¿Qué hay en un nombre? Las estaciones de la línea Yamanote

Kanda (JY03): los “arrozales de los dioses” en el corazón de Tokio

Historia

La línea Yamanote se compone de 30 estaciones; el origen del nombre de cada una nos revela sus secretos históricos. Esta vigésima entrega la dedicamos a Kanda; su nombre incorpora el carácter de “dios” o “divinidad”, y en sus alrededores se conservan vestigios del periodo Edo. El JY03 del título corresponde al código que asigna a la estación la compañía JR East.

Una peculiar estructura en la que se entrecruzan varios puentes elevados

La estación de Kanda se inauguró el 1 de marzo de 1919. El edificio, construido sobre arcos de ladrillo rojo siguiendo el modelo de los ferrocarriles elevados de Berlín conocidos como “S-Bahn”, debió de parecer extraordinariamente moderno en la era Taishō (1912-1926).

Tanto la estructura actual de la estación como sus andenes se basan en la reconstrucción realizada después del Gran Terremoto de Kantō de 1923, y presentan una compleja disposición de puentes ferroviarios que permiten el paso de las calles por debajo del viaducto. Esto se debe a que, incluso tras el terremoto, se conservaba en los alrededores el trazado de las calles del periodo Edo (1603-1868), por lo que fue necesario adaptar la reconstrucción a esa disposición. Por este motivo, bajo los pasos del ferrocarril próximos a la estación se concentran numerosos restaurantes y otros locales de restauración que le confieren un ambiente retro.

Kanda se inauguró inicialmente como parada de la línea Chūō. Los trenes de la línea Yamanote empezaron a detenerse allí seis años más tarde, en 1925, momento en que esta adquirió su actual trazado circular.

Fotografía de comienzos de la era Shōwa (1926-1989), tomada desde la zona de librerías de segunda mano de Jinbōchō, situadas a ambos lados de la calle, en dirección a la estación de Kanda. Dai Tōkyō shashinchō (“Álbum fotográfico del Gran Tokio”). (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)
Fotografía de comienzos de la era Shōwa (1926-1989), tomada desde la zona de librerías de segunda mano de Jinbōchō, situadas a ambos lados de la calle, en dirección a la estación de Kanda. Dai Tōkyō shashinchō (“Álbum fotográfico del Gran Tokio”). (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)

El nombre procede de los “arrozales de los dioses” o de “un clan”

Según una antigua teoría, el nombre de Kanda procede de los terrenos de cultivo de arroz pertenecientes a un santuario, conocidos como los “arrozales de una divinidad”. El carácter de “dios” o “divinidad” haría referencia al santuario de Ise (Gofunai bikō, “Notas sobre el interior de Edo”).

Su origen estaría en los mitoshiro (御戸代), arrozales destinados a las ofrendas de una divinidad, donde se cultivaba el arroz con el que sufragaban los gastos de los rituales del santuario de Ise. Según esta explicación, el nombre habría evolucionado de “Omita” (御神田), “arrozales dedicados a una divinidad” a “Kanda” (神田), “campos / arrozales de los dioses”, al perder el prefijo honorífico 御. El topónimo “Kanda-Mitoshirochō”, que todavía se conserva en el distrito de Chiyoda, en Tokio, sería un vestigio de aquella denominación.

En la obra geográfica Edo kibun (“Crónicas de Edo”), del periodo Edo, también aparece la expresión “numerosos arrozales y estanques de Kanda se destinaban a las ofrendas del Gran Santuario”, lo que respalda igualmente la teoría de los arrozales sagrados.

Aunque sus lecturas varían entre “Kanda”, “Kōda” y “Jinden”, existen más de treinta topónimos escritos con los caracteres 神田, desde lugares en la ciudad de Hirosaki, prefectura de Aomori, al norte, hasta en el distrito de Kita-Matsuura, en la prefectura de Nagasaki, al sur. Muchos parecen estar relacionados con arrozales que constituían una fuente de ingresos para los santuarios.

