¿Cómo abordar la enseñanza del japonés para niños extranjeros?

Un instituto de Gifu con un 62 % de alumnos extranjeros, a la vanguardia de la enseñanza del japonés

Educación Sociedad

Un instituto público de Gifu aplica métodos novedosos para dotar a estos estudiantes extranjeros de las competencias lingüísticas y culturales necesarias para desenvolverse con éxito en el aula y en la vida.

Respondiendo a la diversidad

Wada Satomi, profesora del instituto público Tōnō de la prefectura de Gifu, observa a sus alumnos de segundo año mientras realizan una tarea de escritura. El trabajo consiste en crear un guion original en japonés basado en cuentos populares e historias que leyeron previamente. Los grupos de estudiantes uniformados charlan animadamente mientras avanzan en su labor, llenando el aula con una mezcla de japonés, inglés, tagalo y portugués que refleja la diversidad del alumnado del centro. Con tres quintas partes de sus estudiantes procedentes de entornos extranjeros, el instituto Tōnō representa la transformación del sistema de educación pública de Japón.

Wada permanece atenta para ofrecer orientación a sus alumnos cuando lo necesiten. Explica que la actividad de redacción de guiones refuerza y perfecciona la competencia lingüística en japonés de los estudiantes, al exigirles modificar borradores repetidamente, añadiendo o ajustando partes para hacer las obras más entretenidas.

Los distintos grupos discuten afanosamente sus ideas para darles forma de trama. Uno de ellos, que trabaja en una reinterpretación del cuento popular de fantasmas japonés Yuki-onna, describe un giro macabro: “Un personaje masculino muere al principio, pero regresa como un zombi”. Otro grupo lidia con una combinación de Blancanieves y el cuento tradicional japonés Momotarō. “Es difícil dar con un buen final”, confiesa un integrante.

Una vez completados los guiones, los grupos pasan a la siguiente tarea: la puesta en escena de sus creaciones.

Wada Satomi revisa un guion escrito por los alumnos como parte de la clase de japonés. (© Tanaka Keitarō)
Wada Satomi revisa un guion escrito por los alumnos como parte de la clase de japonés. (© Tanaka Keitarō)

La clase forma parte de un programa especial de enseñanza del idioma japonés para alumnos de origen extranjero que coordina la propia Wada. El dominio del japonés resulta esencial para el futuro de estos estudiantes en el país. Wada señala que redactar y representar las obras enseña a los alumnos a abordar el idioma desde múltiples ángulos. “Tienen que ver el mundo a través de los ojos del protagonista”, explica, “pero también deben calcular cómo transmitir la historia al público de forma clara y concisa”. Las actuaciones se graban en vídeo para que otros profesores del instituto Tōnō y compañeros de otros centros de secundaria revisen el producto final y aporten sus comentarios.

El objetivo tampoco es exclusivamente lingüístico. Todo el proceso, desde la escritura hasta la representación y la grabación, está diseñado para fomentar las habilidades y hábitos necesarios para desenvolverse con autonomía en la sociedad japonesa. Por ejemplo, los estudiantes deben cumplir plazos estrictos en cada etapa del trabajo, con el fin de inculcar la costumbre de culminar las tareas a tiempo, un rasgo muy valorado en la cultura japonesa.

Wada Satomi anota en una pizarra blanca los plazos en los que sus alumnos deben completar las tareas. (© Tanaka Keitarō)
Wada Satomi anota en una pizarra blanca los plazos en los que sus alumnos deben completar las tareas. (© Tanaka Keitarō)

Una creciente población extranjera

El instituto Tōnō se fundó en 1896 en la localidad de Mitake-chō, situada en el distrito de Kani, una zona que cuenta con un extenso y rico legado por haber sido parada de la antigua ruta Nakasendō. El centro es de dimensiones reducidas y tiene una capacidad total de 360 alumnos repartidos en tres cursos (de décimo a duodécimo grado). Al elegir entre ocho itinerarios que abarcan desde ciencias sociales y estudios internacionales hasta matemáticas, ciencias, comercio y fabricación, los estudiantes pueden adaptar sus estudios según sus intereses y objetivos.

A pesar de ser un instituto público, ha experimentado un aumento constante de alumnos procedentes de países tan diversos como Filipinas, Brasil y Nepal. Su número ha pasado de solo tres estudiantes en 2006 a más de 200 en 2025, lo que representa el 62 % del alumnado total. Un factor clave en esta transformación es la industria de fabricación de automóviles de la zona, que ha pasado a depender cada vez más de los trabajadores extranjeros. “Ha sido un proceso orgánico”, explica Tsuchimoto Shigeru, subdirector del centro. “Reconocimos la necesidad de dar cabida al creciente número de alumnos con diversos orígenes culturales, y la junta de educación de la prefectura ha respaldado nuestros esfuerzos”.

El instituto Tōnō de la Prefectura de Gifu. (© Tanaka Keitarō)
El instituto Tōnō de la Prefectura de Gifu. (© Tanaka Keitarō)

Desarrollar habilidades para la vida cotidiana

El centro tiene como objetivo ofrecer a los alumnos extranjeros, a lo largo de tres años de estudio, un nivel de competencia en japonés y otras habilidades que les permitan continuar sus estudios superiores o encontrar empleo en Japón. Para ello, el profesorado y la dirección crearon clases especiales, dos para los alumnos de décimo grado y una para los de undécimo, diseñadas específicamente para quienes necesitan instrucción en el idioma japonés. Al llegar a duodécimo grado, se considera que los alumnos extranjeros cuentan con el nivel suficiente para continuar sus estudios lingüísticos junto a sus compañeros japoneses.

