. Se trata de una publicación conjunta de la filósofa Miyano Makiko y la antropóloga Isono Maho, publicada en septiembre de 2019. Contiene veinte cartas que se intercambiaron ambas mujeres, de la misma generación. La correspondencia comenzó a finales de abril de ese mismo año y concluyó en menos de tres meses. Miyano, que llevaba ocho años sometiéndose a un tratamiento contra el cáncer, falleció el 22 de julio a los 42 años.

Un diálogo sobre la vida y la filosofía de la casualidad

La impactante frase que originó el título de la obra aparece desde el principio del intercambio epistolar entre las dos mujeres. Todo comenzó cuando Isono le pidió a Miyano que impartiera un taller, y ella le comunicó que, según el médico, podría encontrarse mal de pronto: existía la posibilidad de que su estado de salud cambiara bruscamente.

Aunque Isono sabía que Miyano sufría de un cáncer terminal en fase cuatro, estas palabras la perturbaron y le causaron una profunda incomodidad. ¿Era lícito restringir el comportamiento y alterar la forma de vida de una persona solo porque existiera un riesgo de “probabilidad difusa”, tal y como se planteaba desde el punto de vista médico? ¿A quién iban dirigidos aquellos lemas de “gestión de riesgos” y “seguridad y tranquilidad” que, casi de forma inconsciente, se habían convertido casi en un estribillo de la conversación? Basándose en lo que había visto y oído durante su trabajo de campo en el ámbito sanitario, Isono le planteó a Miyano una serie de preguntas sobre la vida y la sociedad, la enfermedad y la muerte.

Por su parte, Miyano reflexionó sobre sus propias experiencias y sensaciones a la luz de la filosofía, su campo de especialidad. El eje central del pensamiento de Miyano era la obra del filósofo Kuki Shūzō (1888-1941) titulada Gūzensei no mondai (“El problema de la casualidad”). Curiosamente, Hamaguchi ha analizado en profundidad este tema a lo largo de su carrera cinematográfica.

Marie-Lou habla con Tomoki (Kurosaki Kōdai), que se ha perdido.
Marie-Lou habla con Tomoki (Kurosaki Kōdai), que se ha perdido.

La correspondencia entre ambas académicas va adquiriendo poco a poco el carácter de una búsqueda del alma. Aunque se trata de un tema profundo, el diálogo nunca llega a sonar rígido. Ambas mantienen una actitud de respeto y consideración mutuos, al tiempo que comparten con sinceridad sus debilidades y pensamientos y llegan, así, a conclusiones sencillas y claras.

En ellas se aprecia un intercambio serio, propio de académicos, en el que se interpreta con precisión el argumento de la interlocutora y se responde de forma lógica y ordenada. ¿Cómo se podría traducir esto al lenguaje hablado? No es de extrañar que a Hamaguchi se le pasara esta idea por la cabeza. Es un tipo de escena muy habitual en sus películas: una conversación que al principio se desarrolla con cierta timidez y que, de pronto, toca el núcleo de la cuestión y se convierte en un acalorado debate. La correspondencia también vuelve siempre a ese tema de la casualidad.

Marie-Lou se encuentra con Mari y Gorō (Nagatsuka Kyōzō, el segundo por la izquierda), el abuelo que buscaba a Tomoki. Mari es dramaturga; Gorō fue actor protagonista en una de las obras que ella dirigió.
Marie-Lou se encuentra con Mari y Gorō (Nagatsuka Kyōzō, el segundo por la izquierda), el abuelo que buscaba a Tomoki. Mari es dramaturga; Gorō fue actor protagonista en una de las obras que ella dirigió.

Un encuentro entre una japonesa y una francesa

Un tiempo después de que Hamaguchi comenzara a plantearse la adaptación cinematográfica de esta obra se produjo una curiosa coincidencia: recibió una propuesta de una productora francesa para dirigir una nueva película. Aprovechando la oportunidad, adaptó Kyū ni guai ga waruku naru de forma audaz y fue dando forma a una historia protagonizada por un personaje francés y otro japonés. La trama se desarrolla entre Francia y Japón, y los antecedentes de las dos mujeres se ven enriquecidos con una gran cantidad de detalles.

El personaje derivado de Isono es Marie-Lou (Virginie Efira), una francesa que estudió antropología cultural en una universidad japonesa. Es la directora de un centro para ancianos que promueve conceptos innovadores en el ámbito de los cuidados a la tercera edad. Por su parte, el papel de Miyano lo interpreta Mari (Okamoto Tao), una dramaturga que estudió filosofía durante su estancia en Francia. Tal y como dicta la trama, ambas pueden comunicarse tanto en japonés como en francés.

Mari entrega a Marie-Lou un folleto de una obra de teatro cuando se conocen; gracias a ello se vuelven a encontrar.
Mari entrega a Marie-Lou un folleto de una obra de teatro cuando se conocen; gracias a ello se vuelven a encontrar.

Ambas se conocen por casualidad en un parque de París. Unos días más tarde, Marie-Lou, preocupada por sus relaciones con el personal en el trabajo, decide de improviso ir a ver una obra dirigida por Mari, y allí se reencuentran. Las dos, que conectan al instante, pasan toda la noche hablando tras la función y van estrechando sus vínculos. Con el tiempo, Marie-Lou tendrá que afrontar la realidad de Mari, quien le confiesa que “podría encontrarse mal de pronto”.