Sin embargo, como suele suceder con el origen de los topónimos, existen varias teorías. Según la explicación tradicional del santuario Kanda Myōjin, el nombre procede del clan Magamida, que fundó el santuario. Dicho clan, originario de Izumo (actual prefectura de Shimane), habría construido Kanda Myōjin en el siglo VIII para venerar a Ōnamuchi no Mikoto, una deidad vinculada a Izumo. Ōnamuchi no Mikoto es otro nombre de Ōkuninushi no Mikoto, la divinidad del gran santuario de Izumo.

No existen pruebas concluyentes que permitan determinar cuál de las dos teorías, la de los arrozales o la del clan, es correcta.

En cualquier caso, a mediados del siglo XVI, cuando el clan Go-Hōjō dominaba la región de Kantō, ya aparece documentado en Gofunai bikō el topónimo “Kanda Uchibori Shingata” como parte de las tierras asignadas a un samurái a su servicio. Por tanto, no cabe duda de que el nombre existía antes de que Tokugawa Ieyasu entrara en Edo en 1590.

Los nombres de los barrios de Kanda conservan vestigios del periodo Edo

La zona conocida como “Kanda” es, en realidad, bastante extensa y abarca desde la estación de Kanda hasta los alrededores de la estación de Ochanomizu de la línea JR Chūō, al noroeste, y la estación de Kanda-Jinbōchō de la línea Toei Shinjuku.

En 1878, cuando la entonces prefectura de Tokio se dividió en quince distritos, se creó el distrito de Kanda. En 1947, tras la Segunda Guerra Mundial, se fusionó con el de Kōjimachi para formar el actual distrito de Chiyoda, con lo que Kanda desapareció como denominación administrativa. Sin embargo, quizá por el deseo de conservar un topónimo de tanta tradición, han llegado hasta nuestros días nombres de barrios como Kanda-Kon’yachō, Kanda-Kajichō, Kanda-Sakumachō y Kanda-Jinbōchō, que mantienen el “Kanda” en su nombre y transmiten todavía las huellas del periodo Edo.

En Kanda, diversos grupos de artesanos que trabajaban al servicio del shogunato recibieron terrenos agrupados por oficios. Así, Kon’yachō (紺屋町) debe su nombre a los tintoreros que se concentraban allí, mientras que Kajichō (鍛冶町) lo recibió por los herreros que residían en la zona.

Uno de los artesanos estrechamente vinculados a Ieyasu fue el tintorero Tsuchiya Gorōzaemon (土屋五郎左衛門). Originalmente había servido como samurái a Ieyasu durante el periodo Sengoku (de los Estados en Guerra, 1467-1573), pero una herida le impidió seguir combatiendo, por lo que pasó a dirigir a los tintoreros. Se dice que organizó un grupo de artesanos especializados en el teñido con índigo y se estableció en Kanda. Sin embargo, en un documento de 1794 su nombre aparece escrito como “Gorōemon” (五郎右衛門; ref. Museo Digital de la ciudad de Machida). Se cree que los nombres terminados en “-emon” se transmitían de generación en generación entre quienes ocupaban el cargo de jefe de los tintoreros, pero las diferencias en la escritura del nombre, que alterna los caracteres de “izquierda” (左) y “derecha” (右), impiden determinar con certeza cuál era la forma correcta.

Se dice que la mayor parte de los yukata (kimonos ligeros de algodón) y tenugui (paños tradicionales de algodón) teñidos con índigo característicos de Edo se elaboraban en los alrededores de Kon’yachō, un barrio que marcaba las tendencias de la época, hasta el punto de que, según un dicho popular, para conocer las últimas modas, bastaba con ir a Kon’yachō.

Paisaje de Kanda-Kon’yachō representado por Hiroshige, con paños tenugui recién teñidos secándose al sol. Meisho Edo hyakkei: Kanda Konyachō (“Cien famosas vistas de Edo: Kanda-Kon’yachō”). (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)
Paisaje de Kanda-Kon’yachō representado por Hiroshige, con paños tenugui recién teñidos secándose al sol. Meisho Edo hyakkei: Kanda Konyachō (“Cien famosas vistas de Edo: Kanda-Kon’yachō”). (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)

Los artesanos del metal de Kajichō, que fabricaban hoces, cuchillos y otros utensilios, contribuían a sostener la vida cotidiana de la población en numerosos ámbitos. En una ciudad como Edo, castigada repetidamente por grandes incendios, era frecuente la necesidad de construir o reconstruir viviendas. Los herreros también se encargaban de fabricar clavos y otros materiales metálicos necesarios para las obras.

