Catálogo de ingredientes japoneses: conocerlos mejor para disfrutarlos más
El camote, un tubérculo que ha salvado a los japoneses en tiempos de hambruna
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El camote (batata o boniato) es un tubérculo originario de Centro y Sudamérica. A Japón llegó aproximadamente en el año 1600 vía Ryūkyū (ahora prefectura de Okinawa), procedente de China. La producción nacional de este tubérculo comenzó aproximadamente en el año 1700 en Satsuma, prefectura de Kagoshima, de aquí su nombre en japonés, satsumaimo o papa de Satsuma, y posteriormente se extendió por todo el país. En la región de Kyūshū se los conoce como karaimo, nomenclatura que hace referencia a su procedencia China. En algunas zonas se los llama kansho, que es su nombre en chino.
Las prefecturas de Kagoshima e Ibaraki son las mayores productoras, cada una con cerca del 30 % del total. Sin embargo, cerca del 50 % de los camotes de Kagoshima se destinan a la fabricación de licor shōchu, y el 20 % para fécula, mientras que gran parte de los camotes frescos que se encuentran en el mercado japonés provienen de la prefectura de Ibaraki. Tras la cosecha se los almacena y se los deja madurar para potenciar su dulzor. La mejor temporada de la mayoría de las variedades de camotes va de otoño a invierno.

Cosechar camotes es un evento popular del otoño. (Fotografía de la prefectura de Ibaraki.)
Cultivar camotes es relativamente fácil incluso en terrenos poco fértiles y su contenido nutricional sigue siendo alto. De esto se percató el especialista en ciencia occidental (rangaku) Aoki Kon’yō en el periodo Edo (1603-1868). Tras la gran hambruna de Kyōhō en 1732 escribió un tratado llamado Banshokō, en el que recomendaba el cultivo de estos tubérculos y lo entregó al Gobierno del shogunato. Yoshimune, el octavo shogun Tokugawa, dio la orden de plantarlos y se consiguió una cosecha en la segunda siembra. Los tubérculos obtenidos se repartieron como semillas por diversas regiones, con lo que se logró difundir su cultivo. Como resultado, Aoki fue apodado kansho sensei o maestro de las batatas en muchos de estos lugares. Mucho después, durante la hambruna provocada por la Segunda Guerra Mundial, los camotes volvieron a salvar a la población.

Imágenes de Jūkoku kansho no ki (Reimpresión de registros de camotes). (Colección de la Biblioteca Nacional de la Dieta.)
La variedad annō imo, de textura glutinosa, revive la popularidad de los camotes
Los camotes son ricos en fibra y vitaminas. Es muy popular comerlos asados como un tentempié y en el periodo Edo aparecieron tiendas yaki imo ya, donde se vendían. Tras la Segunda Guerra Mundial, estas se convirtieron en comercios ambulantes que recorrían las calles con carretillas o camiones en muchas partes del país. Los camotes asados lentamente sobre piedras calientes tienen un sabor único.

(Fotografía de la prefectura de Ibaraki.)
La variedad beniazuma, de textura esponjosa, era una de las más populares hasta la década del 2000, cuando apareció la annō imo, originaria de Tanegashima, prefectura de Kagoshima, que hizo que se disparara la popularidad de los camotes de textura glutinosa. Además de esto, las asadoras eléctricas hicieron posible la venta de camotes recién asados en supermercados, con lo que este tubérculo se popularizó como una golosina sana.
En la década de 2010 empezaron a ganar notoriedad variedades como la beniharuka, con un dulzor parecido a un postre, o la silk sweet, con una textura húmeda y suave como la seda, una muestra de que el mercado de los yaki imo o camotes asados sigue floreciendo. En el extranjero, las variedades de camotes únicas de Japón también están ganando popularidad. En la última década, las exportaciones han aumentado cerca de 9,4 veces y la mayoría tienen como destino el mercado asiático.
Reportaje y diseño: Ecraft.
Imagen del encabezado: Prefectura de Ibaraki.
(Traducido al español del original en japonés.)