A veces un paciente puede sentirse mal de repente; otra persona puede, un día, encontrarse de pronto con su media naranja. En la vida hay infinidad de posibilidades de todo tipo, esperando en cualquier rincón, y una posibilidad abre la puerta a otra. Para Marie-Lou, la aparición de Mari aparenta ser pura casualidad, pero ella la siente como algo predestinado. Para Mari, Marie-Lou se convierte también en alguien que le ofrece un nuevo destino. Ambas acaban de conocerse, pero usarán la presencia de la otra como punto de partida para zanjar de una vez por todas los problemas que han arrastrado hasta entonces.

Marie-Lou está preocupada porque su gestión de la residencia de ancianos no avanza según sus expectativas.
Marie-Lou está preocupada porque su gestión de la residencia de ancianos no avanza según sus expectativas.

Una reflexión sobre los límites

El drama, de 3 horas y 16 minutos de duración, entrelaza diversos elementos. El director Hamaguchi, lejos de dejarse atar por la obra original, explora mediante una minuciosa investigación ciertos temas que descubrió siguiendo sus propios intereses, algo que aporta gran profundidad a la trama.

Uno de los temas sobre los que Hamaguchi ha reflexionado a lo largo de su carrera es el de las fronteras o límites. También en esta película se mantiene en todas las escenas una perspectiva que analiza a fondo el concepto de las fronteras.

La comunicación en japonés y francés no es más que una de sus facetas. En la residencia de ancianos que dirige Marie-Lou hay un “dentro” y un “fuera”, y existe una barrera entre quienes cuidan y quienes son cuidados. Médicos y pacientes, enfermeros y cuidadores, personas sanas y enfermas, mayores y jóvenes, con discapacidad o sin ella, el yo y el otro, la vida y la muerte… Por todas partes se libran batallas en torno a esas fronteras.

Sin embargo, es evidente que el objetivo de esta película no es mostrar esa oposición binaria. La reflexión sobre los límites no resulta tan sencilla. El yo, por ejemplo, es también un “otro”. El propio cuerpo enfermo o la muerte son “otros”. Esto se aborda con detenimiento tanto en la obra original como en la película. Los personajes se topan con límites y tratan de protegerse, reforzándolos, o bien se esfuerzan por traspasarlos. En la obra teatral dirigida por Mari ella también trata de replantear los límites entre los actores y el público.

Mari dirige una obra teatral experimental que aborda la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica.
Mari dirige una obra teatral experimental que aborda la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica.

Hamaguchi ha construido el tiempo de la película de tal forma que, a través de diversos acontecimientos, pone a prueba las fronteras omnipresentes y nos invita a contemplar con detenimiento los momentos en que estas se tambalean. Así, durante más de tres horas, descubriremos en pantalla cómo se miran las personas, cómo se dan la mano, se tocan y comparten los latidos de sus corazones, y nos iremos dando cuenta de que vivir junto a los demás es, en sí mismo, un milagro.

En una de las cartas originales fechada el 9 de junio de 2019, un mes y medio antes de fallecer, y consciente de que podría morir al día siguiente y de que aceptaba aquel encargo que podría dejar a medias, así como de su “irresponsabilidad”, Miyano escribió: “(lo acepto) porque me gustaría que alguien se hiciera cargo de lo que queda de mi vida, aún inconclusa”. Es probable que nunca imaginara que ese papel lo asumiría en parte un director de cine. Pero fue precisamente porque escribió esas palabras, mientras se acercaba al final de su vida, por lo que pudo atraer esta coincidencia casi milagrosa.

“Ante ese ‘comienzo’, siento un profundo cariño y pienso en lo maravilloso que es el mundo. Amo este mundo lleno de nuevos comienzos en los que convivimos con los demás a través del azar y el destino. Esta es la conclusión a la que he llegado ahora”.
(1 de julio de 2019, Miyano Makiko - extracto de Kyū ni guai ga waruku naru; Shōbunsha)

Fotograma de Kyū ni guai ga waruku naru.
Fotograma de Kyū ni guai ga waruku naru.

© 2026 Cinéfrance Studios – Arte France Cinéma – Office Shirous – Bitters End – Heimatfilm – Tarantula – Gapbusters – Same Player – Soudain JPN Partners
© 2026 Cinéfrance Studios – Arte France Cinéma – Office Shirous – Bitters End – Heimatfilm – Tarantula – Gapbusters – Same Player – Soudain JPN Partners

Información de la película

  • Reparto: Virginie Efira, Okamoto Tao, Nagatsuka Kyōzō, Kurosaki Kōdai
  • Dirección: Hamaguchi Ryūsuke
  • Obra original: Kyū ni guai ga waruku naru, Miyano Makiko, Isono Maho; Shōbunsha
  • Guion: Hamaguchi Ryūsuke, Léa Le Dimna
  • Fotografía: Alan Guichaoua
  • Montaje: Yamazaki Azusa
  • Música: Samuel Andreyev
  • Producción: Cinéfrance Studios, Office Shirous, Bitters End, Heimatfilm, Tarantula
  • Distribución: Bitters End
  • Patrocinio: Soudain JPN Partners
  • Año: 2026
  • Coproducción Francia / Japón / Alemania / Bélgica
  • Duración: 196 minutos
  • Página web oficial (en japonés): bitters.co.jp/soudain/
  • Estrenada el 19 de junio en Toho Cinemas Hibiya y otras salas de todo el país.

Tráiler

Imagen del encabezado, y todas las fotografías del artículo: Kyū ni guai ga waruku naru, Hamaguchi Ryūsuke © 2026 Cinéfrance Studios – Arte France Cinéma – Office Shirous – Bitters End – Heimatfilm – Tarantula – Gapbusters – Same Player – Soudain JPN Partners

(Traducido al español del original en japonés.)

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