En la guía Edo kaimono hitori annai (“Guía de compras de Edo”), publicada en 1824, aparecen los nombres comerciales de mayoristas de clavos y artículos de hierro y cobre, establecidos en Kanda-Kajichō, el “barrio de los herreros”. (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)
En la guía Edo kaimono hitori annai (“Guía de compras de Edo”), publicada en 1824, aparecen los nombres comerciales de mayoristas de clavos y artículos de hierro y cobre, establecidos en Kanda-Kajichō, el “barrio de los herreros”. (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)

También existían numerosos barrios de artesanos dedicados a otros oficios, como la fabricación de vehículos de transporte, entre ellos los kago (sillas de mano), en Norimonochō; la orfebrería en plata, en Shiroganechō; la artesanía de la laca, en Nushichō; y los trabajos de albañilería y enlucido, en Shirakabechō. Algunos de estos nombres se conservan en los topónimos actuales.

Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XVII, estos barrios comenzaron a desaparecer. Tras sufrir repetidos incendios de gran magnitud, el shogunato confiscó los terrenos de los artesanos para habilitar hiyokechi (espacios cortafuegos), destinados a impedir la propagación de las llamas y permitir la evacuación de los vecinos en caso de incendio. De este modo, se conservaron únicamente los nombres de los barrios vinculados a sus antiguos oficios.

Por otra parte, Sakumachō y Jinbōchō, este último conocido por sus librerías de segunda mano, deben sus nombres a personas. El primero procede del comerciante de madera Sakuma Heihachi, que mantenía estrechos vínculos con el shogunato desde sus comienzos, y al que suministró materiales para la construcción del castillo de Edo durante la era Keichō (1596-1615), entre otras actividades.

El segundo debe su nombre a Jinbo Nagaharu, un hombre que empezó su carrera como hatamoto (samurái al servicio directo del shōgun) sin tierras asignadas y que en 1712 llegó a ocupar el cargo de gobernador de Sado. En el lugar donde se encontraba su residencia se extiende hoy Jinbōchō, el mayor barrio de librerías de segunda mano de Japón y un importante centro de difusión de la cultura del libro. (Kanda bunkashi, “Historia cultural de Kanda”)

Lugares vinculados a Zenigata Heiji y Takizawa Bakin

Entre los lugares de interés de Kanda, el primero que merece una visita es Kanda Myōjin, el santuario protector de todo Edo. En realidad, la estación más cercana es JR Ochanomizu, ya que se encuentra aproximadamente a un kilómetro de la estación de Kanda.

Cuando se fundó, en el siglo VIII, estaba situado en la zona que hoy corresponde a Ōtemachi, en el distrito de Chiyoda, cerca del túmulo donde se venera la cabeza de Taira no Masakado. Sin embargo, ante la sucesión de epidemias y otras desgracias que ocurrieron, la población comenzó a temer que fueran consecuencia de una maldición de Masakado. Se dice que, para apaciguar su ira, en 1309 se le incorporó al culto del santuario como deidad (Kanda Myōjin shaden, “Historia del santuario Kanda Myōjin”).

Además, Tokugawa Ieyasu rezó allí por la victoria antes de la batalla de Sekigahara, en 1600, y, tras obtenerla, el santuario recibió una protección especial de la familia del shōgun. En 1616 fue trasladado a su ubicación actual. Como la familia del shōgun presenciaba los desfiles de carrozas de sus festividades, estas comenzaron a conocerse como Tenka Matsuri (“Festivales bajo el cielo”).

