¿Cómo abordar la enseñanza del japonés para niños extranjeros?

La enseñanza del japonés a niños de origen extranjero: una educación para revitalizar Japón

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Para los niños extranjeros que viven en Japón, la falta de fluidez en el idioma representa un obstáculo que podría acarrearles grandes desventajas en la vida. Así lo explica Tanaka Iki, exmiembro de una organización que apoya a dichos menores mediante la enseñanza del japonés.

Uno de cada diez no alcanza el bachillerato

La mayoría de los niños de origen extranjero llega a Japón a causa de las circunstancias laborales o decisiones de sus padres. Nada más llegar suele predominar en ellos la tristeza y la confusión: al fin y al cabo, acaban de separarse de los amigos y familiares de su país. Su interés por aprender el idioma, por lo tanto, no es siempre alto.

Con todo, una vez adquieren cierto nivel de japonés, se familiarizan con su entorno y su día a día se estabiliza, comienzan a expresar su deseo de ir a la universidad, ser maestros o ingenieros. Cursar el bachillerato es prácticamente obligatorio para alcanzar estas aspiraciones. Sin embargo, los exámenes de ingreso al instituto representan una barrera importante para estos niños.

Según una encuesta del año fiscal 2023 realizada por el Ministerio de Educación entre alumnos de secundaria que mostraron tener “necesidad de ayuda con el idioma japonés” —alumnos con dificultades al expresarse sobre temas cotidianos, por ejemplo—, la tasa de matriculación en bachiller fue del 90,3 %; es decir, 10 puntos por debajo del promedio general. Al no poder acceder a una educación ajustada a sus verdaderas capacidades o aspiraciones, muchos terminan inscribiéndose en escuelas nocturnas o en centros con baja matriculación. Su obstáculo es claramente el idioma japonés.

Formación y trayectoria de los niños de origen extranjero (año fiscal 2023)

Una enorme insuficiencia en la lengua de estudio

Los exámenes de admisión al bachillerato exigen comprender y expresarse en un nivel relativamente avanzado de japonés en todas las materias, por lo que los niños de origen extranjero suelen necesitar práctica. Incluso en las asignaturas de ciencias, la falta de dominio del japonés puede provocar malentendidos en el significado de las preguntas.

Sin embargo, la enseñanza del japonés que se imparte en la secundaria es a menudo insuficiente para los exámenes de admisión, centrándose principalmente en expresiones cotidianas útiles para la vida diaria y la escuela: “Me duele la cabeza”, “¿Dónde está el baño?” y similares. Muchos docentes carecen de formación especializada en la enseñanza del japonés, lo que resulta en una calidad de enseñanza irregular.

La educación secundaria consta de aproximadamente 35 semanas de clase al año; incluso estudiando seis horas de japonés a la semana esto solo suma unas 200 horas en total. Si se compara con los extranjeros que vienen a Japón para entrar a la universidad, que suelen pasar dos años estudiando en escuelas de japonés, queda patente que con tal cantidad de horas es extremadamente difícil prepararse para los exámenes de admisión al bachillerato. Incluso participando en programas de aprendizaje de japonés fuera de la escuela, los alumnos que llegan a Japón en la secundaria no disponen del tiempo suficiente. Como resultado, hay jóvenes extranjeros que terminan teniendo que estudiar un año más para presentarse al examen.

El acceso a la educación, un derecho humano

Pero hablemos de por qué es necesario ayudar con el idioma a estos alumnos.

La Carta Internacional de Derechos Humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificadas ambas por Japón, estipulan que todos los niños deben tener garantizadas las mismas oportunidades educativas independientemente de su nacionalidad. En otras palabras, el Gobierno japonés promete tanto a nivel nacional como internacional proporcionar educación primaria y secundaria, así como garantizar la oportunidad de acceder al bachillerato a todos los niños incluso si son extranjeros.

Además, el propio Gobierno otorga visados de trabajo con los que acepta a extranjeros como mano de obra, aceptando también a sus hijos bajo estatus de familiares acompañantes. Dado que es Japón quien acepta la llegada de trabajadores extranjeros según las necesidades del país, es imprescindible eliminar en la medida de lo posible la barrera lingüística en la educación. Concretamente se ha de dar cierta ayuda hasta el bachillerato, ya que en Japón no haberlo cursado limita seriamente las opciones profesionales.

Una clase de japonés en YSC Global School.
Una clase de japonés en YSC Global School.

En 2020 el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología instó a los consejos educativos prefecturales a adoptar medidas especiales en los exámenes de acceso al bachiller, como cupos especiales para estudiantes extranjeros o el añadido de caracteres fonéticos que faciliten la lectura de los kanji. Dado que el bachillerato no es parte de la educación obligatoria, el Ministerio mostraba así su intención de crear un entorno donde, al menos en los exámenes de ingreso, todos los estudiantes pudieran demostrar sus capacidades al máximo. Si bien este sistema de cupos se ha ido extendiendo, según una encuesta privada la mitad de las prefecturas seguían todavía sin haberlo adoptado para el año fiscal 2024.

Una tasa de abandono ocho veces mayor

Incluso después de aprobar los exámenes de ingreso al bachiller, las dificultades continúan. El idioma se convierte en un obstáculo aún mayor ya que, como es de esperar, en las clases de bachillerato el lenguaje se vuelve aún más especializado y abstracto.

Desde el año fiscal 2023, el Ministerio de Educación permite a los estudiantes extranjeros de bachillerato que el 30 % de los créditos necesarios para graduarse sean obtenidos a través de asignaturas de japonés.