En el año fiscal 2022 se estableció una sección especializada para supervisar el programa de japonés y gestionar la comunicación con los padres del alumnado extranjero. Cuenta con un profesor de inglés a tiempo completo y otro cualificado para la enseñanza del japonés. Asimismo, hay dos personas de habla portuguesa, dos de habla tagala y una de habla china enviadas como personal de apoyo por el gobierno prefectural, que asisten principalmente a los estudiantes de primer año durante las clases.

Los responsables del programa se asesoran con expertos universitarios para elaborar el plan de estudios y exploran constantemente nuevos enfoques para inculcar los conocimientos y las actitudes que los alumnos extranjeros necesitarán para asumir un papel activo en la sociedad japonesa.

En el primer año del programa, los estudiantes de décimo grado tienen asignada una amplia lista de lecturas para consolidar las bases de la alfabetización en japonés. A continuación, los de undécimo grado perfeccionan su japonés mediante actividades teatrales, que incluyen la redacción y representación de obras originales. Los alumnos de duodécimo grado profundizan en lo aprendido durante los dos primeros años realizando proyectos como la creación de vídeos que se muestran en escuelas primarias y secundarias locales, así como relacionándose en japonés con sus compañeros.

Los textos japoneses que utiliza el instituto Tōnō contribuyeron a sentar las bases de su enfoque en la lectura y el teatro. (© Tanaka Keitarō)
Los textos japoneses que utiliza el instituto Tōnō contribuyeron a sentar las bases de su enfoque en la lectura y el teatro. (© Tanaka Keitarō)

El plan de estudios de duodécimo grado se adapta aún más para preparar a los alumnos de cara a la siguiente etapa de sus vidas, ya sea continuar con sus estudios o incorporarse al mercado laboral. Los estudiantes aprenden competencias básicas, como la redacción de una carta de presentación, y participan en simulacros de entrevista realistas —por ejemplo, para solicitudes de empleo o de visado— en los que los profesores y otro personal desempeñan diversos papeles.

Wada señala que los propios alumnos han ayudado a orientar los temas que se tratan. “Los estudiantes estaban particularmente interesados en el vocabulario necesario para conducir en Japón”, afirma. “Querían conocer términos específicos para poder comunicarse con las autoridades en caso de accidente de tráfico”. Esto llevó a la inclusión de una unidad didáctica centrada en la conducción, que concluye con la investigación de un accidente realizada por profesores que asumen el rol de agentes de policía.

Wada (arriba a la izquierda) habla con los alumnos durante la clase de japonés. (© Tanaka Keitarō)
Wada (arriba a la izquierda) habla con los alumnos durante la clase de japonés. (© Tanaka Keitarō)

El ambiente multicultural del centro también desempeña un papel en el aprendizaje de la lengua japonesa. Los alumnos sienten una curiosidad natural por los distintos orígenes culturales de sus compañeros y, a medida que interactúan, van aprendiendo nuevas palabras y expresiones. “Me gusta que mis amigos tengan orígenes culturales diversos y sus propias perspectivas únicas”, afirma sonriente una estudiante.

El director del instituto, Futamura Fumitoshi, califica con orgullo de “incalculable” el valor del entorno de aprendizaje del centro. “El cruce de diferentes nacionalidades e historiales culturales expone a los estudiantes a un abanico de idiomas, costumbres y formas de pensar. Esto aporta inmensos beneficios tanto en el ámbito académico como en el desarrollo personal”.

Una trayectoria sólida

Tampoco se trata de un mero alarde. Entre los alumnos del programa de japonés, el 85 % continúa sus estudios superiores o consigue un empleo estable tras graduarse, con una proporción aproximadamente idéntica para ambas trayectorias. Quienes optan por continuar con su educación se matriculan en una gran diversidad de centros, desde escuelas de formación profesional y universidades en Japón hasta instituciones de sus países de origen. Solo una pequeña parte del alumnado, por motivos personales o de otra índole, termina aceptando empleos no fijos, abandonando los estudios o marchándose definitivamente de Japón. El hecho de que la mayoría de los graduados del programa de japonés del instituto Tōnō siga la trayectoria deseada sitúa al centro muy por encima de la media nacional. En el conjunto del país, entre los estudiantes de secundaria de origen extranjero que necesitan instrucción en idioma japonés, un 10 % no busca estudios superiores ni encuentra empleo estable tras graduarse, un 40 % acaba en puestos no fijos y casi otro 10 % abandona las aulas.

“Conseguir que los alumnos se gradúen no es solo nuestro objetivo, es nuestra responsabilidad”, asevera Tsuchimoto. “Les abre las puertas de su futuro. Visto desde esta perspectiva, la educación secundaria desempeña un papel fundamental para hacer realidad una sociedad multicultural estable”.

En 2019, el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología reconoció el enfoque pedagógico de vanguardia del instituto Tōnō con un galardón a la excelencia en educación orientada a la carrera profesional. A medida que sigue aumentando en Japón el número de residentes con raíces extranjeras, el programa de japonés de este instituto se erige como un modelo para ayudar a los estudiantes a superar la barrera del idioma y seguir itinerarios que les permitan llevar una vida autónoma como miembros productivos de la sociedad japonesa.

(Imagen del encabezado: alumnos del Instituto Tōnō de la Prefectura de Gifu participan en una actividad basada en el teatro que forma parte del programa de lengua japonesa. © Tanaka Keitarō.)

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