Kanda Myōjin representado por Hokusai en Shinpan uki-e Kanda Myōjin Ochanomizu no zu (“Nueva estampa en perspectiva del santuario Kanda Myōjin y Ochanomizu”). (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)
Kanda Myōjin representado por Hokusai en Shinpan uki-e Kanda Myōjin Ochanomizu no zu (“Nueva estampa en perspectiva del santuario Kanda Myōjin y Ochanomizu”). (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)

Zenigata Heiji, protagonista de una serie histórica ambientada en el periodo Edo que alcanzó el récord de 888 episodios, la serie televisiva de mayor duración de la historia, vivía, según la ficción, al pie de Kanda Myōjin. Aunque se trata de un personaje ficticio, un grupo de escritores y editoriales tomó la iniciativa de levantar un monumento en su honor dentro del recinto del santuario en 1970.

A unos 300 metros hacia el este se encuentran también los vestigios de la residencia de Takizawa Bakin, conocido por su seudónimo literario Kyokutei Bakin, autor de Nansō Satomi hakkenden (“La leyenda de los ocho perros del clan Satomi de Nansō”). Aunque se dice que Bakin cambió de domicilio en numerosas ocasiones, vivió aquí entre 1824 y 1836.

Monumento a Zenigata Heiji. (Pixta)
Monumento a Zenigata Heiji. (Pixta)

Panel informativo sobre el lugar donde estuvo la residencia de Takizawa Bakin. (Pixta)
Panel informativo sobre el lugar donde estuvo la residencia de Takizawa Bakin. (Pixta)

Por último, merece la pena mencionar a Saitō Gesshin. Quienes reconozcan este nombre pueden considerarse auténticos apasionados de Edo. Fue el autor de Edo meisho zue (“Ilustraciones de los lugares famosos de Edo”), una obra que alcanzó una enorme popularidad como guía de la ciudad.

Gesshin nació en Kanda en 1804, en una familia cuyos miembros habían ejercido durante generaciones como jefes de barrio. Publicó la extensa obra Edo meisho zue, compuesta por siete volúmenes y veinte tomos, en dos entregas, en 1834 y 1836. También completó otras obras, como Tōto saijiki (“Anuario de eventos y costumbres de Edo”) y Bukō nenpyō (“Cronología de Edo”), que hoy constituyen valiosas fuentes históricas sobre la cultura y las costumbres de aquella época.

En reconocimiento a sus logros se levantó un monumento de piedra que señala el lugar donde estuvo su residencia, a cinco minutos a pie de la estación de Kanda.

Otro de los atractivos de Edo meisho zue y Tōto saijiki es la riqueza de las ilustraciones de paisajes realizadas por Hasegawa Settan. Ambas obras pueden consultarse íntegramente en la Colección Digital de la Biblioteca Nacional de la Dieta, entre otros recursos.

Edo meisho zue: Kanda Myōjin. (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)
Edo meisho zue: Kanda Myōjin. (Imagen cortesía de la Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta)

Datos de la estación de Kanda

  • Inauguración: 1 de marzo de 1919.
  • Media diaria de pasajeros: 81.046 (decimonovena estación más utilizada de las 30 de la línea, según un estudio realizado por JR East en el año fiscal 2022).
  • Conexión con otras líneas: línea Ginza del metro de Tokio y líneas JR Keihin-Tōhoku y Chūō.

Bibliografía

  • Zoku ekimei de yomu Edo-Tōkyō (“Leer Edo y Tokio a través de los nombres de las estaciones – continuación”), Ōishi Manabu / PHP Shinsho
  • Tōkyō no rekishi chizuchō (“Atlas histórico de Tokio”), supervisión de Tanigawa Akihide / Takarajima
  • Yamanote-sen Oedo meguri (“Recorriendo Edo con la línea Yamanote”), Andō Yūichirō / Ushio Shuppan
  • Tōkyō no chimei yurai jiten (“Diccionario del origen de los topónimos de Tokio”), editado por Takeuchi Makoto / Tōkyōdō Shuppan
  • Marumaru Yamanote-sen meguri (“Vueltas por la línea Yamanote”), editado por el equipo DJ Tetsu Bura Books / Kōtsū Shimbun

(Traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: estación de Kanda hacia 1919, poco después de su inauguración. Los andenes están construidos sobre arcos de ladrillo - colección del Museo del Ferrocarril.)

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