¿Quién fue en realidad Sugihara Chiune?

Sugihara Chiune: el origen del hombre temido por la URSS se hallaba en Harbin

Historia

Los orígenes de Sugihara Chiune como agente de inteligencia se hallan en Harbin, China. Sugihara vivió en esa zona llena de rusos blancos perseguidos por la Revolución Rusa. Tras ser transferido a la sección diplomática de Manchukuo se convirtió en una temible figura para los soviéticos.

Matrimonio con una mujer rusa

Sugihara Chiune, nacido en 1900 en la prefectura de Gifu, lejos de seguir los deseos de su padre y hacerse médico, se fue solo a Tokio. Entró en la universidad con la idea de dedicarse al estudio de idiomas extranjeros, pero debido a sus problemas para pagar la matrícula escolar decidió estudiar para un examen del Ministerio de Asuntos Exteriores, gracias al cual podría estudiar y cobrar un sueldo al mismo tiempo; tras estudiar con toda su alma terminó por aprobar, y aunque su primera elección había sido estudiar español, debido a los ajustes de personal del ministerio tuvo que elegir el ruso. Tenía 19 años cuando llegó a Harbin.

En Harbin, una ciudad construida por rusos unos treinta años antes cerca de la frontera soviética, vivían muchos rusos blancos (contrarrevolucionarios) que habían llegado al lugar escapando de la persecución soviética que comenzó con la Revolución Rusa, en 1917. Para el Japón de esa época, con muchos intereses en el territorio chino, se trataba de una avanzadilla indispensable desde la cual conseguir información actualizada sobre la Unión Soviética. Era también el lugar perfecto para educar a un agente de inteligencia, dado su carácter de ciudad internacional, punto de encuentro para muchos occidentales.

Sugihara se alojaba en casa de una familia rusa. Casi al mismo tiempo que entró a formar parte del Ministerio de Asuntos Exteriores, a los 24 años, contrajo matrimonio con una rusa blanca tres años menor que él, Klaudia Apollonova. Shiraishi Masaaki, funcionario del Archivo Histórico del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón que investiga sobre Sugihara, señala: “El hecho de haber conseguido una pareja rusa estaba relacionado con el logro de una mayor confianza por parte de la comunidad rusa de Harbin. Se piensa que su matrimonio fue instrumental para la recolección y análisis de información sobre Rusia por parte de Sugihara”.

Durante el tercer año de su misión en el consulado japonés de Harbin, Sugihara realizó una compleja investigación sobre la economía soviética. El documento de más de 600 páginas, bajo el título Sovieto renpō kokumin keizai taikan (Resumen de la economía de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), se publicó en formato de libro –algo bastante inusitado para la época–, y se distribuyó internamente en el ministerio.

En 1932, el año siguiente al Incidente de Manchuria, Sugihara se enfrentaba a un punto de giro histórico: el establecimiento de Manchuria como Manchukuo, Estado títere de Japón (aunque nominalmente independiente). El cónsul japonés, jefe de Sugihara, iba a ser transferido a la sección diplomática de Manchukuo, y solicitó al Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, del que dependería dicha sección, permiso para llevarse a Sugihara con él. El ministerio aceptó. Está claro que Sugihara iba ganando cada vez más prestigio.

Victoria diplomática contra los soviéticos

Durante sus tres años en la sección diplomática de Manchukuo, Sugihara se encargó de todos los asuntos diplomáticos con los soviéticos, y quedó asimismo a cargo de las importantes negociaciones sobre la transferencia del ferrocarril del norte de Manchuria. China y la Rusia zarista habían construido conjuntamente una línea troncal en forma de T en el territorio que se convertiría en Manchukuo. La mayor parte del trazo vertical de la T representaba la parte sur de la línea, que Japón había obtenido mediante la Guerra ruso-japonesa (1904-1905). El resto, la parte norte, la administraban en esa época de forma conjunta Manchukuo y la Unión Soviética, pero los soviéticos anunciaron su deseo de vendérsela a Japón o a Manchukuo. Como resultado de las conversaciones entre Japón y Manchukuo, finalmente este último mostró intenciones de comprar el resto de la línea, con lo que las negociaciones pasaron a la esfera de acción de Sugihara.

La URSS pedía algo más del 10 % del presupuesto nacional anual de Japón de la época, 625 millones de yenes. Sugihara respondió que debía de haber un error en las cuentas soviéticas, y señalaba el hecho de que la URSS utilizaba vagones de carga en la zona norte de la línea, con lo que consiguió reducir finalmente la cantidad a pagar hasta cerca de una quinta parte, 140 millones de yenes. Sugihara pudo lograrlo gracias a su formación como agente de inteligencia: utilizando su red de rusos blancos reunió una valiosa información que después utilizaría en su negociación con los soviéticos.

