‘Fuben’eki’: el elogio de lo incómodo

Tecnología

Las sociedades humanas aspiran siempre a mayores cotas de comodidad. Pero subsiste la sospecha de que también lo incómodo o poco práctico pueda tener algún efecto positivo. Actualmente se siguen varias líneas de investigación que nos invitan a reparar en este paradójico hecho.

El fuben’eki, un círculo en expansión

En japonés tenemos la palabra fuben'eki, que designa el beneficio que puede reportar lo aparentemente incómodo o engorroso. Si convenimos en que lo práctico es todo aquello que hacemos sin tomarnos grandes molestias ni usar demasiado la cabeza, entonces se abre otro ángulo: el de pensar que también pueda haber cosas que son buenas precisamente por ser poco prácticas, e incluso cosas que pierden su sentido si dejan de ser incómodas o engorrosas. Fuben’eki es, pues, un concepto que nada a contracorriente de nuestras ansias de automatizarlo y optimizarlo todo.

Esta primavera, la editorial Iwanami Shoten ha publicado en su colección Junior Shinsho mi libro Fuben’eki no susume (“Una invitación al fuben'eki”), en el que estudio este concepto. “O sea que lo poco práctico también tiene su lado positivo…, ¡vaya, nunca lo hubiera imaginado! ¡Veamos, pues!”, me parece oírles decir a los nacidos y crecidos en la era digital. Inculcarles ese pensamiento es mi objetivo.

Esta idea de hacer ver el lado bueno de lo poco práctico tiene otras manifestaciones. En un concurso para estudiantes organizado por la sección regional de Kansai de la Asociación Japonesa de Diseñadores Industriales se estableció como tema “diseño fuben'eki” en 2017 y un “diseño para las comidas” en 2018. Cuando los responsables de la asociación se dirigieron a mí para consultarme sobre su idea de hacer del fuben'eki el tema del concurso, la iniciativa me sorprendió tanto como me alegró. Pero cuando les hube escuchado, quedé muy satisfecho. Me explicaron que a los propios diseñadores no les convencía la idea de que un buen diseño tuviera que limitarse puramente a perseguir lo útil, y que por eso habían hecho del fuben'eki el eje del concurso.

Afortunadamente, los grupos de investigación centrados en el fuben’eki de los que también yo formo parte vienen consiguiendo algunas veces subvenciones de la Sociedad Japonesa para la Promoción de la Ciencia desde 2006. Al parecer, los inspectores de la asociación se han convencido también de que lo incómodo reporta beneficios, y aceptan que unos fondos que, en su origen, proceden de los impuestos, puedan ser utilizados para investigar el concepto. Por otra parte, los resultados de nuestras investigaciones fueron publicados en la revista especializada de la Asociación de Ingenieros de Instrumental y Control, y en 2017 quedaron recogidos en el libro Fuben’eki: tema wo kakeru shisutemu no dezain (“Fuben'eki: diseño de sistemas que dan trabajo”; editorial Kindaikagaku). Si se me permite una pequeña digresión, diré aquí que esta editorial es la designada por la Sociedad Japonesa de Inteligencia Artificial para publicar su próximo Diccionario de Inteligencia Artificial, y que este diccionario hace mención de nuestro concepto.

Aparatos experimentales poco prácticos pero muy sugestivos

Quienes investigamos en este campo solemos hacer aparatos experimentales poco útiles. Nishimoto Kazushi, profesor del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón, donde estudia cómo apoyar a los seres humanos en sus actividades, ha bautizado su tema de estudio con el nombre de “apoyo mediante la obstrucción”. El procesador de texto creado por su laboratorio utiliza el sistema de tecleado de kanji (ideogramas de origen chino utilizados en Japón) Gestalt Imprinting Method (G-IM). Este sistema se caracteriza por introducir subrepticiamente en el texto ideogramas mal formados. El texto resultante no podrá ser guardado en tanto dichas irregularidades no hayan sido descubiertas y subsanadas por el usuario. Se han hecho experimentos que avalan que el porcentaje de olvido de ideogramas (un problema con el que siempre lidian los japoneses debido al elevado número de signos que deben memorizar) desciende entre los usuarios de este sistema.

