Escenas olímpicas de un famoso locutor japonés: recuerdos con deportistas y sucesos detrás de cámara

Recuerdos de un locutor: el canal NBC interrumpe el desfile inaugural de Atlanta 96

Sociedad Deporte

Una forma de conocer el nivel de popularidad de los eventos en unos JJ. OO. es comparar los precios de las entradas. Para Tokio 2020 las entradas más costosas son los mejores lugares de la ceremonia de inauguración, con un precio de 300.000 yenes.

Un guion muy meticuloso

Las siguientes entradas más caras son las de la ceremonia de clausura, con un precio de 220.000 yenes, seguidas de las finales vespertinas de atletismo, con 130.000 yenes y las finales de natación y baloncesto con 108.000 respectivamente, lo que destaca el alto valor de la ceremonia de inauguración.

En los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 se presentó el mismo fenómeno y las entradas de la inauguración se colocaron muy por encima, con un valor de 600 dólares (66.000 yenes a la tasa de cambio de entonces). Para la transmisión en vivo de la ceremonia de inauguración, NHK también trabaja de manera diferente que cuando se trata de las competiciones. En el caso de los programas sobre competiciones deportivas nacionales o torneos de béisbol de instituto, en los que se celebran ceremonias con discursos o desfiles, son los locutores y directores quienes están a cargo de los preparativos. En el caso de los Juegos Olímpicos también participan en la creación de los guiones periodistas o directores especializados en política interior y exterior.

En esos casos se trabaja con guiones donde cada palabra está meticulosamente decidida. Después de hacer un borrador general comparando el número aproximado de participantes y los países, se discute y se hace la versión final.

En la transmisión de Atlanta participó como invitado Hara Tatsunori, exjugador de béisbol retirado el año anterior del equipo de los Yomiuri Giants y a la sazón comentarista de NHK, además de Kusano Mitsuyo, en ese entonces locutora de NHK y actualmente autónoma, y yo. Era el 19 de julio de 1996 a las 8 de la noche, hora del este de Estados Unidos. En una gran pantalla había comenzado la cuenta regresiva. Se escuchaban la música y los tambores en medio de la algarabía de la gente y las actuaciones no paraban. Después del himno nacional de Estados Unidos siguieron muchas actuaciones con participación masiva, solos de música soul y otros actos representativos de la historia del sur de Estados Unidos. En la cabina nos daba la sensación de ser uno más del público y comentábamos sobre lo que sucedía.

Mohamed Alí en el momento de prender el pebetero olímpico (JIJI)
Mohamed Alí en el momento de prender el pebetero olímpico (Jiji)

“Se interrumpió, ¿qué sucedió?”

Por fin empezó el desfile, lo más esperado de la inauguración. Cada delegación nacional aparecería por una rampa que salía de entre las gradas en la tercera esquina. Encabezadas por Grecia, las demás saldrían en orden alfabético. Hasta ese momento habíamos hecho pocos comentarios pero estaba a punto de comenzar el verdadero diálogo.

Mientras las delegaciones pasaban por la pantalla, nosotros leíamos las frases cortas que habíamos preparado, pero en un principio no coincidían del todo. Como las imágenes de ciertas delegaciones se editarían para después utilizarse en los noticieros, el director nos dio la orden de terminar los comentarios sobre cada país justo antes de que apareciera el siguiente grupo. Al hacer eso se pierde un poco la naturalidad a la hora de hablar.

Había pasado aproximadamente la mitad del desfile, en el puesto 81 apareció la delegación de Hong Kong. Mientras miraba el monitor que tenía frente a mí hice el comentario que estaba establecido y cuando iba a presentar a Hungría, la delegación que debía aparecer a continuación, levanté la mirada y no la encontré por ningún lado. No se trataba de un retraso. Había pasado el tiempo suficiente y seguían detenidos en lo alto de la rampa.

En ese instante le pregunté al director que estaba atrás de mí qué era lo que estaba sucediendo. Se interrumpió el desfile: “¿Qué está pasando?”. Acto seguido, el director, preocupado también, confirmó con el cuarto de control. Me dijo que parecía que la NBC había detenido el desfile.

La NBC era una de las cadenas estadounidenses principales que transmitían los Juegos Olímpicos. Se dice que pagó cerca del 60 % de los derechos por la transmisión mundial. Por esta razón, el Comité Olímpico Internacional no la podía ignorar fácilmente. La NBC necesitaba detener el desfile para su transmisión y así se hizo.

Si solo veía el monitor no parecía que el desfile se hubiera suspendido. Las imágenes que se transmitían para todo el mundo no presentaban ningún error. En la televisión japonesa se veía a las delegaciones que ya habían terminado de desfilar esperando en el campo central.

NBC: fue solo una petición

Con este cambio inesperado en la transmisión tuvimos que hacer comentarios acerca de lo que iba apareciendo en pantalla. No podíamos depender por completo del guion. Podría parecer extraño, pero gracias a este pequeño imprevisto pudimos relajarnos después de haber estado tan tensos por cumplir con los tiempos de las frases que habíamos decidido.

Pensábamos que el desfile inaugural iba a ceñirse segundo a segundo al tiempo y el contenido. Pero, tras la pantalla había un montaje privado invisible para una poderosa televisora. En el fondo de uno de mis cajones conservo una nota sobre lo que dijo Dick Ebersol, entonces director de deportes de NBC: “fue solo una solicitud, quien tomó la decisión fue el COI”.

Tras el paso de Hong Kong, la NBC entrevistó a Charles Barkley, miembro del dream team de baloncesto en Barcelona 92. Pero eso no lo supe hasta que regresé a Japón.

Fotografía del encabezado: delegación japonesa desfilando en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. (Jiji)

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