Tres meses después, en julio de 1935, Sugihara concluyó su misión diplomática en Manchukuo y regresó a Japón para reincorporarse al Ministerio de Asuntos Exteriores japonés. Shiraishi menciona ciertos puntos sobre el fin de esa misión; 1) El ejército de Kantō le exigía a Sugihara trabajar como recadero de los servicios de inteligencia a cambio de una gran cantidad de dinero; 2) la policía militar sospechaba que estaba filtrando información sobre Manchukuo a los soviéticos por medio de su esposa rusa, etcétera. La recolección de información que realizaba Sugihara y el espionaje de los militares eran esencialmente diferentes, y Sugihara no tenía ninguna intención de trabajar para ellos. Es de suponer que las sospechas de que fuera un espía doble provinieran, en realidad, de la envidia que provocaron sus sucesivos éxitos entre los organismos especializados del ejército japonés en Harbin y sus colegas diplomáticos.

Sugihara regresó solo a Japón, abandonando para siempre Manchuria, y medio año más tarde se divorció de manera amistosa de su esposa rusa. Les entregó, a ella y a su familia, los bienes que había ganado hasta entonces, y volvió a casa prácticamente sin una moneda en los bolsillos.

La URSS le deniega la entrada a su territorio

Los dos años siguientes Sugihara trabajó en la sede central del Ministerio de Asuntos Exteriores en Tokio, por primera y única vez en su vida. En esa época se casó con Sachiko, la hermana de un amigo. A finales de 1936 recibió órdenes de incorporarse a la embajada japonesa en Moscú como segundo intérprete oficial, pero sucedió algo sin precedentes. Las autoridades soviéticas se negaron a extenderle un visado, pese a ser un empleado más de la embajada: lo habían declarado persona non grata, y por lo tanto no podía entrar en Rusia.

Los soviéticos adujeron que Sugihara, durante su misión en el consulado de Harbin, había mantenido relaciones íntimas con la comunidad de rusos blancos, a quienes la URSS consideraba elementos hostiles. Algunos periódicos japoneses lo mencionaron al informar del incidente: “Expulsado porque su ex esposa era rusa blanca”. Sin embargo los soviéticos quizá tuvieran otras razones; probablemente temieran que Sugihara, un intérprete que hablaba un ruso perfecto, pudiera establecer una red de inteligencia valiéndose de la información que había logrado acumular durante sus negociaciones sobre el ferrocarril del norte de Manchuria.

Shigemitsu Mamoru, embajador japonés en la Unión Soviética, trató de persuadir a los soviéticos. El ministerio, al tiempo que continuaba presionando a la URSS sobre el tema, recibió información de Sugihara. Aún existen copias del informe completo, “Información de los contactos del intérprete Sugihara con rusos blancos”, en los Archivos Históricos del ministerio. Se cree que lo escribió el propio Sugihara de su puño y letra.

Se cree que el propio Sugihara escribió el informe “Información de los contactos del intérprete Sugihara con rusos blancos” de su puño y letra (imagen cortesía del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón)
Se cree que el propio Sugihara escribió el informe “Información de los contactos del intérprete Sugihara con rusos blancos” de su puño y letra (imagen cortesía del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón)

El informe contiene un cierto número de incidentes, que van desde el momento en que Sugihara entró en el ministerio, y algunos de ellos permiten dibujar una idea más clara del joven diplomático. No obstante, en lo que respecta a sus interesantes relaciones con los rusos blancos, el informe contiene pasajes como este: “No mantuvo contactos políticos. Para su recolección de datos utilizó siempre sus contactos con rusos rojos (comunistas). Por este motivo en Manchukuo sospecharon de él como posible comunista, algo que le molestaba”.

Sugihara nunca admitió haber tenido contactos con los rusos blancos. Como agente de inteligencia, debía cumplir con una condición indispensable en su trabajo: proteger sus fuentes de información. Podía sentirse orgulloso de no haber divulgado un solo detalle concreto de sus contactos con los rusos blancos.

Sin embargo, precisamente debido a su excelencia de carácter, se vio privado de la oportunidad de trabajar en la embajada de la Unión Soviética, el lugar más prometedor para él, como profesional. En septiembre de 1937 fue asignado a la embajada de Finlandia, un país de gran importancia como foco de información soviética por compartir frontera con la URSS; Sugihara llegó a la capital, Helsinki, acompañado de su esposa, de su primer hijo, que apenas contaba un año de edad, y de la hermana menor de su esposa.

Como escribe el propio Shiraishi: “Resulta una terrible ironía que Sugihara, que salvó a una gran cantidad de refugiados judíos extendiéndoles miles de visados para que pudieran escapar a través de Japón, sufriera por no poder conseguir un único visado para sí mismo. Cuando decidió comenzar a extender los visados en Kaunas, Lituania, seguramente tendría presente en todo momento, en el fondo de su mente, ese amargo recuerdo”. (Sugihara Chiune, Shinchōbunko)

Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: a la izquierda, transeúntes en un cruce de Harbin, en 1935 (Aflo); a la derecha, Sugihara Chiune a los 36 años (fotografía autografiada, cortesía del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón).

Sugihara Chiune Historia de Japón