En el laboratorio creado en la Universidad de Ritsumeikan por el profesor Nakatani Yoshio antes de ser nombrado rector de la misma se desarrolló un sistema de navegación turística que mostraba las rutas de forma vaga e imprecisa, ocultando los detalles más explícitos. En principio, ocultar información da origen a muchas inconveniencias. Sin embargo, esta poca practicidad nos lleva a reflexionar sobre el verdadero sentido de la actividad turística. Aunque la concebimos como un paseo o excursión de ocio, en realidad lo que estamos haciendo es ir de un lado a otro mirando hacia abajo y tratando de seguir fielmente las instrucciones que nos da el navegador de nuestro smartphone. ¿Tiene esto algún sentido? Se tienen pruebas experimentales de que, usando este navegador poco práctico, nuestras miradas se dirigen más al frente, donde tenemos mil aspectos por descubrir, y son muchas más las cosas que quedarán en nuestra mente como recuerdos.

El tema de investigación de Okada Michio, profesor de la Universidad de Tecnología de Toyohashi, es “robots que promueven la relación con los humanos”. En su laboratorio se crean artefactos llamados “robots débiles”. Uno de ellos es la Sociable Trash Box (“Papelera Sociable”). Si partimos de la idea de que todo robot debe ser un invento útil que pueda sustituir al ser humano, entonces este debería estar dotado de algo así como un brazo para agarrar los papeles y depositarlos en la papelera. Sin embargo, lo único que hace el Sociable Trash Box cuando localiza alguna basura es ir adonde está y quedarse por ahí merodeando. Una vez que un ser humano se ha percatado de la situación y ha depositado la basura en la caja que el robot porta, este hace una reverencia bajando la cabeza. Es, pues, un robot más bien fastidioso, que no hace más que darnos trabajo, el polo opuesto a esos ejemplares robots que, por su cuenta, van limpiando espacios donde no se ve a nadie. Pero precisamente por su poca practicidad, esta creación del equipo de Okada nos enseña cómo debería entablarse la comunicación entre robots y humanos.

Certificación de escasa practicidad

En 2017 publiqué un libro con el siguiente título: Gomen nasai, moshi anata ga chotto demo yukizumari wo kanjite iru nara, fuben wo toriirete mite wa dō desu ka? Fuben’eki to iu hassō (“Disculpe, si siente usted como que se encuentra en un callejón sin salida, ¿por qué no prueba a introducir en su vida lo poco práctico? La idea del fuben'eki”; editorial Impress Mishima). El título es larguísimo, muy difícil de aprender, y me pregunto qué intención tendría el presidente de la editorial Mishima, que se encargó de la edición, al ponérselo. Y lo que él quería no era otra cosa que, pensando en el engorro que supondría tener que aprenderse este kilométrico título, el lector no vaya al nombre, que al fin y al cabo es algo superficial, sino a lo profundo, a la esencia del tema. Cuando alguien quiera pedirlo, podrá decir: “Sí, por favor, el libro ese sobre el fuben'eki”.

Yo situaría este libro entre los instructivos o ilustrativos de carácter general. La idea es que alguien que va a una estación de tren se acerque al quiosco, tome este libro en sus manos como podría tomar otro cualquiera y, después de leérselo durante su desplazamiento al trabajo, concluya que lo poco práctico también es importante, que su empresa debería tener en cuenta ese concepto y que sus jefes no harían mal en leer ese libro.

En él, me permito establecer un criterio muy personal de “certificación de fuben'eki” para objetos ya existentes, con el que pretendo sentar las bases para la creación de nuevos objetos que nos reporten beneficios desde su poca practicidad.

