‘Shigatsu no yohaku’, de Yoshida Keisuke: una película que no abandona a los jóvenes descarriados
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La disciplina forzosa de un antiguo hangure
El director Yoshida Keisuke celebra el vigésimo aniversario de sus inicios en el cine. A día de hoy ha escrito él mismo el guion de las quince películas que ha dirigido. Además, salvo tres de ellas, basadas en obras de manga, todas cuentan con historias originales. Este año tiene previsto el estreno de dos películas; Shigatsu no yohaku (“El margen de abril”), que se estrenó el 26 de junio, fue la primera en llegar a la gran pantalla.
El protagonista es Nishi Kengo (Ichinose Wataru), un hombre de pelo rebelde y complexión robusta. Antiguo miembro de una banda hangure (bandas que operan al límite de la ley), tras cumplir condena en prisión, se reforma y comienza a dirigir Mirai no Sato (“el pueblo del futuro”), un centro de reinserción para niños y jóvenes con problemas familiares o escolares. Se trata de un centro con régimen de internado que los ayuda a alcanzar la autonomía a través de las labores agrícolas y la vida en comunidad.

Mirai no Sato es la residencia en la que Nishi (Ichinose, a la izquierda) trabaja como director. (© 2026 N.R.E.)
El método educativo de Nishi consiste, literalmente, en darlo todo. Su forma de tratar a los alumnos, que no descarta el castigo físico de ser necesario, suele ser objeto de críticas entre los profesionales de la educación. Por otro lado, gracias a los numerosos casos de alumnos problemáticos que han logrado rehabilitarse por el afecto que muestra a los estudiantes, Mirai no Sato se va convirtiendo en un referente para los padres que han perdido la esperanza.
En un seminario al que invitan a Nishi como ponente también participa Kusano Fuyuko (Kaho), profesora de secundaria. Fuyuko siente cierta empatía por las palabras que Nishi pronuncia en el seminario (“Hay niños que no entienden por más que se les explique” y “También es necesario que experimenten el dolor”) y se interesa por su centro, al que “acuden niños con los que el diálogo ya no conduce a nada”. Y es que en la clase que Fuyuko tiene a su cargo hay un alumno que no es capaz de comprender el dolor ajeno, y que repite una serie de comportamientos problemáticos de gravedad.

Fuyuko (Kaho), la tutora, no da abasto con Yū (Wada Iori, a la derecha), que acaba de volver del centro de evaluación. Pero en su clase hay un alumno problemático aún peor. (© 2026 N.R.E.)
Ese chico problemático, Sawa Kaito (Kōsaka Hayato), llega a Mirai no Sato. En los apenas quince minutos del comienzo de la película, mediante una sucesión de breves escenas, una especie casi de puntillismo cinematográfico, se describen con buen ritmo los antecedentes y el contexto que han llevado hasta ese momento. El espectador acostumbrado a las obras de Yoshida, que no edulcora la realidad de la condición humana, ya intuye desde ese momento que no le van a contar una historia idílica en la que un joven delincuente emprende el camino de la rehabilitación.
En el entorno que rodea a los niños de hoy en día, los problemas del hogar, la escuela y la sociedad están estrechamente relacionados y se influyen mutuamente, y no resulta nada fácil encontrar las claves para desentrañar ese complejo entramado. Yoshida nos muestra esa maraña desde diversos ángulos, y va delineando para nosotros un retrato humano lleno de matices.

