Escenas olímpicas de un famoso locutor japonés: recuerdos con deportistas y sucesos detrás de cámara

Recuerdos de un locutor: una víspera llena de contratiempos en Seúl 1988

Sociedad

En los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, por primera vez después de los boicots de los Juegos de Moscú y Los Ángeles, volvieron a competir países del bloque occidental contra los del Este. Fueron unos grandes Juegos Olímpicos en los que aumentó de golpe la competitividad.

Un intenso primer reportaje olímpico

A los 35 años contaba con 13 de experiencia como locutor. Para esa edad yo ya empezaba a comprender el mundo de la televisión. Según el pasaporte que usé en esa época, salí del aeropuerto de Narita con destino a Seúl un 25 de agosto, a pesar de que la inauguración de los Juegos Olímpicos se celebraría el 17 de septiembre. NHK empezó con anticipación la transmisión de programas relacionados con los Juegos Olímpicos ya que la producción del canal 1 satelital se había hecho completamente autónoma, aunque todavía estaban en fase de prueba. A las seis de la tarde del mismo día que llegué a Corea del Sur comencé a participar en un programa diario desde Seúl.

No es extraño que se lleven a cabo algunos festejos en la víspera de la inauguración de los Juegos Olímpicos. NHK también estaba preparando un programa especial de estos eventos en Seúl. Sin embargo, como no había personal suficiente en la sede olímpica me enviaron a hacer reportajes y noticias desde los lugares donde se celebraban los actos.

Esa tarde me dirigía al concierto que se llevaría a cabo en el río Han, en Seúl. El parque a la orilla del río estaba abarrotado con unas cien mil personas que disfrutaban de la celebración. Dividido por una simple valla estaba un pabellón prefabricado que era una zona exclusiva de pago para ver el concierto. Los ensayos para la transmisión en vivo, que empezaría a las 7:30 de la noche, comenzaron desde el atardecer. Estaba muy nublado y de pronto empezó a lloviznar.

El programa comenzó sin contratiempos. En el instante en el que empezó la transmisión en vivo desde Seúl saludé a la audiencia y describí el ambiente que reinaba en el lugar. Un poco después, para dirigirme a la zona exclusiva, crucé un terreno baldío lleno de cables que se usarían para los fuegos artificiales.

El evento principal del día era la presentación conjunta de un cantante japonés, Saijō Hideki, y uno surcoreano, Cho Yong-pil. Hasta ese momento en Corea del Sur estaba prohibido cantar canciones con letra en japonés en lugares públicos, por lo que la gente sabía que este concierto sería un hecho histórico. La canción era Kizudarake no Rora (Laura llena de heridas), por su parte, Cho interpretaría “Vuelve al puerto de Busan” una canción que también fue conocida en Japón y que muchas personas recordarán.

Continúan los imprevistos

Pensé en preguntar a las personas su opinión previa a los Juegos Olímpicos justo antes de que empezara el concierto. Pero, mientras hablaba y caminaba, empecé a tener una sensación rara o adormecimiento en la mano con la que sostenía el micrófono. Pensé que sería por la falta de sueño y seguí caminando hasta donde estaba el público. En el momento en el que iba a dirigir mi mirada a la cámara ya no podía soportar la sensación y cambié el micrófono de mano. Pero entonces empecé a sentir lo mismo en la mano izquierda. Esta sensación hacía que lo que decía empezara a ser incomprensible.

De pronto sentí que el micrófono estaba atorado y tomé el conector para jalarlo. En ese instante sentí un dolor parecido al de una descarga eléctrica en ambas manos. Un compañero que estaba detrás de cámaras vio lo que estaba sucediendo, se me acercó corriendo, y solo me gritó que soltara el micrófono. Sin pensarlo, lo solté. La extensión que usábamos para el micrófono tenía un conector de metal, cuando los cables desnudos que serían usados para los fuegos artificiales y que estaban en el suelo lo tocaron, la electricidad llegó hasta el micrófono. Después me prestaron una toalla seca con la que pude tomar el micrófono y terminar las entrevistas.

Después de este suceso escuché un poco las canciones al lado del pabellón y terminó el concierto. El tiempo no mejoraba. De pronto, las personas que se levantaban de sus asientos en la zona exclusiva caían como si hubieran recibido el impacto de un rayo. Quienes no alcanzaron entradas para el concierto y lo escuchaban desde fuera, ejercieron tanta presión sobre la construcción prefabricada que se cayó.

Al mismo tiempo que arreciaba la lluvia, aumentaba la confusión, los gritos y el enojo. Para que eso no se convirtiera en un caos, la policía empezó a dispersar a las personas. Cuando me di cuenta estaba en la oscuridad en medio de un gran desconcierto. Al siguiente día sería la ceremonia de inauguración. Nosotros, perplejos y empapados por la lluvia, abandonamos el lugar.

Fotografía del encabezado: El nadador Suzuki Daichi en una pose ganadora (Jiji).

medios de comunicacion Juegos Olímpicos y Paralímpicos