Uno de dichos ejemplos ya existentes es este. Frente al aceptado concepto de bariafurī (barrier free, accesibilidad), la cadena de centros de día Yume no Mizuumi-mura, con establecimientos en todo el país, promueve el bariaarī (existencia de barreras, no accesibilidad). Como podrá deducirse del retruécano, en sus instalaciones se ponen escaleras y otras pequeñas dificultades, y el personal está muy bien preparado para reservarse su apoyo hasta el momento en que este es ya completamente imprescindible. Otro ejemplo sería el del Jardín de Infancia Fuji, en la ciudad de Tachikawa (prefectura de Tokio), cuyo patio de recreo presenta numerosos hoyos y elevaciones. En un terreno irregular es más fácil caerse que en uno plano y de ello pueden derivarse más casos de heridas, además de dificultarse cualquier movimiento, resultando en conjunto muy poco práctico. Sin embargo, lo cierto es que los niños que juegan en un lugar así se vuelven más dinámicos, lo cual no resulta sorprendente, pues, aunque pueda tener sus problemas, un terreno más parecido a un paraje natural tiene que resultarles mucho más divertido.

Viajes atribulados pero intensos

Mi primer libro sobre el tema fue Fuben kara umareru dezain: kōgaku ni ikasu jōshiki wo koeta hassō (Un diseño nacido de lo poco práctico: aplicaciones en la ingeniería de las ideas que desafían el sentido común; editorial Kagakudōjin, 2011). Era un libro quizás demasiado ambicioso, pues en él condensaba mis intentos por sistematizar métodos para diseñar cosas que, siendo poco prácticas, reportasen beneficios a sus usuarios, y por determinar a qué modelos respondían los mecanismos por los que esto ocurría. Ilustraba mi idea con el ejemplo de mi ciudad. Argumentaba que Izumo, mi ciudad natal, ubicada en la prefectura de Shimane, está muy mal comunicada por tierra, pero que es precisamente ese difícil acceso lo que llena de sentido la peregrinación a su famoso santuario sintoísta. Desde Tokio hay que tomar el tren nocturno que llega a Izumo por la mañana y durante el largo viaje van despertándose más y más ilusiones. Una situación geográfica privilegiada a una hora en tren de la capital no haría más que rebajar las expectativas de quienes peregrinan para ganarse el favor de los dioses y encontrar pareja.

Es fácil encontrar otros muchos ejemplos parecidos. Se dice que las palabras inglesas travel (viaje) y trouble (problema, dificultad) podrían tener un origen común, y que no en vano los viajes están siempre plagados de contratiempos. Mi experiencia parece refrendarlo. Yo nunca he tenido un smartphone. Jamás llevo uno cuando tengo que salir por motivos de trabajo, gracias a lo cual siempre sufro algún tropezón cuando me enfrento a una ciudad desconocida. A veces me ocurre tener que dar algunas vueltas antes de encontrar mi hotel. Pero gracias también a esos cinco o diez minutos de más, soy capaz de aprenderme los nombres de las calles y de memorizar visualmente los lugares. Cuando entro solo en alguna taberna a la que he ido a parar guiado por mi olfato, generalmente suelo acertar. Pero también me he llevado algunos chascos, chascos que, curiosamente, son los que suelen quedar en la memoria. Si anduviese por ahí con mi smartphone, consultando las aplicaciones de mapas y todos esos sitios donde los usuarios vierten sus opiniones, acabaría sometiéndome a ellas. Pero gracias a la incomodidad que supone no disponer de nada de eso, una simple salida laboral acaba convirtiéndose en un verdadero viaje. Por cierto, la idea de que travel y trouble tienen un mismo étimo no tiene, al parecer, ningún fundamento.

Para finalizar, ¿conocen ustedes el libro Kyōdai henjin kōza (“Curso de excéntricos de la Universidad de Kioto”; editorial Mikasa Shoten), que ha sido publicado este año? Reúne una serie de cursos dictados a partir de 2017 bajo el lema de “En la Universidad de Kioto, ‘excéntrico’ es un elogio”. También en este libro se ha encontrado un huequecito para el concepto de fuben'eki. Sostengo que si el fuben'eki ha llegado a ser tema de investigación es gracias a la cultura japonesa, y que si hay alguna universidad que sustenta esta cultura, esa es sin duda la de Kioto.

Fotografía del encabezado: el Sociable Trash Box (“Papelera Sociable”), un robot creado por Okada Michio, profesor de la Universidad de Tecnología de Toyohashi. Es un robot muy poco práctico, que precisamente por eso nos invita a repensar cómo debería ser la comunicación con los seres humanos. (Fotografía: Kawamoto Seiya)

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