Kaito (Kōsaka Hayato) se divierte lanzando fuegos artificiales a sus compañeros de clase. (© 2026 N.R.E.)
Un hogar para niños que se han quedado al margen del sistema educativo
Yoshida ya ha estrenado tres películas como director desde el inicio de la pandemia del coronavirus. Según cuenta, escribió el guion de esta película hace unos cinco años.
ENTREVISTADOR ¿Es la primera vez que dirige una película sobre el ámbito educativo?
YOSHIDA En Kūhaku (2021) ya aparece una breve escena en un colegio, pero solo se retrata el centro educativo de modo muy somero, y pensé que, tal y como era la historia, parecía que solo lo estaba criticando de forma superficial. Los profesores tendrán sin duda sus propios argumentos, y me pareció que no sería justo si no trataba de reflejar mejor la realidad.
ENTREVISTADOR ¿Qué problemas creía que había en ese centro educativo?
YOSHIDA Creo que, en la sociedad en general, falta respeto hacia los profesores. Es más, tengo la sensación de que cada vez hay más gente que desconfía de ellos. Por eso también aumentan los “padres monstruo”. Además, en comparación con nuestra época, la relación entre padres e hijos es más estrecha y los niños les cuentan todo a sus padres, así que supongo que el estrés y la carga de los profesores no hacen más que aumentar.
ENTREVISTADOR Hace ya más de veinte años que se habla del “colapso de la clase”, es decir, cuando no se puede dar clase debido a las conversaciones entre los alumnos y a que estos se levantan y deambulan por el aula...
YOSHIDA Nos encontramos en una sociedad en la que ya no se puede regañar con firmeza a los niños. Cuando llegan a la secundaria, empiezan a subestimar a los adultos que no se enfadan, por lo que cada vez son más difíciles de controlar y se crea un círculo vicioso. Creo que los profesores también deberían poder enfadarse de verdad. Enfadarse de verdad y, si se han equivocado, pedir disculpas como es debido. Pero me parece que, en la actualidad, el entorno y el sistema están configurados de tal manera que se evita el enfrentamiento directo.
ENTREVISTADOR Aunque su trabajo consista en enseñar a alumnos, los profesores también son personas de carne y hueso, así que es normal que quieran protegerse, ¿no? Ese dilema se refleja en el personaje de la profesora que interpreta Kaho; ¿no se le ocurrió hacer de la profesora la protagonista?
YOSHIDA La mejora del lugar de la educación en la sociedad no es un problema que pueda resolver un solo profesor, así que no creo que podamos llegar muy lejos con un docente como protagonista. Al fin y al cabo, se trata de una cuestión puramente política. Hay que asignar un presupuesto, contratar a personal externo que se dedique exclusivamente a las actividades extraescolares y garantizar que los profesores dispongan de tiempo suficiente; de lo contrario, el sistema no funciona. Lo mismo ocurre con los salarios. Pero creo que ese no es el tema que nos ocupa en esta ocasión.

Cuanto mayor es el sentido de la misión y la responsabilidad de un docente, más se va agotando. (© 2026 N.R.E.)
ENTREVISTADOR ¿Por eso decidió mirar más allá del ámbito escolar, quizá?
YOSHIDA ¿A dónde pueden acudir los niños que quedan al margen de ese sistema educativo? De haber alguna posibilidad, creo que quien se haga cargo de ellos tiene que ser una persona que conozca su situación. Alguien capaz de mirarlos a los ojos y tratar con ellos de igual a igual. De ahí surgió el personaje de Nishi, y por eso pensé en escribir una historia centrada en este tipo de centros.
La elegancia presente en todo momento durante el rodaje
ENTREVISTADOR Aparecen muchos jóvenes con problemas, como miembros de bandas o residentes del centro. Está el propio Kaito, por supuesto, pero también me llama la atención esa chica, Uta (Yamazaki Nanami), la hikikomori que llega al centro.
YOSHIDA Kaito es un chico que no comprende el dolor ajeno, de esos que se pegan a los más fuertes como una lapa y se obsesionan con el poder. Uta es una chica que arrastra una carga de oscuridad. Cuando estos dos se relacionan, la historia cobra sentido desde el punto de vista cinematográfico. Partiendo de ahí, y teniendo cuidado con el equilibrio, fui asignando los papeles a los distintos chicos.

Uta vivía encerrada en casa, y ahora intenta recuperarse en el internado, pero… (© 2026 N.R.E.)
ENTREVISTADOR Los seleccionaron mediante una audición, ¿no?
YOSHIDA Como estos dos personajes son interesantes, pensé en mantener un equilibrio. Al principio había escrito un centro que parecía un nido de delincuentes, pero me di cuenta de que la realidad no tiene por qué ser así. Pensé que estaría bien que hubiera chicos de todo tipo: algunos que hubieran sufrido maltrato en sus hogares, otros que hubieran pasado por varios centros… La trama fue cambiando a medida que se iban realizando las audiciones.
ENTREVISTADOR Así que no se trataba de buscar a chicos que se ajustaran a cierta imagen.
YOSHIDA Aunque al principio tenga una idea de lo que quiero hacer, creo que no es necesario que todo salga tal y como está en el guion. Prefiero dar importancia a la espontaneidad, y disfruto del proceso de cambio que se produce en función de los encuentros y el momento.