En algunos institutos de Tokio (particularmente en aquellos con cupos de ingreso para estudiantes extranjeros residentes en la capital) es posible encontrar clases de japonés que den créditos para la graduación. Por otro lado, en centros como las escuelas nocturnas muchos docentes se esfuerzan por garantizar que todos los estudiantes reciban una educación completa, pero a menudo estas instituciones carecen del tiempo y recursos necesarios. Dejar la responsabilidad en manos de las escuelas y los profesores no hace más que aumentar su carga y acaba perjudicando a todos los alumnos, japoneses o no. Por eso es necesario mejorar los planes de estudio del japonés, especialmente en los centros que reciben muchos alumnos de origen extranjero, como es el caso de las escuelas secundarias a distancia o las escuelas nocturnas.

Al no comprender suficiente japonés, algunos de los niños de origen extranjero acaban por sentirse más cómodos fuera de la escuela o en su lugar de trabajo parcial, lo que resulta a veces en cursos repetidos o incluso en la interrupción de los estudios. Según el Ministerio de Educación, en el bachillerato la tasa de abandono escolar de los niños con necesidad de asistencia con el japonés fue del 8,5 % en el año fiscal 2023, ocho veces mayor que el promedio total de los estudiantes.

Si se quiere reducir el abandono escolar, es importante tomar medidas para evitar el aislamiento de los estudiantes y reconocer las diferencias de cada alumno. También es vital la parte emocional: hay que motivarlos para fomentar las ganas de aprender y aumentar su autoestima.

30 puntos por debajo en el acceso a la educación superior

El dominio del japonés también influye en el acceso a la educación superior. En 2023, entre los alumnos que necesitaban asistencia con el japonés la tasa de acceso a la universidad o la formación profesional fue del 46,6 %, es decir, 30 puntos porcentuales menos que el promedio de todos los estudiantes de bachillerato.

En realidad, las universidades y escuelas de formación profesional ofrecen diversas vías de admisión para los estudiantes extranjeros, como los exámenes de acceso por recomendación, los cupos para estudiantes internacionales, o el sistema de selección por evaluación integral. Sin embargo, esta información a menudo no llega adecuadamente a unos aspirantes que, al desconocer qué opciones ofrece cada institución o qué nivel de japonés se les requiere, acaban sin saber qué o cómo estudiar.

Libros de texto de japonés para niños de origen extranjero.
Libros de texto de japonés para niños de origen extranjero.

Por ejemplo, hay universidades que exigen como requisito a los solicitantes extranjeros un nivel N2 del Examen de Aptitud del Idioma Japonés (JLPT, por sus siglas en inglés); es decir, suficiente como para comprender las noticias. Sin embargo, hay casos en los que esta información no alcanza a los alumnos y, por no poder prepararse adecuadamente, terminan abandonando la idea de ir a la universidad.

La ayuda de las organizaciones privadas

El papel de las organizaciones privadas me parece fundamental a la hora de garantizar la educación de los niños de origen extranjero. Numerosos voluntarios y organizaciones sin ánimo de lucro apoyan el aprendizaje de estos niños con su trabajo, ofreciendo ayuda lingüística allí donde la escuela resulta insuficiente.

Por todo esto, en YSC Global School le damos especial importancia al japonés como lengua de enseñanza, y prestamos asistencia a los estudiantes para que puedan seguir sus clases en la escuela. Unos 350 estudiantes, desde primaria hasta bachillerato, vienen a estudiar japonés después de clase o durante festivos con el objetivo de prepararse para la educación superior o el empleo. Les ofrecemos un lugar donde pueden aprender con tranquilidad, que incluye apoyo psicológico y orientación académica, haciendo que su motivación aumente. Gracias a esto, las escuelas e institutos que participan en nuestros programas son cada vez más numerosos.

Revitalizar Japón enseñando el idioma

Garantizar el derecho a la educación de los niños extranjeros no es algo que deba hacerse solo para cumplir los tratados internacionales firmados; también permite mantener la vitalidad de la sociedad japonesa.

Una educación adecuada hará que estos jóvenes comprendan las costumbres japonesas, y podrán ayudar a paliar la escasez de mano de obra mientras pagan sus impuestos y contribuyen a la seguridad social. Es decir, podrán ser un pilar más de nuestra sociedad. Por el contrario, si la educación les falla probablemente no consigan integrarse, y terminarán regresando a su país o sin poder encajar aquí. Según estudios del Ministerio de Educación, casi el 40 % de los estudiantes de bachillerato que necesitan ayuda con el japonés acaban en trabajos no regulares: un número aproximadamente diez veces mayor que la media. Una mejora en este ámbito, por lo tanto, también ayudaría a lograr una mayor cohesión social.

Es por esto que los Gobiernos nacionales y locales deben garantizar suficientes recursos humanos y presupuestos para la educación del japonés en las escuelas. La cuestión no es dar un trato diferente a los foráneos, sino crear un entorno educativo donde la diversidad se entiende como un hecho natural, donde todo tipo de niños puedan aprender juntos. Si se les da el apoyo adecuado, los niños de origen extranjero podrán dar lo mejor de sí como miembros de la sociedad.

El número de niños con raíces extranjeras seguirá aumentando a medida que se amplíen programas como el Sistema de Habilidades Específicas (Tokutei Ginō), que permite a los trabajadores traer a su familia. Ante esta realidad, resulta evidente la necesidad de fortalecer la enseñanza del japonés.

La clave será ver cómo cambia la actitud de los japoneses hacia estos niños. El aumento de la población extranjera es una realidad hoy en nuestro país, y creo que está poniendo a prueba la capacidad de los japoneses para transformar su manera de ver las cosas.

Tanaka Iki responde a una entrevista en YSC Global School.
Tanaka Iki responde a una entrevista en YSC Global School.

Entrevista y fotografías: Matsumoto Sōichi, Departamento Editorial de nippon.com.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: una clase en YSC Global School para niños de origen extranjero.)

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