Cuando se enfada, Kaito llega a las manos. (© 2026 N.R.E.)
ENTREVISTADOR ¿Cómo fue trabajar con esos jóvenes actores?
YOSHIDA Me lo pasé muy bien rodando las expresiones y reacciones de Kaito y del resto. Mientras rodábamos, a veces descubría cosas: “Vaya, así es como es este en realidad...”. A diferencia de los adultos, tienen flexibilidad y no llevan ningún filtro extraño. También tienen una frescura que nunca había visto antes. Fue muy interesante poder trabajar con esos chicos.
ENTREVISTADOR ¿Y el actor principal, Ichinose Wataru?
YOSHIDA Pensaba que con Ichinose la película terminaría dando una impresión de V-Cinema (películas rodadas en vídeo, con bajo presupuesto, que no se estrenan en cines). Así que me planteé si no se podría aportar un poco más de esa elegancia propia del cine europeo. A través de la forma de rodar, los tiempos de actuación, el tono y la atmósfera, claro. Como se trata de una historia en la que aparecen chicos rebeldes, no se puede cambiar mucho su aspecto, así que me preguntaba si no se podría crear algo por medio del ambiente.

Nishi en los baños públicos. (© 2026 N.R.E.)
ENTREVISTADOR ¿Cómo se traduce eso en términos de rodaje?
YOSHIDA Es la única de mis últimas películas en la que hay muchas escenas rodadas con cámara fija. Hasta ahora, casi todo se había rodado con cámara al hombro. Para que no resultara demasiado crudo, intenté que no tuviera un estilo documental, sino que se viera desde una perspectiva un poco más objetiva y distanciada. Quizá por eso me parece que la atmósfera de la película terminada tiene un aire más maduro. Pensaba que quedaría un poco más pop, o que tendría un cierto toque de entretenimiento, pero al final ha resultado ser una obra sobria y tranquila.
Una filosofía creativa
ENTREVISTADOR ¿Realiza algo de documentación antes de escribir el guion?
YOSHIDA No, la verdad es que suelo empezar a escribir basándome en una idea vaga y en la atmósfera que me sugiere. Una vez he escrito, investigo, comparo con los hechos, cambio algunos detalles… Hago de todo. No importa que el texto sea un poco descuidado; para mí lo importante es escribir y terminarlo. A partir de ahí, corregirlo es fácil y divertido. Enfrentarme a una hoja en blanco resulta muy agotador (risas). Si pienso que debo crear algo perfecto desde cero, me desanimo y no me apetece hacerlo. Por eso siempre he seguido este método: crear algo más bien a grandes rasgos y luego ir puliendo los detalles.

El padre de Kaito (Shinohara Atsushi, a la derecha) arrastra un pasado del que no habla con nadie. (© 2026 N.R.E.)
ENTREVISTADOR La caracterización de los personajes, aparte del protagonista, parece muy bien pensada también.
YOSHIDA Me resulta incómodo que el mundo se abra tan solo para una persona. Me dan ganas de decirle que el mundo sigue girando incluso en todo aquello que no tiene nada que ver con él o ella. Puede que la historia resulte un poco desordenada, pero creo que está bien que alrededor del protagonista haya personas con temas diferentes.
ENTREVISTADOR ¿Y qué opina del protagonista?
YOSHIDA A veces se deja llevar por la euforia de salir en la tele y tiene su lado frívolo, pero creo que desea de verdad que los niños crezcan bien. Sin embargo se halla muy limitado en cuanto a lo que puede hacer; también es un poco torpe, e inmaduro, todavía. Su característica más importante es la voluntad de enfrentarse a la situación, y eso es lo único que no cambia de principio a fin. Es bueno que, en el fondo, tenga la convicción de no abandonar a los chicos. Tras hacer la película pensé que me gustaría llegar a ser una persona así.
ENTREVISTADOR Sus obras dejan un regusto que permite vislumbrar una pequeña esperanza de algún modo, aunque retratan situaciones sin salida.
YOSHIDA La verdad es que quiero hablar de esperanza y amor; pero, desde mi punto de vista, son cosas que hay que descubrir sumidos en la desesperación. Cuando quiero capturar la belleza de la esperanza y el amor me veo obligado a cavar un agujero increíblemente profundo para poder ver esa luz. Aunque muchos consideran mis obras películas que te dejan mal sabor de boca yo creo que, en realidad, ruedo películas bastante llenas de amor.
Fotografías de la entrevista: Hanai Tomoko.
Texto: Matsumoto Takuya (nippon.com).
Información de la película
- Reparto: Ichinose Wataru, Kaho, Kōsaka Hayato, Shinohara Atsushi, Urabe Fusako, Yamazaki Nanami, Wada Iori, Takada Mansaku, Matsuki Daisuke, Ozawa Mayu, Patrick Harlan
- Dirección y guion: Yoshida Keisuke
- Música: Sebu Hiroko
- Fotografía: Shida Takayuki
- Producción: Nissei Fudōsan
- Distribución / diseño de producción: Ark Entertainment
- Página web oficial (en japonés): shigatsu-yohaku.com/
- En salas de todo Japón.
Tráiler
(Artículo traducido al español del original en japonés.)





